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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 776 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Bajo la tenue luz de una lámpara de aceite, Heidi colocó cuidadosamente una hoja de papel sobre la mesa. Este papel traía noticias de un mundo más allá de su pequeña y tranquila sala de estar, iluminada únicamente por la acogedora luz de la lámpara y la reconfortante presencia de la mirada dulce y atenta de su madre. Heidi no era ajena a los relatos de aventuras lejanas. Los Desaparecidos, incluido su padre, enviaban cartas a casa con frecuencia, llenas de menciones a las tierras fronterizas y al gran viaje que les aguardaba. Siempre supo que su padre, junto con un renombrado capitán, estaba destinado a los confines de la frontera. Sin embargo, solo al recibir la noticia oficial a través de las redes de la Ciudad-Estado, comprendió la realidad de su partida. Esta comprensión transformó lo que había sido una idea distante y abstracta en una verdad palpable. Al contemplar el conciso mensaje, comprendió que su viaje realmente había comenzado. Su padre, el hombre al que más admiraba, había zarpado hacia lo desconocido al amparo de la noche. “Estarán a salvo” le aseguró su madre, sacando a Heidi de su ensoñación. Su voz, tan firme como años atrás, durante una noche tempestuosa, la consoló”: No tienes por qué preocuparte tanto, Heidi. Heidi se volvió hacia su madre con una expresión un tanto vacía: “¿Es por el hábil capitán con el que están?” “ No, es por tu padre; siempre regresa sano y salvo”, respondió su madre, con una sonrisa cálida y nostálgica. “Se ha embarcado en muchas aventuras audaces, más de las que imaginas. Aun así, siempre regresa con nosotros, deseoso de compartir historias de sus aventuras sobrenaturales… Esta vez no será diferente. Regresará con historias de mundos más allá del nuestro, y podrás escuchar una historia increíble de él, igual que yo”. Heidi asimiló las palabras de su madre en silencio. Tras una breve pausa, susurró: “Padre, y Vanna... forman parte de algo verdaderamente monumental, ¿verdad?”. “ De hecho, emprender un viaje así es siempre un esfuerzo importante”. “ ¿Qué debo hacer mientras tanto?” “ Primero, abrígate bien y luego ve al punto de encuentro comunitario. Comparte esta última actualización con nuestros vecinos. Todavía esperan noticias sobre los generadores y los víveres”, le indicó su madre con cariño. “Informa a quienes no saben leer, ayúdalos a aliviar sus preocupaciones y a disipar el miedo y la tensión que se han estado extendiendo. Anímalos a no sucumbir a la desesperación, a mantenerse firmes ante la oscuridad de esta noche tan prolongada. Cumple la promesa que hiciste al graduarte de la academia y luego regresa a casa sano y salvo. Prepararé tu sopa de verduras con champiñones favorita”. Su madre se levantó con gracia de su asiento, dejando a un lado la labor en la que estaba absorta y se acercó a Heidi. Con un toque tierno, comenzó a alisarle el cabello a su hija, diciéndole en voz baja: “Heidi, estas tareas también son importantes”. Mientras los dedos de su madre le peinaban suavemente el cabello, Heidi se detuvo, sumida en un instante de reflexión, antes de asentir levemente. Sus ojos se posaron en el periódico improvisado extendido sobre la mesa, grabando su mensaje en su memoria una vez más. Mientras tanto, a lo lejos, en los mares del norte, una visión única se desplegaba al amparo de la noche. Un tenue brillo dorado, que podría confundirse con la luz del sol, cubría el océano, proyectando un resplandor sobre las aguas. En medio de esta luz surrealista, una colosal y brillante estructura geométrica flotaba en la superficie del Mar Infinito, semejante a una montaña de cristal. A su alrededor, en el borde de esta zona iluminada, varios buques de guerra de diferentes tamaños patrullaban la oscuridad, con movimientos que recordaban a un banco de peces que rodea cautelosamente a su presa. Desde el mirador, Sorenna observaba la escena con aire sombrío. De pie en el puente, observaba a través de los amplios ventanales el mar que se extendía ante él, donde la luz artificial del sol se extendía suavemente. En el horizonte, apenas podía distinguir las siluetas de dos pequeñas lanchas rápidas que maniobraban delante de la flota, con movimientos pausados, ni demasiado audaces ni demasiado retraídos, como tentáculos inquisitivos. Éstas eran la vanguardia de la armada de Morfeo, probando cautelosamente las defensas de la armada de Puerto Frío. Cerca de allí, varios buques de guerra adornados con banderas negras navegaban cerca de las zonas controladas por las armadas de Puerto Frío y Morfeo. Bajo la falsa luz del sol, estas banderas ostentaban la insignia apenas visible de la "Iglesia de la Muerte". Los cañones principales de estos buques estaban completamente expuestos, listos para la confrontación. Sorenna reflexionó que el clero a bordo de esos buques de guerra de la iglesia debía estar sintiendo el peso del momento, un pensamiento que provocó brevemente una punzada de culpa dentro de él. Sin embargo, esa culpa fugaz fue rápidamente reemplazada por una determinación férrea. Justo entonces, el oficial de comunicaciones recibió una transmisión de radio externa. Tras procesar el mensaje, el oficial miró a Sorenna e informó: “Comandante, el 'Mourner' se ha comunicado. Nos piden que nosotros y la vanguardia de la armada de Morfeo retrocedamos cinco millas cada uno para despejar la zona de peligro”. Sin dudarlo un instante, Sorenna respondió con firmeza: “Infórmales que el otro bando debe retirarse primero. Deja claro una vez más que Puerto Frío necesita esa luz. Esto no está sujeto a debate; es un ultimátum, un resultado necesario. La armada de Puerto Frío mantendrá su posición aquí hasta que logremos nuestro objetivo”. Una tensión palpable llenó el puente, la atmósfera se tornó gélida como si el viento frío del exterior se hubiera infiltrado en la habitación, haciendo circular una brisa lenta y helada. El señalero estaba listo para transmitir el mensaje de Sorenna al buque de guerra de la iglesia, que actuaba como intermediario en esta tensa negociación. Sin embargo, antes de que pudiera transmitir la respuesta, se produjo una nueva comunicación en el canal abierto de la radio. “… Comandante, tenemos un mensaje de la armada de Morfeo.” La expresión de Sorenna se tornó preocupada. Tras una breve pausa, de apenas un par de segundos, se acercó al mostrador de comunicaciones y se llevó el auricular al oído. La voz que lo saludó le resultó familiar, la de un hombre de mediana edad a quien Sorenna conocía desde hacía años: “Sorenna, sabía que responderías personalmente. Escucha, conozco la grave situación en Puerto Frío, pero la situación es aún más crítica aquí en Morfeo. Una entidad desconocida intenta tocar tierra en nuestras costas. A pesar de los numerosos esfuerzos de nuestras fuerzas de defensa por repelerla, reaparece persistentemente de las profundidades... Necesitamos desesperadamente luz solar, aunque solo sea para detener temporalmente las 'anomalías' que invaden nuestras costas...”. Sorenna respondió con una calma que desmentía la gravedad de sus palabras: “Farview Cliff desapareció hace doce horas, como si lo hubieran separado limpiamente de la isla”. Un silencio inquietante siguió a su declaración. Sorenna continuó, con voz mesurada pero con un frío latente: “Cold Port se está desvaneciendo en la oscuridad. Vagabundo, después de todos estos años, sabes lo que está en juego”. La respuesta por radio se retrasó, llena de tensión, hasta que finalmente llegó con innegable urgencia: "¡Tu sobrino está en Morfeo! ¡Forma parte de la defensa costera!" “… La gente de Puerto Frío honrará su memoria.” Dicho esto, Sorenna colgó el auricular con un gesto deliberado. En el frío silencio que siguió, se giró para mirar a su tripulación, que esperaba su orden. “… Perdonen a los buques de guerra de la iglesia” ordenó, con la calma de su voz ocultando la tormenta interior. “Centremos nuestro ataque en el 'Arpa'. Su centro de mando está allí. " ¡ Comprendido!" La tripulación del puente entró en acción, siguiendo las órdenes de Sorenna, y puso en marcha el asalto. Pero su eficacia se vio repentinamente truncada por un agudo grito de alarma. Al tocar la palanca de control, un marinero sintió que su mano se congelaba al instante, con la piel pegada al metal. Presa del pánico, la apartó bruscamente, dejando atrás la piel congelada. Fue entonces cuando la realidad de su situación se hizo dolorosamente evidente para todos en el puente. El frío que los había envuelto sigilosamente era ahora imposible de ignorar. Sus pensamientos se ralentizaron como si estuvieran atrapados en las garras de la escarcha, el intenso frío se les clavaba en la carne y los huesos. Una neblina de hielo, densa de cristales, llenó el aire, envolviendo rápidamente casi todos los instrumentos y paneles de control en una fina capa de escarcha. Reaccionando con rapidez, Sorenna corrió hacia su silla de capitán, con la intención de activar la alarma de toda la flota. Sin embargo, apenas dio dos pasos cuando un brazo, seco y frío como el acero, le impidió el paso. El puente se vio rápidamente envuelto en una niebla gélida, y a través de ella, una figura fantasmal le cerró el paso. Vestida con el uniforme de la armada de Frost, la figura permanecía dividida, con el cuerpo horriblemente cortado por la cintura, como si lo hubiera partido en dos una bala de cañón. La cabeza de la figura giró lentamente hacia Sorenna, y su rostro, parecido a una calavera, esbozó una sonrisa macabra al saludarlo: “Buenas tardes, señor, por favor, intente mantener la calma...”. Paralizada junto a la silla del capitán, la mirada de Sorenna se desvió hacia un lado, presenciando cómo una figura horrorosa tras otra se materializaba entre la densa y gélida niebla, cada una tomando el control de su tripulación. En cuestión de segundos, el puente fue invadido por estos invasores espectrales. Con el rabillo del ojo, Sorenna notó que el mar mismo parecía estar rebelándose, con grandes franjas de niebla blanca cubriendo su superficie. Esta neblina gélida se condensó rápidamente sobre el mar, congelando las aguas con rapidez y sepultando la zona en hielo. Entre los icebergs, que se movían y fracturaban, emergió una flota fantasmal como conjurada desde las profundidades: un enorme buque de guerra acompañado de una flotilla de embarcaciones, tanto grandes como pequeñas, se materializó, envuelto en un manto de cristales de hielo. Cascadas de agua de mar helada brotaban de sus cascos como cataratas, mientras sus cañones de cubierta giraban amenazadoramente para apuntar a cualquier barco a la vista. La misteriosa sinfonía de metal retorciéndose y deformándose llenó los oídos de Sorenna. Al girarse hacia la fuente del ruido, presenció una extraña transformación en la pared metálica a su lado. El acero pareció licuarse, mostrando una fluidez antinatural antes de que los segmentos fundidos se fusionaran en un rostro gélido, con un solo ojo cubierto de escarcha. “ Sorenna, ha pasado un tiempo.” “Capitán Tyrian... ¿o ahora es Gobernador?” Sorenna se tensó, su voz baja y tensa, vigilando con cautela la flota de Morfeo. “Sin duda, estás haciendo una entrada espectacular. “ Normalmente prefiero no recurrir a tales despliegues de poder contra las armadas de las ciudades-estado, sobre todo para evitar tensiones innecesarias”, respondió el almirante, con un tono que sugería una inusual falta de moderación. “Pero parece que… el ambiente de hoy ya está más que tenso”. Se hizo un silencio que duró varios segundos. Durante esta pausa, la atención de Sorenna permaneció fija en la flota de Morfeo. Tampoco había señales de resistencia: una clara indicación de que los no muertos también habían tomado el control de su nave insignia.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 776

Estás leyendo el capítulo 776 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.