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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 444 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"¿Estás segura de que estarás bien sola, Lumine...?" "Sí. No te preocupes por mí. Dijiste que tenías algo que revisar, ¿verdad?" Yelena seguía mostrándose atenta mientras miraba a Lumine. Ambas caminaron por los pasillos, después de haber dejado el lugar donde se encontraban Celestina y Jazmín. —Sí, pero… —Yelena vaciló, con el ceño fruncido—. Sigo estando de acuerdo con Celestina. Deberías esperar a que lleguen los refuerzos. O al menos déjame ir contigo. Lumine negó con la cabeza. Prácticamente tuvo que rogarle a Celestina que confiara en él, y convencer a Yelena de que no lo siguiera. Al menos, logró que lo aceptaran. "Ve a revisar lo que necesites", dijo. "Me pondré en contacto con Azriel lo antes posible". Dejaron de caminar. Lumine se giró hacia ella con una tierna sonrisa, y Yelena respondió con un pequeño puchero. Parecía algo recalcitrante, como si todo su ser aún quisiera discutir, antes de finalmente ceder. —Bien —gruñó ella. Entonces entrecerró los ojos. Sin previo aviso, le pellizcó el brazo. "¡Ay! ¡Ay, ay! ¡Yelena! ¿Por qué!?" Ella se soltó y pareció mucho más satisfecha, asintiendo una vez para sí misma. "Eso fue por hacerme preocupar tanto. Ah, y lo volveré a hacer si te da otra hemorragia nasal. O si te mueres." ¿Pellizcando a un hombre sangrante o a un cadáver? Lumine decidió que era mejor no cuestionarlo. Se despidieron y Yelena se dirigió en dirección contraria. Lumine la observó mientras se alejaba apresuradamente, hasta que finalmente echó a correr. Esa fue la razón por la que Yelena no siguió a Lumine la última vez, cuando fue a buscar a Azriel. Es cierto que podrían haberlo encontrado más rápido si ella lo hubiera hecho. Sin embargo, en aquel entonces, estaba extrañamente concentrada en ir a otro lugar, e igualmente extrañamente insistía en que Lumine no la siguiera. Esta vez fue diferente. Quizás se debía a que Lumine había empezado a comportarse de forma muy extraña, lo que preocupaba tanto a ella como a Celestina. Lumine suspirando, se pasó una mano por el pelo y se armó de valor. Entonces se giró. Esta vez, corrió en dirección a donde se encontraba Azriel. Esta vez, llegaría a él mucho antes. Él sabía dónde estaba Azriel ahora. Y no desperdiciaría ni un solo segundo. * Solo faltaban unos cuantos pasillos más, y Lumine llegaría hasta Azriel. Corrió tan rápido como pudo, sintiendo cómo el mundo se desdibujaba a su alrededor mientras se negaba a detenerse. Tenía que llegar. Aún estaba lejos —más lejos de lo que debería haber estado— y no sabía cómo ni por qué Lioren y Azriel estaban allí, pero la última vez que había llegado, los dos ya estaban enfrascados en una batalla. Podrían estar peleando ya. De hecho, probablemente lo eran. Lumine estaba confundido. Abrumado. Sus pensamientos aún daban vueltas por todo lo que había sucedido: las misiones del sistema, el viaje en el tiempo, la habilidad llamada [Rehacer]... y esa extraña cosa que lo había abrazado por detrás y le había dejado con náuseas. Pero nada de eso importaba ahora mismo. Su primera prioridad era salvar a Azriel. A pesar de tener la oportunidad de abandonar el escenario, a pesar de comprender solo fragmentos de la terminología —palabras como "Ophanim" y "Anathema"— Lumine fue lo suficientemente inteligente como para comprender la advertencia del sistema. Cuanto más tiempo permaneciera allí, antes moriría. Pero no podía irse. No podía dejar a nadie atrás. Tenía que rescatar a Azriel. Tenía que enfrentarse a él. Tenía que encontrar la manera de lidiar con todo esto. Y Lumine estaba segura... Azriel sabría qué hacer. Lo cual resultaba casi impresionante, teniendo en cuenta que Azriel lo había matado anteriormente arrojándolo desde miles de metros sobre el océano. El sudor se adhería a la piel de Lumine. Le ardían los pulmones. Le dolían las piernas, pero no disminuyó el paso. '¡Casi llegamos!' Como mínimo, todas las antorchas plateadas estaban encendidas, indicándole un camino que seguir. ¡Solo dos giros más! Una oleada de energía lo invadió, como la que se siente al vislumbrar el final de una carrera. Lumine se esforzó al máximo, cada vez más rápido, hasta que solo quedaba una curva. Un último pasillo. Un último tramo entre él, Azriel y Lioren. Pero justo cuando llegó a él, su percepción del pasillo se distorsionó repentinamente. El mundo se desplazó a sí mismo. "Eh...?" Lumine cayó al suelo con fuerza. Su rostro golpeó el suelo de piedra con un crujido espantoso, y por un instante, simplemente se quedó allí tendido, entumecido de pies a cabeza. Parpadeó lentamente. Su expresión era vacía, desorientada, como si su mente se hubiera desprendido de su cuerpo. Intentó darse la vuelta. Su visión vaciló. Luego parpadeó. La oscuridad se extendió por los bordes de su visión, y por un breve y aterrador instante, Lumine sintió como si ya no estuviera despierto. 'Qué pasó...?' Bajó la mirada a la fuerza, intentando ver con qué había tropezado. Fue entonces cuando se percató de la sangre. Una cantidad espantosa se extendía a su alrededor, acumulándose rápidamente bajo su cuerpo, oscura, cálida y terriblemente real. Luego miró su pierna izquierda. O lo que quedaba de ello. Había sido cortado por la mitad. La sangre brotaba a borbotones del muñón, y un trozo irregular de hueso aún sobresalía, empapado de sangre. La otra mitad de su pierna yacía a casi un metro de él, moviéndose levemente sobre la piedra. "Aa... a... a—?" Un sonido entrecortado y confuso salió de la boca de Lumine. No era una palabra. Ni siquiera se le parecía. Era solo el intento desesperado de su mente por construir una lógica donde no podía existir ninguna. ¿Le faltaba la pierna? Había perdido la pierna. "¡Oh, Dios mío! ¡Oh, Dios mío! ¿Qué ha pasado aquí!" Una voz alegre resonó a su lado. Los ojos temblorosos de Lumine se desviaron. De pie junto a su cabeza, sonriéndole con malicia, estaba el angelito. ¡Pensar que llegaste tan rápido! Es casi como si supieras que estaban allí, ¿verdad? Lumine lo miró fijamente, aún incapaz de comprender la situación. La consternación se apoderó de él cada vez más, extendiéndose como veneno por sus huesos. «¡Pero no importa!», exclamó el ángel. «¡Parece que has tenido un adelanto, afortunado participante! Verás, muy pronto anunciaré que todos podrán tomarse un descanso, ya que el límite de tiempo para eliminar a los participantes con marcadores rojos desaparecerá. El descanso durará cinco horas. Sin embargo, los participantes en la clasificación no recibirán un descanso. En cambio, recibirán un desafío: ¡deberán llegar a la cima lo más rápido posible!» La sonrisa del ángel se ensanchó con una alegría infantil. "Pero un desafío tiene que ser desafiante, ¿no? Por eso traje esta cosa del Reino del Vacío. Claro, considerando la cantidad de participantes dentro de este coliseo... jejejeje, ¡los que se suponía que estaban descansando simplemente tienen mala suerte!" Hizo una pausa y luego jadeó como si acabara de darse cuenta de algo maravilloso. "¡Ah! ¡Espera! ¡Entonces tienes suerte y mala suerte a la vez! ¡Igual que los participantes que están fuera de este coliseo subterráneo, que están en la clasificación pero tendrán la suerte de no enfrentarse a este desafío!" El ángel rió, una risa ligera, estridente y absolutamente cruel. "¡Jejejejejejejeje! ¿Qué te parece, humano? He creado algo bastante divertido, ¿verdad? ¡Me pregunto cómo saldrán todos de esta...!" Parecía eufórico. Entonces su expresión cambió a una sonrisa incómoda mientras miraba a Lumine. Pero Lumine ya no lo miraba. Sus ojos habían pasado de largo al ángel. A la cosa que tenía delante. Lo que el ángel había traído. Su mundo entero se había reducido a la cosa que tenía delante. "Ah, bueno... tú no, por supuesto", dijo el ángel. "Ya que vas a morir ahora." Lumine no lo oyó. Todo sonido pareció desvanecerse, engullido por la visión de la criatura que se encontraba frente a nosotros. Una imponente masa de hebras blancas colgaba de su cuerpo como velos funerarios empapados, meciéndose suavemente con cada movimiento torcido. A primera vista, casi parecía una figura envuelta en una capa. Casi. Pero sus extremidades estaban mal. Brazos largos y delgados como astillas sobresalían de debajo del sudario colgante, doblándose en ángulos imposibles como las patas de una araña enferma. Sus articulaciones crujían suavemente cada vez que cambiaba de peso; el sonido era débil, quebradizo y nauseabundamente húmedo. Bajo la pálida cortina de pelo y carne, los rostros se fusionaban con su torso. rostros humanos. Estaban estirados y medio hundidos en el cuerpo de la criatura, como si hubieran sido tragados vivos y nunca digeridos por completo. Sus bocas permanecían abiertas en gritos congelados. Algunos se estremecían. Otros sollozaban un líquido negro de las cuencas vacías de sus ojos. Uno de ellos aún parecía respirar. Su cabeza se alzaba de forma antinatural por encima del resto de su cuerpo, colgando de un cuello delgado que parecía demasiado frágil para sostenerla. Un rostro pálido y liso miraba al frente con ojos negros vacíos y una sonrisa tallada en forma de media luna que permanecía inmutable. "Ah... k... kh... no... nn... o..." Los ojos de Lumine temblaron aún más. Un tormento y una angustia insoportables lo consumieron como nunca antes había sentido nada parecido. "¡A-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! ¡NO! ¡NOOOO! ¡ARGHHHHHKKKK!" Gritaba y se debatía, intentando reunir fuerzas en sus brazos, intentando arrastrarse para alejarse, intentando retroceder a través de la sangre que se extendía bajo él. Pero su cuerpo no obedecería. La criatura dio un único paso adelante apoyándose en las puntas afiladas como agujas de sus extremidades. Con ese único movimiento, el hedor lo alcanzó. Calor. Putrefacción. Sangre. Le golpeó las fosas nasales con tanta violencia que le inundó la garganta de náuseas. "¡Nooo! ¡A-ayuda! ¡Por favor! ¡Arghhhhhhhh! ¡Khahhhh! ¡P-por favor! ¡¡¡Aaaaaaaaaahhh!!!" No lo vio moverse. En un instante, la criatura se encontraba frente a él. A continuación, uno de sus brazos, semejante a una astilla, quedó clavado en su pecho. El cuerpo de Lumine fue confiscado. La rama le había atravesado el corazón. La sangre le subió a la garganta y le brotó de la comisura de los labios mientras su grito se apagaba en un jadeo tembloroso y húmedo. No podía moverse. No podía respirar. Ni siquiera podía apartar la mirada. La cosa se inclinó más cerca. Íntimamente. Su rostro sonriente descendió hasta quedar suspendido a escasos centímetros del suyo. Su aliento, rancio y denso, lo envolvía, tan repugnante que Lumine deseaba vomitar todo lo que llevaba dentro —el estómago, los pulmones, su propia alma— con tal de librarse de él. Y luego... Lumine no sabía lo que había pasado. Porque ya no quedaban pensamientos en su mente. Sin miedo. Sin dolor. No lo entiendo. Nada. Porque a Lumine le habían cortado la cabeza. * "No te preocupes. Te lo prometo. Ve a salvar a Azriel, y una vez que me libere de estas cadenas, haré que Caleus y Lioren paguen." "..." ¿ ...? ...¿Eh? "¿Lumina?" Lumine miró a Celestina. [La habilidad ???, [Rehacer], se ha activado correctamente.]
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Estás leyendo el capítulo 444 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 8 de agosto de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.