Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 729 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Un rayo brillante de luz nítida y precisa atravesó el aire, partiendo por la mitad una masa carnosa y cambiante, conocida como demonio del miedo. La criatura se partió en dos, y su cuerpo se desintegró rápidamente en una nube de polvo, dejando solo unos pocos restos temblorosos.
Mientras tanto, la cueva seguía llenándose de una presencia cada vez más siniestra. El espacio resonaba con una cacofonía de murmullos susurrantes y aullidos superpuestos, sonidos tan potentes que podían perturbar la mente de cualquier persona común. Estos ruidos inquietantes parecían emanar de un portal profundo y completamente oscuro.
Este portal siniestro, conocido como la "puerta negra", atraía a más demonios de las sombras, quienes lo usaban como acceso al mundo real. Su continua invasión causaba un efecto dominó en la isla, comenzando a transformar su propio "entorno".
Imperturbable ante la sombría escena, Lucrecia apartó con indiferencia los restos negros y sangrientos de su guadaña. Alzó la vista hacia la pulsante "puerta negra" y comentó: "...Siento que la atmósfera de la isla está cambiando".
Morris, sosteniendo un complejo dispositivo de latón adornado con elaboradas runas sagradas, con la mirada fija en la actividad dentro de la puerta negra, intervino: “Vanna acaba de enviar un mensaje. Demonios de las sombras están empezando a aparecer en el valle. Están emergiendo de la niebla, algunos ya se están manifestando físicamente”.
Lucrecia frunció el ceño con preocupación. “Ya nos hemos encargado de todos los demonios que emergieron de la puerta negra... ¿Será que hay otras 'entradas' ocultas en esta isla?”
Negando con la cabeza, Morris respondió: “Es el aura del Señor del Inframundo. Esta isla, situada en la frontera, siempre ha sido algo inestable en nuestro reino. Con la creciente influencia de la puerta negra, está arrastrando a toda la isla sagrada hacia otra dimensión. El aura que emana de la puerta está alterando la profundidad de esta región... Cuanto más se adentra, más demonios de las sombras se materializarán espontáneamente”.
La expresión de Lucrecia permaneció tranquila y serena. Volvió la mirada hacia las inquietantes llamas verdes que ardían silenciosamente ante la puerta negra y levantó su guadaña con una sensación de preparación. “No es gran cosa. Tenemos una flota cerca y un equipo de veteranos guerreros de la iglesia. Estos demonios no son demasiado difíciles de controlar; solo observa desde la barrera. Yo me encargaré de lo que salga por esa puerta. Mi padre debería regresar pronto”.
Manteniendo su estoica actitud, Morris notó que nuevas formas comenzaban a formarse en la superficie de la puerta negra palpitante, señal de que más demonios se abrían paso al mundo real. Al principio, solo emergieron unas pocas criaturas de formas extrañas y sin extremidades, relativamente fáciles de eliminar. Pero poco después, Morris reconoció la llegada de varios "demonios de las sombras": feroces, poderosos y llenos de una furia incontrolable. Tan solo uno alcanzando una Ciudad-Estado podría provocar una masacre catastrófica.
Lo que empeoró las cosas fue que estos demonios caóticos y de mente simple eran casi completamente resistentes a los hechizos derivados de la “sabiduría” y el “conocimiento”.
Sin embargo, para Morris, esto no fue un desafío insuperable, ya que se colocó con naturalidad un "dispositivo mecánico" sobre el hombro. El elaborado artilugio de latón se integró a la perfección en su cuerpo, convirtiéndose prácticamente en parte de él. El sonido de engranajes girando, pistones bombeando y válvulas de vapor abriéndose inundó el aire.
Susurrando una oración en voz baja a Lahem, el Dios de la Sabiduría, el cuerpo del anciano erudito comenzó a transformarse, imbuido de la fuerza del acero y el aceite. Su columna se enderezó con el tintineo de las piezas de acero al realinearlas, mientras un brillo metálico se extendía por su piel, brillando con el brillo único del latón. Sus ojos fueron reemplazados por dos rubíes finamente tallados que emergían de las cuencas oculares y se ajustaban perfectamente a su rostro con la ayuda de brazos mecánicos.
Morris, con sus músculos abultados, se erguía imponente. De sus articulaciones mecánicas, el vapor escapaba con un siseo feroz mientras observaba fijamente la figura amenazante que se alzaba desde la ominosa puerta negra. La imagen parecía sacada de una pesadilla: una calavera gigantesca levitando, con su superficie adornada con afiladas y amenazantes púas de hueso que le daban una apariencia a la vez aterradora e imponente. Sin inmutarse, Morris avanzó con confianza hacia la aparición.
Al moverse, rozó a Lucrecia y, sin dudarlo un instante, asestó un potente puñetazo al demonio con forma de calavera. El impacto fue dramático: surgió vapor con un fuerte siseo, acompañado del nítido e inconfundible sonido de huesos al romperse. El demonio, que apenas se había manifestado en su realidad por un instante fugaz, fue devuelto con fuerza a las profundidades abisales por la mano vieja, pero evidentemente poderosa, de Morris.
Lucrecia, con aspecto algo desconcertado y confuso, miró a Morris. Este hombre, habitualmente la personificación de la gentileza y el refinamiento académico, acababa de mostrar una faceta completamente inesperada. Su expresión, llena de asombro y un toque de incredulidad, parecía formular una pregunta tácita.
Volviéndose hacia ella, Morris comenzó a explicar, con una sutil sonrisa en su rostro. Mientras sus intrincados engranajes de latón y sus delicados y relucientes resortes zumbaban y vibraban en el hueco de su mandíbula, habló de su pasado: “En mi juventud, solía aventurarme en territorios peligrosos y secretos, e incluso en zonas anómalas, lejos de la seguridad y la familiaridad de la sociedad civilizada. Fue en estos lugares salvajes e indómitos donde me encontré con frecuencia con seres carentes de inteligencia y sofisticación”.
Hizo una pausa por un momento, su rostro mecánico reflejaba una mezcla de nostalgia y sabiduría, luego continuó: “Fue durante esos encuentros que aprendí una lección importante: el poder de la sabiduría y el conocimiento a menudo se pierde en los ignorantes”.
Sin previo aviso, Morris giró bruscamente y lanzó otro potente puñetazo mecánico. Esta vez, su objetivo era un formidable sabueso oscuro que acababa de salir de la puerta negra. ¡Su puño impactó con tanta fuerza que la cabeza de la criatura se clavó en su pecho!
Luego, con un gesto despreocupado, movió la muñeca, ajustando la presión del vapor en sus articulaciones mecánicas, y añadió con convicción: “El conocimiento bendecido por Lahem no puede penetrar sus mentes simples. Sin embargo, un puño de hierro impulsado por vapor, también bendecido por Lahem, sin duda puede”.
Lucrecia seguía mirándolos fijamente, con una expresión de total asombro. No pudo evitar reconsiderar su suposición anterior sobre Morris. Siempre lo había considerado la persona más normal y accesible a bordo del barco de su padre. Pero ahora, se preguntaba, ¿habría siquiera una sola persona común y corriente entre ellos?
…
Cuando el demonio de las sombras, que había emergido abruptamente de la densa niebla, fue vencido en un mero instante, Amber se quedó allí, apenas capaz de comprender lo que acababa de suceder; no podía comprender cómo Vanna había logrado atravesar todo el valle en lo que parecía un mero abrir y cerrar de ojos.
Vanna, tras haber despachado al demonio sin esfuerzo, se acercó a Amber. Llevaba su enorme espada con naturalidad en una mano. “Los demonios empiezan a materializarse; esta 'Isla Sagrada' se está adentrando en reinos más profundos y siniestros. Avisen a los buques de guerra cercanos a la costa que permanezcan atentos ante cualquier entidad de gran tamaño que surja en las aguas cercanas. Independientemente de su apariencia, deben hundir todo lo que intente invadirla”, ordenó con tono serio.
Ámbar, momentáneamente sorprendida por la gravedad de la situación, recuperó rápidamente la compostura y asintió en señal de acuerdo: "Está bien... ¡enseguida!"
Al observar la reacción de Amber, Vanna frunció ligeramente el ceño. Sus años de experiencia como inquisidora le habían inculcado el instinto de corregir y guiar: “Manténgase alerta, hermana. Estamos en territorio demoníaco”.
“ ¡Sí!”, respondió Amber de inmediato, su postura instintivamente se volvió más erguida y su voz más firme.
Con un gesto de la mano y una expresión seria, Vanna no añadió nada más. Empezó a inspeccionar los alrededores, escudriñando con la mirada la espesa niebla que se desplazaba lentamente y envolvía el valle.
Apenas media hora antes, sombras extrañas e inquietantes habían comenzado a aparecer intermitentemente dentro de la niebla, moviéndose y retorciéndose para formar varias formas demoníacas amenazantes.
En las paredes rocosas cercanas, grupos de piedras con forma de hueso también comenzaron a temblar sutilmente, como si despertaran a la vida.
Y apenas unos segundos antes, más demonios se habían materializado desde las sombras en la niebla, emergiendo directamente al reino físico.
Estos sucesos indicaban que la "Isla Sagrada" se alejaba rápidamente de su dimensión conocida, acercándose a un reino más profundo y misterioso. Esta alarmante transformación parecía estar relacionada con las recientes acciones del capitán.
Vanna no se dejó abrumar por la preocupación, pues confiaba en la capacidad del capitán. Sin embargo, era evidente que los demás presentes no compartían su comprensión de la flota Desaparecida.
“¿Está todo bien con los Desaparecidos?” preguntó Amber en voz baja y con un deje de inquietud.
Vanna parecía confundida: “…¿Qué quieres decir?”
Entiendo que el barco es único y formidable, pero el capitán Duncan ya se fue, ¿no?” Amber continuó rápidamente. “Si hay demonios de verdad cerca... ¿es necesario que la Marea lo proteja?
Vanna, comprendiendo las preocupaciones de Amber, adoptó una expresión más contemplativa. Tras una breve pausa, la tranquilizó: “No te preocupes, queda alguien a bordo”.
Amber dudó como si quisiera discutir más, pero justo entonces, una repentina explosión de luz brillante proveniente de la costa interrumpió sus pensamientos.
Los marineros y sacerdotes apostados en el valle se pusieron alerta al instante, con la mirada fija en el origen de la luz. Por un instante, pareció como si se hubiera producido un amanecer feroz e inesperado cuando una radiante bola de fuego se elevó hacia el cielo. Bañados por su intenso y abrasador resplandor, numerosos objetos diminutos parecieron quedar envueltos en el infierno, transformándose gradualmente en delicadas columnas de humo.
Ámbar rompió tímidamente la quietud que siguió a un silencio prolongado: “…¿Qué estamos presenciando exactamente?”
“ Ese espectáculo se conoce como 'La Gran Sorpresa de Nina'”, respondió Vanna, apretando los labios al ver la bola de fuego que se elevaba. Su voz era sorprendentemente tranquila y directa: “Ha subido excepcionalmente alto esta vez… Parece que los demonios de las sombras que acechan en las aguas cercanas se van a dar un festín inesperado hoy…”
…
En la abrupta y abrumadora oscuridad, Duncan, Shirley y su perro experimentaron una sensación similar a la de viajar por un túnel interminable. El tiempo parecía transcurrir en un instante y extenderse infinitamente, creando sus sentidos una ilusión eterna de este viaje.
Al salir de este túnel metafórico, la oscuridad comenzó a disiparse, revelando una avalancha de visiones extrañas y fantásticas. La luz de estrellas distantes y retorcidas se precipitó ante sus ojos como una cascada brillante. Tanto Shirley como Dog quedaron momentáneamente cautivados e inquietos por el espectáculo grandioso y a la vez siniestro, pero Duncan tuvo una singular revelación: habían terminado de saltar a través del espacio distorsionado.
Justo cuando comprendió esto, sintió la reconfortante presencia de tierra firme bajo sus pies. El túnel ilusorio y la brillante luz de las estrellas dejaron de existir abruptamente. En cambio, la opresiva oscuridad del abismo más profundo del océano y la visión de una entidad enorme y majestuosa conocida como el "Dios Antiguo" se desplegaron ante él mientras su visión se adaptaba gradualmente.
Había llegado a la presencia de este antiguo dios, pero su campo de visión estaba limitado a sólo un fragmento de su tamaño real.
Ante él se extendía lo que parecía una serie de "montañas" ondulantes, pero era un enorme tentáculo oscuro. Brillaba con una luminiscencia azul oscura, intercalada con luces esporádicas que brillaban internamente y pulsaban lentamente, como un organismo que respira.
Este inmenso tentáculo se extendía hasta los confines de la oscuridad, ramificándose en numerosos brazos que se entrelazaban y atravesaban varias islas flotantes fragmentadas en las inmediaciones. En el otro extremo del tentáculo se alzaba una estructura que recordaba a una majestuosa torre, una confluencia de numerosos apéndices similares. Toda la formación parecía una extraña "estrella de mar". Su "cuerpo" central se alzaba imponente, adornado con innumerables puntos luminosos que semejaban millones de ojos, que parpadeaban lentamente en la oscuridad, observando a los inesperados visitantes.
Duncan levantó la vista, observando en silencio a la antigua deidad que acechaba en las sombras. Tras una larga pausa, habló en voz baja: “He venido a buscarte”.
La superficie de la oscura "montaña" brilló con una ola de luz, respondiendo con un murmullo profundo y resonante. Dentro de este sonido retumbante, Duncan distinguió una voz...
“ Por fin nos encontramos, 'Usurpador del Fuego', y… cuánto tiempo sin vernos, LH-03.”

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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 729
Estás leyendo el capítulo 729 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.