Leer Camino del Extra (Novela) Capítulo 109 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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El sonido de algo afilado raspando una piedra perforó los oídos de Azriel.
Sentía como si unas uñas le atravesaran la mente y le congelaran el aliento en la garganta.
Su cuerpo se puso rígido, bloqueado en el lugar.
Una extraña mirada de pánico cruzó el rostro de Leo y su sonrisa habitual se torció en una mueca.
Apretó los dientes y cerró los puños a los costados, la única señal de su tensión.
El sonido provenía del oscuro pasaje donde se encontraban Virgilio y Celestina, congelados en el tiempo.
Era como si el tiempo mismo hubiera dejado de existir y sólo permaneciera el opresivo y escalofriante chirrido del metal contra la piedra.
“Esto no es real... todo está en tu cabeza... creo” murmuró Leo en voz baja e insegura.
No fue tranquilizador.
De hecho, era aterrador oírlo a él, el que casi siempre tenía algo sarcástico que decir, vacilar de esa manera.
Azriel se quedó paralizado, el chillido metálico se hacía cada vez más fuerte, a la par del rápido latido de su corazón.
Cada vez que se acercaba, una nueva ola de pavor lo invadía.
¡Muévete! ¿Por qué no puedo moverme?
Su cuerpo lo rechazó, cada músculo estaba bloqueado en su lugar como si se hubiera convertido en piedra.
El sonido raspador se acercaba cada vez más, ensordecedor, desgarrando su cordura.
No entendió lo que estaba sucediendo: fue demasiado repentino, demasiado incomprensible.
Una fugaz esperanza cruzó su mente: "Salomón... ¿podría ser Salomón?"
Pero no. Sabía que no era él. No había ninguna razón.
Un escalofrío más frío que la muerte lo invadió.
'¿Zoran ganó...?'
Sus pensamientos cayeron en el caos y las alarmas sonaron violentamente en su cabeza.
Había confiado en Salomón, en un Salomón preparado, estratégico e invencible.
No pudo haber perdido. No pudo.
Sin embargo, allí estaba Azriel, completamente impotente, el raspado cada vez más fuerte, más insoportable, hasta que sintió que sus huesos se romperían bajo su peso.
Luego se oyeron unos pasos pesados, cada uno de ellos resonando con una finalidad deliberada y ominosa.
Los latidos del corazón de Azriel coincidían con esos pasos.
Lo que sea que venga...
Estaba completamente indefenso.
El tiempo se detuvo.
No podía moverse.
Los segundos se convirtieron en eones y luego, de la sofocante oscuridad del pasaje, finalmente emergió una figura.
Azriel soltó el aliento que no sabía que había estado conteniendo.
Salió con un escalofrío.
Sus ojos temblaron, e incluso Leo parecía haber visto un fantasma.
Las botas oscuras de la figura hicieron clic contra la piedra fría, cada paso deliberado, lento, lleno de un peso que hizo que Azriel se sintiera increíblemente pequeño.
La túnica sombría colgaba sobre la figura como un vacío, con el rostro oculto bajo una pesada capucha.
Pero no fue la apariencia de la figura lo que hizo que Azriel sintiera escalofríos en la espalda.
Esto era lo que llevaba.
...Una guadaña.
No es una guadaña cualquiera, sino un arma monstruosa, forjada a partir de la pura noche.
La hoja, increíblemente oscura, parecía devorar la luz que la rodeaba, doblando el aire como si estuviera viva.
Su borde dentado brillaba con un brillo enfermizo, como si hubiera probado innumerables almas y tuviera sed de más.
La sangre de Azriel se convirtió en hielo.
Estaba mirando fijamente a la muerte misma.
La figura se detuvo frente a Azriel, inclinándose sobre él.
Tenían la misma altura.
Y luego, como para arrancar aún más el mundo de sus bisagras...
El rostro de la figura se hizo visible.
"…¿Palo de golf?"
La mente de Azriel se quedó en blanco.
Los ojos de Leo se abrieron en estado de shock.
Porque esa palabra, "mocoso", no estaba destinada a Azriel.
No.
Estaba destinado a la figura que estaba frente a Azriel.
Una figura...
Llevando la cara de Azriel.
Azriel se quedó mirando, cara a cara consigo mismo.
Pero... no era él.
Era su rostro, pero más viejo, más refinado, más perfeccionado.
Había un aire de control absoluto, de poder ilimitado, que irradiaba de cada movimiento de la figura.
Sus ojos carmesí se posaron sobre Azriel con una frialdad divina, como si lo compararan con algo mucho más allá de su comprensión.
Azriel se sintió increíblemente pequeño.
Tan pequeño, como si la figura frente a él fuera un coloso, su mano lo suficientemente grande como para aplastar mundos, su mirada abrasadora como soles carmesí.
¿Cuánto tiempo había estado mirando?
¿Segundos? ¿Horas? ¿Días?
No era Azriel quien se miraba a sí mismo.
Era él quien miraba a Azriel.
Un cambio, tan pequeño pero tan monumental, sacó a Azriel de su aturdimiento.
La figura” el otro Azriel” fue la primera en moverse.
Giró la cabeza hacia Leo, que estaba paralizado y desconcertado, mirándolo fijamente.
Y entonces, con una autoridad que sacudió el aire, la figura habló.
"Te quedaste más tiempo del debido. Es hora de que regreses."
La voz era más fría que el abismo más profundo, cada palabra llevaba el peso de una verdad innegable, como si se hubieran pronunciado las mismas leyes del universo.
No hubo desafío. Ni refutación. Ni negativa.
Leo no pudo resistirse.
Con un simple movimiento de la mano de la figura, la forma de Leo comenzó a parpadear, de la misma manera que sus manos lo habían hecho antes.
Pero ahora... era su cuerpo entero.
"Qué-?!"
La voz de Leo se deformó, falló, como una realidad rota.
Volvió su mirada hacia Azriel, su rostro era una máscara de terror.
Azriel, igualmente congelado por el shock, solo pudo observar como la forma de Leo se distorsionaba y luego...
Él se había ido.
Así.
La figura odiosa y atormentadora de la que Azriel quería deshacerse había desaparecido.
Azriel se giró lentamente hacia la figura que tenía su rostro y sus labios temblaban.
"¿C-cómo...?"
La figura lo miró, vacía e indiferente, ladeando ligeramente la cabeza como si examinara el alma misma de Azriel. Parecía que no había nada en el universo que pudiera ocultarse de este ser.
"Todo sucedió más rápido de lo esperado", reflexionó la figura con voz fría y distante.
"¿Eso significa que su plan fue un éxito después de todo?"
Sus ojos carmesí se clavaron en los de Azriel, y Azriel se sintió incapaz de apartar la mirada. Todo su ser quedó al descubierto ante aquellos ojos.
"Estás confundido."
Había una extraña comprensión en su tono.
“Es normal. Yo también estuve confundido una vez. Pero no te preocupes... solo tienes que recordar.
'¿Recordar?'
La mente de Azriel corría, pero no podía pronunciar palabra.
La figura” su otro yo” asintió, como si esa única palabra lo explicara todo.
"Recuerda. Eso es todo lo que tienes que hacer para continuar."
Y sin pensarlo dos veces más, la figura levantó su guadaña.
Los ojos de Azriel se abrieron con terror.
"¡E-espera”!"
Pero ya era demasiado tarde.
La guadaña descendió, rápida e inevitable, cortando el aire con una finalidad aterradora.
Y mientras descendía, sólo una última frase llegó a oídos de Azriel, llevando el peso de la verdad absoluta.
"No te desvíes nunca más de tu camino."
El mundo se volvió negro.

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Camino del Extra (Novela) Capítulo 109
Estás leyendo el capítulo 109 de Camino del Extra (Novela), un novela. Tras un trágico accidente que se cobró la vida de sus padres y su hermana pequeña, Leo, con solo 17 años, se vio obligado a asumir todas las responsabilidades él solo. Por algún milagro, sobrevivió los últimos cuatro… Este capítulo tiene publicado el 18 de septiembre de 2025, Traducido por el grupo Crowli. Camino del Extra (Novela) tiene 452 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.