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Leer Breathed Back to Life: Reencarnation (Novela) Capítulo 3 online gratis en español

🏴 Grupo: Alejandro.C✍️ Traducción: Alejandro.C
—¡Corrige tu postura, más cerrada, Vance! —gritó una voz masculina, seguida de sonidos de madera chocando—. ¡Endereza la espalda y sube la espada más! Ahí se encontraban dos figuras: Sena atacando a un niño de cinco a seis años que apenas podía poner la espada para cubrirse, retrocediendo poco a poco. —¡Espera, espera! Atacar a un niño de esa manera debería considerarse crimen —dijo Vance, sudando a chorros. —¡Menos charla, más trabajo! Solo te estoy preparando para tu futuro, Vance. ¡Deberías agradecérmelo! —Lanzó un tajo horizontal con la espada de madera. Con unos reflejos que el chico no tenía, se agachó de golpe, reaccionando a tiempo para clavar su espada en el suelo y usarla de pivote para mandar una patada baja hacia las piernas de su padre. —¿¡Q-qué!? —no alcanzó a decir nada más, antes de que el empeine del pie de Vance conectara en el cuádriceps de Sena, haciéndolo caer sobre una rodilla. Una sonrisa entre dientes que mezclaba orgullo y sorpresa se dibujó poco a poco en su rostro—. Vaya… qué astuto naciste. Aunque —vio su pierna, arqueando una ceja—. Noté que apuntaste a un punto específico. Vance, en cambio, estaba apoyado en sus rodillas, jadeando por el sol infernal que estaba haciendo. —Es difícil de explicar… —exclamó el chico, sentándose en el suelo. Antes de que pudiera decir una cosa más, una voz alta e indignada sonó por la puerta que daba al patio donde estaban entrenando. Se escuchó —¡SENA DI STELLA! ¡Qué crees que haces entrenando a un niño de apenas cinco años! —Evelyn salió al patio a paso furioso, encarando directamente a su esposo—. ¡Dijimos que lo entrenarías cuando cumpliera por lo menos siete años! El hombre levantó las manos en señal de rendición, rascándose la nuca —Lo sé, lo sé. Solo que me impaciente —miró de reojo a Vance, antes de volver a mirarla—. Además, creo que ya está dando frutos; casi me hace caer. Casi. Después de una discusión pasivo-agresiva entre sus dos padres, Evelyn se fue del patio. Por fin… qué fastidio esos dos —pensó el chico, saliendo de sus pensamientos cuando su padre se acercó. Este tenía una expresión rendida. Bueno… logré hacer una tregua con tu madre —se rascó la cabeza rápidamente—. Está haciendo tanto calor que el cuerpo me comenzó a picar. ¿Qué dices, vamos a comer un helado? Conozco a alguien que sabe hacerlos mejor que nadie. Vance se levantó como un resorte al escuchar a su papá, tragando saliva ¿Helado? ¿¡En serio acá también existe eso?! —dijo internamente para sí mismo—. ¡Sí, sí, vamos! Caminaron por Glen un rato, lo que le ayudó a ver mejor la geografía de su pueblo natal: Estaba ubicado en un valle, rodeado de colinas, lo que dejaba ver cordilleras a lo lejos. Las casas eran en su mayoría de madera y piedra, con techos inclinados que delataban que en invierno caía bastante nieve. —Oye, pa… dijiste que conocías al vendedor de helados. ¿Cómo lo conoces? —preguntó el chico, no desaprovechando la oportunidad para saber más de este mundo. Sena lo vio de reojo, colocando sus manos detrás de su cabeza con despreocupación —Es un viejo amigo, nos conocimos hace años… Utiliza el hielo, aunque este le haya costado la sensibilidad y estética de sus manos —rodó los ojos, antes de enfocar un puesto que exhalaba un frío que hasta a ellos les llegó—. Ya llegamos, Van. El puesto era de madera. Bastante rústico, según Vance. En él, estaba apoyado un hombre de unos treinta años con una expresión de aburrimiento y calma. Tenía el pelo azul oscuro con mechones grises, ojos azul hielo, aretes en ambas orejas y unos extraños tatuajes en el cuello azul fosforescente. —A este tipo le encanta el azul o por qué lo usa tanto… —pensó Vance, terminando de acercarse con su padre. El heladero, cuando los vio, se recompuso, aclarándose la garganta —Sena… no te esperaba ver, ¿cómo has estado? —dijo el hombre con un tono extrañamente calmado, mirando a Vance ligeramente—. Y veo que vienes con tu cría. ¿Qué les ofrezco? Sena se rio entre dientes, dándole una pequeña palmada en la espalda a su hijo —Vance, te presento a Anri De L’amour, viejo amigo. Viene de Galia, por eso su apellido tan extravagante —se volteó hacia Anri, levantando dos dedos—. Dame dos helados de… uno de fresa para mí —miro a su hijo—. ¿Y tú de qué quieres? —¡De vainilla, por favor! —respondió con emoción y hambre Anri asintió con la cabeza, poniéndose manos a la obra. Literalmente. Pero Vance pudo ver un detalle bastante raro: Cuando el heladero iba a meter una mano en un jugo color rojo fresa, pudo ver cómo la extremidad estaba morada, al igual que la otra. No tuvo tiempo de procesar más, ya que Anri de un momento a otro congeló el jugo para dejarlo perfectamente cremoso. —Wow, ¿qué? ¿Cómo hiciste eso? —El chico se acercó más al puesto, colocándose de puntitas para ver mejor. El paletero se rio suavemente, colocando una bolita de helado casero en un cono de galleta, dándoselo a Sena —Es magia, Vance —arqueó una ceja—. ¿Acaso no sabes que existía? El pequeño negó con la cabeza, mirando fijamente las manos moradas del amigo de su papá. —Aunque, si no te lo han enseñado, es por algo, ¿no? —Anri miró a Sena, cruzándose de brazos—. No me digas… Evelyn, ¿no? Sena asintió con la cabeza, ya con la boca un poco manchada por la fresa. Esto hizo soltar un suspiro al hombre —Típico. El caso, te explico brevemente: Cada ser vivo tiene mana; este mana puede ser expulsado y moldeado como queramos, aunque también hay efectos secundarios en eso. —Extendió las manos abiertas hacia Vance—. Mira, por ejemplo. Yo moldeo mi mana como hielo, pero gracias a que usé mucho el hielo, los vasos sanguíneos de mis manos se estrecharon permanentemente gracias a la constante exposición al frío. ¿Entiendes? Vance se quedó momentáneamente congelado, tratando de procesar lo más rápido posible lo que su mente le dejo —O sea… ósea que yo también tengo mana, y mi papá también —le dio un golpe en el brazo a Sena totalmente injustificado—. ¿Y tú qué tipo de magia tienes, pa? El progenitor del chico se encogió de hombros, levantando la punta del cono de galleta para darle el mordisco final —Nunca me gustó usar magia, aunque sé utilizar fuego. —Levantó el dedo índice, invocando una llama pequeña con total soltura—. No la uso tanto; si lo hago, me sangra la nariz y me dan migrañas tremendas. Y no te lo había enseñado porque el Pover (el órgano productor de mana) no se termina de desarrollar hasta los siete años, lo que bloquea que uses mana hasta esa edad. Anri soltó una pequeña risita, asintiendo con la cabeza —Este tonto tiene razón, aunque no desesperes —miró a Vance de arriba hacia abajo rápidamente—. Tienes cinco años, ¿no? —Sí, en un mes cumplo seis años —Entonces te falta un año para que puedas usar magia, aunque al inicio vas a tener poco maná; por ahora te recomiendo lo físico El Pover… un órgano productor de energía —analizó internamente, cruzándose de brazos con frustración infantil—. O sea que la magia aquí no es un milagro divino, es pura biología de este mundo. Y encima mi viejo sufre de migrañas y sangrados si la usa… Vaya porquería de sistema. —Toma, pequeño genio —la voz calmada de Anri lo sacó de sus pensamientos. El heladero le extendía un cono con una perfecta bola de helado de vainilla—. Come antes de que el fuego de tu padre lo derrita. —¡Gracias! —Vance no esperó, le dio un lenguetazo. La textura era perfecta, cremosa y absurdamente fría —¿Cuánto te debo, Anri? —preguntó Sena, limpiándose la boca con una servilleta mientras sacaba un monedero—. Aunque creo que un descuento de viejos amigos no afecta, ¿no? —dijo con una sonrisita traviesa. —Son cinco francos, aunque si te doy el descuento que me pediste, serían cuatro con nueve monedas de cobre, je, je, je. ¿Así te gusta? —dijo con un tono de voz un poco arrasado, ladeando la cabeza para ver la reacción de su amigo —Tacaño… —comentó con resignación, dándole una moneda con un aspecto plateado y con la inscripción de un gallo. Vance, al ver la moneda, se interesó de golpe, inclinándose otra vez con el helado comenzando a gotear, aunque gracias al frío que exhalaba Anri, se volvió a endurecer, como si estuviera recién salido. —¿Francos? —consultó a su papá con curiosidad —Sí, Francos… es la moneda más fuerte de toda Aurora, la usan en diferentes países gracias al poder económico de Galia, aunque a tu edad la economía debería ser compleja. Anri guardó la moneda plateada en un bolsillo de su delantal, divertido ante la escena familiar. Soltó un suspiro, hablando con voz calmada —A veces te envidio, Sena. Tienes una esposa hermosa, un hijo curioso y una sirvienta fiel. Sí, me acuerdo de Bianca. Sena rodó los ojos, aunque se le escapó una risa nasal —Lo que digas, cubo de hielo. Ya me tengo que ir, se está haciendo tarde. Si no lo hago, me van a regañar. —Alzó una mano en señal de despedida, tomando a Vance de su mano—. ¡Nos vemos después, Anri! —¡Así será, Sena… y cuida a tu hijo, tiene talento, lo presiento! … Al llegar a la casa, se encontraron con Bianca y Evelyn. La semihumana estaba organizando la mesa, mientras que Evelyn estaba terminando de preparar algo que olía extrañamente bien —Hmmp… ¿Qué es eso? —preguntó Vance, acercándose a la mesa como hormiga a azúcar. —Es un salteado de champiñones y gambas, Evelyn lo preparó —respondió Bianca, terminando de acomodar los platos—. Por cierto… ¿Y ustedes dónde estaban? No los vi en toda la tarde. Sena se sentó en la mesa, encogiéndose de hombros mientras jugueteaba con un tenedor —Fuimos a comer un helado donde Anri, ya saben, mi amigo y blah, blah, blah. Solo que sin querer… Anri mencionó la magia, y ahora Vance la conoce. Apenas Sena terminó de decir eso, Evelyn rompió la cucharada de madera que estaba utilizando, volteándose a la velocidad de un rayo, acercándose a su esposo y tomándolo. de la oreja y llevándosela a un lugar apartado. Bianca, en cambio, se acercó a Vance con las orejas hacia arriba de curiosidad a Vance —Ah… ya conociste la magia. Yo tengo una amiga que se graduó de la Universidad de Raska; si quieres, la puedo llamar para que te dé clases. Se rió entre dientes, rascándose detrás de la oreja en un reflejo puramente animal. —Además de que necesitamos la autorización de tus padres y creo que la señora Evelyn no está muy de acuerdo Los dos miraron a la dirección por donde se llevaron a Sena, escuchándose una voz molesta y una nerviosa. —Mi mamá es enojona… —dijo Vance resignado—. Si quiero aprender magia, necesito convencer a mi mamá. ¿Pero cómo? —Bianca se encogió de hombros, dándole una caricia en la cabeza antes de comenzar a servir el salteado. —Eres inteligente, seguro se te va a ocurrir algo.
Breathed Back to Life: Reencarnation (Novela)

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Breathed Back to Life: Reencarnation (Novela) Capítulo 3

Estás leyendo el capítulo 3 de Breathed Back to Life: Reencarnation (Novela), un novela. Tras morir en el caos del asedio a Berlín en 1945, Vance tiene otra oportunidad al nacer en otro mundo paralelo a Europa Sin profecías divinas ni habilidades de héroe predestinado, Vance solo busca vivir la vida que le… Este capítulo tiene publicado el 7 de octubre de 2026, Traducido por el grupo Alejandro.C. Breathed Back to Life: Reencarnation (Novela) tiene 5 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.