Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 87 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Azriel sintió que sus entrañas ardían como si un fuego ardiera dentro de él, pero al mismo tiempo, un viento helado rozó su piel, haciéndolo temblar incontrolablemente.
Las sensaciones contradictorias lo carcomían: el calor lo quemaba desde adentro y el frío lo punzaba desde afuera.
Fue desorientador.
Se desplomó de rodillas junto al instructor Kevin y cada movimiento lo raspaba como papel de lija.
La botella de agua permaneció inútil en sus manos, intacta.
Frente a Azriel, una figura se materializó.
Borrosa, sombría, sus rasgos irreconocibles.
Pero su sola presencia fue suficiente para congelarlo en el lugar.
"Ooooo... hmmmm... laaaah... mmmm..."
Una suave canción de cuna emanaba de la figura, inquietante y dulce.
La melodía lo envolvió como un nudo.
Los ojos de Azriel, abiertos y sin parpadear, se fijaron en la figura.
No podía apartar la mirada. No quería apartar la mirada.
"Ooooo... hmmmm... laaaah... mmmm..."
La canción de cuna persistió, y con cada nota, un extraño consuelo lo invadía.
El dolor, la sed, todo se desvaneció.
¿Por qué esto me resultó tan familiar?
Estuvo mal.
Él lo sabía.
Pero cuanto más escuchaba, más tranquilo se sentía, como si se hundiera en un abismo oscuro y cálido.
Su cuerpo, previamente paralizado por el dolor, se movió por sí solo.
Se puso de pie, la botella de agua se le resbaló de la mano y aterrizó en la arena con un ruido sordo.
Cada movimiento debería haber dolido, pero Azriel no lo notó.
Él estaba fascinado.
Paso a paso, avanzó hacia la figura.
"Mmmm... ohhhh... laaaah... hmmmmm..."
Ni siquiera podía distinguir si la voz pertenecía a un hombre o a una mujer.
"Mi príncipe... espera..."
La voz de Kevin era débil, ronca, distante.
No importaba.
Nada importaba excepto esa canción.
Azriel continuó caminando.
El dolor que una vez había devastado su cuerpo se atenuó hasta desaparecer, reemplazado por un entumecimiento pacífico.
Una sensación de serenidad.
Él caminó.
Y caminó.
Hasta que estuvo lo suficientemente cerca para verlo.
Los pasos de Azriel vacilaron a medida que los rasgos de la figura se agudizaban lentamente.
La canción de cuna aún goteaba de sus labios, pero ahora podía ver con claridad.
Era una mujer.
Su cabello, de un suave color marrón chocolate, caía en cascada sobre sus hombros.
Sus ojos, de un tono verde esmeralda, brillaban.
Su piel era pálida, demasiado pálida, como nieve recién caída que no había sido tocada por el sol, que allí no existía.
Llevaba un vestido blanco sencillo y fluido que fluía a su alrededor.
En sus brazos, sostenía un paño negro rasgado y lo acariciaba suavemente.
Ella lo miró con una sonrisa suave y cariñosa mientras continuaba tarareando la canción de cuna, con una voz relajante.
"Mmm... ohhhh... laaaah..."
"Ah..."
Un suspiro escapó de los labios de Azriel, apenas audible.
Su cuerpo tembló y sus labios se estremecieron cuando la comprensión lo golpeó.
Él conocía a esta mujer.
"Madre..."
En el momento en que la palabra escapó de sus labios, Azriel sintió que se le congelaba la sangre.
Sus ojos se abrieron de par en par cuando de repente salió del trance.
La canción de cuna no cesó.
La mujer permaneció ajena a todo, todavía sosteniendo en sus manos lo que yacía debajo de la tela rasgada.
Esto estaba mal. Todo estaba mal.
'¿Por qué... por qué está ella aquí...?'
Un ataque mental.
Tenía que serlo.
Igual que aquella vez en Europa.
Casi había sucumbido a la niebla del llanto; no estaba dispuesto a cometer el mismo error otra vez.
O... al menos eso era lo que quería creer.
Sin embargo, no podía mover un solo músculo, su mirada estaba fija en la mujer que tenía delante.
Ella parecía tan real.
Cuanto más miraba, más débil se sentía y los recuerdos volvían a inundarlo sin que él los llamara.
Su última conversación.
El accidente.
El hospital.
Los ojos llenos de odio que ella le había dirigido en sus últimos momentos.
Las manos de Azriel se cerraron en puños y sus uñas se clavaron en sus palmas hasta que la sangre goteó.
'¿Por qué carajo siempre es un ataque mental...?'
El mero hecho de que una criatura pudiera invadir su mente, y fuera lo suficientemente fuerte como para manifestarse aquí, en el segundo piso, oscureció sus pensamientos.
“Por supuesto que algo así pasaría...”
Si el primer piso no hubiera acabado con él, seguramente el segundo lo haría.
Y si eso no funcionara...
"Mi príncipe... por favor, no te muevas."
La voz ronca de Kevin le llegó mientras estaba a su lado, ofreciéndole la botella de agua que Azriel había dejado caer.
"No te acerques demasiado. No apartes la mirada... y no le hables."
Azriel asintió pesadamente, con los ojos todavía fijos en la figura que se parecía a su madre.
Bebió el agua de un trago, sin perder la concentración.
Lo que ves es lo que llamamos un Cunador: criaturas repugnantes del vacío que manipulan tu mente adoptando la forma de alguien que deseas ver. No es alguien que conozca, así que debe ser alguien a quien deseas. Mira, pensé que sería alguien más familiar...
"Vaya al grano, Instructor."
La expresión de Kevin se oscureció.
"Cierto... El problema es que se supone que los Cunadores solo aparecen a partir del séptimo piso..."
'Excelente...'
Una criatura del vacío que pertenecía al séptimo piso se había manifestado en el segundo.
Azriel siguió mirando, sin querer apartar la mirada.
Entrecerrando los ojos ligeramente, intentó sentir su núcleo de maná, pero no encontró nada.
"Instructor, ¿dónde está su núcleo de maná?"
"No estamos viendo su cuerpo real... creo."
Sus palabras proporcionaron poco consuelo mientras un suspiro escapó de los labios de Azriel.
"Entonces, ¿cómo lo matamos?"
Una expresión de sorpresa cruzó el rostro de Kevin, pero no apartó la mirada del Cradler.
“ Mi príncipe, no podemos. Necesitamos retirarnos y regresar a la superficie. Pensé que estaríamos bien, incluso con un par de cambios de piso, pero... ¿un Cunador en el segundo piso? Dios sabe qué más podría estar acechando.”
Azriel se mordió el labio.
Kevin tenía razón: se estaba volviendo demasiado arriesgado.
Sólo Jasmine sabía que la mazmorra del vacío lo tenía como objetivo, e incluso a él le parecía ridículo enfrentarse en persona a un Cradler en ese piso.
El Cunador no mostró signos de cambiar sus acciones, seguía cantando esa canción de cuna, seguía acunando lo que yacía debajo de la tela.
Esa sonrisa...
Eso enfermó a Azriel.
Su rostro se contorsionó en señal de disgusto.
"Instructor, ¿qué hay debajo de esa tela?"
Su voz salió más fría de lo previsto, sorprendiendo a Kevin.
No lo sé. Todos los Cunadores los tienen; se especializan en ataques mentales. Su canto atrae a las víctimas y las lleva a la muerte, pero no puedo decir qué se esconde bajo esa tela.
Se hizo el silencio mientras Azriel continuaba mirándolo.
"Mi príncipe... si no es demasiado grosero, ¿quién es esta mujer que tenemos delante?"
La curiosidad de Kevin era comprensible, aunque había un momento y un lugar para ese tipo de preguntas.
Azriel dudó, escuchando el eco de la canción de cuna en su mente.
"...Una mujer muerta."
"Ya veo... Me disculpo por preguntar algo tan insensible."
Azriel asintió con la mirada fija.
-Está bien, pero ¿cómo salimos de esta situación?
Kevin inclinó la cabeza, considerando a la mujer.
"Caminamos de regreso lentamente y esperamos que nos deje en paz".
"...."
'¿Qué acaba de decir...?'
Azriel sintió un escalofrío de incredulidad, aunque no pudo mirar al Instructor Kevin.
Él simplemente asintió y siguió las instrucciones.
Poco a poco, dio un paso atrás.
Luego otro.
Y otro más.
El instructor Kevin reflejó sus movimientos.
Pero...
No bastaron más de cinco pasos antes de que un escalofrío helado recorriera a Azriel.
El canto se había detenido.
"Instructor...!"
¡Tranquilo! ¡No te muevas!
Azriel obedeció y se quedó congelado en el lugar.
Ninguno de los dos se atrevió a moverse mientras observaban al Cunador, que continuaba mirando la tela, su sonrisa inmóvil pero su canción cesó.
El corazón de Azriel latía con fuerza contra sus costillas.
Estaba desesperado por destruir a la criatura del vacío que tenía frente a él, pero sabía que no podía hacer nada.
Un Cradler era un enemigo formidable; incluso el instructor Kevin tenía que estar en alerta máxima.
Entonces...
Con la misma sonrisa, la mujer que se parecía a su madre difunta finalmente miró hacia arriba.
Un suspiro tembloroso escapó de los labios de Azriel cuando esos ojos familiares se clavaron en los suyos.
Se sentía como si se estuviera asfixiando.
"Instructor..."
“ No te muevas, mi príncipe... todavía no.
Continuaron mirándose el uno al otro, con sudor frío goteando de Azriel y Kevin.
La tensión era sofocante.
Hasta...
"Ha pasado tanto tiempo, ¿verdad, querida?"
"…!"
Los ojos de Azriel se abrieron y se quedó sin aliento.
La voz, sin duda la de su madre difunta, volvió a helarle la sangre.
Apretó los dientes, recordando la advertencia de Kevin:
No te acerques demasiado. No apartes la mirada y no le hables.
Azriel quería arrancarle la lengua al Cunador, su ira hervía.
El Cunador inclinó la cabeza, con una mirada de confusión en su rostro mientras se golpeaba la barbilla pensativamente.
"¿Pasa algo, querida? Ha pasado tanto tiempo. Anhelo escuchar tu voz."
“ No digas ni una palabra. Quiere que caigas en sus trampas” murmuró Kevin con urgencia.
Azriel asintió.
Quería que esto terminara rápidamente.
Fue agonizante ver a su madre fallecida actuar así.
Tuvo que morderse la lengua, luchando por mantener a raya las ganas de vomitar.
"Ah, claro…"
Una mirada de repentina comprensión se extendió por el rostro de la Cuna y su sonrisa se ensanchó de manera desconcertante.
""!!""
Ella dio un paso deliberado hacia adelante.
Y luego...
Ella estaba justo en frente de Azriel.
A centímetros de su cara.
La mente de Azriel se quedó en blanco.
Apenas pudo reaccionar cuando un escalofrío le recorrió la columna al sentir un contacto repentino y helado en su mejilla.
"Debió de sentirse solo, ¿verdad? Ya no tienes que contenerte, mi dulce, dulce querido..."

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Camino del Extra (Novela)
Capítulo 88
Camino del Extra (Novela) Capítulo 87
Estás leyendo el capítulo 87 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 30 de agosto de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.