Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 130 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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El cielo era de un gris implacable: una vasta e ininterrumpida capa de nubes que cubría todo el vacío. Ni sol. Ni una grieta. Ni un atisbo de azul. Ni lluvia ni truenos. Solo gris.
Al alzar la vista, una extraña solemnidad se apoderó de Azriel. No entendía por qué, pero algo en ella lo hacía sentir... solo.
Suspiró, apoyado en uno de los muros derruidos, observando a la gente apresurarse, construyendo la capital del vacío o preparándose para sus misiones. Era caótico, pero lo comprendió: no había ni un segundo que perder en un lugar como este.
Esta capital vacía, a diferencia de otras, estaba rodeada de territorio inconquistable. Era mucho más peligrosa; un paso en falso podía significar un desastre. Y todos aquí sabían lo que estaba en juego, especialmente con el rey atrapado en las Islas Hundidas.
'Me pregunto qué estará haciendo realmente ahí afuera...'
Azriel no se creyó los rumores de por qué su padre supuestamente estaba atrapado. La idea de que estuviera atrapado le parecía ridícula. Tampoco confiaba en las explicaciones de Amon ni en las palabras tranquilizadoras de su madre.
Él está ahí por sus propios motivos. Bueno, yo estoy aquí por los míos.
De tal palo, tal astilla. Cada uno tenía sus propias metas que perseguir.
Aun así, no esperaba venir tan pronto. Por suerte, Lumine lo facilitó al venir por voluntad propia.
La historia de los dos años de Azriel en el reino del vacío era solo una tapadera, y ahora tenía que actuar como alguien que sabía cómo sobrevivir allí, alguien con experiencia. Sería agotador, pero tenía que hacerlo, y necesitaba a Lumine para ello.
"¿Mmm?"
La mirada de Azriel se desvió al notar que alguien se acercaba, con los ojos fijos en él. Sintió una sonrisa al verla con el uniforme militar carmesí. Llevaba el cabello negro obsidiana recogido, el rostro inescrutable, los ojos verdes penetrantes y un lazo negro atado a la espalda.
Él frunció el ceño al notar que algunos hombres la miraban mientras pasaban.
"Recordaré sus caras."
Por ahora, lo dejó pasar. Yelena no se había dado cuenta, o más probablemente, los ignoró. Se detuvo ante él.
"Es raro verte sola, sin Lumine cerca".
Azriel fue el primero en romper el silencio, observándola fruncir el ceño mientras se sentaba a su lado, apoyada contra la pared rota.
"No soy su niñera."
"Supongo que es cierto."
Una risa escapó de sus labios mientras se sentaba a su lado.
Yelena tomó su arco, colocándolo en su regazo, y la mirada de Azriel se posó en él.
"Esa es una excelente arma espiritual. Tienen suerte de tener una, tanto tú como Lumine."
Yelena miró su arco, con una leve sonrisa que le suavizó el rostro. Lo acarició con una ternura poco común.
"Fue un regalo de Lumine."
"...Veo."
Azriel no dijo nada más y se apoyó contra la pared de piedra.
No puede comprar armas de alma, pero eso no significa que no pueda conseguirlas en misiones. ¡Qué ridículo es ese sistema!
Sabía que todo tenía un precio. Yelena probablemente aún no lo sabía, pero cualquier misión que Lumine completara para conseguir esta arma seguramente era cruel.
'Se cuidan unos a otros'
-¿No vas a preguntar?
"¿Hmm?"
Azriel se giró hacia ella, sorprendido por su repentina pregunta.
¿No te intriga cómo alguien como Lumine, alguien de origen común y corriente, logró adquirir un arma espiritual? Aunque tenga un don, eso no explica cómo tiene un arma espiritual u otra para regalar. O cómo supo de Su Majestad cuando todos dudaban de él. Pero tú... tú le creíste.
"...."
"Incluso luchaste contra la Reina para dejarnos venir aquí. ¿Por qué?"
No creía que un príncipe pudiera ser tan generoso sin esperar nada a cambio. Azriel le parecía sospechoso. Quizás, para algunos, fuera un tonto de buen corazón, pero ningún tonto podría orquestar un plan que pudiera derribar a un santo.
Pero tal vez, a su manera, Azriel era un tonto, un tonto aterrador que no tenía miedo de oponerse a los humanos más poderosos.
Ese miedo se reflejaba en su mirada, en cómo lo miraba como si fuera algo… inhumano. Azriel lo confundía. No había hecho nada que justificara semejante reacción.
¿Es mi apariencia? Yo que me creía guapo... Quizás me estaba adelantando.
Decepcionado interiormente, se salvó de su espiral de autocrítica cuando Yelena habló con cuidado.
No haces preguntas como los demás. ¿Por qué Lumine tiene un instinto de batalla natural, si nunca ha luchado contra una criatura del vacío? ¿Por qué tiene un arma del alma? ¿Y por qué arriesgaste tanto para ayudarnos?
Ella no podía creer que él fuera tan generoso sin algún motivo oculto.
La sonrisa de Azriel se desvaneció mientras observaba en silencio a Yelena, quien se esforzaba por sostener su mirada sin titubear. Finalmente, habló en voz baja.
Dime, Yelena, ¿no te gusto? Como persona, quiero decir.
"¿Eh?"
Sus ojos se abrieron de par en par, momentáneamente desconcertados por su inesperada pregunta.
Azriel esperó con calma, sin empujar ni retroceder, dándole espacio para responder.
Tras una pausa, Yelena se mordió el labio y desvió la mirada. Dudó, pero al final, ahora que había llegado tan lejos... decidió decir la verdad.
“No, no me gustas como persona, mi príncipe.
Contrario a lo que esperaba, Azriel le sonrió cálidamente, sorprendiendo a Yelena. Se sintió cautivada por un instante por esa inesperada calidez antes de, con cierta gracia, sacudir la cabeza para aclarar sus pensamientos.
"¿Y eso por qué?"
Azriel preguntó, su tono tranquilo.
Parpadeando confundida, Yelena lo miró y se dio cuenta de que le estaba pidiendo que explicara más.
"¿Por qué no te gusto?" repitió.
"Eso..." dudó.
Había muchas razones, pero si tuviera que nombrar una...
"¿Es por tu [Habilidad Única]?"
"...!"
El rostro de Yelena palideció. Lo miró horrorizada; sus ojos abiertos delataban su sorpresa.
"¿C-cómo…?"
Azriel simplemente rió, como si su reacción le divirtiera. Ella solo pudo quedarse sentada, paralizada, con la mirada fija en él.
Esos ojos rojo sangre eran intimidantes, tan grandes que parecían ver a través de cada parte de ella, sin dejar espacio para secretos. El miedo se convirtió en terror.
Azriel continuó mirándola como si nada pasara, lo que solo hizo que su incomodidad aumentara.
"[Instinto], así se llama tu [Habilidad Única], ¿verdad? Nunca se lo contaste a nadie más que a Lumine", dijo con tono despreocupado.
Una habilidad que es literalmente lo que parece, y no necesita maná para funcionar. Siempre está activa... una habilidad bastante inusual, si se me permite decirlo.
La mente de Yelena se quedó en blanco cuando él reveló este conocimiento, un secreto que solo ella y Lumine compartían. Sabía que Lumine jamás se lo diría a nadie... entonces, ¿cómo lo sabía Azriel?
"Yelena, déjame ofrecerte un consejo..."
Ella tragó saliva audiblemente, incapaz de apartar la mirada mientras él continuaba.
"No confíes en nadie: ni en el gobierno, ni en los grandes clanes, ni en los reyes, ni en las reinas, y definitivamente tampoco en nosotros, los príncipes y princesas."
Por alguna razón, sus palabras sonaban sinceras, casi amables. Seguía sonriendo, con esa sonrisa dulce que no había abandonado su rostro. No había malicia, solo una advertencia silenciosa.
Antes de que se diera cuenta, la pregunta ya había salido de su boca.
"…¿Por qué?"
La sonrisa de Azriel se amplió, transformándose en algo más torcido.
"¿Sabes sobre los Diez Dioses, Yelena?"
De nuevo, él respondió a su pregunta con una pregunta diferente. Aun así, ella asintió lentamente.
"Por supuesto que sí. Todo el mundo lo hace", continuó.
Aunque la influencia de la Iglesia aún no es muy fuerte aquí en Asia; se concentra principalmente en América. Eso cambiará pronto... y cuando eso suceda, todo comenzará.
Por primera vez, su expresión se tornó seria, casi intensa, y ella casi se retorció bajo su mirada. No entendía por qué mencionaba a los dioses, pero algo en su tono le impedía ignorar sus palabras.
Entonces habló, y el peso de sus siguientes palabras la golpeó como una piedra.
"¿Y si te dijera que los Diez Dioses son una mentira…?"
"...."
Antes de que pudiera procesar sus palabras, Azriel continuó.
"¿Qué pasaría si te dijera que los Diez Dioses no son realmente dioses, sino creaciones del gobierno y los grandes clanes?"
"No... eso... eso no puede ser verdad..."
Ella no quería creerlo; no tenía sentido.
Los dioses: ¿una mentira?
Azriel no esperó su respuesta, sino que siguió adelante con una pregunta.
“¿Sabes cuándo empezó todo, Yelena? ¿La primera aparición de una Grieta del Vacío?
Yelena sostuvo su mirada y respondió casi instintivamente:
"1999… apareció la primera Grieta del Vacío en Europa."
Por supuesto que lo sabría; si había algo que amaba, aparte de cierta persona rubia, era la historia.
Azriel sonrió.
1999… el año en que todo empezó. El año en que los continentes comenzaron a acercarse, la aparición del maná, la grieta en el cielo… y el Reino del Vacío.
Él la miró, observándola escuchar atentamente.
Cualquiera que sobreviviera a esos eventos sería conocido posteriormente como parte de la Primera Generación del Vacío...
La expresión de Yelena se volvió cautelosa y no pudo contenerse más.
"¿Qué tiene esto que ver con los dioses? ¿Con desconfiar de nadie? ¿O con que sepas de mi [Habilidad Única]?"
Azriel se rió entre dientes, mirándola con algo parecido a diversión.
¿No lo ves? Este mundo nuestro se sustenta en mentiras…
El rostro de Yelena se oscureció.
"Tú eres el que miente…"
La sonrisa de Azriel cambió, volviéndose casi siniestra.
“Quizás… o quizás no. Pero harías bien en confiar en ese [Instinto] tuyo, Yelena… y en saber que esos mismos dioses en los que crees vinieron con este Reino del Vacío que los humanos ahora llamamos infierno.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 130
Estás leyendo el capítulo 130 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.