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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 278 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Gran Emperador Espíritu Estelar Divino, Pólux, Última Corona de los Sangre Estelar. Esas palabras resonaban sin cesar en la mente de Azriel. Jamás había oído hablar de tal título, ni siquiera entre los reyes espirituales divinos. No solo un rey, sino un emperador: Pollux se proclamaba el último gobernante de los Sangre Estelar. O bien este espíritu ante él era extraordinariamente arrogante o... O realmente era auténtico. Fueron esos ojos pesados” ojos que solo un rey podría tener” los que le recordaron a Azriel a Joaquín, convenciéndolo de inclinarse hacia esta última conclusión. Azriel frunció ligeramente los labios. Desde el instante en que el guardián entró en la cabaña, Azriel había estado maquinando en silencio, contemplando innumerables maneras de escapar de su terrible situación. Había ganado tiempo, y ahora, en este tercer bucle, había sobrevivido más tiempo que nunca. Ninguna criatura del Vacío había venido a por él todavía. Pero aún así no podía usar el maná. Era manejable; apenas manejable, se corrigió. Había considerado algunos métodos desesperados y dolorosos como último recurso, aunque seguía siendo muy reacio a ponerlos a prueba. Pero ahora Azriel se encontraba de nuevo atrapado entre dos opciones. Pólux, el Gran Emperador Espíritu Estelar Divino... Azriel dudó menos de un instante antes de hablar con calma y serenidad: "Con un título tan grandioso, y afirmando ser el último rey de los Sangre Estelar, debiste haber sido diferente a cualquier otro rey Espíritu Divino." "Obviamente." El guardián” no, Pollux” resopló con desdén, aún con el rostro de Jazmín. Luego habló de nuevo, pronunciando palabras que hicieron que el ojo que le quedaba a Azriel se abriera de par en par por la sorpresa. "Yo era el Espíritu Divino más poderoso que existía." "...¿Eras el más fuerte...?" “Naturalmente” respondió Pólux con fría arrogancia. "Nadie podría compararse jamás conmigo. El más cercano a los dioses, el Espíritu Divino más poderoso jamás conocido, invicto en combate... ¿quién más podría ostentar legítimamente el título de 'Gran Emperador Espíritu Estelar Divino'?" Azriel entrecerró los ojos con suspicacia. "Si de verdad eras tan poderoso como afirmas, ¿cómo pudiste permitir que toda tu raza fuera aniquilada?" Mientras Azriel formulaba esa simple pregunta, desprovista de toda emoción, algo brilló fugazmente en los ojos carmesí de Pollux. No duró más que un instante, pero Azriel lo vio con claridad: tristeza. Pero con la misma rapidez, esos ojos recuperaron su orgullo arrogante, y la sonrisa altiva volvió a aparecer. "Precisamente porque yo era el más fuerte, porque los Sangre Estelar eran reconocidos como la raza espiritual divina más poderosa y cercana a los dioses. Fue precisamente por ese poder que me temían. Temían la fuerza cada vez mayor de mi especie y su potencial ilimitado. Así, un día, destruyeron mi mundo, aniquilaron a mi gente y borraron nuestra existencia de la historia." "..." "Ahora, tras milenios, soy el último Sangre Estelar superviviente. Esos traidores, como era de esperar, no lograron matarme directamente, pero me hirieron lo suficiente como para obligarme a esconderme. Desde entonces, he vagado en las sombras de mundos olvidados, al igual que tú. Ambos somos los últimos supervivientes de nuestros mundos caídos." “...Los últimos supervivientes de nuestros mundos.” Azriel permaneció en silencio, con la mirada baja, tamborileando distraídamente con los dedos sobre la mesa; la otra mano la tenía metida en el bolsillo. Finalmente, alzó la vista, y una leve confusión brilló en su ojo mientras hablaba. ¿Y Lady Mio? ¿Quién era... o mejor dicho, existía siquiera? ¿Qué sentido tenía todo esto? ¿Hacerla decir tonterías sobre que yo era una persona amable...? ¿Por qué esperar hasta hoy para liberar a esas criaturas del Vacío? ¿De verdad estás tan aburrido? Pollux observó el arrebato de Azriel con ojos divertidos. “Hay una historia de tu mundo que me gusta especialmente” dijo Pollux en voz baja, con un brillo peculiar en sus ojos carmesí. Ante esas palabras, la realidad misma se fracturó de repente. A su alrededor, el mundo se hizo añicos violentamente como cristal, y el ensordecedor sonido de los fragmentos resonó sin cesar. Sobresaltado, Azriel se puso de pie de un salto, haciendo que la silla de madera chirriara contra el suelo. El corazón le latía con fuerza en el pecho mientras miraba con recelo a Pollux, cuya expresión permanecía exasperantemente impasible. Fue como si la existencia misma se hubiera resquebrajado, los fragmentos colapsando y revelando un abismo infinito e inconmensurable. La visión de Azriel se oscureció brevemente antes de que, de forma igual de repentina, la realidad comenzara a reconstruirse; solo que esta vez, se formó en un lugar completamente distinto. Azriel se encontró de pie en un lugar muy alejado de la cabaña, muy lejos del Bosque de la Eternidad. '...¿Eh?' Era una habitación familiar, dolorosamente familiar. En un lugar tenuemente iluminado, rodeado por imponentes muros repletos de innumerables libros apilados desordenadamente en estanterías, mesas y el suelo, el corazón de Azriel se aceleró al reconocer el lugar exacto donde se encontraba. Pollux, aún con la forma de Jazmín, apareció silenciosamente a su lado, con expresión indescifrable y la mirada fija en algo completamente distinto. Antes de que Azriel pudiera preguntarse por el repentino cambio, algo más captó su atención. "Había una vez un brillante inventor y artesano llamado Dédalo…" El único ojo de Azriel se abrió desmesuradamente al oír aquella voz dolorosamente familiar. Bajo la suave luz parpadeante de las velas, dos niños, con sus rostros juveniles iluminados por un cálido resplandor dorado, estaban sentados. Tenían doce años; sí, exactamente doce. Azriel conocía ese momento a la perfección. Leo y Nathan, atrapados en el estudio del padre de Leo, una habitación prohibida a la que habían entrado juntos en secreto, atraídos por la curiosidad y la aventura. Lentamente, Azriel se acercó a ellos. Agachándose en silencio, contempló sus rostros inocentes, iluminados suavemente por la tenue llama de la vela. Una leve sonrisa de tristeza se dibujó en sus labios mientras los observaba con atención. 'Ambos parecen mucho más pequeños de lo que recordaba.' Leo, sosteniendo con cuidado un viejo y pesado libro sobre su regazo, continuó leyendo en voz baja mientras Nathan escuchaba atentamente: "Era conocido en toda Grecia por su genio: un arquitecto, escultor e ingeniero sin igual. Sin embargo, su historia dio un giro oscuro en la isla de Creta, donde el rey Minos le encargó la construcción del infame Laberinto: un vasto y retorcido laberinto diseñado para aprisionar al Minotauro, una bestia monstruosa nacida de una unión maldita." Azriel miró brevemente a Pollux; el Emperador Sangre Estelar permanecía en silencio, inexpresivo e inmóvil. Azriel volvió la mirada hacia Leo, sonriendo levemente de nuevo mientras su yo más joven continuaba leyendo en voz alta. Pero tras la finalización del Laberinto, Dédalo y su hijo Ícaro fueron encarcelados por el rey Minos para asegurarse de que los secretos del Laberinto jamás escaparan de Creta. Decidido a recuperar su libertad, Dédalo ideó un plan audaz. El mar estaba fuertemente custodiado y la tierra repleta de soldados, pero los cielos… los cielos estaban abiertos. Utilizando plumas recogidas de innumerables aves y cera cuidadosamente fundida y moldeada, Dédalo creó dos pares de alas: uno para sí mismo y otro para su amado hijo. Antes de emprender el vuelo, Dédalo advirtió severamente a Ícaro: “No vueles demasiado alto, o el calor del sol derretirá la cera. No vueles demasiado bajo, o la bruma marina te aplastará las plumas. Sigue el camino intermedio y seremos libres”. Alzaron el vuelo desde la torre de su prisión, convirtiéndose en los primeros humanos en surcar los cielos, deslizándose con gracia sobre el océano infinito. Ícaro, joven y eufórico, reía con júbilo al experimentar la embriagadora libertad del vuelo. Sin embargo, en su euforia, olvidó las advertencias de su padre. Entusiasmado, ascendió cada vez más alto, acercándose peligrosamente al sol abrasador. Azriel observó atentamente, con una mirada que mezclaba calidez y tristeza, mientras Leo llegaba a la inevitable tragedia de la historia. La cera de sus alas comenzó a ablandarse bajo el calor abrasador, y una a una, las plumas se fueron desprendiendo, dispersándose sin control al viento. Preso del pánico, Ícaro se agitó, intentando desesperadamente mantenerse en el aire, pero era demasiado tarde. Sus alas se rompieron, haciéndolo caer en espiral hacia el océano. Dédalo observó impotente y devastado cómo su hijo desaparecía bajo las olas. Desde aquel día, el mar donde Ícaro se ahogó se conoció como el mar Icario, y una isla cercana recibió el nombre de Icaria en memoria de su trágica caída. Azriel miró a Pollux, quien finalmente sostuvo su mirada. En ese preciso instante, la luz parpadeante de la vela se congeló, al igual que los dos niños. El tiempo mismo se detuvo. “¿Por qué me enseñas esto?” preguntó Azriel fríamente. "Si crees que esto me afectó de alguna manera, te equivocas." En lugar de responder de inmediato, Pollux contempló pensativo las figuras inmóviles de los dos niños, con una expresión enigmática. Tras un breve silencio, habló en voz baja. ¿Qué opinas de la historia de Ícaro? Azriel frunció el ceño profundamente, dudando, su expresión se ensombreció mientras finalmente respondía en voz baja. "Lo cegó la curiosidad, y le costó la vida. No debió volar tan cerca del sol. Fue imprudente, insensato. Si tan solo hubiera escuchado a su padre, si tan solo no hubiera… deseado..." Por algún motivo, Azriel no pudo terminar la frase. Su mirada se posó en el viejo y gastado libro que Leo tenía en el regazo, y guardó silencio. Pollux habló con dulzura, completando los pensamientos de Azriel. "Si tan solo no se hubiera sacrificado por un fugaz atisbo de libertad." El único ojo de Azriel se abrió ligeramente, volviéndose hacia el Emperador Sangre Estelar. “Dices que Ícaro voló demasiado cerca del sol” prosiguió Pólux con calma. “Que su trayectoria fue temeraria, incluso peligrosa. Es cierto que Ícaro cayó. Pero pareces olvidar algo crucial: antes de caer, voló. Se liberó de su prisión y tocó los cielos, aunque solo fuera por un instante. Se atrevió a perseguir algo mucho más allá de lo que su especie estaba destinada a alcanzar. Pollux sonrió misteriosamente a Azriel. ¿No les resulta dolorosamente familiar a ambos? "..." "Ambos deseábamos enormemente cumplir nuestras ambiciones. Más de una vez, volamos demasiado cerca del sol, y más de una vez nos quemamos y caímos." "..." La voz de Pollux se suavizó, adquiriendo un tono casi melancólico. No temo al sol ni a sus llamas. Solo temo al arrepentimiento: el arrepentimiento por una vida arrastrándome cuando nací con la ambición de ascender. Si mis alas deben arder, que así sea. Al menos las forjé yo mismo. Solo quienes estén dispuestos a arriesgarse a caer aprenderán a volar. Bajó la mirada hacia sus palmas abiertas, con la expresión distante. "Nunca deseé convertirme en un dios. Mi único deseo era la fuerza, ponerme a prueba contra dignos oponentes. Esa ambición” y la ambición colectiva de mi pueblo” se convirtió en nuestra perdición. Los Sangre Estelar volaron demasiado cerca del sol. Este nos temió, y en su temor, nos consumió." Azriel frunció el ceño con amargura. "Puede que hayas visto mis recuerdos, pero no hables como si me conocieras o me entendieras." Pollux simplemente siguió sonriendo enigmáticamente, y la arrogancia volvió a aparecer en su mirada mientras volvía a mirar a Azriel. Leo Karumi deseaba hacer felices a todos a su alrededor. Voló con fervor hacia el sol, buscando aceptación y libertad, pero se quemó, perdió sus alas y cayó. Al final, su caída decepcionó a todos sus seres queridos. Y, finalmente, su familia pereció de todos modos. Luego estaba Azriel Crimson, quien no deseaba nada más que forjar sus propias alas, su propio camino; sin embargo, nunca tuvo la oportunidad de volar, decepcionando a todos a su alrededor desde el principio. Al final, Azriel Crimson murió antes de siquiera alzar el vuelo. Un paralelismo bastante marcado, ¿verdad? Y ahora, estás tú… Azriel apretó los puños con fuerza, con el corazón latiéndole a mil por hora, mientras Pollux continuaba. "Deberías estar orgulloso de ti mismo, Hijo de la Muerte." "¿Eh?" Azriel no esperaba tales palabras de Pollux. La mirada de Sangre Estelar” los ojos familiares de su hermana” rebosaba de genuina admiración. La voz, que provenía de los labios de su hermana, no contenía engaño alguno. Azriel parpadeó confundido. "Para un ser humano... No, no solo un ser humano, sino cualquier ser en toda la existencia, quizás hayas volado más cerca del sol que nadie. Lo has hecho de forma extraordinaria. El sol mismo te ha tocado, solo a ti. Abrasó a todos los demás, y aun así entregaste voluntariamente tu vida solo para que te abrazara." "¿Qué... qué estás diciendo?" La voz de Azriel tembló levemente, incapaz de ocultar su turbación interior. Simplemente no podía comprender a ese ser: sus intenciones, sus pensamientos. La voz de Pólux bajó con reverencia, sus ojos brillaban con algo cercano al asombro. "La Diosa de la Muerte." Azriel se quedó paralizado. "...!" “Solo un Espíritu Divino la ha vislumbrado. Entre los dioses, quizá menos de cinco la hayan visto. Nadie conoce su verdadero nombre, su paradero, sus pensamientos ni sus deseos. Lo único seguro es que incluso los dioses temen su presencia, su mera existencia. Y sin embargo… tú” un simple humano” has captado su atención, su mirada, su abrazo. Has hecho que la Muerte misma te ame con tal intensidad que no se atreve a acercarse por puro miedo.” "..." "Un amor tan profundamente pesado que solo tú, oh Hijo de la Muerte, podrías soportar su peso." Azriel frunció los labios en un gesto de enfado, preparándose para hablar, pero Pollux lo interrumpió. “Soy el Guardián del Bosque de la Eternidad” dijo Pólux. "Pero entiende bien, Hijo de la Muerte: no protejo el bosque de este mundo. Más bien, protejo este frágil mundo del bosque." Azriel hizo una pausa, luchando por reprimir sus turbulentas emociones antes de finalmente lograr preguntar: "¿Qué quieres decir con eso?" "El cambiaformas y los Gusanos del Vacío... ambos son muy reales, aprisionados en el Bosque de la Eternidad por mi poder. Este mundo es demasiado débil para sobrevivir a estas dos calamidades", continuó Pollux. "Sin embargo, este mundo no me importa en absoluto. Simplemente estoy cumpliendo una promesa que le hice a alguien: protegerlo de ellos." Azriel casi se queda boquiabierto. ¿Eran reales...? Con voz apagada, Azriel preguntó: "...No me digas... que esa promesa... ¿era para Lady Mio?" “Correcto” respondió Pólux con calma. "Era una de las pocas personas tolerables que encontré en este miserable planeta." Su rostro volvió rápidamente a una sonrisa altiva, y la arrogancia regresó en toda su magnitud. “Pero ni siquiera por el Hijo de la Muerte levantaré el hechizo de este bosque. Podrías haberme ahorrado las molestias y el considerable drenaje de maná simplemente rompiendo el hechizo, pero tu resistencia se ha vuelto irritante. Incluso estás empezando a recuperarte, combatiendo lentamente el hechizo. No permitiré que esto continúe. Bueno, al menos, tus preguntas más acuciantes deberían estar respondidas ahora, ¿no?” Azriel apretó los dientes con frustración. "No me importan tus promesas, ni lo parecidos que podamos ser. ¿No vas a deshacer tu hechizo? Bien. Te obligaré." Pólux soltó una carcajada seca y burlona. ¿Obligarme? ¡Ni siquiera puedes acceder a tu núcleo de maná! Me he asegurado de que la barrera a su alrededor sea lo suficientemente gruesa como para impedir que una sola gota de maná penetre en tus venas del alma. No puedes realizar un contrato de maná ni usar ninguna habilidad. Dime, ¿cómo piensas lograrlo? Pollux entrecerró sus ojos carmesí de forma peligrosa. "Y aunque pudieras... como ya he dicho, eres demasiado amable para hacer lo que hay que hacer." Azriel se quedó paralizado a mitad de paso mientras se acercaba. "¿Amable? ¿Otra vez con estas tonterías? ¿De verdad el último Rey de los Sangre Estelar ha perdido la cabeza?" "¿De verdad el Hijo de la Muerte se ha vuelto tan ciego, o sigues representando uno de tus elaborados papeles para engañarme?" ¿De qué demonios estás hablando? "...Amar." Azriel vaciló, la confusión brilló fugazmente en su único ojo. "¿Amar?" “¡Sí, amor!” espetó Pollux. “¡El mero hecho de que sigas aquí, luchando desesperadamente por escapar de este bosque para encontrar a esos humanos, especialmente a esa niña, Jazmín Crimson! ¿Por qué?” La voz de Pólux se elevó bruscamente, su mirada ardiendo con fiereza. ¿Por qué sigues queriendo a tu familia? ¿Por qué sigues siendo amable con ellos? ¿Qué te han hecho para merecer tanta devoción? Los Karumis, los Carmesíes... ¡ambos! ¿Qué te han dado aparte de dolor, expectativas y decepción? Te trataban con calidez o frialdad según les daba la gana, ¡sin importarles jamás cómo te sentías! Incluso ahora, ¿qué te espera si abandonas este bosque? ¿Más sufrimiento? ¿Más miseria? ¿De verdad vas a luchar por gente que solo te causa dolor, fingiendo que no te importa? ¿Cuánto más de ti estás dispuesto a sacrificar por ellos? Azriel retrocedió tambaleándose, visiblemente conmocionado. Abrió la boca, la cerró, y luego la volvió a abrir, tratando desesperadamente de articular palabras coherentes. "I…" "No me digas que has olvidado lo injustos que han sido contigo. Ya has hecho suficiente, Hijo de la Muerte. Has logrado más de lo que la mayoría de los seres podrían soñar. Te has ganado el amor de la mismísima Diosa de la Muerte, así que descansa. Ya has vivido una vida que supera la imaginación de cualquiera." Azriel continuó tartamudeando sin poder evitarlo antes de finalmente lograr encontrar su voz. “...No puedo. Aunque quisiera... tarde o temprano, [Rehacer] se activará. No tengo otra opción: tengo que derrotarte e irme, o...” La expresión de Pollux se tornó completamente tranquila, interrumpiendo bruscamente a Azriel. "¿Y qué pasaría si te dijera que puedo destruir tu [Habilidad Única]?"
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Estás leyendo el capítulo 278 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.