Leer Calle Mink 13 (Novela) Capítulo 11 online gratis en español
🏴 Grupo: Segador✍️ Traducción: Segador
"¡Tiz!"
"¿Sí?"
Esa sensación, esa en la que el corazón parece a punto de salirse por la garganta, Karon comprendió de repente que no era una metáfora, sino la pura verdad. Se quedó mirando el dibujo del niño, cuyas líneas se transformaron de repente en un rostro que reconoció. El nombre del asesino, esa palabra se le había escapado antes de poder contenerla. Y entonces, como si ya estuviera en la puerta, apareció el asesino. Respondió en voz baja. Ese suave sonido seguía resonando en los oídos de Karon.
Se incorporó de golpe de su asiento al borde de la cama de muelles, cerrando el cuaderno entre sus manos.
"¿Me estabas llamando?" preguntó Tiz.
"Yo... Sí. Necesito algo"
Tiz asintió. "Yo también tengo algo para ti"
Karon soltó una risa seca. "Qué casualidad, abuelo"
"Ven a mi despacho"
"Está bien, abuelo"
Tiz se dio la vuelta y se alejó. En cuanto oyó la puerta del despacho, Karon volvió a abrir el cuaderno y arrancó la hoja incriminatoria, arrugándola. Miró de nuevo el vaso de leche sobre su escritorio. Por un momento, pensó en tragarse la página, pero acabó metiéndola en el bolsillo.
Salió de su habitación y fue al despacho de Tiz. No había nada destacable en la sala. Sin extravagancia, sin marcas distintivas, solo una lámpara de araña que proyecta su luz inmutable. Karon recordó cómo, la otra noche, Tiz había decidido usar velas en su lugar.
Tiz se sentó detrás de su escritorio mientras Karon arrastraba una silla y se sentaba en ella, acomodándose con destreza. Cualquiera que viera no habría visto nada fuera de lo normal. Por el momento, el dibujo tendría que esperar. Todo se desvaneció. Los pensamientos de esos supuestos padres se difuminaron hasta quedar en la periferia de su propia memoria. Aunque la foto revelara la verdad, aunque Tiz lo hubiera hecho, los detalles eran irrelevantes. Lo único que importaba era sobrevivir.
"¿Hablarás tú primero o lo hago yo?" preguntó Tiz.
"Adelante, abuelo"
"Tu tío me contó lo que ha pasado hoy, así como el nuevo trabajo que quiere conseguirte en la empresa. Ahora pareces más complaciente, e incluso estás dispuesto a ayudar a otros con sus propias cargas?"
Karon respondió: "Solo después de vivir tanto tiempo en angustia aprendí a escuchar, entender y a hacer que esas cargas se aligeren para los demás"
"¿Y estás dispuesto a hacer estas cosas?"
"Lo estoy"
"¿Por qué?"
"Porque soy un Inmersivo. Si puedo ayudar a la familia, debería hacerlo. No se trata solo del negocio, sino de la gente. Mi... mi familia"
"Hay una plaza para diácono en la iglesia de Calle Mink. Si quieres aconsejar y ayudar a otros, ese puesto podría encajarte mejor"
"No quiero ser diácono"
"¿Ah, sí? ¿Por qué no?"
"Quiero actuar por mí mismo, en lugar de bajo una máscara o en nombre de un dios"
"¿Hay alguna diferencia?"
"Sí la hay"
"¿Y qué es?"
"Creo que los lazos entre familias son propios. No fueron forjados por algún dios. La familia no necesita un dios para servir de lubricante"
"Adelante"
"El tío Mason necesita dinero. La tía Mary necesita dinero. La tía Winnie, desde su divorcio, también necesita dinero"
"Nuestra familia no está escasa de dinero"
"Pero no somos lo suficientemente ricos"
"En realidad, nunca quise ver a mis hijos pasando toda su vida persiguiendo dinero. Nunca habrá suficiente, y hay cosas en este mundo que importan más"
"Pero las cosas que importan son difíciles de alcanzar cuando no hay suficiente dinero"
Siguió el silencio. Tiz no dijo nada, y Karon dejó las cosas como estaban.
Al cabo de un rato, el hombre mayor volvió a hablar: "¿Te gusta tanto el dinero?"
Karon respondió: "Abuelo, como he dicho, mi tío, mis tías, Mina, Slow y Clarice, a medida que crecen, todos necesitan dinero. Si mi familia necesita algo, es mi responsabilidad encontrarlo"
Tiz alcanzó su taza de té, pero Karon se levantó y cogió el termo que tenía en el borde del escritorio. "¿Hojas de té frescas, abuelo?"
Tiz negó con la cabeza, así que Karon simplemente vertió más agua caliente. Luego dejó el termo y volvió a su asiento.
"¿De verdad crees que puedes proveer lo que tu familia necesita de esta manera? Sé que hoy ganaste veinte mil rupias, pero dime, ¿Por qué ese caballero te pagó tan generosamente?"
"Porque veía valor"
"Y ese es precisamente el problema; Pocas personas reconocen el valor. De los que lo tienen, aún menos tienen dinero y están dispuestos a desprenderse de él"
"Buscaré otra manera. Creo que puedo hacerlo"
"Muy bien" Tiz levantó su taza de té. "Ahora, dime qué te preocupa"
"Abuelo, quiero retomar mis estudios"
"¿Ah, sí? ¿Quieres volver a la escuela?"
"Sí, abuelo"
"Hace un momento has dicho que quieres trabajar para la familia, ayudándonos a ganar dinero"
"No tengo que ir a clase todos los días. Puedo seguir ayudando en casa mientras estudio por mi cuenta, aunque necesito tu ayuda con la inscripción"
"¿También estás pensando en la universidad?"
"Lo estoy"
"¿Y tú a dónde irías?"
"Universidad Saint John en Veyn. He oído que está entre las mejores del mundo"
"Lo es. ¿Pero de verdad crees que puedes asistir a esa universidad?"
"Si trabajo lo suficiente, manteniéndome al día con mis estudios y mis responsabilidades—"
Tiz negó con la cabeza. "No, no es eso lo que pregunto"
Karon dudó. "¿Qué quieres decir, abuelo?"
Tiz dejó su té de nuevo. "Ahora soy viejo. Cuando la gente llega a mi edad, anhelan la tranquilidad y quieren mantener a sus hijos cerca"
Karon solo pudo mirar. Esto no era en absoluto como se había imaginado que irían las cosas. En su mente, irse a la universidad parecía la solución perfecta para ambos. Sabía que Tiz siempre había entendido que en realidad no era Karon, y sabía que Tiz lo sabía. Dejar Ciudad Roja, dejar Swillen mismo, habría sido un corte limpio, su oportunidad de libertad. Para Tiz, su nieto permanecería vivo en sus recuerdos, simplemente viviendo lejos y estudiando, mantenido a una distancia justa para la belleza y los sueños. ¿No debería eso satisfacerles a ambos?
Tiz volvió a beber su té. "No me sentiré en paz si te vas"
"Pero abuelo... Soy mayor. En Ciudad Roja, quince ya se considera adultez"
Tiz le observó. "Para mí, sigues siendo un niño. A menos que..."
"¿A menos que qué?"
"A menos que... Estoy muerto. Antes de morir, no dejarás a esta familia. Por supuesto, podrías intentar huir. Puedes probarlo, si quieres"
Karon abrió los labios como si fuera a hablar, pero luego respiró en silencio y permitió que su tensión se suavizara en algo más suave. Se levantó, logrando esbozar una sonrisa. "La verdad es que nunca podría soportar dejarte, abuelo. Estar cerca de ti es mi mayor felicidad"
Tiz asintió y luego miró hacia la puerta; un suave despido. Karon se dio la vuelta. Su sonrisa se desvaneció. Solo quedaba una grave pesadez.
Al llegar a la puerta, Tiz le gritó a espaldas: "Una cosa más"
Karon hizo una pausa, su sonrisa volvió como una máscara. "Abuelo, ¿Hay algo más?"
"Ha llamado el hospital. Está despierto. Mañana tengo asuntos en la iglesia, así que visita al señor Hoffen por mí"
"Sí, abuelo. Gracias a Dios; Que nos bendiga. El señor Hoffen por fin está bien"
"Mmm. Ve a descansar"
"Igualmente, abuelo"
\*\*\*
Karon se escabulló de vuelta a su habitación. Lent, ya lavado y acostado, se incorporó en cuanto Karon entró. "Karon, mamá me pidió que te recordara que te comieras la merienda".
"Vale, lo sé" Karon notó las trescientos rupias que había deslizado bajo su vaso de leche. Cerró los ojos un momento, sacó un billete de mil rupias de su cajón, añadió las trescientos y luego se dirigió a Lent.
"Karon, no puedo—"
"Dame la mano"
"Karon..."
"Dámela"
A regañadientes, Lent le tendió la mano. Karon depositó mil trescientos rupias en la palma de Lent. Luego, bajó la cabeza para acercar su rostro al de Lent, y pronunció cada palabra despacio: "No ignores lo que te digo"
Lent apretó los labios con fuerza, pero finalmente asintió.
Karon se enderezó, dándose cuenta de que de repente era injusto dejar que las emociones acumuladas con Tiz se desbordaran en Lent. Extendió la mano y le dio una palmada suave en la cabeza a Lent, suavizando el tono, "Tu hermano mayor puede ganar dinero. No me falta dinero. Solo no dejes que tu madre se entere, y no lo gastes a la ligera"
"Sí", asintió Lent en voz baja. "Lo entiendo. Te escucharé"
"Vete a la cama"
"Buenas noches, Karon"
"Buenas noches"
Se acomodó en su escritorio mientras la luz de la lámpara le envolvía, suave y amarilla. De su bolsillo sacó una hoja arrugada. Tenía la intención de desplegarla, pero a mitad de camino cambió de opinión. La arrugó aún más pequeña, bebió la leche de un trago y luego dejó caer el papel en el vaso vacío y lo aplastó con una cuchara hasta que se disolvió.
Eso estaba hecho, Karon se apoyó en su palma. En su mente, las palabras de Tiz: No sentiré en paz si te vas... a menos que esté muerto.
Soltó un suspiro lento y cansado.
Karon mordió profundamente el pan, sintiéndose impotente. Le vino a la mente una maldición que no podía pronunciar en voz alta. Tiz había intentado matarle una vez antes, e incluso quizá aún quisiera hacerlo, pero al final, no lo había hecho realmente. Hasta que llegara ese día, Karon seguiría bajo el techo de Tiz, comiendo la comida, bebiendo agua, usando las cosas y durmiendo en la cama. No parecía justo quejarse. ¿Qué más se podía hacer? Abrió las manos, medio resignado. "Le deseo a mi abuelo una vida larga, larga"
Si Tiz se negaba a dejarle marcharse, Karon solo podía esperar que viviera para siempre, pues había otra forma de interpretar las palabras del anciano. Ron solía presumir, jurando que gastaría su última rupi antes de morir. Si un día Tiz enfermaba y decidía que su final estaba cerca, entonces, antes de marcharse...
Karon se humedeció los labios y forzó una risa débil. "Quizá me lleve con él"
\*\*\*
De vuelta en el despacho, el gato negro, Poelle, cruzaba la mesa con paso firme. "No para de hablar de ganar dinero para la familia. ¡Siempre mencionando a la familia! Tan conmovedor, tan conmovedor. Tiz, ¿Te ha engañado esto? Usa esa palabra 'familia' para unirse a ti y seguir vivo. Cada frase que te da es solo para su propia supervivencia. Dime, Tiz: ¿De verdad crees en todo esto, o te estás mintiendo a ti mismo?"
Tiz se quedó allí, en silencio.
Poelle siguió paseando de un lado a otro por el escritorio, moviendo la cola. "¡Mírate! ¿Es realmente este el Inquisidor Tiz? Parece que por fin has envejecido; empiezas a preocuparte por la familia, dejando escapar tu cargo. ¿Has olvidado la sangre en tus manos? ¿A tu hijo y a tu nuera que mataste? ¿Y ahora, frente a un nieto, dudas? ¡Tienes más de un nieto!"
La mirada de Tizez se desvió hacia el gato. Bajo su mirada silenciosa, Poelle se apartó con cautela.
Finalmente, Tiz habló, "Orden, Jaula"
La oscuridad se desplegó de su cuerpo, barriendo su escritorio y cerrándolo en un instante. Todo estaba sellado.
"Tiz, ¿Qué haces? ¡No seas precipitado! ¡Estoy intentando despertarte, para avisarte! Ayudarte—"
La mano de Tizez bajó con fuerza sobre la espalda de Poelle, inmovilizándolo.
"¡Aaaaaah!" El grito se transformó en un aullido ahogado, "¡Miiiiiiiiii!"
Tiz miró al gato que luchaba, con la mirada firme y expresión indescifrable. Su voz era suave y plana, "¿Me estás enseñando a actuar?"
\*\*\*
No pasó nada en la casa esa mañana. Mina, Cap y Clarice se habían ido al colegio. Después de terminar el desayuno que la tía Winnie había preparado, Karon bajó y encontró a Paul y Ron junto a los macizos de flores, hablando en voz baja.
"Buenos días, joven maestro Karon"
"Buenos días, joven maestro"
Ron sonaba especialmente alegre, sonrojado por las quinientas rupias que se había quedado el día anterior.
Karon se volvió hacia Paul. "¿Necesitas el coche más tarde?"
Paul negó con la cabeza. "Ninguna llamada por ahora"
Ron intervino, "Creo que hoy será fácil. El señor Mason y la señorita Mary ni siquiera se han levantado todavía"
Parecía que su tío y su tía estaban durmiendo hasta tarde, aprovechando al máximo la rara pausa.
"Paul, ¿Podrías llevarme al hospital? Necesito visitar al señor Hoffen por el abuelo"
"Por supuesto, joven maestro" El coche familiar Immers no estaba destinado a recados personales, pero nunca se cuestionó una visita al hospital.
Dentro del coche fúnebre, donde tanto los vivos como los muertos sufrían, Karon tomó su lugar en el banco mientras soltaba un suspiro lento. "Podríamos simplemente comprar un coche fúnebre nuevo, ¿sabes? Este ha sido modificado. Un coche fúnebre real tiene una ranura en el centro para el ataúd, asientos adecuados con reposabrazos a cada lado y más espacio en general. El señor Mason lleva mucho tiempo queriendo uno nuevo, pero la señorita Winnie no lo acepta"
Paul arrancó el motor, rodando el coche fúnebre silenciosamente hacia Calle Mink.
"Paul, toma la curva ahí. Pasemos por la hilera de casas adosadas"
"Sí, joven maestro"
"Olvídalo. Da la vuelta. Vamos directamente al hospital; sin desvíos"
"Sí, joven maestro" Paul no mostró ningún signo de impaciencia. Tenía una personalidad más estable que Ron, aunque con un poco de dinero, Ron podría cambiar al instante.
Karon había planeado pasar por la casa del antiguo amor de su tío, con la esperanza de volver a ver esa ventana de arriba. Sin embargo, sin Tiz en el coche, había cambiado de opinión.
Unos diez minutos después, Paul llegó al hospital. "Esperaré aquí, joven maestro"
"Vale" Karon salió y se dirigió a las protecciones. Al subir las escaleras, le golpeó de repente la realización de que, mientras visitaba a un paciente, ni siquiera había traído fruta.
¿Primero fruta o flores? Se detuvo en las puertas correderas, indeciso. Tras un momento, apartó ese pensamiento con un encogimiento de hombros despreocupado.
"Hola, ¿Podría decirme en qué habitación está el señor Hoffen?"
"¿Señor Hoffen? Un momento, por favor; Déjame comprobarlo"
"Gracias"
"De nada"
La joven enfermera hojeó la caja, lanzando miradas una y otra vez a Karon. Había una leve sonrisa juguetona en sus labios.
Karon le devolvió la sonrisa, aunque la suya era la imagen de la cortesía paciente. Se había acostumbrado a esas reacciones desde que heredó un rostro que atraía tanta atención. A veces era una molestia. La enfermera, pudo notarlo, estaba retrasando un poco más de lo necesario para poder echar otro vistazo.
"Aquí está: señor Hoffen, habitación 301, cama dos"
"Gracias"
"¿Quieres que te muestre el camino?"
"No hace falta, gracias"
Karon bajó las escaleras. La habitación 301 estaba justo al lado del rellano del tercer piso. Abrió la puerta y encontró dos camas. Hoffen yacía despierto en una, mientras una mujer de mediana edad con uniforme descolorido dormía en el otro. Suaves ronquidos se elevaban de ella. Estaba claro que no se inmutó con el sonido de la puerta.
Solo está holgazaneando, pensó mientras avanzaba para despertarla. Sin embargo, Hoffen fue el primero en hablar: "Trabaja en tres empleos y está agotada. Déjala descansar un poco más"
Karon se volvió hacia Hoffen. Vendas envolvían la cabeza del anciano y un periódico abierto yacía cerca de su mano. Parecía estar alerta y, más o menos, recuperándose.
"He oído que te has despertado y he venido directamente a verte", dijo Karon, acomodándose al lado de la cama. No había traído nada.
Una sonrisa fría y fina cruzó los labios de Hoffen. "Debes de estar decepcionado de que haya sobrevivido"
Karon negó con la cabeza. "Si eso fuera lo que quisiera, nunca habrías llegado vivo al hospital"
El ceño de Hoffen se frunció. "¿Ni siquiera vas a fingir?"
"¿Qué hay que fingir? Soy Karon. Mi enfermedad simplemente me cambió. Casi morir te hará eso"
"Y Tiz aún te deja vivir. ¿Por qué?"
"Soy su nieto. Qué cosa más extraña que digas"
"¿De verdad no sabes lo que eres?"
"Te lo dije: soy Karon"
Hoffen inclinó la barbilla, dejando que el crucifijo colgado de su cuello captara la luz. "Quítatelo"
"Vale" Karon extendió la mano y desabrochó la cruz.
"Estoy a punto de decirte exactamente lo que eres"
"Profesor de filosofía, al fin y al cabo", afirmó Karon. "Estaré encantado de hablar de filosofía contigo"
"Espera"
"¿Qué pasa?"
"Con la mano, agarra el crucifijo"
Karon miró la cruz en su mano, inmóvil.
"¿Qué pasa? ¿Tienes miedo?"
"No"
"Entonces agárralo. En cuanto lo hagas, sabrás exactamente lo que eres"
"Señor Hoffen, la adivinación es un buen pasatiempo, pero demasiado puede hacer que pierdas de vista la realidad"
"Si eres esa cosa y la tocas voluntariamente, tu alma será borrada"
"¿Esto es una historia?"
"Lo es, así que cumple tu papel. Que esta historia termine"
Karon dudó.
"¿Qué queda por pensar? Agárralo. ¿O también te estás mintiendo a ti mismo?" La voz de Hoffen tembló. "No puedo imaginar por qué Tiz te deja con vida. Quizá simplemente se ha hecho mayor..."
Los ojos de Hoffen se encendieron. No parpadeó mientras veía a Karon, sentada a su lado, presionar el crucifijo plano en su palma izquierda.
Un segundo. Tres. Diez. Medio minuto. Karon no se movió.
Hoffen se apoyó en el colchón, intentando incorporarse. Justo entonces, Karon se lanzó de repente hacia delante, un grito agudo rompiendo el aire, "¡Ja!"
"¡Ahh—!" Hoffen se echó hacia atrás, desplomándose de nuevo sobre la almohada, con el terror puro en el rostro.
Karon bajó la cruz junto a la cabeza de Hoffen, abrió los brazos y luego giró lentamente en el sitio. "Dijiste que destruiría mi alma, pero ¿ves? Estoy perfectamente bien"
"Imposible. Es imposible..." Hoffen susurró, una y otra vez.
"Descanse un poco, señor Hoffen. Volveré a pasar en un rato. Quizá la próxima vez tengas la mente más clara" Karon se dio un golpecito en la frente en un gesto sarcástico. "Adiós"
Salió de la habitación.
Su alma no fue consumida por un instrumento de purificación. ¿Me equivoqué? ¿De verdad no es un demonkin?
Tras bajar las escaleras, la enfermera le saludó con otra sonrisa radiante, que Karon devolvió antes de escabullirse. No se dirigió al aparcamiento, sino que se escondió en un rincón tranquilo del jardín del hospital. Agachado, se tapó la boca con la mano derecha mientras agitaba el brazo izquierdo y se estremecía. "Maldita sea... ¡Maldita sea, eso duele!"
Por fin, volvió a quedarse quieto, aunque su respiración era entrecortada. Solo entonces giró lentamente la mano izquierda para que la palma apuntara hacia arriba.
En el centro se quemó una marca en forma de cruz. Era una herida cruda, sin sangre, que parecía como si la carne hubiera sido cauterizada desde dentro.
Karon miró la cicatriz de la quemadura en un silencio pesado. Durante mucho tiempo, no dijo nada. Por fin, un susurro tenue se escapó, incierto y frágil, "Así que... ¿Qué soy realmente?"
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Estás leyendo el capítulo 11 de Calle Mink 13 (Novela), un novela. En una ciudad donde la fe define la ley y las iglesias moldean la estructura de la sociedad, todo tiene su lugar. Los rituales están documentados. La creencia está regulada. La autoridad responde a la doctrina. Cuando… Este capítulo tiene publicado el 23 de mayo de 2026, Traducido por el grupo Segador. Calle Mink 13 (Novela) tiene 11 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.