Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 252 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Frotándose las sienes, Oscar se recostó en la silla y dejó escapar un suspiro cansado. Un simple momento de descanso era todo lo que podía permitirse. Llevaba semanas sin descansar de verdad, y menos aún hoy.
Como maestro de la casa de subastas, Cake, y anfitrión del monumental evento de esta noche, todo tenía que ser impecable. No perfecto, sino impecable. Con invitados de este calibre presentes... hasta el más mínimo error podría costarle caro.
'Los invitados…'
Quizás hubiera sido una carga un poco menos pesada” solo una pequeña y miserable parte” si no se hubiera filtrado ayer parte de la lista de invitados.
Pero lo hecho, hecho está.
Ahora, un mar de paparazzi rodeaba el edificio como buitres. La mayoría de los asistentes ya habían entrado, pero” milagrosamente” a ninguno pareció importarle el flash de las cámaras. De hecho, todos entraron con orgullo, nada menos que por la puerta principal, mostrando sus rostros sin la menor preocupación.
Oscar exhaló de nuevo, esta vez más profundamente, pasándose una mano por la cara.
"Hay demasiada gente importante aquí hoy... Un paso en falso y me ejecutarán antes del postre."
Pasándose los dedos por su corto cabello de color naranja intenso, echó un vistazo a la lista de invitados extendida sobre el escritorio con una expresión de puro pavor.
“Oliver” murmuró”, ¿a quiénes nos falta todavía? Solo a los importantes.
Un joven elegantemente vestido dio un paso al frente; su cabello estaba pulcramente cortado y sus ojos, afilados y fríos tras unas gafas finas, reflejaban una mirada penetrante. Se movía con la precisión de una navaja.
“Nuestros invitados de la Academia han llegado y han sido acompañados a sus asientos” comenzó Oliver. “Además del representante del Gremio Garra Alta, se encuentra el mismísimo Maestro del Gremio. El Maestro del Gremio Fénix también está presente. Representando al Clan Frost está la heredera actual. El Clan Nebulosa envía a su heredero. Los Maestros de los Gremios Rosa y Sol y Luna están dentro. Representando a los Tt…
Oliver hizo una pausa. Su voz vaciló por primera vez.
"Ejem… Representando a las Diez Iglesias Celestiales… estará la Santa."
Los dedos de Oscar, que habían estado tamborileando con insistencia sobre el escritorio, se detuvieron de repente. Sus ojos se clavaron en los de Oliver, que parecía igualmente atónito. Un silencio repentino se apoderó de la habitación.
Ambos hombres palidecieron.
“¿La-santa?” tartamudeó Oscar.
"Dioses... Entiendo que lo que estamos subastando es... excepcional, pero... Por favor, díganme que esto es el final."
La expresión de Oliver era de disculpa.
"...No lo es, mi señor."
A Oscar se le cayó el alma a los pies.
“¿Y qué pasa con los que aún no han llegado?” preguntó con voz ya quebrada.
Oliver no se inmutó.
"En representación del Clan Dusk, el heredero actual. En representación del Clan Crimson, la heredera. Y… el Príncipe."
Por un instante, la mente de Oscar se quedó en blanco. Miró fijamente al frente, sin respirar.
¡¿El heredero Dusk?!
"¿¡La heredera carmesí?!"
"¿¡Y el Príncipe Crimson?!"
Su voz se quebraba con cada nombre.
Luego, con manos temblorosas, juntó los dedos y se los llevó a la boca como un hombre que reza.
"Oliver."
"¿Sí, mi señor?"
"...Vamos a ser inmensamente ricos."
Una sonrisa se dibujó en la comisura de los labios de Oliver.
"En efecto, mi señor."
* * *
En los alrededores de la casa de subastas, el mundo vibraba de blanco. La incesante tormenta de flashes iluminaba la noche como un relámpago sin trueno: cegadora, implacable.
Hombres de traje negro se abrían paso entre la multitud con movimientos rápidos y coordinados, impidiendo que los paparazzi se acercaran demasiado a la entrada. La mayoría de los reporteros fueron lo suficientemente sensatos como para mantenerse a distancia; los que no... bueno, los crujidos de huesos rotos habían sido un buen ejemplo. Nadie quería acabar en una camilla antes incluso de que comenzara el evento principal.
Así que, por el momento, nadie se atrevía a traspasar las puertas.
Quizás fue decepcionante. Pero aun así, disfrutaron de su banquete.
Cada vez que llegaba un coche” ya fuera con alguien como Caleus Nebula, Santa Freya o un maestro de uno de los gremios más importantes” las cámaras volvían a disparar. Como lobos aullando bajo una luna de sangre, desesperados por captar una sola imagen capaz de sacudir al mundo.
Y aunque el número de llegadas disminuía, la expectación seguía intacta. Sí, habían visto la lista de invitados filtrada, pero eso no garantizaba la asistencia. Algunos nombres, sobre todo los principales, eran meros rumores.
Nadie esperaba que los Grandes Reyes aparecieran.
Y entonces… algo cambió.
Un elegante todoterreno negro se deslizó hacia la entrada principal de la subasta.
Una pausa.
Una chispa de tensión.
Todos los buitres se volvieron.
La tormenta repentina se encendió una vez más, como si el mundo mismo se hubiera desvanecido en la blancura, ansioso por saber quién sería el siguiente.
El conductor salió del vehículo: alto, inexpresivo, vestido con un impecable traje negro. Sus ojos estaban ocultos tras unas gafas oscuras. Sin mediar palabra, rodeó el coche y abrió una de las puertas traseras.
Los obturadores de la cámara… se detuvieron.
Silencio.
Contuve la respiración.
Entonces apareció una mano: delicada, grácil, de un blanco marfil. El conductor le ofreció el brazo y ella salió a la tormenta.
Surgió como una llama contra la nieve.
Un vestido de color bermellón intenso, bordado con hilo de oro, se ceñía a su silueta. Caía hasta el suelo con una elegancia natural, y una abertura lateral dejaba al descubierto unas piernas suaves y blancas como la leche que reflejaban la luz como porcelana.
Las mangas caídas enmarcaban sus clavículas desnudas: suaves, pálidas, regias. Gasa carmesí se extendía desde sus brazos como volutas de fuego. Horquillas doradas sujetaban parte de su cabello oscuro en ondas sueltas, mientras que el resto caía libremente por su espalda. Alrededor de su cuello brillaba un impresionante collar de oro resplandeciente, coronado por un rubí del mismo color que sus ojos.
Y en ese momento de silencio, cuando la multitud pareció olvidar cómo respirar, una voz temblorosa finalmente rompió el silencio”
"¡Es... la princesa Jazmín Crimson! ¡Está aquí!"
En el momento en que se percataron de quién era, se desató un frenesí. Cientos de obturadores de cámaras dispararon a la vez, con tal violencia e implacabilidad que cualquier persona común atrapada en la tormenta podría haberse quedado ciega.
Entonces...
Volvió a suceder.
El conductor rodeó el vehículo y abrió la puerta opuesta. Pero esta vez, no ofreció la mano.
El hombre que salió no necesitaba nada de eso.
Vestía un largo abrigo a medida de un bermellón intenso, cuyo tono combinaba a la perfección con el vestido de la princesa Jazmín Crimson. En su pecho relucían hileras de medallas e insignias, pulidas hasta brillar como un espejo. Sobre sus hombros descansaban charreteras doradas adornadas con cadenas que caían en cascada y delicados bordados.
Sus pantalones eran negros, impecablemente planchados, metidos dentro de unas botas de cuero hasta la rodilla que relucían bajo el sol. Una gruesa capa negra forrada de piel le caía sobre un hombro, balanceándose levemente con cada movimiento.
Su cabello, oscuro como un río, estaba recogido en una coleta que le rozaba la nuca.
Y por un instante… el mundo enmudeció.
Los obturadores de la cámara se bloquearon.
La multitud se limitó a mirar fijamente.
Con los ojos muy abiertos.
Con confusión.
Con asombro.
"¿Q-quién es ese...?"
"Yo... yo no creo haber visto nunca a nadie como él..."
"No... creo que he visto su cara en algún sitio antes...?"
"Espera... ¡no me digas que eso es...!"
El misterioso hombre avanzó con paso firme, silencioso pero decidido. Se acercó a la princesa Jazmín, cuya expresión seguía siendo tan fría e indescifrable como siempre: una gélida máscara de nobleza.
Y entonces, sonrió.
Con delicadeza. Suavemente.
Ofreció su brazo.
Lo que sucedió después fue algo que ningún paparazzi presente olvidaría jamás. Ni en esta vida. Quizás tampoco en la siguiente.
La heredera carmesí, la gélida princesa de la alta sociedad, se volvió hacia él… y sonrió. Una sonrisa suave, cálida y sincera. Luego, sin dudarlo, entrelazó su brazo con el de él.
Lo que siguió no fue el sonido de los obturadores de las cámaras.
Fue una toma de conciencia.
Hacer clic.
No desde las lentes.
De sus mentes.
"¡Ese... ese es el Príncipe Azriel Crimson!"

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 252
Estás leyendo el capítulo 252 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 5 de diciembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.