Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 788 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La emoción de Alice era inconfundible; sus ojos brillaban de asombro mientras observaba con atención cada matiz de su entorno. Parecía lista para adentrarse en la enigmática niebla al final del pasillo, pero la intervención de Duncan la detuvo a tiempo. Tirando con entusiasmo del brazo de Duncan, lo inundó con un aluvión de preguntas sobre todo lo que veía, desde los cables que colgaban sobre ellos hasta los misterios que se ocultaban tras las puertas que pasaban. Gracias a las pacientes explicaciones de Duncan, Alice fue descubriendo poco a poco que estaban atravesando una sección especial de la "Mansión Alice", un descubrimiento que la llenó de alegría. Trató esta revelación como una aventura extraordinaria.
“ Qué fascinante… así que esta es la esencia de la Mansión Alice”, comentó Alice, con su apariencia de muñeca, con alegría. Exploró el área alrededor de la plataforma donde se encontraba inicialmente, preguntándose: “¿Es este realmente mi hogar? ¡Es tan grande! Es una lástima que no pueda vivir aquí…”
“ En primer lugar, actualmente estamos explorando solo un fragmento de la Mansión Alice, concretamente un gran salón dentro de ella”, explicó Duncan, siguiendo con la mirada la exploración de Alice. Se sintió obligado a aclarar: “Además, no todas las Mansiones Alice son iguales a esta. Por ejemplo, en otra variante de la Mansión Alice, encontrarías un jardín en lugar de este salón. Supongo que acceder a las diferentes Mansiones Alice requiere usar llaves distintas para abrir las distintas puertas”.
“ Oh…” respondió Alice, su asentimiento indicaba una comprensión parcial de la explicación detallada de Duncan.
La atención de Duncan se centró entonces en el tablero de dibujo que Alice sostenía. Este tablero ya estaba en su poder incluso antes de despertar, y lo había mantenido aferrado instintivamente. Recordando otra versión de la Mansión Alice, concretamente el jardín, donde la muñeca había capturado un catastrófico evento celestial en su tablero de dibujo, Duncan sintió curiosidad por el contenido del tablero que Alice tenía en sus manos.
“ Alice, ¿puedo echar un vistazo a tu tablero de dibujo?”, preguntó de repente.
"¿ Tablero de dibujo?" Alice pareció momentáneamente desconcertada por la petición, pero enseguida se dio cuenta de que se había estado aferrando a algo. Con entusiasmo, se acercó a Duncan y le presentó el tablero de dibujo, diciendo: "¡Aquí tienes!".
Al recibir la placa, Duncan la volteó, revelando no un dibujo, sino una pantalla llena de líneas incomprensibles, símbolos y datos que se actualizaban constantemente. Parecía estar realizando cálculos y reconfiguraciones intrincados sin cesar.
Mientras Duncan observaba la pantalla atentamente, una oleada de especulaciones lo invadió. En ese momento, Alice, impulsada por la curiosidad, se inclinó para ver mejor. La inesperada revelación la dejó boquiabierta, lo que la llevó a una exclamación prolongada: “Yo...”.
Al reconocer inmediatamente la importancia del tablero de dibujo, Duncan preguntó con urgencia: "¿Comprendes lo que esto representa?"
Sin dudarlo, Alice lo describió con precisión: “Señala nuestra ubicación dentro de la vasta estructura espacial y temporal de este refugio”. Luego, sin esperar a que Duncan preguntara más, añadió con un toque de seguridad: “¿Qué acabo de decir?”.
Duncan se quedó momentáneamente sin palabras. Desde que Alice despertó, sus comentarios lo habían dejado cada vez más inseguro sobre cómo responder.
Sin embargo, el comentario de Alice confirmó la sospecha de Duncan: efectivamente habían descubierto la ruta.
La clave de navegación proporcionada por la Reina Leviatán para desbloquear la “ruta” estaba de hecho conectada a esta “muñeca” que residía en la mansión, ¡específicamente a través de este “tablero de dibujo” que poseía!
Al notar el silencio pensativo de Duncan, Alice, ladeando la cabeza, expresó su desconcierto: "¿Capitán? ¿Por qué guarda silencio?"
Devuelto al presente por la pregunta de Alice, Duncan la miró con seriedad y le planteó una pregunta crucial: “Alice, si no me equivoco, esta “ruta” nos lleva a los nodos de la barrera externa. ¿Eres capaz de “manejarla”?”
Alice pareció perpleja por un momento, recuperando la mesa de dibujo de Duncan y recorriendo suavemente con los dedos los datos y símbolos dinámicos de la pantalla. Tras reflexionar un momento, expresó sus pensamientos, como si pensara en voz alta: “Creo que... ¿podría entenderlo? Sin embargo, parece que necesito profundizar en ello”.
Con expresión contemplativa, continuó: “El método de operación parece estar grabado en mi conciencia, como si instintivamente estuviera lista para iniciar algo, pero comprenderlo completamente requiere un poco más de tiempo… No se preocupe, Capitán, no tardará mucho”.
Mientras Alice compartía sus ideas, la atención de Duncan se vio desviada por una actividad repentina. Levantó la vista y vio que el "árbol" en el centro del pasillo, compuesto enteramente por conductos de cables entrelazados, comenzaba a cobrar vida.
Sus "ramas", iluminadas por innumerables luces centelleantes, cobraron vida, dejando al descubierto numerosos cables que se extendían hacia los bordes de la sala, envueltos en niebla. Un leve zumbido emergía de la niebla, indicando la activación de algún mecanismo, cuya potencia se intensificaba gradualmente...
Los dedos de Alice se deslizaban con gracia por la mesa de dibujo, trazando las intrincadas líneas y símbolos mostrados. Al hacerlo, los datos se materializaban de la nada a su lado, flotando como figuras etéreas. Se absorbió en su tarea, con una concentración tan profunda que parecía estar completamente inmerso en las complejidades de su trabajo.
Inesperadamente, Duncan se sobresaltó al oír una voz que llenó el pasillo. Era inconfundiblemente la voz de Alice, pero no emanaba directamente de ella, sino a través de un sistema de transmisión aéreo:
“ Motor principal iniciando… Análisis del mapa estelar en curso, autorización confirmada por… Navigator Uno…”
Duncan observó la escena, con una mezcla de asombro y anticipación creciendo en su interior. Justo cuando empezaba a sentir una oleada de emoción, una repentina cacofonía interrumpió la tranquilidad. La actividad luminosa en el "árbol" y el zumbido de la maquinaria por toda la sala disminuyeron rápidamente.
“ Análisis detenido… Acceso no autorizado detectado.”
Una oleada de preocupación cruzó los ojos de Duncan, reflejando una breve desorientación en Alice, quien pareció momentáneamente desconcertada. Entonces, como si saliera de un trance, levantó la vista con una expresión de repentina comprensión: “¡Capitán, hay alguien en la puerta!”.
La idea de que alguien llamara a la puerta parecía casi inimaginable.
Sin embargo, la reacción de Duncan fue rápida, y casi simultáneamente con el anuncio de Alice, percibió el sonido de unos golpes. No fue fuerte, pero su claridad no disminuyó con la distancia, y le llegó como si no los separara ningún espacio.
Los golpes eran persistentes, su ritmo mecánico, desprovisto de cualquier urgencia pero implacable.
Agarrando con fuerza el tablero de dibujo, Alice saltó de la plataforma, sus acciones delataban un dejo de aprensión mientras se acercaba a Duncan. "Capitán, ¿abrimos la puerta?"
Después de un momento de reflexión, Duncan respondió solemnemente: “Sígueme”, haciendo una pausa para agregar: “Mantén el tablero de dibujo contigo en todo momento”.
“¡Oh ... está bien!” La respuesta de Alice estuvo marcada por una oleada de ansiosa anticipación mientras rápidamente se alineaba detrás de Duncan, moviéndose hacia la puerta.
Tras abandonar la sombría sala de navegación, se aventuraron por el extenso pasillo de la mansión. Con Duncan a la cabeza, pasaron por habitaciones y porches silenciosos, con paso rápido y decidido, acercándose al salón principal en la planta baja.
Durante todo el tiempo que duró el golpe, un sonido constante que parecía resonar profundamente en nuestro interior, incesante en su persistencia.
El sonido de unos golpes transportó momentáneamente a Duncan a los recuerdos de su solitario apartamento y la misteriosa visita de la Reina de Hielo en medio de la niebla envolvente. Rápidamente dejó a un lado esos pensamientos errantes para concentrarse en la urgente situación.
Con firme agarre en la mesa de dibujo, Alice aceleró el paso para mantenerse cerca de Duncan. Contempló con curiosidad la majestuosidad de los pasillos de la mansión, sus esbeltas ventanas y sus puertas secretas que parecían susurrar misterios ocultos. Su mente rebosaba de preguntas que no tenía tiempo de formular debido a la urgencia de la tarea.
La enorme complejidad de la mansión era abrumadora. Alice se dio cuenta de que, sin la guía de Duncan, podría perderse fácilmente en sus vastos y sinuosos pasadizos.
Después de navegar a través del intrincado laberinto de pasillos, llegaron al gran vestíbulo de entrada de la mansión.
Allí, al final del pasillo, había una puerta imponente, cuyo significado se amplificaba por los continuos golpes que resonaban desde el otro lado.
Con una expresión de leve preocupación, Duncan se dirigió a la puerta, con Alice a su lado. Intentó intuir cualquier posible amenaza o intención del otro lado, pero se encontró con un silencio desconcertante; no había señales de hostilidad, peligro, ni siquiera el más leve indicio de presencia.
Aunque persistentes, los golpes parecían instarlos a tomar una decisión crucial. Duncan recordó la solemne advertencia del mayordomo decapitado: “No abran la puerta a ningún precio, pues más allá se encuentra la Gran Aniquilación”, y dudó, con la mano suspendida sobre el pomo.
Alice, aunque visiblemente ansiosa, mantuvo su confianza en Duncan, aferrada al tablero de dibujo como si fuera un ancla en ese mar de incertidumbre, con la mirada fija en la formidable puerta que tenían delante.
Cuando las manos de Duncan tocaron la puerta, esta emitió un crujido de protesta, pero sorprendentemente cedió con facilidad. A pesar de su aspecto imponente y el sonido inquietante que hizo, la puerta se abrió suavemente, como si hubiera estado esperando ansiosamente su llegada.
Con la puerta entreabierta, un torrente de luz solar atravesó la oscuridad, bañando a Duncan y Alice con una luz cálida y acogedora, revelando una nueva realidad más allá del umbral que nunca habían anticipado.
En medio del vacío exterior, un sol radiante brillaba con fuerza, sus rayos luminosos envolvían la entrada de la Mansión Alice con un resplandor deslumbrante. Sorprendentemente, a pesar de la intensidad de la luz solar, les resultaba reconfortante, sin causarles molestias.
Una extraña familiaridad se apoderó de Duncan mientras contemplaba el sol, que pronto comenzó a cambiar su posición en el cielo, y su corona llameante se atenuó gradualmente para revelar la verdad oculta bajo su ardiente exterior.
Bajo su abrasador disfraz emergió una antigua deidad, una inquietante fusión de pálidos tentáculos en descomposición y carne hinchada que formaba un ser celestial. En el corazón de lo que parecía ser un sol, esta entidad presentaba un ojo enorme entre sus tentáculos, dirigiendo lentamente su mirada hacia Duncan y Alice, quienes se encontraban al borde de la mansión.
Esta entidad era conocida como el “Sol Negro”, no solo un fenómeno cósmico sino una figura venerada entre los suntistas como el “Verdadero Sol Negro”, y esta misma entidad había estado llamando.
Antes de que Duncan pudiera procesar sus pensamientos, una voz débil resonó, no a través del aire, sino directamente en sus mentes. El dios antiguo, cuya apariencia se veía marcada por el estruendo de su luminosidad, habló con una voz cargada de agotamiento: “Estuve a punto de abandonar mi intento de alcanzarte”.
Sorprendido y momentáneamente sin palabras, Duncan observó a la deidad. Su ojo, desafiando las percepciones comunes de distancia y escala, los escrutó atentamente: “Llegar desde las profundidades de la mansión hasta la puerta no es tarea fácil, sobre todo respondiendo a tu llamada”.
Al oír la observación de Duncan, Alice asintió de inmediato, expresando su acuerdo con genuino entusiasmo: "¡Así es, es enorme! ¡Nuestro viaje hasta aquí se nos hizo eterno!"
La entidad cósmica guardó silencio por un instante, como si reflexionara sobre sus declaraciones. Tras una breve pausa, respondió con un simple “Mmm, eso lo explica todo”.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 789
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 788
Estás leyendo el capítulo 788 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.