Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 255 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
"Algo que nunca has visto. Algo de lo que nunca has oído hablar. Algo desconocido. Incomprensible. Hermoso. Poderoso. Antiguo. Sagrado. Corrompido… Divino."
Cuando Oscar pronunció esas palabras, la expectación inundó la casa de subastas como una marea creciente. Todas las miradas se clavaron en el escenario mientras una gran caja cubierta con un paño de terciopelo era llevada al podio. El propio Oscar se acercó a ella con paso tranquilo y deliberado.
"Es algo que mi equipo y yo descubrimos en el Reino del Vacío... precisamente en el infame Cielo Caído."
Una oleada de jadeos recorrió la sala. Incluso los susurros parecían titubear. Ninguna persona cuerda se aventuraría allí; ninguna persona cuerda sobreviviría.
Por primera vez esta noche, el rostro de Oscar se tornó solemne. Su voz se hizo más baja, suave pero profunda.
"La historia detrás de esto... no sé si es verdad o mentira. Ni siquiera sé si esto es real o no. Pero creo en ello. De lo contrario, jamás me habría atrevido a presentarlo. Esto es algo que solo entenderás cuando lo veas con tus propios ojos."
Sus palabras carecían de la vibrante teatralidad que había desplegado antes. Ni energía. Ni florituras. Y sin embargo… ese tono sosegado impactó más que cualquier otra cosa esa noche. Todos los invitados se inclinaron hacia adelante, conteniendo la respiración, incapaces de resistir la atracción de lo que se ocultaba tras la tela.
Entonces Oscar lo retiró de un solo movimiento.
"¡!"
Las miradas se abrieron desmesuradamente al otro lado del pasillo. El silencio inundó la sala como una ola. Desde los palcos VIP de arriba, Oscar sintió cómo las miradas se intensificaban, multiplicándose por diez.
Detrás de una vitrina transparente… había unas alas.
Dos alas blancas e inmaculadas se extendían hacia afuera, vastas e imponentes. Cada pluma era prístina, dispuesta con delicada precisión, captando la luz como nieve acariciada por la luna. Los arcos superiores eran anchos y poderosos, esculpidos como por la voluntad del viento mismo, mientras que los bordes inferiores caían en cascada suavemente, como seda al fluir.
Pero no era solo su forma, sino también su color. No un blanco apagado, sino una brillante mezcla de plata y oro pálido, como si la luz de las estrellas se hubiera entretejido en ellas. Desde sus bases suaves y aterciopeladas hasta sus puntas elegantes y aerodinámicas, personificaban la gracia y la fuerza silenciosa.
Parecían intactos. Eternos.
No son alas hechas para volar, sino alas destinadas a recordar al mundo algo más puro.
La voz de Oscar resonó, reverente pero firme.
"Como todos podéis ver... esto no es ni Armadura del Alma, ni Arma del Alma. No es un Artefacto de Maná, ni una Poción, ni una Reliquia del Vacío, ni una bestia exótica, ni una Criatura del Vacío. Es algo que trasciende todo eso: dos de las alas más hermosas que jamás se hayan visto."
"…"
Hizo una pausa, dejando que el silencio se instalara una vez más.
Un querido amigo mío, que me acompañó en nuestra expedición al Cielo Caído, fue quien las encontró, dentro de una cámara que parecía ser una sala del tesoro. Estas alas eran lo único que había dentro. Abrir la puerta le costó la vida. Creo que pertenecieron a una antigua criatura del Vacío, ahora extinta, o quizá a algo más cercano a lo divino. Un ángel… tal vez incluso uno de los dioses.
Oscar levantó las manos suavemente, como preparándose.
"No pretendo ofender a las Diez Iglesias Celestiales ni a ninguno de sus fieles. Esto es solo una especulación. Pero... al observar estas alas, creo que muchos de ustedes llegarían a la misma conclusión."
Los murmullos se arremolinaban como el viento entre las hojas secas. El misterio se profundizó. El peligro lo hizo real.
Dentro de una de las salas VIP, Jazmín se volvió hacia Azriel con una mirada dubitativa.
Azriel sostuvo su mirada, con la cabeza ligeramente ladeada, mostrando una expresión de total indiferencia. Como si toda aquella revelación no significara nada para él.
Jazmín frunció los labios, dudando.
“…Esas alas. ¿Crees que realmente pertenecían a un ángel o a un dios?”
Si alguien en este mundo alguna vez vio a un dios… ese fue Azriel. Quizás incluso más sabio que las propias Diez Iglesias. Después de todo…
Él era el apóstol de la muerte.
Azriel volvió a mirar las alas, con una leve expresión de diversión en los ojos. Luego esbozó una sonrisa, dejando ver sus blancos dientes.
"No. Son falsas."
Jazmín parpadeó. Su expresión vaciló, para luego reflejar decepción. Dejó escapar un suspiro.
"Como me imaginaba. ¡Qué decepción para la noche principal!"
"Pero."
La voz de Azriel la interrumpió. Su sonrisa se desvaneció.
Su expresión se tornó aguda, seria.
"Son falsas... pero son perfectas. Quienquiera que haya creado esas alas, sin duda ha contemplado lo divino. Y de alguna manera, ha vivido para recordarlo. Ha vivido para recrearlo... sin morir ni enloquecer."
Jazmín parpadeó mirándolo. Luego volvió a mirar las alas.
"...Entonces... ¿deberíamos pujar por ellos? Quizás podrían ayudar a papá a descubrir secretos sobre los dioses."
Azriel negó con la cabeza y se recostó en su asiento.
"Confía en mí. Esas alas no son más que una bonita cáscara. Si papá quiere conocimiento verdadero sobre lo divino... podría contarle cosas que valen más que mil plumas falsas."
Los ojos de Jazmín se entrecerraron ligeramente.
"Lo dices con tanta naturalidad. ¿De verdad guardas secretos que ni siquiera nosotros conocemos... como el Apóstol de la Muerte?"
Azriel volvió a sonreír; esta vez con una sonrisa más suave, más íntima.
"Por supuesto."
Al instante, Jazmín se inclinó más cerca, con la curiosidad reflejada en su mirada.
"Entonces dímelo."
"Pude."
"…¿Pero?"
Su sonrisa se transformó en algo más siniestro. Sádico.
"...No quiero."
Jazmín se quedó paralizada. Su cerebro tardó un instante en reaccionar, su boca se entreabrió y luego se cerró de nuevo.
Se desplomó con un gemido.
"Ugh... Tú..."
Mientras miraba fijamente a Azriel, quien simplemente desviaba la mirada pero seguía sonriendo, Nol habló.
"Maestro. Hermana. Ambos se dan cuenta de que aún tenemos que pujar, ¿verdad? ¿Acaso no vinimos aquí precisamente para superar la puja del Rey Nebulosa?"
Se volvieron hacia Nol, quien les devolvió la mirada mientras comía despreocupadamente una bolsa de patatas fritas.
"Nol... esta vez tienes razón."
"Hermanito... parece que tu influencia sobre él finalmente está empezando a desvanecerse."
Nol ladeó la cabeza, aún masticando. Jazmín y Azriel intercambiaron una sonrisa antes de levantarse y dirigirse al minibar. Azriel se detuvo a mitad de camino y se volvió con una amplia sonrisa.
"Nol. Haz lo que quieras. Llega tan alto como quieras, pero asegúrate de divertirte. Y gana."
La bolsa de patatas fritas se le cayó de las manos a Nol mientras sus ojos brillaban como estrellas en la noche. Agarró su tableta con rapidez, deslizando los dedos a toda velocidad por la pantalla.
Mientras tanto, Azriel se unió a Jazmín en el minibar, donde ella ya se estaba sirviendo una copa de vino tinto, una para él y otra para ella. Los dos brindaron y luego centraron su atención en la vitrina.
Detrás de Oscar, por primera vez, una pantalla gigante había descendido del techo, mostrando el historial de pujas en directo por las falsas alas divinas.
¡Increíble! ¡5 millones de velts desde el número 24!
"¡10 millones desde 001!"
"¡20 millones desde el 86, sin dudarlo!"
¡Duplicado en un instante! ¡40 millones del número 667! ¡Ahora sí que hablamos!
"¡Un aumento repentino: de 27 a 100 millones de velts! ¿Qué está pasando?"
¡Un salto colosal! ¡De 612 a 200 millones!
"Y 409 no se anda con rodeos: ¡300 millones de velts, así sin más!"
"¡Quinientos millones del número 13! ¡Medio billón!"
¡Esto es una auténtica locura, señoras y señores! ¡Cada segundo aparece un nuevo titán en escena!
"¡Surge un nuevo contendiente: 700 nos catapulta a 650 millones! ¡Estamos escalando montañas!"
"¡Otra oferta del 001... y boom”800 millones de velts! ¿Dónde está el rival 666? ¿Ya se habrán gastado todo su dinero?"
"La historia se está desarrollando ante nuestros propios ojos; ¿acaso alguien se atreve a cuestionarlo?"
“¡Un momento! ¿Qué es esto? ¡Aún no ha terminado el 86! ¡900 millones de velts! ¡Casi mil millones!”
¡Oh! ¡Ha entrado un nuevo jugador! ¡El número 327 se une con mil millones de velts! ¡Una jugada astronómica!
"Mil millones de velts. La subasta se ha quedado en silencio... ¿quién responderá a esto?"
"¡Es 409 otra vez: 1.250 millones! ¡Absolutamente asombroso!"
¡Otro salto colosal! ¡612 lanza una oferta de 1.500 millones! ¡No se inmutan!
"¡De vuelta de entre los muertos! ¡001 ofrece 1.800 millones! ¿Acaso no hay límite esta noche?"
"¡Y ahora... ¡oh! ¡La monstruosa cifra de 2 mil millones de velts del número 13! ¡Esto supera todas las expectativas!"
"409 - ¡3.500 millones de velts! ¡Una oferta fría y despiadada!"
"Se hace el silencio... y entonces... ¡667 ofrece tranquilamente 5 mil millones!"
"¡001, para no ser menos, da un paso al frente! ¡10 mil millones de velts!"
Oscar brillaba con intensidad, sus ojos se convertían en monedas a cada segundo. Mientras tanto, Azriel y Jazmín bebían vino, observando el caos con expresiones divertidas.
"Damas y caballeros, ¡hemos alcanzado oficialmente los 10 mil millones de velts! ¡La misma puja ganadora que coronó al número 666 como dueño del Aguíla del Desierto! ¿Podemos llegar aún más lejos?"
"¡Un momento! ¡86! ¡Sí, podemos! ¡15 mil millones de velts!"
¡Estamos superando cifras que antes parecían inalcanzables!
"¡667 ni se inmuta: 20 mil millones de velts! ¿Esto sigue siendo una subasta o una declaración de guerra?"
"Un respiro... ¡y luego... 25 mil millones de 409! ¡Un verdadero veterano que se niega a rendirse!"
"¡Oh, Dios mío! ¡40 mil millones de velts! ¡Eso es de 1986 otra vez! ¿Esto es real?"
"¡409”42 mil millones de velts!"
"667 responde sin dudarlo: 45 mil millones. ¡Un demonio entre demonios!"
"Y ahora, damas y caballeros... ¡50 mil millones de velts desde el 001!"
¡Asombroso! ¡Parece que ninguno de estos postores sabe siquiera lo que es la duda!
¡Oh, cielos! ¿Me equivoco? ¡Entonces... a la una! ¡A las dos! Y... ¡espera! ¡60 mil millones de velts del número 013! ¡Menudo giro de última hora!
La puja continuó, alcanzando cifras ridículas, tan elevadas que solo los invitados de la sala VIP podían permitirse seguir jugando.
“Todo esto... cuando ni siquiera saben si es real o no. Solo porque el Rey Nebulosa lo quiere...” murmuró Jazmín.
Apoyó la cara en la palma de la mano, bebiendo lentamente de su vaso, con una expresión exagerada mientras miraba la pantalla.
Azriel se encogió de hombros.
"En público, todos fingimos ser pacíficos, fingimos trabajar juntos. Pero al final, todo es una farsa. Tarde o temprano, cada uno de ellos intentará reclamar Asia para sí mismo. Mamá. Papá. Los demás. Igual que las Diez Iglesias Celestiales monopolizaron Norteamérica y Sudamérica."
Jazmín asintió lenta y silenciosamente. Su expresión se tornó solemne.
Entonces se oyó un clic: la puerta se abrió.
Oliver entró en la habitación con un elegante maletín negro. El rostro de Jazmín cambió al instante; su diversión se desvaneció, reemplazada por una expresión gélida. Cuando Oliver se acercó y dejó el maletín sobre el mostrador, hizo una reverencia respetuosa.
“Gracias por sus generosas contribuciones al evento de hoy, Altezas” dijo. “Espero que se queden a la fiesta posterior.
“Es natural que lo hagamos” respondió Jazmín con serenidad.
Azriel no esperó. Sin dudarlo, abrió el maletín.
Dentro yacía la Aguíla del Desierto: impoluta, perfecta, majestuosa. Sus dedos se aferraron al arma como siempre debieron hacerlo. Se sentía perfecta en su mano. Casi demasiado perfecta.
Como si hubiera sido hecho para él.
Jazmín y Oliver observaban en silencio, expectantes. Azriel no perdió tiempo. Comenzó a canalizar su maná en el arma, y en un abrir y cerrar de ojos, un panel apareció ante su vista.
* * *
¡Actualización de estado!
* * *
¡Nueva arma del alma adquirida!
[Elegía de Átropos]
* * *
“Es exactamente como en el libro” pensó Azriel, con una expresión indescifrable.
Siguió examinando la Aguíla del Desierto y luego leyó la inscripción grabada en los datos.
* * *
[Elegía de Átropos]:
La historia de las tres Moiras era su favorita. Mientras los demás jugaban, ella leía. No solo estaba obsesionada, sino que deseaba estarlo. Y en algún momento, aquello se convirtió en algo más que una obsesión. Quería ser como ellas.
Pero no podía ser la Hilandera; su hermana menor ya se había apropiado de ese papel. Tampoco podía ser la Medidora; la hermana mediana ya lo había hecho. Así que eligió convertirse en la Cortadora. Su favorita. La más temida. La mayor.
La vida era cruel, y aún lo es. Por eso, en lugar de tijeras o cizallas sagradas, forjó un arma digna de su especie.
No es una hoja. No es una reliquia. Es un arma.
Un don, creía ella. Una misericordia, tal vez. Pero para otros, era mucho peor que cualquier arma. Los de su especie lucharon. Su sangre se derramó. Y aun así, la veneraban. Alababan la muerte que traía, hasta que aquel a quien más amaba se interpuso en su camino.
Su marido, llorando, le suplicó que deshiciera lo hecho. Entonces ella le ofreció la pistola. Él la tomó con orgullo. Y desapareció, sin decir palabra ni dejar rastro. Y ella también.
* * *
Azriel mantuvo el rostro impasible, pero por dentro ardía un fuego.
'Estos tontos... No tenían ni idea de lo que tenían delante de sus narices. Deshacerse de semejante arma por dinero.'
Si alguien de las Diez Iglesias Celestiales se hubiera convertido en propietario de esta arma... habría descubierto una verdad mucho más valiosa que el dinero.
Esa Aguíla del Desierto...
Había sido forjado... por un dios.
Azriel podría haber suspirado con decepción si hubiera sentido siquiera una pizca de compasión. Pero no la sintió.
En cambio, una suave sonrisa se dibujó en sus labios.
Ahora, el arma le pertenecía a él, no a un comerciante delirante al que un día tacharían de loco. No a un coleccionista anónimo que sería asesinado antes de descubrir su verdadera naturaleza. Y no a las incontables manos que la perseguirían, años demasiado tarde, una vez que se dieran cuenta de lo que habían perdido.
No. Ahora era suyo.
Y a diferencia de aquel mercader, Azriel sí sabía luchar.
Dio un lento sorbo a su vaso, y un suspiro de satisfacción escapó de sus labios.
Pero entonces... su sonrisa se desvaneció. La amargura se reflejó en su rostro.
'Creo que es hora de conocerlo...'

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Camino del Extra (Novela)
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Camino del Extra (Novela) Capítulo 255
Estás leyendo el capítulo 255 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.