arrow_back

Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 91 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cuando Celestina le advirtió a Azriel que el segundo piso estaba desequilibrado, tenía razón. Pero ella no tenía idea de cuánto exactamente. Pero Azriel lo hizo. Por supuesto que lo hizo. Lumine había venido aquí solo una vez y descubrió algo, algo que casi le costó la vida. El túnel abandonado en el segundo piso era aleatorio, desconocido y sin descubrir, y se encontraba en la dirección opuesta de donde residía el jefe del piso. La única forma en que Azriel podía llegar a este lugar era dirigiéndose al este desde la extraña roca que le había mencionado a Kevin antes de partir juntos. Le tomó varios intentos llegar hasta allí, y el Cunador que lo perseguía no lo hizo más fácil, a excepción de las otras criaturas del vacío, que estaban demasiado aterrorizadas para atacar. “ Ya sabía que este lugar existía por tus recuerdos, pero... ver para creer” comentó el falso Leo, mirando al frente junto a Azriel con expresión solemne. Una parte no descubierta del segundo piso. El zumbido se hacía más cercano, reverberando en el aire como un latido maligno, pero Azriel permaneció clavado en el lugar. Él dudó. Porque delante de él se alzaba un abismo. Oscuridad. Un verdadero vacío. Las antorchas que una vez habían parpadeado en el túnel cesaron donde él estaba, y nada frente a él quedó iluminado. Pero no había otra opción. Era una cuestión de adentrarse en la oscuridad o enfrentarse al Cunador, y él no quería saber nada de ninguna de las dos cosas. Pero no tenía elección. Desde el principio lo había planeado. El Cradler fue simplemente una variable inesperada. Pero eso no debería importar: mientras su plan funcionara, se libraría de él. Una sonrisa torcida se curvó en la odiosa figura al lado de Azriel. "Tic-tac, tic-tac... mejor date prisa y decide en qué camino apostar tu destino." Azriel apretó los puños y respiró profundamente, con la garganta seca mientras se lamía los labios, tratando de humedecerlos. Allí el calor no le alcanzaba, pero sentía el sudor correr por su rostro. '...Aquí no pasa nada.' Él dio un paso adelante. Y luego otro paso. Y luego uno más. Y luego... Todo se volvió oscuro. Su visión se desvaneció. Ya no podía ver nada. Quizás podría haber mirado atrás, pero sus instintos le gritaban que nunca lo hiciera. Azriel siguió adelante, el zumbido se hacía más fuerte, más insistente. Pero él lo sabía: el Cunador dudaría, tal como lo hizo él. Se sentía desequilibrado, daba cada paso lenta y cuidadosamente, temiendo caerse. Y si lo hiciera, tal vez no golpearía nada en absoluto, solo caería para siempre. Se concentró en su respiración, intentando desacelerar su corazón acelerado, calmando sus nervios en la opresiva oscuridad. El camino era asfixiante, desorientaba sus sentidos, distorsionaba la realidad hasta convertirla en una pesadilla. ¿No sería gracioso si te perdieras aquí? El príncipe vagando eternamente en la oscuridad, buscando una salida. Sería un buen cuento para dormir. La voz de Leo resonó burlonamente a su derecha. Pero cuando Azriel miró hacia allí, no pudo ver su rostro; solo sombras bailando en la oscuridad. Apretando los dientes, Azriel siguió caminando hacia adelante. Entonces el zumbido cesó. Azriel no sabía si sentirse aliviado o no. '¡Tengo que darme prisa...!' Se le erizó el pelo de la nuca. Aceleró el paso. "...." Después de lo que pareció una eternidad de caminata, como si las horas hubieran transcurrido una vez más, los pies y las piernas de Azriel gritaron de agonía. Sin embargo, en medio de la oscuridad interminable, finalmente vislumbró un rayo de esperanza: una oportunidad de escapar. Recuperando todo su vigor, Azriel corrió hacia la fuente de luz que tenía frente a él. Cuando llegó, se quedó sin aliento. "Ah..." "Bueno, esto es ciertamente un espectáculo por el que vale la pena morir..." Frente a él se encontraba una cueva colosal, cuyo tamaño empequeñecía todo lo que había encontrado en las profundidades del túnel. De pie sobre un puente tan ancho como el túnel, Azriel quedó momentáneamente desorientado por el marcado contraste de la luz vibrante que entraba por la boca de la cueva. El puente, construido con piedra antigua, estaba desgastado y agrietado, grabado con runas extrañas e indescifrables. Azriel dio un paso adelante con asombro y se inclinó para examinar las runas. "¡Puaj!" Un dolor agudo palpitaba en su cabeza mientras se esforzaba por concentrarse en los símbolos. Se dio la vuelta y se dirigió con cautela hacia el borde del puente. Se le heló la sangre. Debajo de él había un vacío infinito, un abismo sin fondo que se tragaba toda la luz y el sonido. El corazón de Azriel se aceleró; el vacío se alzaba como una boca abierta, un inquietante recordatorio de las profundidades de las que había escapado. Era un paralelo escalofriante al camino que lo había conducido hasta allí, un abismo oscuro que parecía atraerlo hacia sí. Los ojos de Azriel se entrecerraron mientras miraba hacia adelante. El puente terminaba en una puerta colosal, inquietantemente similar a la puerta del jefe en el primer piso. Pero este… este era diferente. La puerta no solo conducía a otra sala de jefe. No, conducía al tercer piso. Pero no sería fácil. Todo tiene un precio. No había pases libres en este mundo. Azriel frunció el ceño. '¿Por qué no pasa nada?' Estaba demasiado silencioso Demasiado quieto. Su estómago se revolvió inquieto. Algo no estaba bien El silencio era desconcertante, como si el aire mismo contuviera la respiración. El rostro de Azriel se oscureció y la frustración hervía bajo su piel. Demasiadas cosas se le estaban escapando de control. Caminó hacia la puerta, casi esperando lo peor. Cuando llegó allí, no le sorprendió encontrarlo inflexible. Por más que lo empujó, no se movió. ¿La parte más irritante? Las mismas runas crípticas grabadas en la puerta, hacen que sea insoportable mirarla. Cada mirada le enviaba un fuerte latido a través del cráneo. "¿Dónde está el supuesto guardián…?" Según el libro, debería haber habido un guardián aquí, al igual que el jefe del piso en el nivel anterior, uno que protegía la puerta al tercer piso aquí. Pero estaba solo. A excepción de Leo. Azriel se mordió el labio, la ansiedad lo carcomía. "No me digas que... todo fue en vano” " Las palabras se le quedaron atrapadas en la garganta. Un escalofrío le recorrió la espalda. Sus ojos se abrieron y se fijaron en una figura que emergía de la oscuridad, del mismo túnel por el que había venido. Una figura que hizo que todo su cuerpo se estremeciera de miedo. "Bueno, ahora sí que estás jodido." Era el Cunador. No había escapatoria. Estaba atrapado. El Cunador permaneció allí, en silencio, con su sonrisa torcida extendiéndose por su rostro. El zumbido habitual había desaparecido, reemplazado por un disfrute enfermizo y retorcido del miedo de Azriel. Disfrutaba de su impotencia. El corazón de Azriel se aceleró. Su plan había sido dejar que el Cunador y el guardián pelearan, y luego eliminar al sobreviviente cuando estuvieran debilitados. Pero ahora ya no había ningún guardián. No hay ningún guardián que lo salve. El Cradler dio un paso adelante. Azriel dio un paso atrás. Otro paso adelante. Otro retiro. Hasta que su espalda chocó contra la puerta. Devorador del Vacío apareció en su mano. '¿De verdad voy a luchar contra esta cosa?' Él no quería. Ahora no. Tal vez, con algún golpe de suerte, podría derrotarlo, pero le costaría todo lo que le quedaba. ¿Y después de eso? Sería demasiado débil para afrontar lo que viniera después. ¿Cuánto tiempo ha pasado? Los pensamientos de Azriel corrían. Su cuerpo gritaba por descanso. No había dormido del todo ni se había recuperado en lo que parecían días. El Cunador se acercó, cada paso deliberado, saboreando el momento. Azriel podía oír su propio pulso en sus oídos, el pesado golpe del miedo. Ya no había otra opción. Justo cuando Azriel se preparaba para atacar... ¡Xiu” ! Una flecha atravesó la parte posterior de la cabeza del Cunador y la punta emergió de su frente. Azriel se congeló. El Cradler también lo hizo. ¡Xiu” ! ¡Xiu” ! ¡Xiu” ! Más flechas atravesaron el cuerpo del Cuna y sangre negra y viscosa brotó de las heridas abiertas. El Cradler se tambaleó, pero no estaba muerto. Aún no. Giró lentamente, con un gruñido retorcido formándose en sus labios. Pero antes de que pudiera reaccionar, una espada atravesó el aire, demasiado rápido para que la criatura pudiera verla. Un corte limpio en el cuello. Su cabeza rodó hasta el suelo con un ruido sordo y espantoso. Azriel permaneció inmóvil, con su mente dando vueltas. No podía creer lo que acababa de pasar. Sus ojos se dirigieron hacia sus inesperados salvadores. Un pequeño grupo de personas surgió en su visión. "Parece que finalmente llegó la hora del espectáculo". Cuatro de ellos vestían uniformes negros; su presencia resultaba desconcertante por su precisión y frialdad. Pero entonces alguien salió de la oscuridad. "...Instructor Benson." "...." Los ojos entrecerrados del instructor Benson se fijaron en Azriel. "Cadete Azriel... ¿dónde está el instructor Kevin?" Azriel no respondió. En cambio, su mirada se desvió hacia los demás. Sus uniformes lo dejaban claro: eran militares. Uno sostenía un arco, otro una espada, el tercero una lanza y el último un hacha. "Instructor, ¿quiénes son estas personas?" Azriel preguntó, aunque ya sabía la respuesta. Benson refunfuñó, claramente molesto por ser ignorado, pero dejó escapar un suspiro de frustración. La excursión a la mazmorra del vacío ha sido cancelada, cadete. La instructora Alicia regresó a la superficie e informó de cambios repentinos y peligrosos en los pisos. Advirtió que había vidas en peligro. Y cuando no regresaste a tiempo con el instructor Kevin, organizamos un grupo de búsqueda. Tuvimos suerte de haberte localizado a tiempo... Los ojos de Benson se posaron en el cadáver sin cabeza de Cradler, su expresión sombría mientras se volvía hacia Azriel. “ Entonces, déjame preguntarte de nuevo: ¿dónde está el instructor Kevin? ¿No debería estar contigo? "...." Silencio. El aire, ya denso por la tensión, se hizo más pesado. Azriel no respondió, su expresión era ilegible mientras sus pensamientos se arremolinaban en su mente. El tiempo parecía extenderse insoportablemente entre ellos. Y luego... "...Lo maté."
Camino del Extra (Novela)

Continúa leyendo

Camino del Extra (Novela)

Capítulo 92

Siguiente Capítulo ›

Camino del Extra (Novela) Capítulo 91

Estás leyendo el capítulo 91 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 30 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.