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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 263 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Como pensaba... todos los Sangre Dorada son iguales." "¿Sangre de Oro? No solo eres un perro desleal, sino también un hipócrita." El margrave Alaric Breval resopló, con un frío desdén grabado en su rostro mientras miraba a Pierre de Corvalin. Una sombra se cernió sobre la expresión de Pierre. “Una lástima, sin embargo” continuó Alaric, volviéndose hacia Azriel. "Muchacho, si no eres un aliado, entonces eres un enemigo. Y a mis enemigos les ofrezco la misma cortesía que a todos: la muerte." Él levantó las manos. De repente, el viento aulló. El aire se retorcía, giraba como un ciclón mientras una presión invisible comenzaba a comprimir el espacio a su alrededor. El cabello se erizaba, las capas se rasgaban y el polvo se elevaba hacia el cielo. El viento arremolinaba alrededor del margrave, atraído hacia él como una fuerza viviente. La mirada de Azriel se oscureció. 'Afinidad con el viento…' Los dos caballeros que estaban cerca no dudaron. En cuanto lo sintieron, se dieron la vuelta y huyeron, desvaneciéndose como sombras contra el viento. Arcos crepitantes de relámpagos se enroscaban alrededor de Azriel. Su agarre se tensó alrededor de la empuñadura de su pistola: la Elegía de Átropos. Un arma forjada por un dios, que de alguna manera acabó en manos de las Diez Iglesias Celestiales. Un arma divina, absurda por naturaleza, al igual que su arte con la espada. Lo que hacía especial a la Elegía de Atropos no era solo su artesanía ni su origen divino, sino la multitud de habilidades distintivas grabadas en ella. Mientras Azriel tuviera maná, el arma podía crear sus propias balas, moldeadas enteramente a partir de su esencia. Y con la calidad de maná que posee un Avanzado de Grado 3… especialmente su maná… Esas balas podían atravesar cualquier cosa de su nivel. Pero eso no fue todo. El arma no solo moldeaba las balas, sino que le permitía infundirles su afinidad elemental. Podía disparar proyectiles crepitantes con relámpagos o gélidos con hielo. Sin embargo, nada de eso se comparaba con la verdadera fuerza del arma. La razón por la que Azriel había gastado tanto en adquirirlo” El arma podía cargarse. Si le suministrara suficiente maná” de forma constante, a lo largo del tiempo” se formaría una bala. Un único proyectil condensado, nacido de maná puro y moldeado para atravesar incluso a aquellos de rango superior al suyo. El viento aulló más fuerte. Príncipe Azriel Carmesí. Ex vizconde Pierre de Corvalin. Margrave Alaric Breval. Un relámpago crepitó. Ambos se miraron fijamente. Y en esa quietud… Una tensión insoportable se apoderó de ellos. La expresión del margrave Alaric Breval se ensombreció al posar su mirada en Azriel. “Perro” gruñó, con voz baja y llena de veneno. "Solo por esta vez, sugiero que formemos una alianza temporal para deshacernos de ese chico. No sé qué es, pero mis instintos me gritan: ¡mátalo! ¡Mátalo ahora! Después, con gusto acabaré contigo." Pierre de Corvalin alzó su espada en respuesta, entrecerrando los ojos. “…Por una vez, creo que tengo que darte la razón, Sangre Dorada. Ese chico… de alguna manera, aunque no sea un maestro, ya puede usar la voluntad de maná. Quién sabe de qué más es capaz, especialmente con esas extrañas armas suyas.” "¿Qué?" Los ojos de Alaric se abrieron de par en par. “…Entonces está decidido. Espero que no lo consideres deshonroso, muchacho. De hecho, deberías verlo como la mayor forma de elogio.” El rostro de Azriel se contrajo, pero antes de que pudiera responder, Pierre dio un paso al frente y habló primero. "Supongo que entonces daré el primer paso." Y así lo hizo. En el instante siguiente, el viento pasó zumbando junto a Azriel; Pierre ya estaba delante de él. '¡Rápido!' No se oyó ningún paso. Ni rastro. Ni advertencia. Azriel ni siquiera lo había visto moverse. Se creía uno de los más rápidos de su rango, quizá incluso el más rápido. ¿Estaba equivocado? La espada de Pierre se abalanzó sobre él como un destello de plata. Azriel apretó los dientes y blandió Devorador del Vacío en respuesta. "¿Crees que una simple espada de rango Despertado puede hacerme daño?" No pudo. En el instante en que la espada de Pierre chocó con Devorador del Vacío, se hizo añicos, partiéndose en mil pedazos. Y entonces, Devorador del Vacío continuó su avance. El filo de la hoja cortó el aire y se clavó en el pecho de Pierre. Un estruendo atronador resonó en el aire. El suelo bajo sus pies se resquebrajó, estallando en lodo y escombros. El cuerpo de Pierre salió disparado hacia atrás, atravesando la calle y dejando una profunda huella en la tierra al estrellarse contra una vieja casa de piedra. Toda la estructura se derrumbó sobre sí misma, la piedra desmoronándose como arena. '¿Eh?' ¿Qué fue eso? Azriel no se había dado cuenta antes… pero ahora sí. En el momento en que Devorador del Vacío tocó el cuerpo de Pierre, este no sintió absolutamente nada. Ningún impacto. Ninguna resistencia. Nada. Fue como si hubiera golpeado el aire. Y, sin embargo, había golpeado algo. Azriel no tuvo mucho tiempo para reflexionar sobre ello. Una repentina onda de maná explotó a su izquierda, y su cabeza se giró bruscamente hacia la fuente, solo para presenciar algo que le puso la piel de gallina. Un ave gigantesca, formada enteramente de viento, se abalanzó sobre él como una bala de cañón. ¡¿Qué demonios?! Azriel golpeó el barro con sus botas una vez. Un grueso muro de hielo surgió del suelo justo a tiempo. El pájaro chocó contra él, y ambos se hicieron añicos al instante. La voz furiosa de Alaric resonó tras la explosión. ¡¿Tienes afinidades duales?! Azriel no le dejó recuperarse. Ni siquiera por un segundo. Volvió a golpear el barro. Su cuerpo brilló con relámpagos rojos. Se mudó. El mundo se volvió borroso. En un abrir y cerrar de ojos, ya estaba frente a Alaric, derribando a Devorador del Vacío con un golpe brutal. El rostro de Alaric se tensó cuando una espada larga se materializó en su mano. Sus espadas chocaron. El impacto resonó entre ellos, pero Azriel llevaba la ventaja. Su aura lo envolvía con fuerza, potenciando cada golpe. La fuerza y el impulso hicieron retroceder a Alaric, quien tropezó un paso. Azriel no se detuvo. Empujó a Devorador del Vacío hacia adelante. Alaric logró interceptarlo, desviando la hoja hacia un lado, pero no anticipó lo que Azriel realmente pretendía. El frío cañón de la Aguíla del Desierto se presionó repentinamente contra su pecho. Y sin dudarlo” Azriel apretó el gatillo. El estruendo del trueno resonó en la aldea. Una bala hecha de maná blanco puro, dejando tras de sí una estela de niebla fría, atravesó el pecho de Alaric. La sangre salpicó el rostro de Azriel. El cuerpo de Alaric salió disparado como un muñeco de trapo, atravesando varias casas de barro antes de desaparecer en una nube de polvo y piedras rotas. Azriel se giró para perseguirlo” Pero otra onda de maná surgió a su derecha. Ni siquiera tuvo oportunidad de moverse. Pierre ya estaba de pie junto a él; su expresión se crispó con fastidio. ¿Qué? ¿Cómo es tan rápido... no... ¡no es rápido! ¡¿Se está teletransportando?! ¡¿MAGIA ESPACIAL?! Los ojos de Azriel se abrieron de par en par al comprender. Y al mismo tiempo… El puño derecho de Pierre impactó con fuerza contra su rostro. A pesar de haber sido atacado por el Devorador del Vacío, Pierre salió ileso. Su ropa estaba impecable; ni siquiera tenía polvo. Ni sangre. Ni heridas. Nada. Azriel alzó rápidamente a Devorador del Vacío entre ellos, inclinando la hoja para interceptar el golpe. Y entonces… sucedió algo aún más extraño. El puño de Pierre chocó contra el filo de la hoja. El acero debería haber cortado la carne, pero en vez de eso, lucharon. Azriel tensó los músculos, apretando los dientes mientras intentaba empujar a Pierre hacia atrás. ¡El Devorador del Vacío no lo está cortando…! Un escalofrío le recorrió la espalda. Volvió a levantar la Aguíla del Desierto y apretó el gatillo. Otro rugido, otra bala. Esta crepitó con relámpagos rojos. Iba directo al pecho de Pierre. Pero justo cuando estaba a punto de impactar. Un minúsculo portal” remolinado de energía violeta” se abrió y engulló la bala en el aire. Luego desapareció. '¿Eh?' Cuando Azriel parpadeó, aturdido, notó algo. Un pequeño agujero en su Armadura del Alma. Justo en el omóplato. Del tamaño de una bala. De él goteaba sangre. Sus ojos se abrieron desmesuradamente, confundidos. Entonces, Pierre le propinó un puñetazo en el estómago a Azriel. El impacto le dejó sin aliento. La saliva salía disparada de su boca mientras su cuerpo era lanzado por los aires como un muñeco roto. ¡Hup! Pierre flexionó las rodillas y, en un abrir y cerrar de ojos, se impulsó por encima de Azriel, alcanzando un nivel superior. Lo alcanzó en el aire y le asestó otro puñetazo directo al pecho. Fragmentos de la armadura negra del alma de Azriel estallaron en el cielo. Una onda expansiva partió las nubes cuando el cuerpo de Azriel se precipitó hacia abajo. Cayó al suelo como un meteorito. En el lugar donde aterrizó se formó un cráter que desgarró la tierra. Los temblores se propagaron como un terremoto. Las casas cercanas crujieron y comenzaron a derrumbarse, aplastadas bajo su propio peso. Los ojos de Azriel se abrían y cerraban constantemente, su visión se perdía en el polvo mientras su cuerpo yacía extendido sobre el lodo húmedo. Pierre sentía afinidad por el espacio. “...¿Quién iba a pensar que mis propias balas podrían atravesar mi aura y mi Armadura del Alma...?” Azriel tuvo suerte. De no ser por la protección de su aura y Armadura del Alma, podría haber perdido todo el hombro. Pero tampoco podía permitirse el lujo de malgastar demasiado maná reforzándolo. Apretando los dientes, Azriel se incorporó, agarrando su katana” Devoradora del Vacío” y su Aguíla del Desierto, Elegía de Atropos. Cuando por fin se disipó el polvo, Azriel entrecerró los ojos a través de la bruma. Pierre caminaba hacia él, despacio, con calma, como si todo hubiera terminado. "Parece que te sobreestimé." Azriel no respondió. Alzó la Elegía de Átropos y apretó el gatillo sin dudarlo. Una vez. Dos veces. De nuevo. De nuevo. De nuevo. Una cacofonía de truenos resonó en el campo de batalla. Balas de maná blanco puro aullaron en el aire como meteoros fugaces, todas dirigidas directamente a Pierre. Pero cada vez” en todas y cada una de las ocasiones” un portal violeta y arremolinado florecía frente a Pierre, engullendo las balas enteras. Reaparecían detrás de Azriel, inalteradas, avanzando con la misma intención asesina y el mismo ímpetu. Pero Azriel se movía como una sombra. Un rayo rojo se enroscaba alrededor de sus extremidades, y con un mínimo movimiento, esquivaba sus propios ataques; cada bala pasaba rozándolo. Pierre gruñó entre dientes. ¿Acaso intentas ver quién de los dos dura más? Podrías haber tenido una oportunidad, guapo, si solo hubiera usado mi magia espacial. Pero tienes que seguir alimentando esa extraña pistola tuya con maná. Eso, sumado a mantener un nivel de precisión con la voluntad de maná... no es algo que un Avanzado de Grado 3 pueda manejar por mucho tiempo. Puede que entiendas cómo usar la voluntad de maná, pero aún no puedes beneficiarte completamente de ella. Azriel no volvió a responder. Siguió disparando, una y otra vez. Y cada vez que veía la expresión de irritación en el rostro de Pierre, se sentía un poco mejor. Entonces sucedió. Justo lo que Azriel había estado esperando. El maná que lo rodeaba cambió. Una presencia. Los labios de Azriel se curvaron en una sonrisa burlona. 'Te tengo.' Sin pensarlo dos veces, giró sobre sí mismo, alzando a Devorador del Vacío por encima de su cabeza y dejándolo caer en un arco brutal. Alarico. A diferencia de Pierre, estaba hecho un desastre: su cuerpo estaba manchado de sangre y barro, y una herida abierta en el pecho supuraba carmesí. Sus ojos se abrieron desmesuradamente con horror mientras se abalanzaba hacia adelante, empuñando con fuerza su espada, lanzándose contra Azriel. Pero ya era demasiado tarde. Vio el filo de la katana descender, apuntando a su cuello. Con un gruñido de frustración, Alaric soltó su arma y saltó hacia atrás. Aún no es lo suficientemente rápido. La hoja lo atravesó” desde el hombro derecho hasta la cadera izquierda” cortando carne y músculo limpiamente. La sangre brotó como un géiser mientras Alaric gritaba, tambaleándose hacia atrás. Azriel dio un paso al frente, dispuesto a acabar con él. Y luego- Los ojos de Alaric se abrieron con horror. Azriel también. Ambos bajaron la mirada al mismo tiempo. Una mano sobresalía de la espalda de Alaric. Le había atravesado el torso y en su mano sostenía un corazón. Aún latiendo. "Guhh..." Alaric abrió la boca y la sangre brotó a borbotones, cayendo en cascada como una catarata. La mano se retiró. Alaric se desplomó hacia adelante, sus ojos se nublaron y cayó inerte al suelo. Muerto. Pierre permaneció en silencio. En su mano, el corazón de Alaric. Él lo miró. Luego lo aplastó. El órgano explotó en un estallido de sangre y vísceras. Y sin embargo... Aún ahora. Incluso en medio del lodo, la sangre y la carnicería” Pierre de Corvalin no tenía ni una sola mancha de sangre encima.
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Estás leyendo el capítulo 263 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.