Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 88 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
“ ¡Leo…! ¿¡Qué estás haciendo!?
La voz de Jeanne rompió el silencio mientras ella abrió la puerta de vidrio y pisó descalza el césped.
Leo se giró y parpadeó al ver a su madre corriendo hacia él.
Su expresión se iluminó.
"¡Madre!"
Su sonrisa era brillante, casi demasiado brillante para el grotesco contraste que tenía con la escena que tenía delante.
La respiración de Jeanne se entrecortó.
Ella se quedó congelada, su mano temblaba mientras se cernía sobre su boca.
"Leo... ¿q-qué... es el significado de esto?"
"...?"
En su mano derecha sostenía un cuchillo de cocina, con el filo manchado de sangre.
A su izquierda, un cuervo yacía inerte, sus alas se movían impotentes y sus plumas estaban manchadas de sangre.
Sus pies… habían desaparecido.
El estómago de Jeanne se retorció violentamente mientras sus ojos se dirigieron a los diminutos pies tirados en el césped.
El cuervo chilló, un sonido tan agonizante que parecía arañar el aire, pero Leo simplemente se quedó mirando, ajeno a su tormento.
"Ah..."
Leo dejó caer el cuchillo de cocina sobre el césped y se rascó la mejilla torpemente, manchándose la cara de sangre.
"Yo, eh... leí en uno de los libros de papá que algunos pájaros pueden volar durante meses sin posarse. Me dio curiosidad..."
Sus ojos esmeralda, tan inocentes en su mirada, se posaron en el pájaro que sollozaba.
"Si un pájaro no tuviera patas ¿no tendría que volar para siempre?"
El corazón de Jeanne se desplomó.
Su visión se volvió borrosa por un momento y su mente luchaba por procesar lo que acababa de escuchar.
Ella se agachó lentamente, sin querer asustarlo.
Su mano encontró el cuchillo de cocina y lo deslizó con cuidado lejos de su alcance.
"León..."
Ella limpió la sangre de su mejilla con la manga de su camisa, con la mano temblorosa.
"¿Mmm?"
Leo parpadeó y la miró; su rostro era una máscara de inocencia.
“ No vuelvas a hacer esto” susurró, conteniendo el temblor en su voz” . Entiendo que tengas curiosidad, pero no debes hacerlo.
"¿Por qué?"
"Porque... está mal."
Leo parpadeó nuevamente, inclinando la cabeza como si sus palabras fueran un rompecabezas que no podía resolver.
"¿Por qué está mal?"
“ Porque es cruel, Leo. Lastimar a otros está mal, ya sean humanos o animales. Debemos ser amables.
"¿Amable?"
Su mirada se dirigió de nuevo al cuervo, que se había quedado mudo en su mano, respirando débilmente. Parecía desconcertado por la idea.
"Pero... si nadie es amable con ellos, ¿realmente importa?"
La garganta de Jeanne se apretó mientras se agachaba junto a él, acercándolo y enterrando su rostro en su pecho.
Ser amable te dará mucha más alegría que lastimar a los demás. Aún eres un niño, Leo. Hay tantas cosas mejores que puedes hacer... así que, por favor, contén tu curiosidad, ¿de acuerdo?
"Voy a tratar de..."
Jeanne sintió su vacilación, percibió que algo en lo profundo de él no había absorbido del todo sus palabras.
Sus pequeños brazos colgaban flácidos a sus costados mientras finalmente dejó caer el cuervo sobre la hierba.
Sus gritos habían cesado.
Y en ese momento, Leo aprendió una lección, aunque no la que su madre esperaba.
Cortarle las patas a un pájaro no lo hará volar para siempre.
**
Azriel se quedó congelado, con su mirada fija en Jeanne.
No podía moverse. Esa cara... Lo paralizaba.
Su boca se abría y se cerraba, imitando la de un pez que jadea en busca de aire.
Pero ella simplemente le sonrió, suavemente. Amablemente.
"Es muy propio de ella..."
"¡Príncipe Azriel!"
Una voz resonó y, antes de que pudiera reaccionar, una espada le atravesó el costado de la cabeza.
Los ojos de Azriel se abrieron y su mente quedó en blanco mientras observaba.
Jeanne seguía sonriendo, su mano descansaba suavemente sobre su mejilla, la otra agarraba la tela que llevaba.
La hoja le sobresalía del cráneo, pero ella no se inmutó. Ni una sola vez. Permaneció allí, tranquila, mirándolo con cariño.
Entonces ella se derrumbó.
Su cuerpo se desintegró en polvo negro, mezclándose con la arena oscura bajo sus pies.
"Ah…"
No podía pensar. Su mente luchaba por comprender el horror de lo que acababa de suceder.
Su mirada cayó sobre el montón de polvo.
Huesos. Huesos humanos. Nada más.
Azriel se mordió el labio.
"Es muy propio de ella..."
El pensamiento volvió a resonar en su cabeza.
Él apartó la mirada, no queriendo mirar más.
“ Deberíamos irnos ya, mi príncipe. Este no teme enfrentarse a nosotros. Debemos movernos antes de que su verdadera forma nos encuentre” dijo el instructor Kevin, con la mano firmemente apoyada en el hombro de Azriel.
Azriel asintió lentamente.
También debemos advertir a los demás grupos. El segundo grupo entrará hoy... Es una lástima que haya tantos accidentes.
Azriel tarareó.
"Sí... realmente lo es."
El instructor Kevin le hizo un breve gesto con la cabeza y comenzó a caminar hacia adelante.
El dolor, el calor, el frío, todo desaparecieron.
Como si nunca hubiera sucedido.
Pero algo se acercaba.
Algo que no podían ver.
El Cradler estaba cerca.
Podían presentirlo. ¿Pero a qué distancia estaban? ¿Cuánto tiempo les quedaba? No había forma de saberlo.
Retirarse fue la mejor opción.
Debería haberlo sido.
"¡Mi prin” guh!"
Kevin se atragantó a mitad de la frase.
Azriel se giró y vio su katana negra atravesando la espalda del instructor, mientras la hoja salía de su pecho, cubierta de sangre.
Los ojos de Kevin, abiertos por la incredulidad, se encontraron con los de Azriel.
Azriel le devolvió la mirada, sus labios temblaban mientras los mordía, sus ojos se llenaron de algo ilegible.
"¿Por... por qué?"
La voz de Kevin se quebró, sus palabras eran débiles y desesperadas.
Azriel no respondió. Agarró la katana, Devorador del Vacío, y la liberó.
Kevin se desplomó en la arena negra.
Las lágrimas corrían por el rostro del instructor, mezclándose con la sangre que derramaba de sus labios.
Su mirada temblaba, confusa, llena de dolor, de rabia... y de tristeza.
Azriel se acercó y se quedó de pie junto a él, observándolo.
El silencio se extendió entre ellos, denso y sofocante.
Los ojos de Kevin iban de un lado a otro, buscando una explicación.
"…Lo lamento."
Esas fueron las últimas palabras que Kevin escuchó. El último rostro que vio.
Antes de que todo se volviera negro.
**
Una nube de humo flotaba frente a su cara mientras sostenía el cigarrillo entre sus dedos.
Las calles estaban llenas de vida, la gente corría de un lado a otro, cada uno absorto en su propio pequeño mundo.
Se destacaba, vestido completamente de negro y con el sombrero calado hasta la cara.
Llevaba un abrigo negro largo que caía elegantemente, combinado con pantalones negros a medida y botas negras pulidas.
Un clásico sombrero de esmoquin negro colocado sobre su cabeza.
En una mano sostenía un cigarrillo, cuyo humo se elevaba hacia la noche, mientras que con la otra llevaba elegantes guantes negros.
Mientras se dirigía hacia la plaza, sus ojos se fijaron en el enorme agujero negro que tenía delante.
La mazmorra del vacío.
No se permitió la entrada a nadie. Todavía no.
La Academia de Héroes lo había reclamado por ahora.
Sólo los verdaderamente locos se inscribirían voluntariamente en esa Academia, sabiendo que tendrían que poner un pie en ese abismo de pesadilla.
'Tan ansiosos por correr hacia sus muertes...'
Se detuvo a una distancia segura y observó.
Una mujer estaba parada frente a la mazmorra, de espaldas a ella, completamente sola.
Sus ojos estaban cerrados, pero su brillante cabello azul se mecía con el viento.
Llevaba unos pantalones ajustados de cuero negro que abrazaban su figura, combinados con una chaqueta gris carbón entallada que acentuaba su silueta.
La chaqueta tenía un brillo sutil que captaba la luz cuando ella se movía ligeramente.
En sus pies llevaba unas elegantes botas hasta los tobillos, cuyo cuero suave brillaba bajo el suave resplandor de las farolas de la calle.
No podía apartar la mirada.
Ella lo cautivó, lo atrajo, su quietud era más magnética que cualquier otra cosa a su alrededor.
Él no era el único.
A su alrededor, la gente la miraba furtivamente o la observaba fijamente.
Ella no era una mujer común y corriente.
Fue una de las heroínas más famosas y una destacada instructora en la Academia de Héroes.
Su trance fue interrumpido por el impacto repentino de un pequeño cuerpo que chocó contra su pierna.
Miró hacia abajo y vio a un niño tendido en el suelo, sollozando y con su helado esparcido por el pavimento.
"Lo... lo s-siento."
El hombre no dijo nada, solo miró al niño por un momento antes de sacar un billete nuevo por valor de 100 Velts de su bolsillo.
Velts.
La moneda del nuevo mundo, nacida de los cambios globales y del colapso de Europa.
Todas las demás monedas habían sido eliminadas y reemplazadas por una moneda de curso universal: el Velts.
Los ojos del niño se abrieron de par en par al ver la factura.
"Tómalo", dijo el hombre en voz baja y retumbante, "y compra tantos como quieras".
A pesar del miedo evidente en el rostro del niño, sus ojos brillaron mientras tomaba los 100 Velts sin dudarlo.
"¡Gracias señor!"
El rostro del niño se iluminó y las lágrimas desaparecieron tan rápido como habían aparecido.
El niño salió corriendo y el hombre de negro exhaló un suspiro, viéndolo desaparecer entre la multitud.
Se llevó el cigarrillo a los labios, dispuesto a dar una larga calada, pero fue interrumpido por un suave y persistente pitido en su bolsillo.
Sacó un pequeño dispositivo.
Su pantalla parpadeaba con puntos rojos y emitía un pitido constante.
"Así que... por fin lo logró. Tardó bastante."
Tiró el cigarrillo al suelo, sabiendo muy bien que eso podría hacer que lo arrestaran por tirar basura, pero no le importó.
Metiendo la mano en su abrigo, sacó su teléfono y marcó un número.
"Ya es hora."

Continúa leyendo
Camino del Extra (Novela)
Capítulo 89
Camino del Extra (Novela) Capítulo 88
Estás leyendo el capítulo 88 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 30 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.