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Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 253 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La atención de los paparazzi estaba tan intensamente centrada en Azriel y Jazmín que ninguno de ellos se percató de la tercera figura que salía del coche. Nol. Vestido con el mismo uniforme que Azriel, se acercó con calma al enjambre de cámaras. Con una sonrisa inocente, les saludó efusivamente. Si alguno de ellos hubiera sido una persona normal, los destellos podrían haberlos dejado ciegos. Pero ninguno de los tres era remotamente normal. Cogidos del brazo, Azriel y Jazmín se dirigieron hacia la entrada. Nol los siguió un paso atrás, entrando silenciosamente en la casa de subastas justo cuando las puertas se cerraron tras ellos. Silencio. Era como si hubieran entrado en otro mundo. El ruido del exterior había desaparecido, reemplazado por un silencio profundo y sagrado que flotaba en el vestíbulo como un velo. Antes de que pudieran dar un paso más, un hombre de pelo naranja revuelto se apresuró hacia ellos. Vestía un traje impecable y, aunque sonreía, era imposible no notar el nerviosismo que se escondía tras su sonrisa. Una vez frente a ellos, se detuvo y se golpeó el pecho con el puño derecho con un fuerte golpe, haciendo una profunda reverencia. "Es un verdadero honor darles la bienvenida, princesa Jazmín. Príncipe Azriel." Jazmín, que seguía vinculada a Azriel, miró al hombre con la misma expresión fría que había mantenido desde que salió del coche. “Puede levantar la cabeza, Lord Oscar” dijo con una voz tan suave y cristalina. “Como agradecimiento por invitarnos al evento de hoy, les traemos un obsequio. Siéntase libre de subastarlo o de hacer con él lo que mejor le parezca. Soltando el brazo de Azriel, metió la mano en su anillo de almacenamiento y sacó una pequeña caja carmesí, presentándola ante los ojos de Oscar. Dudó un instante, luego tomó con cuidado la caja de sus manos, procurando no rozarle los dedos. Conteniendo la respiración, la abrió. Dentro había un anillo de oro, elegantemente labrado, coronado con un radiante diamante rojo que palpitaba con un fuego interior. Por un instante, guardó silencio. Se le cortó la respiración. Le temblaban las manos. Rápidamente, volvió a cerrar la caja y exhaló temblorosamente, antes de inclinarse más profundamente. “Estoy eternamente agradecido de recibir un tesoro tan valioso del Clan Crimson”, dijo con sinceridad. “Por favor, si me lo permiten, sería un honor acompañarlos personalmente a una sala privada donde podrán ver la subasta con comodidad”. Al inclinar la cabeza una vez más, no pudo resistir la tentación de mirar hacia arriba, hacia Azriel. Azriel se dio cuenta. Sus miradas se cruzaron por un instante fugaz. Azriel le dedicó una sonrisa forzada y ensayada. De esas que no significan nada. De esas que hacen que Oscar aparte la mirada de inmediato. “…Bueno, después de hoy, solo alguien que viva debajo de una piedra no reconocerá mi cara.” Esta fue la primera vez que Azriel apareció públicamente” verdaderamente apareció” frente al mundo, donde cada momento fue capturado, grabado y compartido. Oscar se giró y comenzó a abrir camino por el pasillo. Azriel hizo ademán de seguirla… pero se quedó paralizado al sentir que el brazo de Jazmín se deslizaba una vez más entre el suyo. Él la miró, parpadeando sorprendido. Ella le ofreció una dulce sonrisa y, sin decir palabra, tomó la iniciativa. Azriel suspiró en voz baja, sus labios se curvaron en una sonrisa seca y resignada mientras lo seguía. Los sirvientes pasaban junto a ellos en el pasillo, deteniéndose en seco al reconocer a las figuras que se acercaban. Primero, reconocieron a Lord Oscar. Luego, sus ojos se abrieron de par en par al ver a la Princesa Carmesí. Un instante después, comprendieron la identidad de Azriel y, finalmente, la de Nol, el muchacho de cabello plateado que los seguía en silencio. Todos ellos hicieron una reverencia en silencio, haciéndose a un lado mientras los cuatro pasaban. Finalmente, llegaron a su destino en silencio, y cualquier conversación hacía que el ambiente resultara un poco incómodo. Ante ellos se alzaba una puerta, elegante y silenciosa, marcada con una placa dorada. La sala VIP. Oscar se giró, con las manos entrelazadas, y con esa sonrisa amable que siempre lo acompañaba. "Este es nuestro mejor salón VIP", dijo, señalando la puerta. "Por favor, pónganse cómodos dentro. Espero que me disculpen, pero tengo que retirarme ahora, ya que la subasta está a punto de comenzar. Seré el anfitrión personalmente esta noche." “Lo estaremos esperando con ilusión” respondió Azriel con una agradable sonrisa. "Parece que todo el mundo tiene la mirada puesta en esta subasta. Espero que esté a la altura de las expectativas de todos, Lord Oscar." Oscar parpadeó, sorprendido por el tono tranquilo de Azriel, y luego hizo una rápida reverencia. "Les aseguro, Altezas, que hoy será un día que el mundo recordará." “Así será” respondió Azriel en voz baja. Dicho esto, Oscar se despidió. Nol dio un paso al frente y, con aire despreocupado, les abrió la puerta. Lo que les recibió fue una sala que destilaba riqueza y poder. Al fondo se extendía una pared de cristal que abarcaba desde el suelo hasta el techo, ofreciendo una vista panorámica de la sala de subastas. Los oscuros suelos de caoba y las ricas cortinas carmesí creaban una atmósfera imponente y majestuosa. Los detalles dorados relucían bajo la tenue iluminación, y lujosos sofás de cuero se disponían alrededor de elegantes tabletas para las pujas. Una pantalla integrada en la pared de cristal mostraba la transmisión en directo del podio, que ya mostraba movimiento. A un lado había un minibar completamente surtido. Detrás, un hombre esperaba en silencio. Los ojos de Azriel se entrecerraron ligeramente. “…Ese es Oliver. Un humano de rango Maestro.” Cuando la puerta se cerró tras ellos con un suave clic, el hombre dio un paso al frente e hizo una reverencia respetuosa. “Es un honor conocerlos, princesa Jazmín, príncipe Azriel” dijo en tono formal. "Mi nombre es Oliver. Me han asignado para atenderle durante su estancia. Si necesita algo, no dude en pedírmelo." Antes de que Jazmín pudiera responder, Azriel habló. "Nos las arreglaremos perfectamente solos, señor Oliver. Puede salir de la habitación. Si necesitamos algo, me aseguraré de que esté informado." Oliver levantó la cabeza, sorprendido. Sus ojos se dirigieron a Jazmín, que permanecía en silencio, y luego a Nol, que no dio ninguna señal de respuesta; su rostro era indescifrable. El hombre volvió a hacer una reverencia. "Muy bien. Que lo pasen bien... ¡y feliz subasta!" Sin decir una palabra más, se dio la vuelta y se marchó, cerrando la puerta tras de sí con un golpe sordo. Una vez que la puerta se cerró tras Oliver, reinó el silencio. Al ver que finalmente estaban solos, Azriel se volvió hacia Jazmín. "Ya puedes soltarlo." Jazmín arqueó las cejas y giró lentamente la cabeza hacia él. Luego, sin previo aviso, apretó su agarre en su brazo y le dedicó una sonrisa pícara. "No quiero." Azriel gimió. "¿...Qué le pasó a la Princesa de Hielo?" Ella resopló exageradamente. ¿Por qué iba a mostrarte mi lado frío, hermanito? Espera... No me digas que te gusta ese tipo de cosas. Azriel la miró fijamente sin expresión. "...Eres divertidísimo." “¿Verdad?” dijo entre risitas. Antes de que pudiera responder, Nol saltó repentinamente desde atrás, rodeando con sus brazos el cuello de Azriel en un dramático abrazo. “¡Ay, amo! ¡Esta ropa es demasiado incómoda!” se quejó. "¡Por fin estamos solos! ¡Déjame quitármelos, por favor!" ¡Oye, suéltame, Nol! Azriel tropezó bajo el peso de Nol, intentando zafarse mientras el chico de cabello plateado se aferraba con más fuerza. Jazmín se llevó una mano a los labios, fingiendo sorpresa. “Nol” dijo en tono de reproche”, Amaya se esforzó mucho con nuestros atuendos. Ten paciencia por hoy, ¿de acuerdo? No querrás herir sus sentimientos… ni hacer algo en público que pueda arruinar nuestra imagen, ¿verdad? Nol se giró para mirarla, luego hizo un puchero y apartó la mirada con un suspiro dramático. "...Usar la lógica sólida es hacer trampa, hermana." La expresión de Azriel era de puro fastidio. ¿Ya terminaste? ¡Suéltame ya! "No quiero~" cantó Nol. Azriel los miró a ambos con incredulidad. "Ustedes dos... en serio... ja." Azriel, arrastrándose hacia el sofá con Jazmín y Nol aún aferradas a él, por fin logró llegar a la zona de estar. Solo entonces las dos alborotadoras lo soltaron y se acomodaron, ambas con una sonrisa irritantemente satisfecha. Azriel se dejó caer en el asiento con un suspiro y cogió la tableta de pujas que tenía al lado. Echó un vistazo al número que aparecía en ella y parpadeó. Su rostro palideció. '...666.' Azriel sintió la garganta seca mientras seguía mirando fijamente el número. Se mordió el labio. ¿Esto es una broma?... No, es imposible que sea una simple coincidencia... Sin decir una palabra más, se levantó bruscamente. Jazmín y Nol se volvieron hacia él, confundidos. “Necesito algo de beber” murmuró con voz ronca. Jazmín frunció el ceño. El repentino cambio en su actitud no le pasó desapercibido. "¿Azriel?" No respondió. Simplemente caminó hacia el minibar. Pero antes de que pudiera alcanzarlo, un sonido agudo rompió el silencio. Vaso. Azriel se dio la vuelta. "¿¡N-Nol?! ¿¡Qué estás haciendo?!" Los ojos de Jazmín se abrieron de par en par, tan atónita como Azriel, mientras ambos observaban a Nol de pie con la tablilla” la tablilla de Azriel” ahora partida por la mitad, con sus pedazos colgando inútilmente en sus manos. "¿Nol...?" El chico de pelo plateado lo miró con una expresión completamente inexpresiva. “El amo puso cara de dolor al ver el número 666 en la tableta” dijo con voz monótona. “Así que… si no hay número, no hay dolor, ¿verdad? Azriel lo miró fijamente por un momento, atónito, y luego de repente estalló en carcajadas. Sus hombros temblaron mientras una risita se le escapaba, convirtiéndose en una carcajada que resonó en el salón. Jazmín y Nol lo miraron parpadeando, momentáneamente atónitos. “¿Qué estás diciendo, Nol?” Azriel sonrió. “¿Por qué un simple número podría hacerme daño? "¿Eh? Pero…" “Sé que te has estado enganchando a todas esas series ridículas que Jazmín no para de recomendar” interrumpió Azriel, lanzándole a su hermana una mirada acusadora en tono de broma, que rápidamente desvió la vista, evitando el contacto visual. “Pero hay una diferencia entre la ficción y la realidad, ¿sabes? Los ojos de Nol se abrieron de par en par, como si las estrellas se hubieran alineado en su cabeza. “¡OH! Eso tiene sentido. ¡Como se esperaba del Maestro!” dijo, asintiendo solemnemente como un discípulo que escucha la verdad divina. Jazmín les dirigió a ambos una larga e inexpresiva mirada. En ese preciso instante, la enorme pantalla integrada en la pared de cristal cobró vida con un destello. Oscar apareció, subió al podio y se acercó al micrófono con un aire teatral. “¡Damas y caballeros!”, resonó su voz, suave y segura, “¡Bienvenidos a una noche de elegancia, emoción y tesoros extraordinarios aquí en la Casa de Subastas Cake!” Hizo una reverencia exagerada. Soy Oscar: vuestro carismático anfitrión, maestro de ceremonias y director del inolvidable espectáculo de esta noche. Espero que hayáis estado ahorrando, porque al final de este evento, ¡vuestras carteras podrían estar vacías… pero vuestros corazones llenos!
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Estás leyendo el capítulo 253 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.