arrow_back

Leer Campos de Oro (Novela) Capítulo 565 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En ese momento, Zhu Junyang ignoraba que su padre lo echaría de casa en cuanto se casara con su futura esposa, quien era demasiado buena para ganar dinero. Aprovechó el momento en que los invitados bajaban a la planta baja para entrar sigilosamente en la habitación este. Su hijita estaba sentada junto a la ventana. La luz que entraba iluminaba a la niña, de sonrisa tímida y apariencia bonita, con un suave velo de calidez. Sus ojos vivaces, a veces pícaros o coquetos, brillaban con intensidad. Era como si pudieran absorber el alma de una persona y hechizarla. Él no sabía qué había dicho Xiaolian, pero su hijita dejó de mirar por la ventana y se giró. Su bello rostro mostraba un atisbo de enfado. Además, la piel de su delicada cara parecía brillar como el jade más preciado y tenía una textura perfecta, irradiando salud. Era como si la hubieran esculpido en una pieza de jade de la más alta calidad. De repente, a Zhu Junyang le vino a la mente un dicho del que no sabía de dónde había sacado: “Una verdadera belleza se asemeja a una flor, tiene el porte de un inmortal, la gracia del sauce, huesos de jade, piel fría como la nieve y ojos límpidos como el agua del otoño...”. ¡Antes de darse cuenta, su pequeña ya se había convertido en una hermosa joven! Tal vez su mirada era demasiado evidente, o tal vez sus corazones estaban unidos, pero Xiaocao miró hacia donde él se escondía y sostuvo su mirada directamente. Zhu Junyang observó cómo la joven esbozaba de repente una sonrisa más hermosa que las flores de primavera. Sintió de inmediato el deseo de acercarse y abrazar a su adorable hijita. Por lo tanto, Xiaolian y las dos criadas en la habitación le resultaban ahora mucho más molestas. Frunció el ceño y reflexionó un instante antes de hacerle una seña a Xiaocao para que esperara. Salió sigilosamente de la habitación. Poco después, Meixiang, la doncella más capaz de la princesa consorte Jing, entró en la habitación este con una expresión algo extraña. Se dirigió a Xiaolian: “Señorita Xiaolian, mi ama desea hablar con usted un momento”. “¿Yo? Hermana Meixiang, ¿estás segura de que Su Alteza me quiere?” Xiaolian estaba muy sorprendida. Aunque la princesa consorte Jing pasaba casi medio año recuperándose en la villa de la Montaña del Oeste, apenas tenían contacto. Además, no tenía la labia de su hermana menor. ¿Por qué querría la princesa consorte hablar con ella? Meixiang echó un vistazo furtivo a un rincón concreto de la habitación y asintió: “Esta sirvienta no se equivoca. Su Alteza realmente deseaba verla”. Xiaocao tenía una vaga idea de lo que sucedía y miró con recelo a aquella persona oculta en la esquina. Tranquilizó a Xiaolian, algo nerviosa: “No te pongas nerviosa. Trata a Su Alteza como a una amable superiora, ¿de acuerdo?”. Xiaolian salió con inquietud de la habitación este y su doncella la siguió como era natural. Sin embargo, Wutong permaneció en su puesto. Meixiang reflexionó un instante y luego sonrió: “Señorita Yu, esta sirvienta necesita ayuda de la hermana menor Wutong. ¿Cree usted...?” Xiaocao suspiró para sus adentros y le dedicó a Meixiang una leve sonrisa cómplice. Volvió la cabeza hacia Wutong: “Ya que la hermana mayor Meixiang lo ha pedido, tendré que acceder a tu petición, aunque aprecio mucho a mi doncella. Wutong, sal un rato con la hermana mayor Meixiang, por favor”. Wutong hizo una leve reverencia y dijo: “Señorita, por favor, espere un momento. Esta sirvienta bajará a buscar a Yangliu para que la acompañe”. Pensaba que una buena sirvienta jamás dejaría a su amo sin nadie que la reemplazara. Si bajaba, la señorita ni siquiera tendría a quien servirle más té si lo necesitara. Eso no podía ser. Meixiang sonrió: “Solo te llevo a dar una vuelta. ¡No es como si tu señorita fuera a ser secuestrada por un lobo feroz en ese tiempo!”. Mientras hablaba, lanzó una mirada fulminante a un rincón de la habitación donde se escondía el lobo feroz y se rió para sus adentros. Gracias a sus poderes, Zhu Junyang podía adivinar los pensamientos de la doncella de su madre. Sin embargo, no tenía tiempo para discutir con ella. Su atención estaba completamente centrada en aquella delicada y dulce joven que tenía delante. “¿Qué querías decirme para sacar a toda la gente de esta habitación?” Yu Xiaocao se acercó al rincón donde él se escondía y tiró de la parte delantera de su ropa. Lo sacó a la vista con naturalidad. Al acercarse la joven, Zhu Junyang pudo percibir el singular y seductor aroma que emanaba de ella. Sus ojos se oscurecieron ligeramente. “Hoy es tu cumpleaños, ¿por qué no puedo pasar un rato a solas contigo?” Zhu Junyang tiró de su muñeca y la abrazó suavemente contra su pecho. El cabello suave y sedoso de la joven le rozaba la barbilla, y su aroma embriagador se intensificó. Además, no sabía cuándo su chica había desarrollado un cuerpo más femenino, pero apenas los separaban unas finas telas. Con ella pegada a él, podía sentir sus suaves nalgas contra su abdomen marcado. La suavidad le resecó la boca de repente. Tras sentir cómo le tiraban de la mano y le frotaban la cara, Yu Xiaocao sintió que sus mejillas ardían. Decían que a los hombres los dominaba la parte inferior de su cuerpo. Aunque aquel tipo siempre afirmaba que esperaría a que cumpliera dieciocho antes de casarse, ella acababa de alcanzar la mayoría de edad y él, incapaz de reprimir su deseo, la abrazaba con fuerza. El pecho de aquel hombre era robusto y duro como el acero. A ella le empezaba a doler la barbilla. Comenzó a explorar con curiosidad los músculos de su abdomen con sus pequeñas manos... “¿Estás satisfecha con lo que sientes? ¿No es precioso el cuerpo de este príncipe?” Su mejilla, pegada al pecho de él, vibró un par de veces al oír su voz algo ronca. La voz tenía un deje de sensualidad al rozar sus oídos. “¡No está mal!” Yu Xiaocao hundió su rostro, que ardía en ese momento, aún más en su pecho. Una leve risita se escapó de sus labios. Zhu Junyang bajó un poco la cabeza y pudo ver su cuello esbelto y blanco, sus delicadas y atractivas clavículas, un poco de piel suelta donde el cuello de su blusa se había deslizado ligeramente y una curva seductora y cautivadora. Zhu Junyang sintió que la cabeza le iba a estallar y una oleada de calor lo recorrió, dirigiéndose hacia una parte específica de su cuerpo. Yu Xiaocao sintió que los brazos que la rodeaban se habían apretado de repente y que su cuerpo suave y delicado se había presionado aún más contra el firme cuerpo de un hombre. Le dolía especialmente el pecho por el contacto prolongado y la presión. Se movió un poco, pero enseguida la detuvieron un par de manos grandes . “¡No te muevas! Deja que este príncipe te abrace…” Zhu Junyang se encontraba en un estado de placer intenso. Deseaba disfrutar de la sensación de ese cuerpo suave contra el suyo el mayor tiempo posible. Bajó la mirada hacia su adorable hijita, cuyos labios rojos estaban entreabiertos y tenía una expresión algo traviesa. Esa mirada lo encendió por completo. La tomó por los hombros y la apartó suavemente antes de girar un poco para evitar la mirada directa de sus ojos seductores. Sus delicados labios rosados y suaves parecían emanar una tenue y peligrosa fragancia. Su férreo autocontrol comenzaba a flaquear. Un nudo se le formó en la garganta y se oyó decir con voz ronca: “Este príncipe ha preparado un regalo muy especial para felicitarte por alcanzar la mayoría de edad...” “¿Un regalo? ¿Acaso no me regalaste ya una horquilla de diamantes y me ayudaste a encontrar al mejor joyero para que me hiciera una de perlas...?” Yu Xiaocao parecía algo perpleja. La expresión de confusión en su rostro, vista a los ojos de cierta persona, resultaba increíblemente adorable y tentadora. “Eso no contaba. Lo que de verdad quería darte era… ¡a mí mismo!” Al terminar de hablar, inclinó la cabeza para besar con delicadeza aquellos hermosos labios, semejantes a pétalos. En un principio, Zhu Junyang solo planeaba robarle un breve beso, pero los cálidos labios de la muchacha eran demasiado tentadores y fragantes como para detenerse. Zhu Junyang fingió estar hechizado mientras mordía suavemente los tiernos labios rojos de la joven. Su lengua recorrió con rapidez el contorno de su boca perfecta, separándola con delicadeza para saborear el dulce interior. Xiaocao, repentinamente atacada, sintió que la mente se le nublaba por completo. Aunque en su vida anterior ya era solterona a sus treinta y pocos años, se había dedicado exclusivamente a trabajar y ganar dinero. Salir con alguien se había convertido en un lujo para ella. En las pocas citas a ciegas a las que asistió, ni siquiera llegaron a tomarse de la mano, mucho menos a robarse besos. Antes, siempre había pensado que entrelazar su lengua con la de otra persona e intercambiar saliva era una perspectiva muy desagradable. Pero ¿por qué ahora le latía el corazón tan rápido y empezaba a sentir una extraña forma de... placer? Mientras el hombre frente a ella besaba sus labios con ternura y suavidad, podía oír los jadeos de ambos. Su mente parecía estar en blanco y la invadió una sensación de impotencia. Sin embargo, su cuerpo parecía saber instintivamente qué hacer y reaccionó con naturalidad. Sintió como si su cuerpo suave y delicado comenzara a derretirse en un cálido charco. Sus labios rojo cereza se abrieron aún más, invitando a otro, dejando ver una lengua rosada y suave en su interior. El cuerpo de la joven desprendía una fragancia embriagadora, sumamente seductora y tentadora. Además, el hecho de que su delicada lengua quedara al descubierto, sin querer, no hizo sino aumentar la tentación. Zhu Junyang sintió una oleada de calor recorrerle el pecho, como si un tigre feroz intentara abrirse paso a zarpazos. Sus grandes manos comenzaron a deslizarse con picardía por su cuerpo, rodeando ahora su esbelta y suave cintura. Aunque era autodidacta, se las arreglaba bastante bien para conquistar los labios de la chica. Su lengua, indómita, comenzó a enroscarse y a jugar con sus dientes blancos antes de adentrarse aún más en su boca. Mientras exploraba con curiosidad, continuaba lamiendo y saboreando con picardía para extraer toda la dulzura posible. En cuanto se topó con la pequeña lengua, que parecía no saber qué hacer, se excitó aún más y se abalanzó sobre ella. Zhu Junyang acarició y comenzó a mordisquear suavemente la pequeña lengua de Xiaocao en una danza sensual. Cuando la pequeña lengua intentó esquivar y huir avergonzada, su lengua más grande la persiguió con vehemencia y la atrapó de nuevo. La sensación de tener su lengua entrelazada con la de otro le provocó a Xiaocao una nueva sensación que jamás había experimentado. Se sentía increíblemente mareada y parecía que no le quedaban fuerzas. Solo pudo apoyarse débilmente en el hombre alto y fuerte y dejar que siguiera haciendo lo que quisiera. De repente, un objeto duro pareció golpearla y la sacó bruscamente de aquel ensueño. Empujó con los brazos intentando alejarse de aquel individuo que disfrutaba del festín demasiado. En su vida anterior había leído algunas novelas eróticas, así que sabía perfectamente qué era ese objeto. Cuando los hombres se excitaban, perdían la cabeza. Aunque ya había aceptado a esa persona tras años de ponerla a prueba, vivían en tiempos antiguos. En aquella época, cualquier tipo de intimidad física antes del matrimonio era un gran tabú y la avergonzaría. ¡No quería que semejante escándalo se desatara en su propia ceremonia de mayoría de edad!
Campos de Oro (Novela)

Continúa leyendo

Campos de Oro (Novela)

Capítulo 566

Siguiente Capítulo ›

Campos de Oro (Novela) Capítulo 565

Estás leyendo el capítulo 565 de Campos de Oro (Novela), un novela. Transmigró al cuerpo de una niña de un pueblo pesquero. Su padre es honesto y tontamente filial, mientras que su madre es débil y enferma. Además, sus hermanos son aún niños pequeños. Su padre era el mejor pescador del… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Campos de Oro (Novela) tiene 744 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.