Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 388 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Detective, ¿eh?"
"Sí." El detective Nolan se inclinó ligeramente, intentando ver más allá de Leo, hacia el interior de la casa.
"Si no le importa, ¿puedo pasar?"
Leo se movió, bloqueando la puerta con su cuerpo.
—Por desgracia —dijo con voz tranquila—, creo que no estás invitado a la fiesta de cumpleaños de hoy. ¿Verdad?
El detective mantuvo la sonrisa, aunque ahora parecía forzada, incómoda bajo la mirada de Leo.
"No lo soy", admitió.
"Pero esto es importante, así que..."
"¿Tiene usted una orden judicial?"
"¿Una orden judicial?"
La pregunta repentina claramente lo desconcertó. Parpadeó.
"No."
"¿Entonces existen circunstancias excepcionales que le permitan entrar inmediatamente en la casa de mis padres?"
La sonrisa desapareció del rostro del detective Nolan.
—No —dijo, con más cuidado—. Ahora no. Pero lo que necesito hablar contigo es importante, sobre ti, por eso me gustaría...
—No puedo permitirlo —interrumpió Leo—. Legalmente, esta casa pertenece a mis padres. Sin su consentimiento, ninguno de los dos tiene autoridad para dejarte entrar.
El detective Nolan entrecerró ligeramente los ojos.
"Parece que sabes algo de leyes."
El rostro de Leo se iluminó con una sonrisa amigable, una que habría hecho que Lea se frotara los ojos si la hubiera visto.
"Es algo que aprendí viendo muchas películas de leyes y crímenes."
—Ya veo —dijo el detective, y la tensión disminuyó un poco.
"¿Entonces podrías llamar a uno de tus padres?"
La sonrisa de Leo se tornó arrepentida. Se rascó la mejilla, con expresión de auténtica preocupación.
"Lo haría, pero lo siento, detective. Mis padres siempre están ocupados con el trabajo. Esta es una de las pocas veces que estamos todos juntos, y todos están disfrutando del cumpleaños de mi hermana pequeña..."
Bajó la mirada y su sonrisa se suavizó, como si hablara consigo mismo.
"No quiero que nada arruine los preciosos recuerdos que se están creando hoy."
Por un breve instante, la mirada del detective se tornó sospechosa; luego recuperó la calidez y asintió con comprensión.
—Por supuesto —dijo el detective Nolan amablemente—. La visita de un detective puede ser emocionante para los niños, pero les arruinaría el día a sus padres con preocupaciones. Tienen suerte de tener un hijo tan considerado.
Leo parecía ligeramente avergonzado.
"Eso espero."
El detective suspiró.
"Entonces, si no te importa, ¿te importaría que habláramos? Solo nosotros dos."
—Claro —dijo Leo.
"Siempre y cuando no tarde demasiado."
La expresión del detective se tornó seria.
"Supongo que está al tanto del reciente acto de vandalismo en su escuela, ¿verdad?"
Leo asintió lentamente.
"El sospechoso lleva varios años destrozando cosas", dijo. "Instrumentos del club de música, sillas de las aulas... y robando paraguas a los alumnos".
Leo parpadeó, sorprendido.
Solo uno de ellos sonaba como él.
En cuanto el detective mencionó el vandalismo, Leo supuso que se refería a la sala de música. Pero ahora parecía que había un vándalo merodeando por la escuela, alguien de cuya existencia Leo no tenía conocimiento.
"Yo... no estaba al tanto de la mayor parte de eso", admitió.
El detective asintió.
"Pero estabas al tanto de los instrumentos, ¿verdad?"
Leo asintió de nuevo, dejando que su expresión se tensara hasta adquirir un matiz de angustia.
"Mi profesora, la instructora Kaya, ha tenido que reemplazar instrumentos varias veces por culpa de eso."
—Lo sé —dijo el detective Nolan—. La escuela tiene suerte de contar con una profesora así, dispuesta a prestar tantos de sus propios instrumentos sin exigir un pago extra.
Leo asintió una vez más.
El detective suspiró de nuevo, esta vez con más fuerza.
"Lamentablemente", dijo, "debido a estos actos recurrentes de vandalismo, creo que la persona responsable podría estar causando los daños con mala intención hacia usted".
Leo dio un paso atrás, fingiendo sorpresa.
—¿Contra mí? —preguntó—. ¿Pero por qué piensas eso? Todo el mundo sabe que uso el club de música para practicar, pero no tengo nada que ver con los otros dos.
"Aún no sé nada de los otros dos casos", admitió el detective. "Pero los destrozos en el club de música son los más frecuentes. Al investigar más a fondo, me di cuenta de que los daños suelen ocurrir justo cuando sales del local. Quienquiera que esté haciendo esto podría estar intentando incriminarte o enviarte algún tipo de mensaje".
"No podría estar más equivocado."
Leo se llevó una mano a la boca, como si estuviera intentando asimilarlo.
"Yo... yo veo..."
El detective Nolan le puso una mano tranquilizadora en el hombro a Leo.
"Sé que es inquietante oír eso", dijo. "Pero la escuela se lo está tomando en serio; por eso me contactaron. Y no quiero presumir, pero tengo el mayor índice de resolución de casos en mi departamento. Están en buenas manos."
Leo lo miró con gratitud, y luego dudó.
"¿Esto significa que... actuarás como mi guardaespaldas, o...?"
El detective Nolan negó con la cabeza.
«Quienquiera que sea, es precavido. Evita a los testigos y no es tan tonto como para enfrentarse a ti directamente». Su mirada se agudizó. «Al menos, todavía no. Pero te aconsejo que no estés solo siempre que puedas evitarlo».
Leo asintió con la cabeza en señal de comprensión, y la expresión del detective se suavizó de nuevo.
—Sabes —añadió el detective Nolan—, he oído hablar mucho de ti. Tu nombre ha salido en los periódicos varias veces: por rechazar papeles en películas dirigidas por directores de renombre y todo eso. La mayoría de la gente no rechazaría la oportunidad de hacerse famosa.
Me dedicó una pequeña sonrisa, casi afectuosa.
"Mi esposa y yo tenemos un hijo. Vamos mucho al teatro. Te hemos visto actuar más de una vez. Sinceramente... es una pena que no hayas participado en ninguna obra últimamente."
Leo se rascó la nuca y soltó una risa incómoda.
"¿Qué puedo decir? Supongo que mi pasión por la actuación se ha apagado."
"Es una lástima", dijo el detective Nolan.
"Pero eres joven. Alguien tan brillante como tú tendrá muchas cosas en las que destacar."
"Jaja... gracias, detective."
El detective metió la mano en el bolsillo de su abrigo y le entregó una tarjeta a Leo.
"Escucha", dijo.
"Si tienes algún problema, mi número está en esa tarjeta. Llámame inmediatamente."
—Gracias —respondió Leo.
"Espero no tener que usarlo."
"Yo también." El detective asintió.
"Por ahora, te dejo con esto. Feliz cumpleaños a tu hermanita. ¡Disfruta de la fiesta!"
"Adiós, detective."
El detective Nolan esbozó una última sonrisa cortés, se dio la vuelta y se marchó.
**
«Quizás mi hijo se equivocó. Al fin y al cabo, no es tan malo...»
Sinceramente, había asumido que Leo era un niño mimado. Le había creído a su hijo, confiaba en lo que sabía, y parecía que se había equivocado. La única razón por la que había aceptado el caso era porque su hijo conocía a Leo. Nolan había oído su nombre varias veces, incluso lo había visto en el teatro. ¿Y el vandalismo? Probablemente solo eran unos estudiantes gastando bromas. Si Nolan quería atraparlos, podía hacerlo fácilmente, sin mucho esfuerzo.
El niño llamado Leo era simplemente...
"Ah, claro, detective..."
Nolan se detuvo en seco al oír una voz que lo llamaba a sus espaldas.
Se giró. Leo seguía de pie en el umbral, observándolo.
'Algo es diferente...'
Leo lucía una sonrisa amigable, pero su mirada parecía fría.
"Mencionaste que tienes un hijo, ¿correcto?"
Nolan dudó un instante y luego asintió.
"¿Por casualidad... su hijo se llama Dave?"
Los ojos de Nolan se abrieron de par en par.
"¿Cómo lo sabes?"
¿Me vio con mi hijo en público? La verdad es que nunca he ido al colegio en horario de apertura, así que podría ser una coincidencia, pero...
Por alguna razón, Nolan sintió una punzada de sospecha. Sus instintos de detective se activaron como una alarma. Y esa sonrisa... ahora le parecía aún más inquietante.
—Creo que fue hace dos años —dijo Leo con calma—. Durante una reunión de padres y profesores, pasé junto a Dave y su madre, y alcancé a ver el fondo de pantalla del teléfono de tu esposa. Los vi allí —a ti y a tu esposa, y a Dave en medio— comiendo helado.
"...!"
'Eso ocurrió durante nuestro viaje a París.'
Nolan entrecerró los ojos.
"¿Recuerdas algo que vislumbraste hace dos años?"
Leo se encogió de hombros.
"Bueno, estoy seguro de que sabes que Dave y yo chocamos bastantes veces. Debe de ser por eso que se nos quedó grabado."
'Está mintiendo.'
—Por cierto —añadió Leo—, ¿cómo está Dave? Ayer nuestro profesor le echó una buena bronca por su comportamiento. Me preocupa que siga enfadado.
«Está mintiendo, sin duda. ¿Acaso tiene memoria fotográfica?»
"Ya está bien", dijo Nolan, pronunciando las palabras con calma.
"Gracias por preocuparse."
"Ya veo. Me alegra saber que está bien."
«Está amenazando a mi hijo, ¿verdad?»
"Sí", dijo Nolan.
"Mi hijo puede ser muy emotivo, pero tiene buen corazón."
'Lo hizo.'
—Me he dado cuenta —respondió Leo, aún sonriendo.
"No te preocupes. Sé que es una buena persona."
«Él es quien cometió esos crímenes. Por supuesto. ¿Quién sospecharía del mismísimo niño prodigio...?»
Nolan miró fijamente a los ojos de Leo, y un nudo se le formó en el estómago al darse cuenta de que era Leo. Aquella sonrisa se transformó, sutilmente, en algo parecido a una mueca burlona.
«Él sabe que lo he descubierto. ¿Por qué? Lo hizo a propósito. Quiere que yo sepa que fue él».
—Por cierto —dijo Nolan con cautela—, me encantaría ver más películas sobre leyes y crímenes con mi esposa y mi hijo. ¿Tienes alguna recomendación?
Leo mantuvo su actuación impecable e incluso pareció un poco arrepentido.
"Lo siento, detective. No se me ocurre ninguno ahora mismo. Veo y leo demasiadas cosas como para recordarlas todas."
—¿Leer? —repitió Nolan—. No a muchos niños de hoy en día les gusta leer. Me sorprende.
Leo rió, con ligereza y naturalidad.
"Bueno, mi padre tiene un estudio lleno de todo tipo de libros. A veces me gusta curiosear por ahí..."
«No es un chico normal en absoluto. Probablemente ha leído libros sobre leyes. Así que no era una exageración que fuera un genio. Simplemente omitieron la parte en la que es un psicópata total. Quiere jugar al gato y al ratón conmigo, ¿eh?»
La mirada de Nolan se dirigió rápidamente hacia arriba, al marco de la puerta donde estaba Leo. Allí había una cámara instalada.
«Probablemente graba audio y vídeo. Podría estar provocándome, intentando que lo acuse falsamente o que diga algo que pueda interpretarse como acoso...»
—Ah, detective —dijo Leo, inclinando la cabeza.
"¿Alguna vez has matado a alguien?"
Los ojos de Nolan se abrieron de par en par.
"¿Indulto?"
Leo se rascó la mejilla, avergonzado.
"Como dijiste, soy joven. Quizás encuentre mi pasión en otro lugar. Quién sabe, tal vez convertirme en detective sea la respuesta. Pero no me gusta hacer daño a los demás, y... eso forma parte del trabajo, ¿no?"
Continuó, las palabras fluyendo con demasiada fluidez.
He leído que se espera que los policías cumplan la ley con mucha más rigurosidad. Y si la infringen, las consecuencias son peores para ellos que para el ciudadano común. Además, cuando matan a alguien en un tiroteo —sea correcto o no— son investigados. Pero casi siempre tienen sus cámaras corporales para demostrarlo.
La sonrisa de Leo nunca desapareció.
"Pero para detectives como usted no es lo mismo, ¿verdad? Me imagino que debe ser aún más difícil cuando uno se ve obligado a quitar una vida y luego tiene que someterse a una investigación aún más brutal que la de un policía promedio."
'...¿Qué estará tramando?'
Nolan sintió un nudo en el estómago. Algo andaba muy mal con ese chico.
"...Nos entrenan para nunca quitar una vida a menos que no haya otra opción. Lamentablemente, ha habido ocasiones en las que no he tenido elección. Pero si no has hecho nada malo, el sistema legal te protegerá. No tienes nada de qué preocuparte."
"Ya veo." Leo sonrió radiante, como si el tema no hubiera importado en absoluto.
"Tenemos la suerte de contar con un sistema legal tan excelente."
"Somos..."
"Bueno, no quiero quitarle más tiempo, detective. Lamento las preguntas repentinas. Le deseo mucha suerte con su investigación."
'Debería indagar más a fondo sobre él más adelante.'
"No hay problema", dijo Nolan.
"Espero que nos volvamos a ver, en mejores circunstancias, Leo."
«Acogerlo será extremadamente difícil. Y aunque quisiera, no ha hecho nada que lo deje en evidencia. Por lo que sé, es rico; lo suficientemente rico como para que sus padres puedan pagar a los mejores abogados».
Perseguir ese camino lo llevaría a callejones sin salida y pondría en peligro su carrera.
¿Pero por qué quería que yo lo averiguara? ¿Solo para divertirse?
"Adiós, detective."
'Si es así... entonces espero que esto haya sido suficientemente satisfactorio para él. Para siempre.'
"...Adiós."

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Camino del Extra (Novela)
Capítulo 389
Camino del Extra (Novela) Capítulo 388
Estás leyendo el capítulo 388 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 29 de marzo de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.