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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 743 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Vanna tuvo que irse; a pesar de sus bendiciones divinas, ella también necesitaba tiempo para descansar y recuperarse en ese momento. Duncan la observó atentamente mientras salía del camarote del capitán, sin apartar la mirada hasta que desapareció por completo tras la puerta. Una vez que se fue, centró su atención en Cabeza de Cabra, quien permanecía sentado en silencio al borde de la mesa de navegación. "¿Qué opinas de los secretos que Gomona le reveló a Vanna?" Tras un momento de silencio, Cabeza de Cabra habló: “Parece que el catastrófico colapso y la eventual desintegración del sol es una calamidad que los Cuatro Dioses anticiparon que ocurriría tarde o temprano”. Hizo una pausa, indicando que había estado esperando la oportunidad de hablar de esto: “¡Parece que han estado al tanto de este desastre inminente durante más de diez mil años! Cuando el Señor del Inframundo estaba sentando las bases de nuestro mundo, les pidió consejo. Sin embargo, durante la Era del Mar Profundo, guardaron silencio sobre el asunto central. Es comprensible que esta información causara pánico generalizado, no solo entre un puñado de ciudades-estado, sino que incluso los papas permanecieron ajenos. Y ahora, estamos presenciando el comienzo de la desintegración del sol…”. Antes de que Cabeza de Cabra pudiera continuar, Duncan rápidamente colocó su mano sobre la boca de la escultura de madera para evitar que hablara más: "Lamento haberte preguntado ahora". Con la mano de Duncan cubriendo su boca, los intentos apagados de Cabeza de Cabra de hablar fueron acompañados por sus ojos de obsidiana, colocados en un rostro de madera, que se movían de un lado a otro de manera más expresiva de lo habitual. Duncan suspiró y retiró la mano, desviando la conversación hacia otro aspecto de las revelaciones de Gomona: “Estaba más interesado en la última parte de lo revelado... 'Ellos' desean comunicarse conmigo. ¿Cuáles crees que son sus intenciones? ¿Y cómo crees que se acercarán a mí?” Cabeza de Cabra, hablando con más cautela, respondió: “No estoy seguro. No estarán pensando en convencerte de que asumas una nueva responsabilidad, ¿verdad?”. Duncan no respondió, su mente estuvo ocupada con pensamientos profundos durante un largo momento. La situación con 'Ellos' parece grave. Antes, Gomona podía enviarle fragmentos de información directamente, pero ahora, la comunicación solo puede hacerse a través de Vanna y está contaminada con esta... contaminación. Justo cuando Duncan estaba perdido en sus pensamientos, una voz distante rompió repentinamente su concentración. Miró el espejo ovalado que colgaba de la pared. Bajo su intensa mirada, apareció una capa de llamas místicas, tiñendo la superficie del espejo de un negro intenso. Lentamente, imágenes comenzaron a formarse en la oscuridad, iluminadas por destellos de luz y sombra. La figura de Tyrian apareció en el espejo, con expresión seria. El fondo sugería que estaba cerca del puerto, iluminado por una luz dorada surrealista que parecía un atardecer entre la niebla, lo que indicaba claramente que no eran condiciones normales. “Padre”, comenzó con tono serio, “le pido disculpas por la interrupción repentina...”. “Está bien” respondió Duncan con voz suave, pero con un dejo de preocupación. “¿Qué pasa? Pareces preocupado. Tyrian continuó: “Nuestros investigadores lograron ingresar al objeto geométrico luminoso que se estrelló en Frost. Siguiendo la información proporcionada previamente por Lucretia, pudimos localizar su núcleo. Sin embargo, el objeto que encontramos… no concuerda con los datos. Creo que necesita verlo usted mismo”. "¿ Diferente?" La expresión de Duncan se tornó preocupada al percibir la severidad del tono de Tyrian. Asintió, comprensivo. "Iré enseguida". Tras terminar la comunicación con Tyrian, una sensación de urgencia se apoderó de Duncan. Miró hacia afuera, donde la vista desde la ventana de la cabaña del cuidador del cementerio era serena, con delicados copos de nieve cayendo suavemente. La luz del sol poniente cubría con un resplandor suave y etéreo el paisaje nevado, creando una imagen de pacífica soledad. Dentro de la cabaña, el ambiente era cálido; la estufa emitía un sonido crepitante reconfortante y la tetera que estaba sobre ella empezó a silbar agudamente cuando el agua comenzó a hervir, enviando vapor en espiral al aire. Duncan se levantó de su asiento, ajustó la estufa y recuperó su sombrero de ribete negro de cerca de la puerta. Se lo puso, se alisó el abrigo negro y salió de la cabaña hacia la tranquilidad del cementerio. Dos jóvenes guardianes, vestidos de negro y encargados de los senderos y las luces del cementerio, se detuvieron y se giraron hacia él. La visión de Duncan, una figura silenciosa envuelta en vendas y que emanaba un aura imponente, los impulsó a erguirse y saludar. En reconocimiento a su gesto, Duncan chasqueó los dedos e invocó un pájaro gigante esquelético envuelto en llamas etéreas. La criatura los acortó al instante y se posó en su hombro. ¡ A cargar combustible, vamos! A la orden de Duncan, Ai, el ave esquelética, chilló con fuerza y se transformó en un anillo de fuego abrasador que los envolvió a ambos. Juntos, ascendieron hacia el cielo, rumbo a la zona del puerto... En el sector oriental de Frost, el puerto aún estaba bañado por un enorme resplandor dorado. Esta luz cristalina y penetrante infundía silenciosamente todo lo que tocaba con un resplandor brillante, pero suave e inquietante. Aiden, un hombre alto, que alguna vez fue pirata y ahora vestía el uniforme de la Marina de Guerra Frost, se encontraba en medio de su tripulación, una figura de autoridad pero visiblemente ansioso bajo la luz dorada. A pesar de sus esfuerzos por mostrarse sereno y confiable frente a su equipo, su inquietud era palpable cuando habló con Tyrian: "¿Es esta 'luz' realmente benigna?", preguntó, sintiéndose abrumado por la sensación. "Es como si me envolviera, filtrándose en mi piel, haciendo que cada respiración se sienta cargada..." Tyrian miró a Aiden y respondió con una mezcla de seriedad y broma: “Primero, considerando que tus pulmones están llenos de al menos siete agujeros, me pregunto qué más has estado inhalando”, bromeó. “Segundo, hemos confirmado la seguridad de estas 'luces'. Lucretia lleva tiempo investigando fenómenos similares en Wind Harbor”. Aiden, aún preocupado, comentó: “Pero el objeto que aterrizó aquí es diferente al de Wind Harbor. Allí, el 'núcleo' era simplemente una esfera de piedra...”. El comandante no muerto, que se había ganado la confianza de Tyrian durante un siglo, asintió; su cabeza calva captó la luz y brilló intensamente bajo el resplandor dorado, casi distrayendo con su brillo. Al ver el reflejo en la cabeza de Aiden, Tyrian se desvió sutilmente hacia un lado, preparándose para dar más detalles. Sin embargo, se detuvo al sentir que alguien se acercaba. En ese momento, una voz profunda y ligeramente ronca cortó el aire, dirigida a Tyrian y Aiden: "¿Están sugiriendo que el objeto que aterrizó aquí no es una 'bola de piedra'?" En un instante, una llama verde, silenciosa pero intensa, estalló, y de ella emergió Duncan. Pasó junto a los rostros sorprendidos de los guardias y el personal, dirigiéndose directamente hacia Tyrian y Aiden. Aiden, desconcertado por un momento, recuperó rápidamente la compostura y dio un paso adelante con una reverencia respetuosa: "Viejo Capitán..." La intensa luz dorada inundó brevemente la visión de Duncan, lo que lo impulsó a moverse sutilmente para evitar el resplandor del pulido cuero cabelludo de Aiden. “Padre” lo saludó Tyrian con una mezcla de sorpresa y alivio”, no esperaba que llegaras tan rápido. Descartando las formalidades con un gesto de la mano, Duncan expresó su entusiasmo: “Me atrajo la 'situación especial' que mencionaste. No hay tiempo que perder. Hablemos de los detalles de la mudanza. ¿A qué nos enfrentamos exactamente?”. Mientras se movían, Tyrian intentó resumir la perplejidad de su descubrimiento: “Describirlo no le hará justicia; no se parece a nada que hayamos encontrado... Incluso nuestros eruditos más prestigiosos están desconcertados. Es esférico, sí, pero su superficie... es indescriptible, en constante movimiento como si estuviera vivo, y emite un suave silbido... Lo entenderás cuando lo veas”. Duncan, absorbiendo los detalles sin interrupción, aceleró el paso. Navegaron a través del pálido resplandor dorado que cubría el puerto, serpenteando entre muelles y puentes, hasta llegar a la costa. La zona estaba desierta, evacuada a toda prisa, con barricadas que separaban el muelle del resto de la ciudad. En el corazón de la anomalía, en una sección específica de la costa del puerto, se encontraba el centro del cuerpo geométrico luminoso. Desde una vista aérea, esta estructura luminosa anómala envolvía aproximadamente un tercio del perímetro de la Ciudad-Estado, como un extraño y brillante edificio que hubiera echado raíces en el borde de Frost, proyectando una luz surrealista sobre el vasto mar a medida que se acercaba la noche. Guiado por Tyrian y Aiden, Duncan se acercó al centro de esta misteriosa visión. Allí, suspendido a poca distancia de la orilla, un objeto esférico de unos diez metros de diámetro flotaba, rodeado de andamios improvisados y algunos trabajadores moviéndose. Señalando la enigmática esfera, Tyrian resaltó: “Como pueden ver... no se parece en nada a una piedra”. La superficie de la esfera parecía estar viva; su movimiento constante le daba un aspecto inquietante, casi espeluznante. “Claro que no es una roca...” aclaró Duncan, alzando la mirada con una expresión que rápidamente pasó de la sorpresa inicial a una mezcla más compleja de resignación y sentimientos más complejos. Miró fijamente el objeto en cuestión, moviendo la boca casi imperceptiblemente mientras se preparaba para responder a la pregunta de Tyrian. “ Lo que estamos viendo es, de hecho, un planeta gaseoso”, explicó con voz suave pero llena de cierta profundidad. Tyrian, desconcertado por el término, lo repitió con un deje de confusión: "¿Un planeta gaseoso? ¿Qué significa eso exactamente?" Duncan no se apresuró a responder. En cambio, hizo una pausa, examinando detenidamente el objeto flotante antes de acercarse deliberadamente, colocándose justo debajo de la esfera flotante. Miró hacia arriba, absorto en el estudio de las características de su superficie. La superficie del planeta estaba adornada con un brillo metálico, realzado por el movimiento lento y elegante de sus bandas de nubes. Estas bandas creaban una vívida imagen de corrientes de nubes que envolvían el planeta, interrumpidas por pequeños remolinos y tormentas que serpenteaban entre las capas de nubes en una danza lenta pero imponente. Al acercarse al planeta, Duncan pudo oír débilmente el silbido que Tyrian había mencionado antes. Este sonido, proveniente de las profundidades del planeta, evocaba una época pasada, cuando el planeta vibraba de actividad. En aquel entonces, el silbido podía ser atronador, posiblemente tan fuerte como para destrozar un pequeño cuerpo celeste. En aquellos días, el planeta era inmenso; sus vastas nubes y niebla eran capaces de envolver miles de Mares Infinitos. Ahora, sin embargo, reducida a apenas diez metros de diámetro, la “estrella” sólo podía emitir un suave gemido, casi inaudible, una sombra de su antigua majestuosidad.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 743

Estás leyendo el capítulo 743 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.