Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 305 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En un instante, la plaga se disolvió en una nube de humo y se materializó tras Lumine, lanzándole un devastador gancho. Lumine se giró de golpe, con el corazón acelerado, al ver el puño, increíblemente rápido, que se dirigía directamente hacia él. Era asombrosamente veloz; incluso con la absurda [Habilidad] que debería haberle permitido enfrentarse a un Avanzado, no era suficiente contra un Experto.
Incapaz de levantar su brazo izquierdo herido, Lumine se protegió instintivamente con el derecho. El puñetazo impactó violentamente, enviando ondas de choque a través de sus huesos y fracturando el suelo bajo sus pies. Lumine se deslizó hacia atrás, arrastrando los pies por la tierra resquebrajada. El viento rugió furioso, despeinándole el cabello y agitando la capa de la plaga. Antes de que Lumine pudiera siquiera pestañear, la plaga apareció de nuevo frente a él.
¡Rápido! ¡Es demasiado rápido!
El dolor punzante recorría sin piedad el brazo tembloroso de Lumine, y la sangre goteaba de las heridas recientes. Con una determinación férrea, esquivó por poco otro ataque fulminante. Una oleada de resolución lo invadió al ver a la doncella paralizada por el terror y a Yelena inmóvil.
La plaga observaba impasible, relajada, contemplando la desesperación de Lumine. El rostro de Lumine se ensombreció. Tomó aire profundamente y lo exhaló lentamente. El viento a su alrededor estalló, esparciendo briznas de hierba por el aire mientras se abalanzaba hacia adelante, con el puño envuelto en llamas rugientes apuntando directamente a la mandíbula de la plaga.
La plaga lo esquivó sin esfuerzo, inclinando la parte superior de su cuerpo hacia un lado con una facilidad escalofriante. En ese instante, Lumine activó otra habilidad:
"[Fuerza]!"
Mana giró violentamente entre ellos, impactando contra la plaga como un muro sólido y lanzándolo varios metros hacia atrás. Sin embargo, al instante, se disolvió de nuevo en niebla negra. Lumine apretó los dientes con frustración.
¡¿Qué demonios es esto?! Cada vez que las cosas se ponen difíciles, se convierte en niebla... ¡¿Esa es su [Habilidad Única]?!
Si eso fuera cierto… ¿cómo podría contrarrestarlo?
Desesperado, Lumine extrajo una espada de rango Despertado de su anillo de almacenamiento y, con su mano buena, la giró velozmente, lanzándola por el aire como un misil. La hoja cortó el viento, apuntando con precisión a la figura reaparecida de la plaga. Sin embargo, una vez más, la hoja la atravesó inofensivamente mientras la plaga se transformaba en niebla.
Anticipándose a esto, Lumine giró al instante, lanzando un puñetazo descendente envuelto no en llamas, sino en un intenso tono azul. Esta vez, la plaga era completamente sólida. Esquivó el golpe por poco, pero la fuerza bruta explotó hacia afuera, abriendo una enorme zanja que derribó la puerta de la finca, situada a lo lejos.
“¿Hm? ¿Un arte marcial? Bastante peligroso, ya veo…” comentó la plaga con curiosa calma desde detrás de su máscara.
Ignorando la provocación, Lumine lanzó otro uppercut, nuevamente envuelto en llamas azules. La plaga lo esquivó con agilidad, contraatacando rápidamente con un golpe de palma abierta que impactó en el brazo izquierdo fracturado de Lumine.
“¡Agh!”, gritó Lumine, presa de una agonía que lo invadió al ser lanzado hacia atrás, deslizándose dolorosamente por el suelo. Cada movimiento intensificaba su sufrimiento hasta que la desesperación amenazó con consumirlo. Sin embargo, a través de su visión borrosa, Lumine vio la plaga acercándose para acabar con él.
Entonces, se oyó un grito repentino:
“¡Gah!”
Una flecha de maná verde translúcida se clavó profundamente en el hombro derecho de la plaga, tiñendo de carmesí la hierba al instante. Girando furiosamente, la calma de la plaga se hizo añicos.
“¡¿Cómo?!” rugió, genuinamente enfurecido.
Yelena yacía en el suelo, apenas consciente pero aferrada con fuerza a su arco, apuntando inquebrantablemente a la plaga.
'¡Ahora!'
Lumine aprovechó la oportunidad sin dudarlo. Antes de que la plaga pudiera reaccionar, la mano de Lumine” envuelta en un resplandor azul” agarró su rostro enmascarado y lo estrelló violentamente contra la tierra, creando un enorme cráter.
“¡Salta hacia atrás!”, gritó Yelena con voz ronca y tensa.
Lumine obedeció al instante, saltando justo cuando la flecha clavada detonó en una explosión verde llameante. Otro rugido de angustia surgió del polvo que se levantaba. Al disiparse la bruma, Lumine retrocedió, luchando contra las náuseas: la plaga yacía jadeando, agarrándose el hombro, ahora grotescamente desgarrado, con el hueso horriblemente expuesto.
Con prisa, Lumine miró a Yelena, que estaba pálida, empapada en sudor, con los párpados temblando débilmente.
¡Tengo que sacarla de aquí!
Pero justo cuando Lumine se disponía a alcanzarla, la voz de la plaga tronó:
"¡Suficiente!"
Un escalofrío helado recorrió los nervios de Lumine, congelándolo al instante. En cuestión de segundos, todo su cuerpo quedó completamente paralizado.
¡No! ¡Muévete, maldita sea! ¡Muévete!
La plaga suspiró profundamente, poniéndose lentamente en pie, con la frustración evidente mientras se agarraba la cabeza con el brazo bueno que le quedaba.
“¡Qué fastidio… qué fastidio! ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que derramaron mi sangre? ¡Tanta sangre preciosa desperdiciada! ¡Tanto potencial perdido!”
Mientras Lumine observaba con horror e impotencia, oscuros zarcillos, finos como hilos, emergieron de la espantosa herida de la plaga. Se entrelazaron con rapidez, volviendo a unir la carne desgarrada, reparando huesos y tendones hasta que el hombro quedó completamente restaurado, sin dejar rastro de la lesión.
“Ah…” jadeó Lumine débilmente, presa del terror mientras luchaba por comprender lo que acababa de presenciar.
¿Qué... qué demonios acabo de ver?
¿Simplemente… se curó solo? ¿Así sin más? ¿Una herida tan grave… desapareció así como así?
Lumine contempló horrorizado cómo la plaga se acercaba a Yelena, que había vuelto a perder el conocimiento. Sus ojos temblaban.
¡¿Qué hago?! ¡No puedo mover ni un músculo!
Entonces le asaltó un pensamiento”
Aún podía mover su maná.
¡Más vale que esto funcione…!
Lumine activó otra habilidad:
“[Explosión de maná].”
De repente, con una explosión, todo el maná de su cuerpo se liberó en un violento estallido. La finca entera tembló: se formaron grietas, cayeron escombros, las paredes crujieron y se partieron. Se sintió como un terremoto, con Lumine en el epicentro. El maná inestable surgió con la fuerza de un mar embravecido que se estrella contra un acantilado, golpeándolo a él y a la plaga.
Entonces, sin previo aviso, Lumine salió despedido hacia atrás. Atravesó el muro de la finca, tropezando y derribando varios más antes de finalmente detenerse dolorosamente.
“¡A…AAGH!”
El dolor lo inundó. Todo su cuerpo gritaba. Sentía como si le arrancaran el brazo izquierdo. Con la mano derecha, jadeando, se incorporó temblorosamente.
Dolía. Dolía muchísimo.
“¡Khah!” La sangre brotó de su boca al toser, manchando el suelo. Tenía el ojo izquierdo amoratado y los labios partidos y sangrando.
…Pero podía moverse.
Arrastrando los pies, invocó el viento alrededor de sus piernas y se impulsó hacia adelante.
¡Me duele! Me duelen los brazos. Uno ya lo tengo roto. Siento lesiones internas. ¡Tengo que ser más rápido!
Se movió entre los escombros que él mismo había creado. Más escombros caían como una lluvia de piedras desde la finca devastada.
Cuando finalmente llegó al jardín, vio la plaga.
Él permanecía de pie junto a Yelena, mientras que la criada yacía inmóvil al otro lado.
'Inconscientes… ambos…'
Entonces, un horror aún mayor se apoderó de su corazón.
La plaga extendió su mano derecha hacia Yelena.
Debajo de su muñeca, se extendían tres garras largas, delgadas y afiladas como agujas, que brillaban como el arma de un depredador.
Instintivamente, Lumine miró su propio brazo izquierdo.
Seis heridas punzantes.
Seis. Ocultos bajo la sangre. Ni siquiera se había dado cuenta. Ni siquiera los había sentido.
Lumine apretó los dientes.
¡Soy un completo idiota…!
¡Debería haber escuchado! ¡Debería haber huido!
¡Había puesto en juego su vida y la de Yelena por pura avaricia!
¡Por su estúpida y egoísta codicia!
¡Estúpido! ¡Estúpido! ¡Estúpido!
Al instante, invocó su Armadura del Alma. Una radiante armadura de placas blancas lo envolvió desde el cuello hasta los pies, como salida de un caballero de cuento de hadas. Ocultaba las heridas, la suciedad, la sangre… la vergüenza.
La plaga lo miraba fijamente, impasible, con la mano aún suspendida sobre Yelena.
“Tantas habilidades. Armadura del Alma, arma del alma, arma de alto rango, una [Habilidad Única] absurda, artes de combate… y aun así apenas has entrenado como es debido en combate real, al menos no contra humanos. ¿Sigues siendo un estudiante, entonces? ¿Quién es tu maestro, muchacho?”
Lumine no dijo nada. Le ardía la garganta. Apenas podía respirar, y mucho menos hablar.
“¿La princesa siempre tuvo esa habilidad? ¿O se la diste tú? Una capacidad de curación que se activa mientras duerme… fascinante. Si no hubiera tenido que matarla, la habría acogido. Habría experimentado con ella.”
Lumine apretó la mandíbula con tanta fuerza que la sangre le llenó la boca.
“Bueno, ya hemos jugado bastante. Hiciste bien en descubrir que el veneno que inyecté podía eliminarse con una descarga eléctrica lo suficientemente fuerte. Pero tengo que irme. Espero que ese molesto parche en el ojo ya haya terminado su tarea en Keft.”
Murmuró para sí mismo.
Lumine se lanzó hacia adelante con todo lo que tenía.
Pero justo cuando estaba a punto de alcanzarla, la voz de la plaga resonó, fría y certera:
“Debes saber que… la mayor ventaja de un experto es que nunca está solo.”
“¡…!”
Lumine se quedó paralizada.
En ese instante, Lumine lo sintió: una presencia terrible y ajena, fija en él por completo. Una mirada tan fría y antinatural que le arañó hasta la médula. Su cabeza giró instintivamente hacia la derecha.
Allá-
“Ah…”
Vio algo que apenas podía describir, y deseó no poder hacerlo.
Una abominación.
Se asemejaba a una colina ondulante y reptante de caparazón y carne húmedos, del tamaño aproximado de una carreta grande o un buey mutante. Su cuerpo estaba plagado de cavidades como un panal, de las que supuraban larvas translúcidas que se retorcían, caían al suelo, se contraían y se enterraban de nuevo en su propia masa. Cada centímetro de su superficie palpitaba y se flexionaba como si respirara por cada poro.
Docenas de delgadas patas insectoides articuladas con zarcillos lo arrastraban por la tierra, cada paso lento y deliberado.
Se arrastraba hacia él.
Lumine apretó las manos en puños tan apretados que sus uñas le perforaban la piel. La sangre le brotaba en las palmas mientras temblaba.
Esa cosa”
¿Eso es… un eco del alma?
“Es un Cthellid” dijo la plaga con calma, sin dejar de mirar a Yelena. “Una de las pocas cosas en mi vida que casi me mata.
Lumine apartó la mirada y se preparó para moverse, pero”
Un horrible zumbido alienígena llenaba el aire.
Procedía de los Cthellid.
Un instante después, un dolor agudo estalló en el cráneo de Lumine y sus rodillas cedieron. Se desplomó, con violentos espasmos musculares.
'No…!'
Entre la bruma del dolor, Lumine alzó la vista. Su visión se nubló, y a través de ella, vio el brazo de la plaga acercándose lentamente al rostro de Yelena. Cada vez más cerca.
Y más cerca.
Y más cerca.
No podía moverse.
¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡Por favor! ¡No, por favor!
Su alma gritaba.
Cualquiera. ¡Cualquier cosa! Aceptaría cualquier cosa.
¡Por favor, no la dejen morir!
¡El sistema! ¡El Dios de la Vida! ¡Cualquiera… por favor…!
Y luego-
Justo cuando las agujas estaban a punto de perforarle la frente”
Se detuvieron.
A centímetros de distancia.
"¿Eh?"
La confusión resonaba tras la máscara de la plaga mientras su brazo temblaba.
Entonces, Lumine oyó otra voz.
“¡Uf… llegué a tiempo!”
Tanto la plaga como Lumine se transformaron.
Lumine parpadeó rápidamente, intentando enfocar la vista. Sus espasmos cesaron. El Cthellid se detuvo.
Y entonces... vieron...
“¿Vergil?” La voz de Lumine tembló, apenas un susurro.
Virgilio se encontraba ante las puertas destrozadas de la finca.
A su izquierda se encontraba Celestina Frost.
A su derecha-el instructor Ranni.

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Camino del Extra (Novela)
Capítulo 306
Camino del Extra (Novela) Capítulo 305
Estás leyendo el capítulo 305 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.