Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 131 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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Cuando Azriel caminó hacia el punto de encuentro donde partirían de la Capital del Vacío con Yelena, vio que la mayoría ya estaba esperando.
Lumine, Amaya, Mira, Nol, soldados con uniformes militares color carmesí y, sorprendentemente, algunos soldados del gobierno también los acompañaban.
Al notar que Azriel y Yelena se acercaban, todos los presentes hicieron una reverencia, golpeando sus puños contra sus pechos en señal de saludo.
Azriel dio un paso adelante con una pequeña sonrisa, observando al grupo en silencio.
Lumine frunció el ceño al notar a Yelena unos pasos detrás, su mirada fijada intensamente en la espalda de Azriel por razones que no podía descifrar.
La atmósfera se tensó bajo la presencia de Azriel y Yelena se acercó silenciosamente a Lumine.
Ninguno de los dos habló; aunque Lumine quería preguntar qué estaba pasando, las palabras simplemente no le salían.
-Bueno, eso es una sorpresa…
Azriel pensó, y su sonrisa se ensanchó mientras se concentraba en uno de los soldados del gobierno.
El hombre vestía uniforme militar negro, con la cabeza rapada y una mirada penetrante y curtida, como la de un guerrero curtido en la batalla. Un abrigo forrado de piel le cubría los hombros, lo que realzaba su imponente presencia.
Azriel se acercó a él, parándose a un brazo de distancia y encontrándose con sus ojos azul oscuro. Entrecerró la mirada, manteniendo la sonrisa, aunque sus ojos no delataban ninguna calidez.
'El cabrón que insultó a mi familia... Un Grado 3 Avanzado.'
El hombre era más fuerte que Azriel, pero eso no le impedía ganar. A diferencia de Benson, este hombre no era un veterano con la fuerza suficiente para convertirse en instructor de la academia.
"Dudo que conozca a muchos que igualen la abrumadora fuerza de Benson como avanzado".
Azriel pensó.
'Antes no tenía tiempo, pero estoy cerca de abrirme paso y convertirme en un intermedio de Grado 1...'
Su plan era hacer ese avance durante el camino hacia las Islas Hundidas.
"Tú, ¿cómo te llamas?"
El hombre miró a Azriel a los ojos, entrecerrándolos antes de responder.
"Puedes llamarme Cole, Príncipe Azriel."
"Señor Cole…"
Azriel repitió, como si lo memorizara. Su mirada se dirigió a los demás soldados del gobierno.
"Supongo que todos estos hombres están bajo tu mando y te unirás a nosotros en las Islas Hundidas, ¿no?"
Cole asintió.
Es justo que nos unamos a ustedes, considerando los hombres que perdimos intentando rescatar al Rey Carmesí. Y, dada su necesidad de completar esta misión rápidamente, estoy seguro de que el Rey Carmesí se alegrará de vernos trabajando juntos, rescatándolo antes de que se corra la voz.
Azriel se burló internamente, mirando a Cole.
Hipócritas. Siempre dispuestos a insultar a los grandes clanes, pero sin dudar en buscar favores para sobrevivir.
Le pareció ridículo cómo el gobierno actuaba con poder y orgullo y, sin embargo, sólo sobrevivía gracias a la voluntad de los grandes clanes en Asia.
“¿De verdad cree que mi padre necesita que lo salven o que le importaría si el gobierno se une a nosotros?
Con Mira y Amaya presentes, todos los demás solo los retrasarían para llegar a las Islas Hundidas.
Pero… cada uno aquí tenía su propia razón egoísta para ir, usando la seguridad del rey como excusa.
La sonrisa de Azriel nunca vaciló mientras se dirigía a Cole.
“En efecto, Sir Cole, tiene toda la razón. Sería muy beneficioso para el Clan Carmesí contar con la ayuda del gobierno. Permítame agradecerle su amabilidad al ayudarnos a salvar al rey.
Azriel colocó una mano sobre el hombro de Cole, su voz sincera.
Cole sonrió, evidentemente complacido por la gratitud de Azriel.
"Por supuesto. Solo los fuertes deben echar una mano."
A medida que se desarrollaba la conversación, dos reacciones distintas se hicieron evidentes entre los espectadores.
Por un lado, los soldados del gobierno parecían satisfechos de sí mismos, sus rostros iluminados por la satisfacción.
Por otro lado… los soldados del Clan Carmesí miraban fijamente a Cole, algunos lanzando miradas de desaprobación a Azriel, otros confundidos por su comportamiento.
“Hermanito, a veces me preocupa lo amable que eres con la gente... y con los perros, claro.
De repente, todos levantaron la cabeza al oír una voz fría tras Azriel. Jasmine caminó hacia ellos, con la espalda recta, paso mesurado, su apariencia impecable y su porte inquebrantable.
Como si se hubiera producido un cambio, las reacciones de los dos grupos se invirtieron: los soldados del gobierno comenzaron a mirar fijamente, mientras que los soldados Carmesí parecían complacidos.
Pero pase lo que pase, todos la saludaron, haciendo una reverencia y golpeándose el pecho con los puños.
“¿Mmm...? Sé que los grandes clanes y el gobierno no se llevan bien, pero parece que Jasmine tiene algo personal contra ellos.
Azriel pensó, intrigado pero sabiendo que no era el momento para preguntas.
Al llegar Jasmine a Azriel, su mirada recorrió a todos los presentes. Aunque quizá no fuera la más fuerte, tenía una presencia inconfundible: una autoridad que llamaba la atención, similar a Mira, pero a su manera.
Vestía un uniforme militar carmesí que realzaba sus ojos, y su cabello le caía suelto por la espalda, casi hasta la cintura. Entrecerró los ojos ligeramente.
"No perdamos más tiempo", dijo con voz decidida.
"Están todos aquí, así que salgamos".
Con esas palabras quedó claro quién tomaría la iniciativa.
No era de extrañar. Jasmine era la heredera, entrenada para liderar, con innumerables lecciones y experiencia a sus espaldas.
Sus conocimientos no eran de ninguna manera inferiores a los de los demás, y su experiencia en estas situaciones superaba a la de la mayoría de los presentes.
Naturalmente, nadie objetó. Aunque a algunos no les gustó, guardaron silencio mientras el grupo se preparaba para partir.
Los labios de Azriel se crisparon levemente mientras observaba al equipo reunido para llegar a las Islas Hundidas.
“Es como soldar agua con fuego…”
Si las criaturas del vacío no los mataban, Azriel temía que este equipo pudiera lograrlo por sí solo.
* * *
El cielo era un abismo infinito, negro puro, espeso como la tinta, envolviéndolo todo en un silencio opresivo. En esa oscuridad, se alzaba un castillo: viejo, marchito, y apenas aferrado a su antigua grandeza.
Sus piedras estaban desportilladas y desgastadas, casi fantasmales, como vestigios de un mundo desaparecido. A pesar del vacío absorbente que lo rodeaba, una luz indetectable envolvía el castillo, proyectando sombras tenues que titilaban como brasas moribundas.
El castillo yacía solitario en una pequeña isla, rodeado de densos y antiguos árboles que parecían presionarlo hacia adentro, protegiéndolo o quizás aprisionándolo. Ramas retorcidas y raíces nudosas se desbordaban, fundiéndose con la roca y la tierra como si hubieran ocupado el terreno siglos atrás.
Y si uno se atreviera a aventurarse hasta el borde de la isla, sólo encontraría oscuridad, un vacío sofocante que parecía extenderse infinitamente.
Pero, al observar más detenidamente, se hizo evidente: había más allá de esa oscuridad. Otras islas flotaban en el vacío, cada una bañada por el mismo resplandor misterioso, como si estuvieran atadas por una fuerza invisible. Sin embargo, no albergaban castillos.
Desde la torre más alta del castillo, las islas se extendían en la distancia, cada una revelando un paisaje diferente y extraño.
Una isla albergaba un árbol colosal que se alzaba hacia el cielo, con hojas blancas como el hueso, irradiando una energía sobrenatural que helaba a cualquiera que lo contemplara. El árbol dominaba toda la isla, con raíces extensas y follaje pálido que le otorgaban una belleza serena pero inquietante. Con solo mirarlo, un escalofrío gélido recorría la columna vertebral, como si el árbol albergara secretos más antiguos que la memoria misma.
Otra isla yacía rota y extraña. Los restos de una enorme estatua” solo piernas y pies fracturados” se erguían desafiantes sobre su superficie; el resto de su forma estaba destrozada, erosionada y perdida. Metales dentados y piedras corroídas yacían esparcidos por todas partes, con una enorme mano cercenada que descansaba precariamente cerca del borde de la isla. Parecía de otro mundo, como de una época olvidada.
Y entonces, había otra isla, una que desafiaba el sentido común y el orden. Un vasto lago cristalino se extendía por su superficie, increíblemente claro, pero teñido de una tenue iridiscencia que cambiaba con cada soplo de aire viciado. La superficie del agua permanecía inquietantemente quieta, reflejando el cielo oscuro, y a veces aparecían ondas sin causa, como pasos invisibles que perturbaban la extensión cristalina.
En el centro de este lago se alzaba una estructura, distinta a todo lo encontrado en la naturaleza: una torre retorcida de piedra y hueso, que ascendía en espiral, con sus bordes dentados sobresaliendo en ángulos extraños. Medio sumergida, parecía crecer y descomponerse a la vez, su superficie salpicada de grupos de hongos luminiscentes que latían con un brillo tenue y enfermizo. Vetas de un mineral desconocido recorrían la torre a lo largo, emitiendo un leve zumbido, una vibración que llenaba el aire y despertaba una sensación incómoda en lo profundo del pecho.
Joaquín, encaramado en lo alto del castillo, lo absorbió todo, su mirada yendo desde las islas hacia el puro vacío donde no flotaba ninguna otra tierra.
Entonces, entrecerrando los ojos, lo vio: algo que se movía en esa misma oscuridad.
"Je."
Una sonrisa siniestra se dibujó en el rostro de Joaquín mientras observaba las sombras.
"Qué lindo... actuando tan tímido, teniendo miedo de mí."
Como en respuesta, el abismo frente a él se onduló levemente, provocando que la sonrisa de Joaquín se ensanchara aún más.
“Tienes mucha suerte. Te habría peleado ahora mismo si no fuera por mantener estas islas intactas... y a mis hombres, claro.
Fuera lo que fuese, no se atrevía a acercarse a la isla. No podía, no con Joaquín allí.
Pero Joaquín tampoco se atrevió a acercarse a ella, o mejor dicho, a acercarse a lo que aguardaba en ese vacío.
En ese mar.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 131
Estás leyendo el capítulo 131 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.