Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 402 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Años después, la cantidad de odio y desprecio que se extendió hacia el indigno príncipe sería imposible de medir.
Y sin embargo...
Y, sin embargo, lo más irónico de todo era que al supuesto príncipe indigno, Azriel Crimson, no parecía importarle lo más mínimo.
Como mínimo, nunca demostró que lo hiciera.
Eso no enfureció a Azriel.
En cuanto a Jasmine, tanto entonces como ahora, sus pensamientos siempre habían sido sencillos.
¿Así que lo que?
¿Y qué si Azriel no tenía talento?
¿Y qué pasaría si no pudiera usar maná?
¿Qué importancia tenía todo eso para ella?
Azriel seguía siendo Azriel. Su hermano pequeño.
Ella lo amaba entonces, y lo sigue amando.
Esos rumores la enfurecieron. La gente que la rodeaba la enfurecía. Pero lo que más indignaba a Jasmine era la crueldad de aquellos de quienes menos la esperaba.
Sus propios padres.
Los propios padres de Azriel.
Como ella misma había dicho, su memoria era excepcional. Por eso, recordaba con claridad lo cariñosos que habían sido antes de que se evaluaran sus talentos.
Y así, también recordó la confusión en sus rostros aquel día.
Luego, a medida que investigaban más a fondo el problema con Azriel, esa confusión se convirtió poco a poco en decepción.
Y al poco tiempo, apenas quedaban recuerdos reales de que los cuatro hubieran sido alguna vez una verdadera familia.
Descuidaron a Azriel.
Así, sin más, Jasmine dejó de recordar que alguna vez le hubieran demostrado verdadero amor después de haber sido tachado de indigno.
Quizás sí lo amaban.
Quizás, de vez en cuando, lo demostraban cuando no había nadie más alrededor.
Pero eso no importaba.
A ella no.
A ojos de Jasmine, aún lo habían descuidado.
Lo único positivo de todo esto fue que Azriel, en aquel entonces, no se detuvo mucho en ello. No había podido comprenderlo del todo. Otro niño de su edad quizás no lo habría superado tan rápido.
Y sin embargo, lo que Jasmine encontró aún más cruel fue esto:
A pesar de todo, a pesar de haberlo tachado de príncipe indigno con tanto desprecio, aún conservaban esas débiles expectativas sobre él.
Que de alguna manera, algún día, les demostraría que estaban equivocados.
Que de alguna manera, revelaría algún valor oculto.
Esperanza.
Eso era lo que algunos de ellos aún conservaban.
Espero que aún pueda valer algo.
Era lógico que Azriel no tuviera ningún deseo de darles ni siquiera eso.
...¡Ay, cómo se reiría Jasmine de ellos ahora!
Y condenarlos también.
Qué equivocados estaban todos.
Míralo ahora.
Jasmine se sentía a la vez aterrorizada y orgullosa.
Ella tenía razón.
Y como ella tenía razón, eso también significaba algo más.
Azriel apenas había comenzado a usar ese aterrador talento suyo.
Ya se había convertido en un experto sin depender de ello.
Simplemente sobreviviendo.
«Su talento probablemente rivaliza con el mío. Quizás incluso lo supera... ¿Qué pasará si realmente lo usa? Si empieza a cultivar su núcleo de maná... ¿podré siquiera seguirle el ritmo?»
...Qué aterrador.
Lo único que frena a Azriel Crimson...
Era el mismísimo Azriel Crimson.
—Tenías razón —dijo Azriel de repente, mirando al frente.
Jasmine, interrumpiendo sus recuerdos, se recostó y lo miró en silencio.
Azriel apretó los labios, como si luchara con algo. Luego volvió a hablar, con voz baja.
"...No valoro mi vida."
"...!"
"No creo haberlo hecho nunca."
Había sobrevivido, pero en realidad nunca había vivido.
«Cuando Nathan me dijo que le parecía raro que su madre no hiciera nada, cuando Lia estaba enferma y por cómo me trataban...» Azriel tragó saliva. «Fue porque la amenacé con quitarme la vida delante de ella. Me puse un cuchillo en la muñeca.»
"Qué...?"
Jasmine parecía mortificada. Azriel no se atrevía a mirarla a los ojos; la vergüenza le oprimía el pecho.
Para entonces, el espectáculo había cambiado. Había burbujas flotando por todas partes, y los niños corrían a través de ellas, riendo mientras intentaban reventarlas una por una.
"Aunque no es que quiera morir", añadió Azriel de repente, casi contradiciéndose, lo que hizo que Jasmine se mordiera el labio.
"Pero... supongo que en realidad tampoco me importa mi vida. No profundamente. Inconscientemente, siempre lo he sabido, por mucho que me mintiera a mí misma. Seguía inventando excusas, intentando darme una razón para no rendirme."
Entrecerró los ojos, molesto por sus propias palabras, y sin embargo su tono era sombrío.
"Mis pensamientos eran más bien del tipo... 'Después de todo, tiene que haber algo mejor al otro lado', ¿sabes? Tenía que haber una razón para todo lo que había vivido. Pero estaba desesperada. Así que me impuse 'sueños' y 'metas'. Cosas como, tal vez, abrir algún día una pequeña cafetería o tetería."
Jasmine no pudo evitar sonreír, pero luego sintió la punzada de tristeza que se escondía tras esa sonrisa.
«Destruir [rehacer]. Querer ver cómo terminaría todo esto. Querer una vida feliz. Convencerme de que había descubierto mentiras y había madurado como persona». Exhaló. «Pero todo eso también eran mentiras».
Mentiras tras mentiras tras mentiras.
Él seguía buscando más razones para continuar, pero al mismo tiempo, Azriel era tan autodestructivo como una persona podía serlo.
Quizás se estaba castigando a sí mismo.
Jasmine no lo sabía. Tal vez era culpa. Tal vez era una especie de retorcida expiación.
¿Pero para qué?
¿Por su existencia? ¿Por la vida a la que se había visto obligado? ¿Por qué cargaba con esa culpa como si le perteneciera?
Al mirar a Azriel, Jasmine se dio cuenta de que aún ocultaba algo. Había una profunda autocrítica en esos hermosos ojos carmesí.
—¿Qué me estás ocultando? —preguntó en voz baja, aunque sus palabras sonaron más pesadas de lo que pretendía—. Hay una razón por la que me cuentas esto. Una razón por la que intentas hacerme entender por qué crees que tu muerte no sería tan mala.
Prácticamente tuvo que forzar las palabras para que salieran.
El ambiente entre ellos era sombrío y asfixiante, totalmente opuesto al vibrante ambiente festivo que tenían delante. Era lógico que Jasmine se sintiera mal.
Azriel sonrió como alguien que finalmente se había rendido. La miró solo un instante antes de volver a bajar la vista.
"¿Recuerdas lo que dije sobre cómo murió mi familia?"
La expresión de Jasmine se ensombreció mientras asentía lentamente.
"Sí. Tu otro yo... con [rehacer] los decapitó."
Azriel respondió tras una breve demora.
"...Mis recuerdos como Leo Karumi son diferentes."
Jasmine frunció el ceño, confundida. Creía entender lo que quería decir, pero al mismo tiempo, no estaba segura. Por suerte, Azriel continuó.
"Como Azriel, los vi morir a manos de mi yo del pasado. Pero como Leo... todavía recuerdo ese día. Dos policías llamaron a mi puerta y me dijeron que mi familia había muerto en un accidente..." Hizo una pausa.
"Excepto mi madre."
Jasmine casi se levantó de un salto del lugar donde estaba sentada.
"¿E-ella estaba viva?!"
Azriel asintió una vez.
Corrí al hospital con ellos. Intentaron impedirme entrar en la habitación donde estaba, pero los aparté y me abrí paso a la fuerza. Ella aún estaba medio inconsciente. Y tal vez porque todos intentaban sacarme a rastras de la habitación, sus ojos se posaron en mí. Me reconoció...
Azriel guardó silencio de repente. Apretó los labios de nuevo y, por un instante, luchó por pronunciar las palabras que quería decir. Era como si le doliera físicamente decirlas. Cuando finalmente lo logró, su voz era tan tenue que casi se desvaneció en el aire.
"Pero en el momento en que me reconoció... lo único que vi en sus ojos fue odio."
'Oh.'
Esa mujer... había sido una parte muy importante de la vida de Azriel. Sin importar las cosas horribles que hubiera hecho, él nunca se libraría por completo de ella.
"Después de eso, me sacaron a rastras de la habitación."
Con aspecto agotado, Azriel se frotó la cara y se pasó una mano por ella, dejando escapar un gemido cansado y ahogado.
Jasmine pensó que eso era todo.
No podía estar más equivocada.
"Por lo visto... estaba embarazada."
"¿Eh?"
Jasmine sintió que su mente se quedaba en blanco. Lo cual era impresionante, considerando la cantidad de sustos que ya había sufrido ese día.
—Yo tampoco lo sabía. No lo supe hasta una hora después. —La voz de Azriel se volvió hueca—. Mi madre murió en la mesa de operaciones. Intentaron salvar al bebé... pero no pudieron.
Aunque Azriel no lloró, tenía los ojos rojos.
Y ahora que había dejado de hablar, Jasmine sintió un leve alivio, solo porque significaba que por fin había terminado.
Ella preguntó de todos modos.
"¿Así que también te culpas por eso?" Su voz sonó lastimera.
"...Si hubiera tomado otras decisiones... nunca habrían muerto."
"Tú no eres Dios."
"..."
"La muerte de nadie fue culpa tuya."
—Te equivocas. Si le hubiera prestado más atención, me habría dado cuenta de que estaba embarazada. En cambio, solo tomé malas decisiones. —Azriel apretó la mandíbula—. Verás, había un restaurante al que solíamos ir cuando mamá se sentía triste o agotada después de un duro día en el hospital. Los médicos, naturalmente, tienen muchos días así. Se convirtió en una costumbre: una vez al mes, toda la familia íbamos juntos. Pero no me di cuenta de que en los últimos cuatro meses había reducido su carga de trabajo. Y durante esos meses, yo no fui con ellos. Siempre tenía alguna excusa, cualquier cosa para evitar estar con ellos... así que no sabía que habían dejado de ir a ese restaurante y habían empezado a ir a otro.
Apretando los dientes, Azriel pronunció las palabras con tal fuerza que le quemaban la garganta.
Pero después de nuestra pelea, decidieron volver al sitio de siempre. No porque mamá estuviera triste o agotada del trabajo, sino por mi culpa. Por la pelea que provoqué. Por eso no fueron al restaurante al que tenían pensado ir ese día. Si no hubiera sido por mí, jamás habrían tomado ese camino. Si tan solo me hubiera callado, o me hubiera disculpado... si no hubiera tomado esas decisiones estúpidas... si tan solo la hubiera escuchado...
Con cada palabra, su voz temblaba más y más. Bajó la cabeza mientras se inclinaba hacia adelante, ocultando su rostro de Jasmine, aunque ella podía imaginar el dolor grabado en él.
"...Maldita sea", susurró finalmente.
Por un instante, Jasmine no pudo encontrar su voz.
Sí. Si hubiera tomado otras decisiones, tal vez habrían sobrevivido. Azriel no se equivocaba. Quizás murieron por su culpa.
Pero entonces, ¿a qué precio habrían tenido si hubieran vivido?
Y además...
«No entiendo cómo podía estar "viva" en el hospital», dijo Jasmine en voz baja, forzando las palabras a través de la opresión en su pecho, «cuando se suponía que ya estaba muerta según tu yo anterior. Pero... creo que incluso si hubieras elegido otro camino... no podrías haberlos salvado».
Se le hizo un nudo en la garganta.
"Estaban destinados a morir. Sin importar qué."
"..."
Azriel no dijo nada.
Jasmine no estaba segura de si había hecho bien o mal al decirlo, pero lo creía. Por confuso —y doloroso— que fuera, sentía que era verdad.
¿Cómo era posible que Jeanne ya estuviera muerta, y aun así Leo la recordara viva en el hospital?
¿Era realmente Jeanne? ¿O era otra persona?
Si Leo lo recordaba, ¿los demás también lo recordaban?
¿Se manipularon los recuerdos de todos?
¿Cómo?
¿Por qué?
Demasiadas preguntas.
Pero había una cosa que Jasmine sabía.
Se había equivocado en una cosa.
...Esa mentira que Azriel y Leo habían creado en su mente.
No se había eliminado por completo.
Hasta ahora no.
Al contemplar su figura desplomada, Jasmine sintió una profunda y dolorosa tristeza, porque...
Ella era la razón por la que él recordaba todo ese dolor.
Solo quedaba una pequeña parte, un último fragmento que aún impedía que la verdad saliera a la luz por completo. Azriel había estado usando ese fragmento para ocultarlo todo, incluso mientras poco a poco iba quebrando su mente.
Pero cuando Jasmine y Azriel pelearon, cuando sintió el miedo a que ella lo abandonara y luego la presión de verse obligado a decirle la verdad, no le quedó otra opción.
Tuvo que reconocerlo.
Y ese reconocimiento final desmanteló la mentira por completo, de una vez por todas.
Azriel le había dicho la verdad a Jasmine...
y finalmente, a sí mismo.
Fue culpa de Jasmine, y sin embargo no podía arrepentirse. Por mucho que le repugnara, por mucho que se odiara a sí misma, realmente no podía.
"Lo siento."
Ella giró la cabeza bruscamente hacia él, sorprendida.
"¿Por qué me pides disculpas?" Había un dejo de enfado en su voz, un enfado que lamentó inmediatamente haber dejado escapar, porque si alguien tenía que disculparse, era ella.
A Azriel no pareció importarle. O tal vez no se dio cuenta. Seguía sin levantar la vista.
"...Debe ser mucho, ¿no? Saber que viví una vida completamente diferente, donde pasaron tantas cosas, donde puede que ni siquiera sea tu verdadera hermana..."
"Eres mi hermano. No me importa lo que pienses, pero te lo seguiré recordando hasta que lo aceptes."
Jasmine lo interrumpió con una mirada de desaprobación y severa.
Soltó una risita.
"¿Cómo puedes estar tan seguro?"
"Simplemente soy."
Ya habían tenido esta conversación antes, pero parecía que harían falta algunas más antes de que él dejara de pensar de otra manera. Esa fue la conclusión de Jasmine.
"...Veo."
Dejó escapar un largo suspiro, finalmente se incorporó y se frotó la cara con ambas manos.
Sintiendo que tenía que decir algo, Jasmine le advirtió.
"...No te permitiré que te suicides."
Azriel dejó de frotarse la cara y la miró confundido.
"No busco morir."
"Eso dices tú, pero es tal como dijiste: si se te da la oportunidad, lo harás."
Azriel frunció el ceño, pero Jasmine habló más rápido antes de que pudiera interrumpirlo.
"¿Vas a decirme que no has pensado, como mínimo, en una forma de acabar con Pollux aunque te cueste la vida?"
Inmediatamente, Azriel desvió la mirada y permaneció en silencio.
...La semana pasada casi había empezado a intentar crear un contrato de maná.
Quizás hubiera sido mejor no mencionarlo.
Jasmine, sabiendo que tenía razón, solo pudo suspirar con exasperación.
"Como ya te dije, no te permitiré que eches tu vida a perder. Te detendré pase lo que pase."
Cuando Azriel la miró, supo que no estaba bromeando. Ni un poco. Su voz y su mirada eran tan serias como siempre.
No respondió. No reaccionó. Jasmine lo dejó pasar por el momento, pero la frustración seguía agitándose en su pecho cuando él se negó a reconocerlo.
Tras respirar hondo y exhalar, se levantó repentinamente del banco y, como en el cambio de humor más repentino imaginable en medio de aquella atmósfera sofocante, lo miró con una sonrisa radiante y soleada.
"Vale. Basta de lamentaciones. ¡Vamos a disfrutar del festival, por fin!"
Los ojos de Azriel se abrieron de par en par. La miró como si hubiera perdido la cabeza.
"¿Todavía quieres intentar divertirte? ¿En serio?" Después de todo lo que acababa de decir —presentándose como un monstruo irredimible y contándole la tragedia de Leo...
Ella... ella realmente estaba enojada.
Esos pensamientos se reflejaban prácticamente en su rostro. Jasmine siguió sonriendo y asintió, ignorando hábilmente el insulto en sus ojos.
"¿Prefieres llorar?"
"...No", negó Azriel, mirándola aún con recelo.
¿Y luego qué? No tiene sentido que desperdiciemos el resto de nuestro —posiblemente— tiempo libre deprimidos. Hay muchos problemas que resolver. Ahora lo sé con claridad. Pero nada se solucionará hoy, aunque quisiéramos. Así que, al menos, intentemos sacar algo positivo de lo que queda del día, ¿de acuerdo?
Azriel dudó. Si de verdad no quería, Jasmine no lo obligaría. El día había sido duro, y sería comprensible que quisiera darlo por terminado.
Sinceramente, ella quería lo mismo, pero...
Lo único que conseguirían sería atraparlos en sus propias mentes sombrías, y caerían en una espiral aún peor.
"...Bien."
Por suerte, Azriel pareció comprender, aunque seguía luciendo agotado y sin fuerzas. Seguramente accedió por el bien de Jasmine.
Así era él.
En lo que respecta a su familia, Azriel era la persona más amable que ella conocía.
"De acuerdo, vámonos."
"¡Vaya, espera!"
Azriel exclamó cuando Jasmine lo agarró de la mano, lo levantó y comenzó a arrastrarlo.
Casi de inmediato, oyeron una voz familiar y alegre.
"¡Maestro~ Jasmine~ hemos vuelto... ¡con comida!"
Se dieron la vuelta.
Nol llevaba dos cubos enteros repletos de comida variada: brochetas, pollo frito y otras cosas que Jasmine no reconocía. A su lado caminaba Celestina. Curiosamente, sostenía un abanico abierto de plata pura que parecía muy caro y que le cubría casi todo el rostro. Jasmine juraría haberlo visto en sus ojos: el esfuerzo que hacía Celestina por no mostrarse orgullosa de su compra.
Delante de la pareja de cabello plateado estaba Lia, comiendo algodón de azúcar.
Su sincronización fue perfecta.
Demasiado perfecto.
Por un instante, Jasmine casi creyó que habían estado esperando a que terminaran. Pero Jasmine siempre estaba alerta, incluso mientras Azriel hablaba. Se habría dado cuenta si alguien los hubiera estado observando, escuchando o acercándose sigilosamente.
...Al final, tuvo que aceptarlo como una coincidencia.
Sobre todo porque era evidente que no se trataba solo de comida que habían comprado durante las horas que estuvieron fuera.
Y, sinceramente, ¡qué suerte tuvieron de que Jasmine estuviera demasiado ocupada con su hermanito como para ir a buscarlos antes!
* * *
"¿Estás bien, Azriel?"
Celestina cerró su abanico de golpe, mirándolo con leve preocupación mientras caminaban juntos. Le tomó la mano a Lia. Su pregunta también llamó la atención de Nol —quien la miró de reojo, con la boca aún brillante por la grasa de lo que había estado comiendo— mientras buscaban un lugar más amplio y tranquilo para sentarse.
"Sí. ¿Por qué lo preguntas?"
¿Tengo algo en la cara? ¿Sigo teniendo los ojos rojos?
Pero Celestina negó con la cabeza, para su alivio.
"No, es solo que... pensé que parecías molesto."
"...Estoy bien", respondió Azriel con indiferencia, volviendo a mirar al frente.
"Me disculpo por haber dado por sentado algo."
Azriel la miró y estudió su perfil por un instante. Sus labios se curvaron apenas un segundo antes de que su mirada volviera a fijarse al frente. Nol ya había vuelto a comer, caminando delante de Jasmine.
"No pasa nada. Gracias por preocuparte."
"No hay problema."
De repente, un sonido agudo rasgó el aire, algo parecido al lanzamiento de un proyectil.
Nol, Jasmine y Celestina se quedaron paralizadas, en estado de alerta inmediata, y se giraron hacia la fuente del sonido.
Azriel mantuvo la calma. Reconoció el sonido. Aunque había pasado mucho tiempo, lo reconoció.
Él levantó la vista.
Una tenue chispa ascendió en la oscuridad, como una estrella errante que había perdido su lugar en el firmamento.
Entonces, una luz resplandeció sobre ellos, dividiéndose en docenas de fragmentos ardientes que se dispersaron por la noche. Rayos plateados se extendieron como pétalos que se abren al unísono, tan brillantes que por un instante parecieron luz de día. Las chispas centellearon al caer, rompiéndose en luces más pequeñas que titilaron antes de desvanecerse por completo, como nieve hecha de estrellas.
Le siguieron otros.
La noche ya no era oscura, sino vibrante de color: oro, plata, violeta y rojo, cada fuego artificial estallando en el cielo. Todos permanecieron inmóviles, absortos en el espectáculo, contemplando al unísono el cuadro cambiante sobre ellos. Azriel oyó a Celestina, Nol, Jasmine e incluso al niño exclamar con sorpresa y asombro.
Giró ligeramente la cabeza, observándolos mientras permanecían allí, embelesados.
En su mundo, los fuegos artificiales eran tan raros que prácticamente no existían. Desde la Gran Inversión, habían estado prohibidos en los primeros años por temor a que el ruido y la luz atrajeran a las Criaturas del Vacío.
Era lógico que, incluso para las dos princesas, esta fuera la primera vez.
La mirada de Azriel pasó de Jasmine a Nol, y luego a la chica que estaba a su lado.
Una conversación volvió a surgir en su mente.
—¿Todavía no has intentado leer el libro que te recomendé, Leo?
—«¿Esa en la que el protagonista es un pervertido degenerado y desleal con un harén? Sabes que no leo historias de ese tipo».
———"¡Uf, vamos! ¡Dale una oportunidad! ¡Por mí! ¡Es mucho más que una simple historia de harén!"
—De acuerdo. Dime. ¿Como qué?
—B-bueno... Uf, me da un poco de vergüenza decirlo en voz alta ahora, pero... algunos personajes me recuerdan a gente que conocemos. Es decir, tienen similitudes.
---"¿Quien?"
———"Por ejemplo, hay un personaje llamado Vergil. ¡Me recuerda a nuestro amigo Gil! ¡Los dos siempre tienen mucho sueño!"
—Como el estudiante promedio de secundaria.
———"Sí, pero al igual que Gil empezó a retransmitir sus partidas, ¡este Vergil también retransmite algo parecido!"
—No lo veo.
—Vale, de acuerdo; dicho así suena normal. Pero se siente diferente cuando lo lees. Y hay un personaje llamado Anastasia, igual que nuestra vicepresidenta. Aunque su personalidad es completamente distinta a la de nuestra Anastasia. Es gracioso.
—¿Entonces te pareces a alguien?
—¡Por supuesto! ¿Quién más podría ser sino el increíble protagonista? ¡Ambos somos grandes héroes!
—"No eres más que un cuerpo que desperdicia oxígeno."
———"Hmph. Veamos... ¡Oh! ¡Al personaje 'Jasmine' le encanta el chocolate igual que a Lia!"
—¿De verdad crees que voy a leer un libro solo porque un personaje comparte los mismos gustos que Lia?
—Supongo que no...
--- "¿Qué hay de mí?"
— ¿Tú? Mmm... No lo sé. Hay un personaje llamado Solomon, pero ¿quizás Lioren? No, tampoco te pegan... La verdad es que no lo sé. Hay muchos personajes, pero ¿uno que me recuerde a ti? Eh... bueno, Jasmine sí tenía un hermano pequeño, al parecer. Pero era un personaje secundario, casi nunca se le mencionaba, aparte de que su muerte fue la razón por la que estaba tan deprimida y fría al principio de la historia... ¿Quizás te parecerías a él? Nah, tampoco a él. La verdad es que no lo sé.
— Qué aburrido.
———"E-entonces..."
———"¿Nathan?"
—¿Y qué me dices de este personaje... 'Celestina'? Me recuerda mucho a alguien que... conocíamos. Son muy parecidas... en personalidad, en la forma de hablar... y en su amor por... las fresas. Celestina y... Lea.
Los fuegos artificiales se reflejaban en los ojos de Celestina mientras miraba hacia arriba, hipnotizada. Sus ojos le recordaron a Azriel aquel primer fuego artificial plateado.
Al notar su mirada, Celestina se giró hacia él y sonrió; una sonrisa tan radiante que parecía pertenecer al firmamento.
"Los fuegos artificiales son tan bonitos, ¿verdad, Azriel? Ah... pensar que nuestro mundo nos privó de algo tan hermoso."
"Sí...", murmuró Azriel, con la voz más suave que antes. "Realmente lo son."
Su atención volvió a posarse en el cielo mientras más colores florecían y se dispersaban sobre sus cabezas.
—Cuando volvamos a casa, le pediré a papá que vuelva a poner fuegos artificiales —dijo Celestina en voz baja.
Los rasgos de Azriel se suavizaron sin que él lo propusiera; algo solemne y algo cálido se mezclaron.
'Oye, Nathan... creo que tenías razón desde el principio.'
'No...'
'...Lo sabías, ¿verdad? Que estos personajes y nuestra gente...'
Azriel detuvo sus pensamientos antes de que pudieran ir más allá.
—Yo preguntaré lo mismo —dijo de repente.
La sonrisa de Celestina se amplió mientras tarareaba alegremente, concentrada en los fuegos artificiales.
'...Supongo que ahora lo sé.'

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Camino del Extra (Novela)
Capítulo 403
Camino del Extra (Novela) Capítulo 402
Estás leyendo el capítulo 402 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 20 de abril de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.