Leer Campos de Oro (Novela) Capítulo 534 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Por el momento, Black decidió creer en su "sinceridad". Sin embargo, el lobo no olvidó mostrarle los dientes al joven una vez más. Su mensaje era muy claro: "Si decides hacerme el listo, ¡verás cómo te obligo a enseñar el trasero a todo el mundo otra vez!".
Con ayuda para mover la presa, Pequeño Negro corrió alegremente hacia el lugar donde había escondido su botín y arrastró lo que había cazado, uno tras otro. En verdad, había mucha caza en el terreno. En poco tiempo, el lobo logró matar a una docena de presas.
Entre sus presas se encontraban un corzo, un ciervo y un venado. También cazaba hurones, zorros rojos, urogallos y otros animales muy apreciados por sus pieles o su delicada carne. Incluso había matado un alce gigante que debía pesar entre cuatrocientas y quinientas libras. Pequeño Negro era extremadamente fuerte, capaz de arrastrar una pieza de caza incluso más grande que él.
Cuando Pequeño Blanco recibió la noticia, también se apresuró a traer lo que había cazado. Su botín no era menor que el de Pequeño Negro y tenía prácticamente la misma variedad que el de su hermano. Sin embargo, Pequeño Blanco tenía además un hermoso animal de la familia de los felinos salvajes: un leopardo de Amur.
Según la interpretación de Ning Donghuan, el leopardo de Amur poseía un olfato muy agudo que le permitía acechar a sus presas. Tenía cuatro patas delgadas, garras afiladas como navajas y dientes increíblemente afilados que utilizaba para matar a sus presas de un solo golpe. De entre todos los animales del reino, el leopardo de Amur era considerado uno de los tres mejores cazadores. No solo se alimentaba de presas pequeñas, sino que también cazaba habitualmente animales más grandes y peligrosos como jabalíes y osos negros.
Jamás habría imaginado que White, a quien consideraba una “mascota adorable y orgullosa”, fuera capaz de enfrentarse a un leopardo de Amur e incluso matarlo sin sufrir un solo rasguño. La comprensión que Ning Donghuan tenía de las habilidades de caza de ambos lobos había mejorado notablemente.
Por la tarde, Ning Donghuan y sus dos perros de caza habían sido relegados a transportar la presa para los dos lobos. Junto con sus dos sirvientes, cargaron la presa sobre sus hombros antes de montar a caballo. Al regresar al campamento principal, sintió una mezcla de satisfacción y desconcierto al ver que la pila de caza frente a él era la más grande de todas. Desafortunadamente, más de la mitad de la presa no le pertenecía, por lo que su alegría duró poco.
Pequeño Negro y Pequeño Blanco parecían seguirlo a ciegas. Para los demás, la procesión era bastante grandiosa e impresionante, pero Ning Donghuan sabía que esos dos solo lo vigilaban de cerca. En cuanto mostrara el más mínimo atisbo de intentar arrebatarles su presa, empezarían a morderle las nalgas en venganza.
Por lo tanto, tan pronto como apareció Xiaocao, Ning Donghuan le entregó apresuradamente estas "patatas calientes": "Señorita Xiaocao, esta pila de caza es todo fruto del esfuerzo de sus dos perros de caza. Este simplemente les está ayudando a traérsela. ¡No tiene por qué darme las gracias!".
Los dos se sentaron frente a Xiaocao, uno a la derecha y el otro a la izquierda. Sus ojos azul celeste brillaban de alegría. Pequeño Negro parecía especialmente feliz mientras señalaba con la pata al jabalí que había cazado. Su expresión indicaba claramente que buscaba halagos. Xiaocao se puso de puntillas y les acarició la cabeza antes de darles a cada uno un fuerte abrazo.
De entre todas las presas que había, no parecía muy interesada en las más grandes: el jabalí y el alce. En cuanto a los delicados urogallos, las martas cibelinas y los zorros rojos de pelaje brillante, les echó un segundo vistazo. Pequeño Negro pareció haber aprendido algo de aquel primer día, pues en los días siguientes acabó matando muchos urogallos, martas cibelinas y zorros rojos.
La piel de marta cibelina era muy valiosa y se consideraba uno de los tres tesoros del noreste, junto con el ginseng y las astas de ciervo joven. En algunas dinastías anteriores, solo los funcionarios de alto rango tenían derecho a vestir prendas de piel de marta cibelina para mostrar su estatus. De hecho, existía un dicho al respecto: “El de primer rango viste zorro plateado, el de segundo rango marta cibelina, y el de tercero y cuarto rango pueden vestir zorro común”. El significado era muy claro: solo los funcionarios de segundo rango en adelante tenían derecho a vestir piel de marta cibelina. Afortunadamente, la dinastía actual no tenía tal costumbre. De lo contrario, Xiaocao, que solo era una funcionaria de sexto rango, estaba muy lejos de poder vestir piel de marta cibelina.
Aunque la piel de zorro rojo no era tan famosa ni valiosa como la de zorro plateado, su brillante color la hacía muy apreciada por las jóvenes. Los zorros rojos eran comunes en el noreste del país, y los de estas zonas lucían pelajes densos y espesos de colores magníficos. Por lo tanto, al finalizar la cacería, Yu Xiaocao llevaba en su equipaje entre treinta y cuarenta pieles de zorro rojo, además de una docena de pieles de marta cibelina. Las jóvenes que la rodeaban, como He Wanning, la princesa Minglan, Yuan Xueyan, Yu Wanqing y Li Mengru, recibieron algunas pieles de zorro rojo. También obsequió algunas pieles de marta cibelina a la emperatriz, la princesa consorte Jing, su madrina y su madre. Al final, solo le quedaron suficientes pieles para confeccionarse dos conjuntos de ropa. Naturalmente, todo esto sucedía en el futuro.
Tras comprobar la cantidad de peces que cada participante había capturado el primer día, Yu Xiaocao, como maestra de Pequeño Negro y Pequeño Blanco, estuvo a punto de quedar entre los tres primeros. Si hubieran incluido el tigre que el emperador le había confiscado, sin duda habría quedado entre los tres primeros e incluso podría haber aspirado al primer puesto. Además de entregar los tres primeros premios, el emperador también se quitó un colgante de jade con forma de dragón y se lo dio a Yu Xiaocao, quien lo había mirado con resentimiento durante todo este tiempo.
El colgante de jade con forma de dragón había sido obsequiado al emperador durante su ceremonia de luna llena [1] por el emperador emérito. Ver el colgante era como ver al propio emperador. Quien lo poseyera, sin importar el crimen cometido, sería perdonado. Era, por lo tanto, el equivalente a la ficha dorada que eximía de la pena de muerte. Los tres primeros clasificados en la competición de caza envidiaban profundamente este premio. Sin embargo, al enterarse de que la funcionaria Yu había arriesgado su vida para salvar al príncipe heredero, no pusieron objeciones. Al fin y al cabo, la corte solo contaba con un príncipe, por lo que su seguridad era mucho más importante que un simple colgante de jade.
Tras recibir el equivalente a la “ficha dorada que la salvó de la pena de muerte” y la “espada que otorgaba poder imperial”, Yu Xiaocao sintió de repente que la piel de tigre ya no tenía tanta importancia. Sus grandes ojos se entrecerraron en una sonrisa radiante y su rostro se asemejó al de una pequeña ardilla que acababa de robar una avellana.
Algunos cancilleres de la corte, expertos en adular para su propio beneficio, la miraban ahora con otros ojos. Se preguntaban si habría algún descendiente adecuado en el reino que pudiera ser un buen partido para la joven funcionaria Yu. Al fin y al cabo, gozaba del favor del emperador, así que no estaría mal aliarse con ella. Además, aquellos funcionarios que afirmaban que Yu Xiaocao era una “mujer que usurpaba la autoridad” se vieron desmentidos una vez más al ver cómo esta joven se ganaba aún más el favor del emperador gracias a sus propias habilidades y esfuerzos.
Durante los días siguientes, la búsqueda continuó con entusiasmo por parte de todos los participantes. La generación más joven se esforzó al máximo por conseguir los tres primeros puestos. Normalmente, era difícil tener la oportunidad de presentarse ante el emperador.
Desafortunadamente, ninguno de ellos tenía la más mínima posibilidad de alcanzar el primer puesto, pues el Príncipe Real Yang había entrado en escena. Además de destacar el primer día, participó todos los días siguientes y se alzó con el primer lugar con facilidad. Todas las piezas que cazó, tanto en cantidad como en calidad, superaron con creces las de quienes quedaron en segundo y tercer lugar. En consecuencia, la leyenda del Príncipe Real Yang dominando la caza se convirtió en una realidad indiscutible.
En el último día de la cacería, el sol ya se había puesto, pero el príncipe Yang seguía sin aparecer. La noche se cernía sobre las vastas praderas y las estrellas comenzaban a titilar traviesamente en el cielo azul oscuro. Una brisa fresca empezó a soplar, trayendo consigo el aroma único y fresco de la pradera. Todas las hogueras del campamento estaban encendidas. El emperador contempló el cielo y luego observó a los jóvenes que esperaban sus clasificaciones y recompensas. Faltaba una persona, la más entusiasta de todos.
“Su Ran, ese tipo aún no ha regresado. ¿Crees que se habrá metido en algún lío?” El emperador esbozó una leve sonrisa mientras apenas movía los labios al conversar con el mayordomo Su.
Su Ran respondió como si nada hubiera pasado: “Majestad Imperial, el Príncipe Yang es un genio de las artes marciales. En los últimos dos años, sus habilidades han mejorado enormemente. De hecho, este sirviente probablemente no podría vencerlo en un combate uno contra uno. Por lo tanto, no hay motivo para que se preocupe”.
Aunque el eunuco había pronunciado las palabras "este sirviente", la hermosa apariencia y el porte de Su Ran seguían pareciéndose a los de un inmortal puro y sublime.
Zhu Junfan le lanzó una mirada que decía “acabas de infringir las normas” y luego siguió fingiendo dignidad. Tras esperar unos minutos más, aunque los funcionarios y sus hijos no mostraban abiertamente ansiedad ni impaciencia, no era del todo correcto hacerlos permanecer allí de pie, expuestos al viento frío. Al fin y al cabo, había varios funcionarios mayores en el grupo y no les convenía estar a la intemperie durante mucho tiempo.
Justo cuando el emperador estaba a punto de anunciar los tres primeros puestos, en la lejanía, entre la maleza, se vislumbró el parpadeo de unas antorchas. Yu Xiaocao, al ver la luz, exclamó con voz atronadora: “¡Majestad Imperial, alguien ha regresado! ¡Deben ser el Príncipe Yang y los demás!”.
Aunque ya era de noche y el bosque estaba lleno de peligros, Xiaocao no estaba demasiado preocupada. Zhu Junyang no solo era un experto en artes marciales, sino que además lo acompañaban el mayordomo Liu y el guardaespaldas Dong, ambos maestros de las artes marciales. Por si fuera poco, nadie más en la corte era capaz de doblar el arco que él usaba, por lo que era el depredador más poderoso del bosque. Si bien no le preocupaba su seguridad personal, sí le inquietaba que estuvieran fuera hasta tan tarde y durante tanto tiempo.
A medida que las antorchas se acercaban, quedó claro que se trataba de Zhu Junyang y sus subordinados. Al acercarse aún más, todos pudieron ver su botín del día y contuvieron la respiración asombrados. Aunque no tenían mucha caza, lo que tenían era más que suficiente para superar con creces a los demás. Tenían un oso gigante que pesaba entre cuatrocientas y quinientas catties y un tigre de Amur abatido de un solo flechazo en el ojo. Solo estos dos ejemplares bastarían para ganar el primer puesto.
“¡Whoosh! ¡Mi piel de tigre!” exclamó Yu Xiaocao, emocionadísima. Aunque sabía que Zhu Junyang se lo había prometido y que jamás había roto una promesa, conforme se acercaba el final de la cacería, su decepción crecía día a día. Hoy ya se había mentalizado. Aunque no lograra encontrar un tigre, no iba a mostrarle ni una pizca de su decepción. Al fin y al cabo, habían pasado tantos días y tanta gente había salido a cazar a diario. Ninguno había visto ni la sombra de un tigre, así que ¿cómo iba a encontrar uno por casualidad?
Mientras caía la tarde y el tiempo seguía sin que Zhu Junyang regresara, Yu Xiaocao se sintió conmovida y arrepentida. Sabía que la razón por la que regresaba tan tarde era para encontrarle un tigre. Sin importar lo que hubiera logrado ese día, necesitaba darle las gracias.
“¿Por qué la piel del tigre es automáticamente tuya? Todo lo que hay bajo este cielo está bajo mi jurisdicción. Técnicamente, toda la caza que se ha obtenido en esta cacería es de nuestra propiedad”, dijo Zhu Junfan, expresando deliberadamente una opinión contraria a la de Xiaocao.
La brillante sonrisa de Xiaocao se congeló de inmediato. Si el emperador realmente planeaba arrebatarle esa piel de tigre, ¿qué podía decir ella, una simple funcionaria?
“Sin embargo… si deseas intercambiar ese colgante de jade con forma de dragón por la piel de tigre, entonces tendremos que acceder a tu petición” dijo Zhu Junfan, observando la expresión de conflicto de la joven con una maliciosa satisfacción. Estaba de muy buen humor.
Tras entregarle su colgante de jade aquella noche, la emperatriz insinuó con tacto que regalar algo tan significativo e importante a una joven doncella quizá no fuera lo más apropiado. Las chicas de trece o catorce años eran ingenuas e inexpertas. Si decidía ostentar aquel colgante y hacer algo indebido, ¿acaso estaría bien?
Zhu Junfan, por otro lado, comprendía bastante bien a la joven y consoló a la emperatriz: “La joven es bastante cobarde y sabe lo que puede y no puede hacer. Fei'er, la situación que te preocupa no se dará. Dicho esto, un colgante de jade está muerto, mientras que las personas están vivas. ¿De verdad vale la pena preocuparse tanto por un objeto inerte?”.
[1] Ceremonia de la luna llena: Es una costumbre china que consiste en celebrar el primer mes de vida de un bebé con una ceremonia. Tanto la madre como el bebé son presentados formalmente a la familia y amigos. Para muchos, será la primera vez que conozcan al recién nacido.

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Estás leyendo el capítulo 534 de Campos de Oro (Novela), un novela. Transmigró al cuerpo de una niña de un pueblo pesquero. Su padre es honesto y tontamente filial, mientras que su madre es débil y enferma. Además, sus hermanos son aún niños pequeños. Su padre era el mejor pescador del… Este capítulo tiene publicado el 11 de enero de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Campos de Oro (Novela) tiene 744 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.