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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 307 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Dentro de cierta posada, innumerables hombres estaban sentados detrás de mesas y mostradores, bebiendo, riendo y divirtiéndose en un estado de embriaguez. En una mesa de tres personas, estaban sentados un hombre musculoso con barba negra corta, un hombre calvo y corpulento con un bigote espeso, y un hombre alto y delgado. Todos tenían el rostro enrojecido por la bebida. ¡Jajajaja! ¿Me estás diciendo que ese cabrón fue a luchar a la guerra en el oeste... y murió? ¡Ja! ¡Menuda metedura de pata! ¡Menudo idiota! El hombre musculoso soltó una carcajada, y los demás se unieron a él sin reservas. "Sí, ¡fue una estupidez desde el principio! El idiota quería perseguir la gloria como un simple mortal, enfrentándose a los Dotados. ¡Pues vaya gloria! ¡Jajajaja! Incluso oí que el ejército se llevó su cadáver antes de que los revolucionarios pudieran, ya sabes... antes de que ya no les sirviera." Volvieron a reírse del destino de su querido amigo, que había muerto. Entonces, rascándose la cabeza, el hombre flaco habló de repente. "Aun así... ¿cuándo terminará la guerra? Mucha tierra está siendo destruida por su culpa, y los precios están subiendo. A este paso, tendré que empezar a mendigar comida... ¡o acabaré muerto!" El hombre musculoso negó con la cabeza. No nos queda más remedio que esperar. Es como si el maldito mundo se acabara, todo por culpa de esos Dotados que se creen dioses. Solo espero que los dioses de verdad mantengan esa escoria lejos del sur. Prefiero seguir vivo que luchar en una guerra inútil. "¡Oye, oye, no todos los Dotados son malos, ¿sabes?! ¡Tenemos suerte de que nuestra ciudad esté protegida por una! Si no fuera por ella, ¡esa grieta del vacío nos habría aniquilado!" Al escuchar la explicación del hombre gordo, el flaco de repente pareció como si hubiera tenido una revelación. ¡Ah! ¡Así que por eso está ese chico en el mostrador! ¡Debe ser el Dotado que nos salvó! ¡Maldita sea, pensé que estaba tan borracho que veía esa pluma flotar sin razón aparente, excepto por haber perdido la cabeza! Mientras el hombre flaco reía a carcajadas, los otros dos le dirigieron una mirada de pura incredulidad. "...¿Niño? ¿Pluma? No. La Dotada es una hermosa dama." Su risa cesó de inmediato. Eructó. "¿Qué?" Lentamente, todos se volvieron hacia el mostrador. Allí vieron a alguien de pelo corto y negro, con el cuerpo envuelto en una túnica negra. Estaba apoyado en el mostrador, con la mejilla pálida descansando sobre la palma de la mano. Frente a su rostro, una pluma flotaba en el aire, girando lentamente. Era una sola pluma, perfecta, no más larga que una mano. Sus barbas eran de un blanco brillante, casi luminoso. La superficie centelleaba levemente con un brillo nacarado, captando la luz en suaves y fluidas ondulaciones. Una delicada veta plateada recorría su centro. La pluma en sí era translúcida, teñida con un tenue matiz de ópalo. Cuando extendió la mano para tocarla con un dedo, la pluma se desvió hacia la derecha por sí sola. Al instante, los tres se frotaron los ojos, sintiendo cómo se les pasaba la borrachera, o quizás el licor realmente les había hecho efecto. "...Esa pluma... está flotando, ¿verdad? Ustedes también la ven, ¿no?" "...Sí... Sí, ya lo veo." Al oír su conversación, los clientes de otra mesa los miraron de reojo, abriendo mucho los ojos al verlos también. Pronto, los susurros pasaron de mesa en mesa, extendiéndose como la pólvora hasta que un silencio incómodo se apoderó de la posada. Todas las miradas se dirigieron a los camareros, que seguían sirviendo bebidas con nerviosismo, lanzando de vez en cuando miradas recelosas hacia el chico con túnica. Finalmente, apareció el posadero, con una sonrisa forzada mientras se frotaba las manos, acercándose con cautela a la misteriosa huésped. La tensión se disipó un poco; todos los presentes sabían que el posadero había sido barón, un Despertado de Grado 1. Si bien su talento no era apto para el combate, sin duda podría lidiar con cualquier alborotador común. Claro que eso no la incluía a ella, la poderosa protectora que residía en su pequeño pueblo sureño. En cualquier caso, el posadero confiaba en poder manejar la situación, siempre y cuando su paradero no cayera en manos de ningún noble entrometido. “¡Qué buen día hace, querido cliente!” exclamó de repente el posadero. El chico giró lentamente la cabeza, dejando al descubierto un par de cautivadores ojos de un profundo color carmesí. Un murmullo recorrió la multitud. "¿No parece un poco joven?" "Desde este ángulo no puedo verle la cara..." "Me parece bastante inofensivo." "Aun así, debe ser un noble o algún revolucionario por alguna razón." "Bueno, parece joven; probablemente lo suficientemente débil como para que el señor Olive pueda controlarlo si causa problemas." "Es cierto, pero... ¿él? A mí me parece más bien una mujer." "...Sí, ya entiendo lo que quieres decir." Los labios del niño se curvaron en una suave sonrisa mientras la pluma comenzaba a girar juguetonamente alrededor de su cabeza, aparentemente sin que él se diera cuenta. “Sin duda, hoy hay mucho ambiente” comentó el niño con afecto. Animado por el carácter afable del muchacho, el posadero ignoró la pluma y su sonrisa se ensanchó con sinceridad. ¡Sí, sí! ¿Es su primera visita a nuestro humilde pueblo? ¡Aquí siempre hay mucho ambiente! ¿Necesita alojamiento? Le aseguro que tenemos disponible una de nuestras mejores habitaciones. ¿O tiene hambre? ¡Nuestra comida y bebidas son exquisitas! El niño negó suavemente con la cabeza. "Lo siento, pero no llevo monedas encima. Simplemente estoy esperando aquí a un conocido que debería llegar pronto." ¿Un noble sin monedas? "Ah, ya veo... Pero por favor, al menos pida algo. ¡Es por cuenta de la casa!" Los ojos carmesí del niño brillaban intensamente. "Es usted muy amable. Si no le supone molestia, tengo bastante hambre." ¡Por supuesto! Recomiendo encarecidamente probar”" Mientras los dos conversaban afablemente, la multitud observaba con creciente confusión. "¿No está siendo el señor Olive demasiado respetuoso con un simple niño, talentoso o no?" "Sí... ¿Y por qué suda tanto?" "¿Tiene miedo?" "No, estamos hablando del señor Olive. Una vez le hizo una peineta a su propia madre, que estaba medio muerta, antes de salir furioso de su casa." "¿Entonces por qué demonios está temblando?" ¡Bah! ¡Es solo el maldito alcohol que nos está afectando a todos! ¡Relájense y beban! Mientras tanto, su conversación continuó de forma agradable. “Así que, estimado cliente, ¿de qué parte de Ismyr procede?” preguntó el posadero, con los ojos brillantes de avidez por obtener información. Cualquier pista de aquel joven, claramente noble, sería sin duda lucrativa. Pero la respuesta del chico destrozó por completo sus expectativas. "En realidad, no soy de Ismyr." Un pesado silencio envolvía la posada. Alguien susurró con nerviosismo: "¿No se hablaba de... un príncipe o princesa de una tierra lejana, de ojos rojos, que buscaba venganza...?" "...Sí, lo había." "Y tiene... los ojos rojos." "Nunca antes había visto a nadie con los ojos rojos." "Yo tampoco." "¿El apodo que le pusieron a esa persona... no era 'El fantasma de ojos rojos'?" Una escalofriante sensación se apoderó de los clientes. Sus miradas se movían con ansiedad entre el muchacho sereno y el posadero visiblemente conmocionado. De repente, un hombre borracho se puso de pie y gritó temerariamente: "¡Oye, chico! ¿De verdad eres el Fantasma de Ojos Rojos?". "..." "..." "..." ¡¿ESTÁS LOCO?! ¡¿POR QUÉ DEMONIOS LE PREGUNTAS ESO, IMBÉCIL BORRACHO?! "¿¡JA!? ¿¡QUÉ DEMONIOS ES UN BUFON!?" "¡TÚ!" La tensión se rompió bruscamente con la suave risa del chico de ojos rojos; un sonido dulce e inocente que, de algún modo, intensificó la inquietud de los presentes, evocando el terrible destino de la aldea de Keft. Los corazones se aceleraron presa de la paranoia. “Tranquilo” le aseguró el chico con calma. “No soy el Fantasma de Ojos Rojos al que temes. “¡¿E-entonces, formas parte del Credo Inverso?!” gritó de nuevo el mismo hombre borracho. La mirada del posadero se convirtió en una advertencia mortal, comunicando claramente una sola cosa: Callarse la boca. Una taza de madera salió volando por la habitación, golpeando al borracho de lleno en la cabeza y dejándolo inconsciente. Al instante estallaron los vítores. La suave voz del niño los silenció de nuevo rápidamente. "No, yo tampoco formo parte de esto... del Credo Inverso." Otro cliente preguntó con vacilación: "E-entonces... ¿quién es usted exactamente...?" Antes de que pudiera volar otra taza, la puerta se abrió de golpe. Una figura conocida y venerada por todos entró, exudando una presencia que nadie podía ignorar, y respondió con seguridad en nombre del niño: Permítanme presentárselo. Es el alumno más brillante de mi clase. Al reconocer al instante al recién llegado, toda la posada estalló en un júbilo de alivio: "¡Maestro Ranni!" * * * Al ver a la instructora de pelo azul, a la que ya conocía bien, la sonrisa de Azriel se volvió un poco más sincera. Al acercarse, Azriel notó su expresión neutra, que contrastaba fuertemente con las miradas de pura adoración en los rostros de todos los demás, incluido el posadero a su lado. Observando sus miradas embelesadas, la sonrisa de Azriel se tornó ligeramente irónica. “Tal vez deberíamos continuar este reencuentro en algún lugar más privado” sugirió en voz baja. Ranni asintió simplemente, con la misma expresión. Azriel se levantó de su asiento, pero antes de marcharse, se volvió hacia el posadero, sobresaltándolo y sacándolo de su ensimismamiento. "Me gustaría que me llevaran la comida a su habitación, por favor." "¿Eh...? ¡Ah, sí, claro! ¡Espera... su habitación!" Sus palabras desataron la indignación al instante. Extrañamente, el miedo que sentían antes se desvaneció, reemplazado por una repentina indignación cuando los clientes comenzaron a gritar protestas. Ignorando por completo el alboroto, Azriel caminó tranquilamente junto a Ranni, subiendo las escaleras hacia su habitación. Pronto se encontraron ante una puerta cerrada. Ranni la abrió en silencio y entró, seguida de cerca por Azriel. La habitación estaba completamente a oscuras, con pesadas cortinas cerradas a cal y canto. Tras cerrar la puerta, Azriel observó en silencio cómo Ranni avanzaba. La bombilla del techo se encendió, proyectando un tenue resplandor en la habitación. Ranni hizo una pausa y luego se giró lentamente con un profundo suspiro. Azriel volvió a sonreír y abrió la boca para hablar, pero antes de que pudiera pronunciar palabra, Ranni materializó una lanza blanca de una belleza impresionante, adornada con intrincados grabados dorados, y sin dudarlo, la arrojó directamente contra Azriel. La lanza voló con una velocidad asombrosa, apenas dándole tiempo a reaccionar. Instintivamente ladeó la cabeza hacia la izquierda cuando la lanza pasó a escasos centímetros, atravesando la puerta a sus espaldas y astillando madera y piedra hasta que, finalmente, volvió el silencio. "...¿Eh?" Azriel, con la cabeza aún ladeada, parpadeó lentamente, la confusión reflejada en su rostro. Alrededor de Ranni, seis impresionantes espadas forjadas en agua pura flotaban amenazadoras, con las puntas apuntándole directamente. Sus ojos eran gélidos, más fríos que las profundidades de un océano abisal. Pronunció una sola palabra, rebosante de gélido desprecio: "Morir." Los labios de Azriel se crisparon una vez. “...¡Maldita sea!”
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 307

Estás leyendo el capítulo 307 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.