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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 725 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Cada aspecto del ritual se había preparado con minuciosa atención al detalle: las runas se colocaban meticulosamente en sus posiciones precisas, formando un diseño elaborado y significativo en el suelo. Estas runas no estaban simplemente dispersas al azar; formaban parte de un complejo contrato simbiótico, y su disposición creaba un patrón detallado e intrincado. El invocador, cuya colocación era tan crucial como las runas mismas, permanecía preparado mientras el demonio que estaban a punto de invocar aparecía exactamente donde debía estar, cumpliendo todas las condiciones necesarias para comenzar esta ceremonia arcana y misteriosa. Dog se encontraba en el epicentro de esta matriz rúnica cuidadosamente dispuesta, cuyos ojos centelleaban con una sutil y misteriosa llama verde. Su mirada estaba fija en Shirley, situada en el borde exterior de la formación. Mientras su mente oscilaba entre el orden y el caos, asintió lenta y significativamente, un gesto que parecía tener un gran peso. Animada por la señal de Dog, Shirley avanzó con cautela hacia el punto central de la formación, conocido como el “nodo”. Intentó calmar su mente acelerada mientras se acercaba; sus pensamientos eran un torbellino de anticipación y ansiedad. El conocimiento de Shirley sobre estas complejas runas era, en el mejor de los casos, básico, y carecía de formación formal en las artes místicas. Además, los extraños e intimidantes rituales del Culto de la Aniquilación le eran completamente ajenos. Al enfrentarse a estos símbolos desconcertantes y arcanos, una oleada de nerviosismo la invadió. Sin embargo, su fe en Dog era inquebrantable. Su vínculo era más que importante para ella; era algo con lo que ansiaba desesperadamente reconectar, un salvavidas que no podía permitirse perder. Respirando hondo para tranquilizarse, Shirley cerró los ojos. Se sumergió en sus recuerdos y su imaginación, concentrándose en evocar la imagen del demonio que quería invocar. Esta figura no era nueva para ella; era Dog, a quien conocía desde hacía muchos años. Las runas bajo ella comenzaron a emitir un suave resplandor mientras se concentraba. Estaban activando un antiguo protocolo de comunicación proveniente de una era de civilizaciones perdidas. Con su lógica y patrones únicos, este protocolo comenzó a despertar, creando una conexión tenue pero mística entre Shirley y Dog. Este vínculo entre ellos se fortaleció a medida que el brillo de la matriz rúnica se intensificaba. Pero lo inesperado ocurrió cuando parecía que sus esfuerzos estaban a punto de dar frutos. Las runas se atenuaron repentinamente y la conexión que habían establecido se hizo añicos. Un aullido agudo y fugaz llenó el aire, haciendo temblar los huesos carbonizados de Dog y las doce extremidades esqueléticas que se encontraban detrás de Shirley. Despertada de su intensa concentración, Shirley abrió los ojos de par en par, sorprendida. La repentina desactivación de las runas la dejó temblando ligeramente. Vio a Dog, aún en el centro de la formación, levantar la vista de repente. Entonces lo tuvo claro: su intento de reforjar el contrato simbiótico había fracasado. " ¿Qué pasó…?" El rostro de Shirley estaba marcado por la confusión mientras miraba alternativamente las runas, ahora inactivas, y a Dog, que parecía igual de desconcertado. "¿Hice algo mal? ¿O hay algún problema con estas runas?" “ No debería ser…” Dog, igualmente desconcertado, se apartó de su lugar designado en el ritual para examinar el área alrededor del nodo. “Estas runas son precisas; son casi parte de mí. Y parecía que lo hiciste todo bien; de lo contrario, las runas no se habrían activado. Pero algo salió mal a mitad de camino… El proceso se detuvo de repente…” Al notar Shirley que la luz en los ojos de Dog comenzaba a desvanecerse y que su habla se volvía más esporádica, su preocupación se intensificó. "¡Deberíamos... deberíamos intentarlo de nuevo!", sugirió, con una mezcla de determinación y preocupación en su voz. Dog, cuya presencia siempre había sido una fuente de fortaleza para ella, ahora parecía vulnerable; su habitual aura de estabilidad y poder se había visto disminuida. Este cambio en Dog solo acentuó la urgencia de la situación. El intento fallido del ritual no fue solo un revés, sino una señal de que algo más profundo y desconcertante estaba en juego. La mente de Shirley se llenó de posibilidades. ¿Había malinterpretado la naturaleza de las runas? ¿Había una falla invisible en su disposición, o quizás un aspecto oculto del contrato simbiótico que habían pasado por alto? El ritual que intentaban realizar estaba impregnado de sabiduría ancestral y rodeado de misterio, e incluso con la guía de Dog, había mucho que desconocían. Ahora inertes e inertes, las runas yacían como un rompecabezas en el suelo. Antes vibrantes y activas, cada símbolo parecía ahora un testigo silencioso y enigmático de su fracaso. Shirley sabía que resolver este misterio y comprender la conexión más profunda entre ella y Dog eran esenciales para el éxito del ritual. En medio de su perplejidad, la determinación de Shirley se endureció. Este ritual era más que una simple invocación; era la clave para desentrañar una parte de su pasado, un camino para comprender el intrincado tapiz de su propio destino, entrelazado con el de Dog. Con un renovado propósito, se preparó para intentarlo de nuevo, con la esperanza de descubrir la pieza faltante que los llevaría al éxito esta vez. El perro respondió inmediatamente con un asentimiento, indicando su acuerdo. "¡Bien, intentémoslo otra vez!", dijo con determinación, aunque con un matiz de preocupación. Shirley y Dog regresaron a sus lugares designados dentro de la formación ritual, cada uno con una mezcla de esperanza y temor. Comenzaron el ritual de nuevo, siguiendo meticulosamente cada paso como lo habían hecho antes. Sin embargo, el resultado fue frustrantemente el mismo. El complejo conjunto de runas, cada una cuidadosamente colocada, cobró vida momentáneamente, irradiando un brillo breve pero intenso. Sin embargo, este despliegue de energía mística fue fugaz. Duró solo unos segundos antes de que todo el conjunto dejara de funcionar abruptamente, como si una máquina sufriera un fallo repentino. Esta parada repentina fue marcada por un chillido agudo y penetrante, que sumió la zona de nuevo en una oscuridad inquietante. Shirley sentía que el corazón le latía con fuerza de miedo e incertidumbre. Durante esos breves instantes en que las runas estaban activas, había percibido un cambio inquietante en Dog. Su comportamiento estaba cambiando palpablemente; su sentido de la razón y la humanidad parecían desvanecerse, desvaneciéndose en algo más. Dog estaba cada vez más desorientado, sin reconocer a Shirley en su estado de confusión y deterioro. En medio de la creciente confusión y el desorden cognitivo, Dog se tambaleó hacia la posición ritual de Shirley en el "nodo". Luchó por mantener el equilibrio y finalmente se desplomó cerca del lugar, apenas capaz de mantenerse erguido. Con voz débil y tensa, Dog logró susurrar: "Algo no va bien... Debo haber pasado algo por alto... El ritual parecía perfecto, así que el problema debe estar en nuestro estado actual, inusual. Necesitamos... hacer algunos ajustes..." “¿ Ajustes? ¿Pero cómo?”, preguntó Shirley con urgencia, con la voz llena de preocupación y desesperación. “¿Necesito cambiar de posición? ¿Hay algún problema con la ubicación del nodo? ¿O quizás esta ubicación no es propicia para el ritual?” Pero Dog parecía haber perdido la consciencia de su presencia. Agachó la cabeza y de su interior emanaron inquietantes crujidos. Se tambaleó ligeramente, murmurando incoherencias en voz baja, palabras ininteligibles para Shirley. En ese momento de confusión y desesperación, Shirley sintió una repentina sensación familiar. Una voz profunda y autoritaria, con una mezcla de autoridad y consuelo, llegó a sus oídos, rompiendo la tensión de la situación: "¿Qué está pasando?" Tanto Shirley como Dog miraron instintivamente hacia el origen de la voz: a poca distancia, en el desierto, estaban Duncan y Alice. “¡Capitán !” exclamó Shirley con una mezcla de sorpresa y reconocimiento en la voz. Por un instante, pareció olvidar la transformación que había sufrido su cuerpo, casi perdiendo el equilibrio al avanzar. Sin embargo, se adaptó rápidamente a sus nuevas y alargadas extremidades esqueléticas y corrió hacia Duncan. “Capitán, por favor, debe ayudar a Dog. Está en muy mal estado. Hemos perdido nuestro vínculo y nuestro intento de rehacer el ritual de reforja ha fracasado. No sé qué hacer... “Tranquila , baja el ritmo” indicó Duncan con un gesto tranquilizador, y su expresión se tornó ligeramente preocupada al observar el cambio drástico en la apariencia de Shirley. A pesar de su forma demoníaca, la reconoció por una marca distintiva, confirmando que era la Shirley que conocía. Su mirada se dirigió entonces a Dog, observando su significativa transformación con una mezcla de intriga y preocupación. “¿Puedes explicarme exactamente qué ha estado pasando aquí? Shirley dudó un momento, con la voz temblorosa al sentir el peso de la situación. “Nuestro… nuestro vínculo se rompió”, logró decir finalmente, con palabras cargadas de emoción. La simplicidad de su declaración contradecía la complejidad y gravedad de la situación. La revelación pareció pillar a Duncan desprevenido, pero se recompuso rápidamente. Su experiencia como capitán le había enseñado a mantener la calma ante lo desconocido y lo extraño. Dio un paso al frente, observando la escena con ojo crítico. Las runas, ahora inertes y sin vida, el estado desaliñado de Dog luchando por mantener la coherencia, y la apariencia transformada de Shirley pintaban la imagen de un ritual que había fracasado. Alice, que había estado observando en silencio, finalmente habló, con una mezcla de curiosidad y preocupación en su voz. "¿Eh? Nunca había visto algo así. ¿Qué pretendían con este ritual?" Shirley, recuperándose, comenzó a explicar el propósito de su ritual con más detalle, intercalando sus palabras con miradas hacia Dog, cuyo estado parecía deteriorarse a cada instante. Habló del vínculo simbiótico que compartían, cómo se había roto y sus desesperados intentos por restaurarlo mediante el ritual. Detalló los pasos específicos que habían dado, la preparación de las runas y los resultados inesperados de sus intentos. Mientras hablaba, Duncan y Alice escuchaban atentamente, con expresiones que mezclaban fascinación y preocupación. La gravedad de la situación no les pasó inadvertida: comprendían que lo que presenciaban no era solo un ritual fallido, sino una crisis que amenazaba la esencia misma de la existencia de Shirley y Dog. Duncan finalmente rompió el silencio tras la explicación de Shirley. “Necesitamos encontrar una solución, y rápido. Pero primero, necesitamos estabilizar a Dog. Luego podremos decidir los siguientes pasos”. Mientras se apiñaban, el grupo comenzó a pensar en posibles soluciones, uniendo sus conocimientos y experiencias en una carrera contrarreloj para salvar a Dog y restaurar el vínculo roto. La naturaleza que los rodeaba, antes un simple telón de fondo para su ritual, ahora parecía ser testigo silencioso de su lucha, un recordatorio de la naturaleza impredecible y a menudo peligrosa de las fuerzas místicas con las que lidiaban. En ese momento crítico, Dog pareció reunir un fugaz instante de lucidez, levantando la cabeza con dificultad mientras luchaba por articular sus pensamientos. “Intentamos de nuevo el ritual del contrato simbiótico, pero hubo problemas con el ritual en sí...”. Duncan, con la preocupación grabada en el rostro, se acercó al centro del lugar del ritual. "¿Problemas con el ritual?", preguntó con un tono de urgencia mientras examinaba el conjunto de runas y sus posiciones. Shirley, apoyándose en sus extremidades alargadas y esqueléticas, se acercó a Duncan para ofrecerle una explicación más clara. "Empezó con normalidad, pero de repente dejó de funcionar", explicó, con una mezcla de frustración y desconcierto en su voz. "Estaba justo aquí", señaló su punto al borde de la formación, "y Dog estaba allí", señaló hacia el nodo central destinado al 'demonio' del ritual. "Pero entonces, algo salió mal y simplemente... falló". El aire estaba cargado de tensión mientras Duncan observaba atentamente el lugar del ritual, sus ojos trazando los intrincados patrones de las runas, notando las ubicaciones peculiares y la evidente angustia tanto en Shirley como en Dog. “De acuerdo” dijo Duncan, con la voz tranquila como un ancla en medio de la confusión. “Tenemos que resolver esto rápido. Dog, ¿puedes contarme más sobre el ritual? Y Shirley, intenta recordar cada detalle de lo que ocurrió cuando se activó. Shirley asintió; sus rasgos demoníacos reflejaban su agitación interna. Empezó a relatar la secuencia de eventos con detalle, con la voz teñida por la tensión de su transformación y la conmoción emocional de la situación. Dog, aún luchando con su claridad, intervino con susurros roncos, añadiendo fragmentos a la narración. Juntos, profundizaron en las complejidades del ritual fallido, uniendo sus recuerdos y observaciones, con la esperanza de que las nuevas perspectivas de Duncan y Alice pudieran arrojar luz sobre la situación y ayudarlos a restaurar el vínculo roto. Mientras Shirley detallaba los eventos, pasó junto al ahora debilitado Dog y se colocó en el centro de la formación ritual para demostrarlo. "Este es el lugar donde estaba Dog. Las runas que rodean esta zona se iluminaron, algo así, ¿lo ves?", dijo, señalando el suelo. Su explicación fue interrumpida por un acontecimiento repentino e inesperado. Las runas a su alrededor comenzaron a brillar tenuemente, un suceso sorprendente que tomó a todos por sorpresa. Poco después, las runas de toda la formación comenzaron a iluminarse, una a una, en una secuencia rápida e intrincada, creando un espectáculo hipnótico e inesperado. Al principio, intentando comprender la dinámica del llamado "Ritual del Contrato", Duncan presenció este evento sobrenatural. Su rostro reflejó su cambio interno, de la comprensión al desconcierto, y sus ojos se abrieron de par en par con asombro al ver cómo las runas cobraban vida. Shirley y Dog también compartieron esta repentina sorpresa y confusión. Ambos emitieron un “...” simultáneo e incrédulo al observar la inesperada activación de las runas. En ese momento, un antiguo protocolo de comunicación, incrustado en el diseño mismo de las runas y el ritual, pareció activarse. Esta activación inesperada insinuó una capa más profunda e intrincada del ritual que quizá ni siquiera Dog había comprendido o anticipado del todo. Las runas, brillando con una luz etérea, proyectaban sombras inquietantes sobre los rostros de los reunidos. El aire parecía vibrar con energía, una sensación palpable de algo antiguo y poderoso que despertaba. De pie en el corazón de la formación, Shirley miró a su alrededor con asombro; su aprensión anterior fue reemplazada momentáneamente por una sensación de asombro. Al recuperar la compostura, Duncan rápidamente centró su atención en Dog, intentando comprender este nuevo acontecimiento. “Dog, ¿se supone que esto debe pasar? ¿Qué significa esto?”, preguntó con voz firme, pero llena de una curiosidad que reflejaba la gravedad de la situación. Visiblemente esforzándose por comprender los acontecimientos, Dog respondió con un débil pero sincero intento de explicación. “Esto... esto es inesperado. Las runas no deberían activarse solas así. Es como si el ritual se iniciara solo...”. Su voz se fue apagando, con la mirada fija en las runas brillantes, insinuando una mezcla de fascinación y preocupación. Alicia, que había estado observando en silencio, se acercó; sus ojos reflejaban el asombro colectivo. "¿Significará esto que el ritual se autocorrige o se adapta a la situación?", reflexionó en voz alta, mientras su mente ingenua intentaba comprender la visión que desconcertaba a la muñeca. El grupo permaneció en círculo alrededor de la formación brillante, absorto en sus pensamientos, intentando comprender las implicaciones de esta activación espontánea. Las runas seguían emitiendo luz, aparentemente comunicándose en un lenguaje perdido en el tiempo, pero insinuando una sabiduría y un poder ocultos que podrían ser la clave para resolver su problema. Mientras observaban, se dieron cuenta de que ya no eran simples participantes del ritual; ahora formaban parte de algo mucho mayor, un proceso misterioso y antiguo que se desarrollaba con o sin su comprensión. Este giro inesperado de los acontecimientos abrió nuevas posibilidades y preguntas, sugiriendo que la manera de restaurar el vínculo entre Shirley y Dog podría residir en desentrañar los secretos del ritual mismo. La aguda observación de Alice captó algo sobrenatural que se desarrollaba ante sus ojos. Notó unas "líneas" únicas y etéreas que parecían emanar tanto de Shirley como de Dog. Estas líneas, iluminadas por el tenue pero distintivo resplandor de la formación, comenzaron a converger en el aire, moviéndose con propósito y precisión. Mientras observaba, estas líneas se materializaron rápidamente, formando una cadena tangible y reconstruida que unió de nuevo a Shirley y Dog. Todo el proceso ocurrió tan rápido que dejó poco tiempo para que los espectadores comprendieran plenamente lo que estaba sucediendo. Para cuando Shirley se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, la cadena simbiótica que se había roto entre ella y Dog se había restaurado milagrosamente, reconectando su vínculo único. Tras esta restauración inesperada, las runas que componían la formación del contrato comenzaron a desvanecerse. Su luminiscencia disminuyó gradualmente y una capa gris se posó sobre ellas, señal visual de que su energía se había agotado por completo en el proceso. De pie en el centro de la formación, Shirley permaneció inmóvil un instante, abrumada por el asombro. Luego, saliendo lentamente de la posición designada como "demonio", levantó el brazo para observar la cadena negra que ahora vibraba suavemente entre ella y Dog. En el otro extremo, Dog, mostrando signos de revitalización, se puso de pie gradualmente, sacudiendo su enorme cabeza esquelética como para disipar los últimos restos de confusión. La luz renovada en los ojos de Dog parecía transmitir una sensación de nuevo propósito y sabiduría, que recordaba el optimismo y el potencial de un graduado de la escuela secundaria en el umbral de la vida universitaria. Un silencio incómodo permaneció en el aire durante aproximadamente medio minuto mientras cada miembro del grupo procesaba los eventos sobrenaturales que acababan de presenciar. Finalmente, Duncan rompió el silencio. Se quedó de pie junto a la formación ahora inerte, con la mirada alternando entre Shirley y Dog, quienes aún conservaban sus inusuales formas, pero ahora estaban visiblemente reconectados por la cadena. "Entonces, Dog, ¿es correcto decir que ahora te has convertido en el 'perro guardián' de Shirley, y Shirley, eres esencialmente su 'humana contratada'?", preguntó, intentando comprender su nueva dinámica. Tanto Shirley como Dog parecían algo aturdidos, todavía tratando de asimilar el repentino giro de los acontecimientos. Alicia, que había estado observando en silencio con un estado de desconcierto similar, expresó su confusión: "¿Por qué pasó esto…?" Shirley mantuvo una expresión perpleja, claramente insegura de cómo responder. Dog, sin embargo, pareció encontrar un momento de claridad en medio de la confusión. Tras un breve periodo de contemplación, pronunció vacilante una sola palabra: “…Pureza”. Esta respuesta hizo que la expresión de Duncan cambiara sutilmente, con una mezcla de curiosidad y escepticismo evidente en su tono. "¿Pureza?" Dog levantó la cabeza, con la mirada fija en Shirley, cuya apariencia ahora mezclaba rasgos humanos con los de un demonio de las sombras. Con renovada convicción, Dog explicó: “Su pureza como demonio de las sombras... es excepcionalmente alta”. Al oír la evaluación de Dog, Shirley salió rápidamente de su aturdimiento e intervino con un toque de incredulidad: “Eso no puede ser cierto”, argumentó. “Por muy pura que sea como demonio de las sombras, no puedo superar tu pureza. Después de todo, solo me he transformado parcialmente en un demonio, mientras que tú perteneces inherentemente a “ese mundo”…”. Mientras Duncan escuchaba su conversación, su expresión era una mezcla de capricho y seriedad. Su mirada pensativa pasó de Shirley, aún sorprendente en su estado transformado, a Dog, igualmente alterado pero que emanaba un aura profunda. Reflexionando sobre la situación, Duncan comenzó a formular una hipótesis inusual, pero aparentemente plausible: “Quizás…” Tanto Shirley como Dog, intrigados por la línea de pensamiento de Duncan, respondieron simultáneamente: "¿Quizás?" Aunque algo indeciso, pues la idea parecía un poco exagerada, Duncan decidió expresar su opinión. “Quizás esto esté relacionado con el encuentro pasado de Dog con el Dios de la Sabiduría, Lahem”, propuso pensativo. “Aunque Dog no se transformó en aquel entonces, ahora sí se ha convertido en una figura santa asociada al Dios de la Sabiduría. Esa podría ser la razón subyacente de todo esto”. La expresión de Shirley se volvió vacía, el peso y la complejidad de la sugerencia de Duncan la dejaron momentáneamente sin palabras: "..." Tras dejar la idea en el aire un momento, Duncan se acercó a Shirley. Considerando su imponente estatura demoníaca, extendió la mano para acariciarle suavemente el brazo, un gesto reconfortante similar a una palmadita en la cabeza en circunstancias normales. “Por eso siempre insisto en que el conocimiento tiene el poder de cambiar el destino”, dijo con profunda convicción. Sus palabras parecían tener un significado más profundo, insinuando que los inesperados y desconcertantes acontecimientos que se desarrollaban a su alrededor podrían estar relacionados con la enigmática interacción entre el conocimiento y el destino. El grupo permaneció en silencio contemplativo, mientras cada miembro procesaba las implicaciones de la teoría de Duncan. La idea de que la transformación de Dog y su situación actual pudieran estar vinculadas a un encuentro con una deidad no solo era intrigante, sino que también abría un sinfín de posibilidades sobre la naturaleza de su vínculo y las misteriosas fuerzas en juego. Parecía que, en su búsqueda por comprender y resolver su situación, se adentraban en reinos de conocimiento y destino mucho más allá de sus expectativas iniciales.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 725

Estás leyendo el capítulo 725 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.