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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 781 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Hablando francamente, Duncan experimentó una idea fugaz pero profundamente perturbadora por unos breves momentos: ¿había llegado demasiado tarde? Se preguntó si su partida ligeramente retrasada o un imprevisto en el viaje le habían hecho perderse un momento crucial. La Diosa de la Tormenta Gomona, quien aparentemente llevaba diez milenios suspendida en un estado de muerte, podría no haberlo esperado y haber sucumbido por completo a su muerte. ¿Acaso su consciencia se había extinguido por completo? Sin embargo, esta descabellada especulación se desvaneció rápidamente de la mente de Duncan. Había comprobado que, hasta que el Desaparecido ancló junto a esta misteriosa isla, Vanna había podido "leer" los pensamientos de la Diosa de la Tormenta Gomona. Esto indicaba que, al menos hasta ese momento, había permanecido en algún tipo de existencia activa. ¿Podría ser realmente una coincidencia tan notable? Duncan miró pensativo a Vanna, notando que ella también se giraba para encontrarse con su mirada. Sus miradas se cruzaron por un breve instante antes de apartar la mirada con torpeza. Tras un momento de silencio, Duncan habló en voz baja: “No le demos más vueltas. Bajemos y descubramos lo que nos espera”, abriendo camino con los demás pisándoles los talones. Entraron en un enorme salón que parecía desafiar los principios arquitectónicos convencionales, descendiendo por una escalera de caracol que parecía navegar a través de un vórtice que conducía a una cuenca llena de agua en su base. Cerca yacían los inmensos y pálidos tentáculos de la “Reina Leviatán”, cuyos vástagos más pequeños se entrelazaban con los oscuros bloques de piedra de la estructura como raíces, marchitándose entre los escalones. Duncan tuvo la inquietante comprensión de que este gran palacio, e incluso la isla negra que lo sostenía, parecían una colosal "caparazón" artificial, dentro del cual residía la antigua criatura marina, divinamente tocada. Al perecer, su cuerpo se descompuso y encogió, dejando tras de sí numerosas "cámaras": los pasillos, habitaciones y salones que exploraban. Recorrieron el interior del “caparazón” de la criatura, caminando sobre los recovecos que había dejado la carne en descomposición, acercándose al corazón de la bestia que había dejado de latir. Un resplandor verdoso emanaba de las escaleras, penetrando la penumbra circundante, cuando Duncan llegó a la zona donde la piscina circular se unía con la escalera. Allí, descubrió una plataforma de piedra ligeramente elevada y arqueada. Sobre ella yacía una masa de tejido pálido, aproximadamente del tamaño del tejado de una iglesia de barrio, desparramada sin vida sobre la plataforma. Y a su lado, en el borde de la plataforma... observó lo que parecían ser restos de mesas, altares y... ¡¿esqueletos humanos?! Lucrecia fue la primera en ver los esqueletos. Se detuvo y se acercó rápidamente a la plataforma de piedra, examinando atentamente la escena con el ceño fruncido cada vez más profundo: “Estos no son huesos de humanos o elfos comunes, pero tienen un parecido estructural ... definitivamente son algún tipo de humanoide”. Duncan se acercó a la plataforma, con expresión seria mientras observaba la escena frente a él. Los esqueletos eran de tamaño diminuto en comparación con la enorme forma de la Reina Leviatán, escondidos en un rincón de la plataforma de tal manera que inicialmente fueron pasados por alto al ingresar al vasto salón. “¿Quién habrá dejado esto aquí?” preguntó Nina, con la voz teñida de nerviosismo y un toque de miedo, buscando refugio instintivamente tras Duncan. “¿Serán exploradores que nos precedieron? ¿Quizás miembros de la Canción del Mar? “No” respondió Lucrecia, tras comentar”, estos huesos no se parecen a los de humanos ni a los de elfos; dudo que pertenezcan a la gente del bosque, ya que esos individuos poseen un esternón distintivo y singular. Rompiendo el silencio, la Anomalía 077 añadió:” Y recuerdo... que la tripulación del Canto del Mar finalmente fue envuelta por la niebla y la espuma cerca de la isla, encontrando la paz. Es improbable que hayan dejado restos en este templo. Sin decir palabra, Duncan continuó examinando con semblante serio los objetos esparcidos entre los esqueletos: piezas de armadura o ropa, armas rotas y objetos rituales, y las ruinas de un pequeño altar. Entonces, Vanna, con una suave interjección, rompió el silencio: “Estas prendas… se parecen a las que presencié en mis visiones, usadas por quienes una vez se embarcaron en peregrinaciones a esta isla…”. “¿Una peregrinación a esta isla?” respondió Duncan, con la voz reflejando su sorpresa. “¿Antes de la Gran Aniquilación? Las escenas que Vanna vislumbró en sus visiones pertenecían sin duda a la época en que la Diosa de la Tormenta Gomona reinaba como la Reina Leviatán, anterior a la Gran Aniquilación. Insinuaban la existencia de una civilización que prosperó junto al Leviatán, similar a la de los Elfos antes de la caída de la Atlántida o a la era preservada en la memoria de Ta Ruijin. ¿Podrían haber sobrevivido hasta nuestros días artefactos de tiempos tan antiguos? Duncan, maravillado ante la idea, examinó los artefactos que rodeaban los esqueletos. Fuera del palacio, los restos de la era antigua se habían transformado en una peculiar materia negra y arrugada o, como describieron los marineros, se habían disipado en niebla y espuma en el mar, eludiendo la comprensión humana. Pero ¿cómo habían logrado permanecer intactos estos esqueletos y las reliquias que los acompañaban? En ese momento, la voz de Alicia rompió el silencio contemplativo: “¡Capitán, mire! ¿Qué es esto?” Motivado por su llamado, Duncan se unió a la muñeca en su ubicación, dirigiendo su mirada hacia donde ella señalaba: un objeto cubierto de polvo envuelto en una tela hecha jirones cerca de la esquina del altar. Era un reloj de arena antiguo, delicadamente elaborado y ornamentado. Después de una breve pausa, Duncan extendió la mano, levantó el reloj de arena y sopló suavemente la capa de polvo que lo cubría. Los intrincados símbolos y escrituras que adornaban la superficie del reloj de arena se resaltaban nítidamente. "¿ Un reloj de arena?" Morris observó el objeto en la mano de Duncan con visible sorpresa, mientras sus lentes ópticas se ajustaban minuciosamente. Entonces, percibiendo que algo andaba mal, comentó: "Qué raro..." Intrigada, Vanna preguntó instintivamente: "¿Extraño en qué sentido?" Morris hizo una pausa, reflexionando sobre sus observaciones antes de compartir: “Estilísticamente, no concuerda con el resto del templo, en particular con las inscripciones del reloj de arena... Si bien los muros exteriores del templo están adornados con muchas runas, las inscripciones de este reloj de arena pertenecen claramente a una tradición diferente. Se asemeja a...” Mientras Duncan escuchaba el análisis de Morris, se dio cuenta de algo: Vista desde un ángulo lateral, la silueta del reloj de arena, con sus dos formas cónicas apuntando una hacia la otra y encerradas por un marco decorativo, tenía un sorprendente parecido con… la puerta de Bartók. “¡Se parece a algunas de las reliquias sagradas de la Iglesia de la Muerte!” intervino Morris. Las reliquias sagradas de la Iglesia de la Muerte… ¿artefactos asociados con Bartok, la deidad de la muerte? Esta revelación hizo que Duncan se entristeciera. Reuniendo las pistas” los esqueletos y artefactos preservados dentro del palacio”, comenzó a formular una teoría. Tras un momento de profunda reflexión, Duncan volvió la mirada hacia los restos inmóviles de la criatura marina junto a la piscina. Luego, con cuidado, invirtió el reloj de arena que sostenía en la mano. El reloj de arena contenía arena dorada pálida que fluía silenciosamente, demasiado tenue para el oído humano, moviéndose como niebla a través de las “Puertas de la Muerte” reflejadas en su diseño. En un instante, el mundo pareció enmudecer, como dividido en reinos de vida y muerte por una fuerza invisible. El entorno de Duncan se transformó en un paisaje monocromático, donde el contorno de cada objeto brillaba con imágenes cambiantes y fantasmales. En este estado alterado, todos los seres vivos desaparecieron de la vista, dejando solo a Duncan, abrazando el reloj de arena, rodeado de los esqueletos, que comenzaron a recomponerse y cobrar cuerpo ante sus ojos. Los esqueletos se transformaron en figuras vivientes: dos hombres con armadura y expresiones estoicas y una joven con túnicas blancas que le ofreció una sonrisa. Duncan, impactado por el milagroso cambio de muerte a vida, estaba a punto de hablar cuando la mujer de túnica blanca hizo un gesto de silencio y dio un paso atrás. Al borde del estanque, la gigantesca rama pálida, tan vasta como el tejado de una iglesia, se movió levemente; su superficie comenzó a brillar con un resplandor luminiscente. Entonces, una suave voz resonó en la mente de Duncan: “Por fin nos encontramos, Usurpador del Fuego”. " ¿Gomona?" Con un toque de sorpresa, Duncan reconoció la entidad y miró el reloj de arena que sostenía. "...No esperaba resultados reales. Fue solo una especulación". Sí , tu intento especulativo dio sus frutos: dentro del flujo temporal del templo, yo estaba completamente muerto. Este reloj de arena alberga una fugaz esencia de vida, destinada a facilitar nuestra comunicación en circunstancias extremas... Al crear este reloj de arena, Bartok profetizó que inevitablemente lo girarías. Al oír el suave eco de la voz en su mente, Duncan arqueó las cejas con asombro: “Espera, ¿estás sugiriendo... que previste mi llegada, mi acto de girar este reloj de arena, e incluso esta misma conversación? ¿Todo estaba planeado de antemano?” De hecho, desde el momento en que este santuario nació, su destino quedó sellado. Usurpador del Fuego… Para nosotros, el concepto de tiempo no se asemeja a un río ni a un camino lineal; más bien, lo percibimos como una vasta extensión, un cuadro plenamente visible desde nuestra posición estratégica. En este 'Pergamino del Tiempo', todos los desenlaces imaginables han llegado a su fin… La voz hizo una breve pausa antes de reanudarse en un tono tierno: este gran plan, tu surgimiento, Usurpador del Fuego, marca la única certeza al final de este Pergamino del Tiempo. Sin embargo, el resultado de este evento sigue siendo impredecible. Duncan, con una mirada pensativa, compartió su visión: "He comenzado a comprender la esencia del flujo del tiempo... Lo que has descrito está dentro del ámbito de mi comprensión, aunque al principio, es difícil reconciliarlo con la realidad tangible", dijo, examinando su entorno, "El peculiar flujo del tiempo dentro de este templo... Eso explica por qué, al entrar, ni Vanna ni yo pudimos detectar tu presencia, y el descubrimiento en la plataforma..." Su mirada se posó brevemente en las figuras a su lado antes de desviarse. esos restos me hizo sospechar una discrepancia entre el interior y el exterior de este templo. Cruzar su umbral parece habernos llevado a una rama aislada de posibilidades. ¿A qué se debe esta división? “ Para prolongar la 'decadencia' de la barrera externa”, explicó Gomona en voz baja, “Estamos sucumbiendo a la decadencia, Usurpador del Fuego. Era imperativo que sellaramos nuestro deterioro interior, para que la decadencia natural del santuario no desatara prematuramente nuestra corrupción sobre este mundo”.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 781

Estás leyendo el capítulo 781 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.