Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 708 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Se sabía que los Prototipos Crudos Primordiales prosperaban en las gélidas aguas de Frost. Sin embargo, habían aparecido en el mar limítrofe, cerca del territorio sagrado conocido como la "Tierra Santa" de los Aniquiladores. Su aparición emanaba una presencia extraña y aterradora, pero no fue una sorpresa total. Esto se debía a que la entidad conocida como el "Señor del Inframundo" era la figura central que conectaba estos misteriosos sucesos.
En esta escalofriante escena, Morris se acuclilló junto a la figura humanoide del rudimentario prototipo. Extrajo una fina sonda metálica de muestreo y, con movimientos precisos, la apuntó al brazo de la criatura. Al hacer contacto, la sonda se topó con un exterior extraordinariamente resistente, mucho más resistente que la piel de humanos, elfos o incluso orcos de los habitantes del bosque. La piel poseía una elasticidad inusual, similar a la de un tipo de goma especial, densa y robusta.
Aplicando más fuerza, Morris logró penetrar esta resistente "piel". Al girar la sonda hasta la mitad del brazo del prototipo humanoide, esta expulsó una sustancia negra, viscosa y parecida al barro.
Este familiar lodo negro parecía inerte, sin mostrar ninguna de la actividad de torsión o remodelación que alguna vez mostró.
Shirley, parada cerca, se encogió y confesó su creciente inquietud: "Estoy empezando a sentirme un poco enferma..." La vista del vil lodo negro desencadenó una reacción involuntaria de disgusto y piel de gallina, ya que le recordó las horribles experiencias que habían soportado en Frost: la reproducción de réplicas en la niebla, los tentáculos extendidos de antiguas deidades que se elevaban desde el mar y el lodo viviente que fluía por las tuberías y alcantarillas.
Mientras tanto, Dog parecía completamente impasible ante la grotesca escena. Se acercó con curiosidad al rudimentario prototipo humanoide, olfateándolo con curiosidad, rodeándolo como si descubriera algún secreto, y deteniéndose ocasionalmente como sumido en profundas reflexiones.
Al ver esto, Shirley no pudo ocultar su repulsión: "Dog, ¿qué haces? ¿No te parece repulsiva esta cosa...? Oye, no te frotes la cabeza con ella..."
Observando la escena con semblante serio, Vanna preguntó: “Dog, ¿has descubierto algo?”
El perro respondió con un dejo de incertidumbre: “No es un gran descubrimiento, es mi primer encuentro con algo así, aunque ya había oído al capitán hablar de ello antes… Esta cosa, me recuerda un poco a casa con su olor”.
Duncan reaccionó con una ceja levantada ante el comentario de Dog: "Un poco familiar, ¿como en casa?"
Recordó la vez que encontró numerosos "Prototipos Crudos Primordiales" en las profundidades marinas bajo Frost. Decidido a erradicar las amenazas acechantes y evitar el resurgimiento de las réplicas del dios antiguo, destruyó el tentáculo de un dios antiguo, que actuaba como un "pilar". Esta acción prendió fuego a todos los "prototipos crudos" en esa región del océano, dejando a Duncan sin muestras que traer de esa expedición. En consecuencia, hasta ese momento, Dog nunca había tenido la oportunidad de interactuar directamente con estas "réplicas semiterminadas" generadas por el misterioso poder del Señor del Inframundo.
En ese momento, Dog ha detectado el inconfundible aroma del mar profundo que emana de estos “productos semiacabados”.
Duncan sintió que había algo bastante inquietante en lo que Dog había descubierto.
Al notar la expresión preocupada de su padre, Lucrecia preguntó con un dejo de ansiedad: "¿Sientes que algo anda mal?"
Con semblante serio, Duncan reflexionó en voz alta: “¿Por qué estos 'prototipos humanoides rudimentarios' llevan la esencia de las profundidades abisales del mar?”
Frustrada, Lucrecia preguntó: "¿Qué problema hay con eso? Estas criaturas nacen del poder del Señor del Inframundo. Es natural que posean la esencia de las profundidades marinas..."
Duncan se volvió hacia ella y replicó: “Según nuestro conocimiento actual, los 'humanos' también fueron creados por el Señor del Inframundo. Entonces, ¿por qué Dog nunca ha detectado 'el aroma del hogar' en los humanos?”
El aire se volvió pesado con el silencio mientras Lucrecia hizo una pausa, sus ojos se abrieron al comprender el significado de la preocupación de su padre.
Su mirada se posó entonces en el "prototipo rudimentario" tendido en la cubierta, sin rasgos faciales ni en las extremidades. Su expresión se tornó cada vez más seria.
Duncan continuó, con la voz cargada de reflexión: “Toda raza mortal es una derivación del poder del Señor del Inframundo, y los demonios de las sombras también se encuentran entre sus creaciones. Si colocamos a los “humanos” y a los “demonios de las sombras” en extremos opuestos del espectro, ¿dónde se ubican estos “prototipos rudimentarios” humanoides? ¿Se acercan más a los “humanos” o a los “demonios de las sombras”?”
Añadió, y luego, tras observar a su alrededor con una mirada significativa, añadió: “…Recuerden que mencioné que estos 'prototipos rudimentarios' con aspecto de barro podrían ser los 'productos semiacabados' de cuando el Señor del Inframundo se esforzó inicialmente por crear las razas mortales, o quizás sean borradores basados en un diseño original. El tentáculo del dios antiguo en las aguas de Frost era simplemente un fragmento del Señor del Inframundo, capaz únicamente de producir estos 'prototipos rudimentarios'. Pero, si evolucionaran aún más, ¿podrían estos 'prototipos rudimentarios' convertirse en 'humanos' reales?”.
Lucrecia, recordando los relatos previos de su padre sobre el incidente de Frost, habló lentamente, mientras sus pensamientos tomaban forma: “Y ahora, Dog percibe estos 'prototipos toscos' como poseedores de la esencia de las profundidades marinas, o en otras palabras, siente que estos prototipos... se parecen a los de su propia especie de alguna manera”.
“¡Jamás dije eso!” intervino Dog, recostándose con expresión de incertidumbre. “Bueno, quizá… sí me resultan un poco familiares…
Shirley, que había estado observando en silencio, miró de Dog a Duncan, su expresión era una mezcla de confusión y curiosidad. "¿De qué estamos discutiendo exactamente aquí?"
Duncan dirigió la atención de Shirley al "prototipo tosco" en la cubierta y explicó: "Estamos tratando de entender en qué punto los 'humanos' comenzaron a divergir de los demonios de las sombras o, alternativamente, en qué coyuntura estos demonios de las sombras humanoides comenzaron su transición para convertirse en 'humanos'".
Al comprender la gravedad de la discusión, los ojos de Shirley se abrieron con asombro y exclamó: "¡Mierda!".
Duncan se abstuvo de dar más detalles. Con un leve asentimiento, giró y regresó a la popa del barco, donde lo esperaba la plataforma de gobierno. Su proximidad al límite crítico de seis millas requería una mayor vigilancia. Su intención era avanzar ligeramente con el barco, el Desaparecidos, para observar las condiciones.
Sin embargo, cuando empezó a alejarse, una secuencia de golpes suaves y rítmicos emanó desde fuera del casco, deteniendo sus pasos e interrumpiendo el hilo de pensamiento de todos los que estaban a bordo.
Pronto, estos golpes intermitentes se hicieron más frecuentes e insistentes.
Algo estaba chocando contra el casco, inicialmente unos pocos golpes aislados, ¡pero rápidamente escalaron hasta convertirse en una descarga persistente!
La tez de Vanna palideció casi al instante. Corrió al borde de la cubierta a pasos rápidos, escudriñando el mar: docenas, quizás cientos, de figuras humanoides negras, similares a "prototipos rudimentarios" esculpidos en lodo oscuro, golpeaban sin cesar la cubierta exterior del Desaparecido. Se balanceaban en la serena superficie del mar, impulsadas como por corrientes invisibles, creando un golpe sordo y rítmico contra el casco del barco.
Pero eso era lo que menos les preocupaba, porque en la distancia les esperaba un espectáculo mucho más siniestro.
Delante del Desaparecidos, en un tramo más alejado del mar, envuelto en niebla, convergían lentamente formas más indistintas. Un ejército de "prototipos rudimentarios" humanoides se movía con un movimiento similar al de un trozo de madera a la deriva, balanceándose y meciéndose en el agua, todos en la misma dirección. Chocaron contra el casco del Desaparecidos, produciendo sordos golpes antes de rodar y alterar su rumbo, desplazándose continuamente hacia la popa, hacia la Estrella Brillante...
En la cubierta delantera del Resuelto, la comandante Polekhine, ataviada con la túnica negra de la Iglesia de la Muerte y con sus rizos dorados y oscuros, permanecía de pie en el borde de la cubierta con el ceño fruncido. Su mirada estaba fija en el mar, donde los prototipos humanoides distantes y a la deriva proyectaban un aura escalofriante.
A su lado, un clérigo joven observaba con un semblante marcadamente inquieto: “Comandante Polekhine, ¿qué son estas entidades?”
“…Son producto del poder del Señor del Inframundo, probablemente a la deriva de esa supuesta 'tierra santa'. No te preocupes por ellos. Estas entidades están 'muertas'. Mientras evitemos el contacto directo, no representan una amenaza para nuestra nave blindada.”
“Sí, comandante” contestó el joven clérigo, haciendo una reverencia antes de retirarse. Sin embargo, su regreso fue rápido y frenético.
¡Comandante! ¡Hay más debajo del barco!
“¿¡El fondo?!”
Polekhine, con paso rápido, descendió a las cubiertas inferiores del barco, impulsada por una sensación de urgencia. Al descender a las profundidades del Resuelto, la impactó de inmediato un golpe sordo, implacable y penetrante. Llenó el aire, un sonido constante e inflexible que parecía emanar del mismísimo núcleo de la base de acero del barco. Cada golpe era pesado y apagado, como si una multitud de objetos sólidos golpeara repetidamente el casco exterior del barco. Esta sinfonía de impactos creaba una resonancia profunda y amenazante que llenaba la cabina, casi como si una horda invisible golpeara metódicamente el acero con martillos descomunales, con un eco siniestro en sus esfuerzos.
La imaginación de Polekhine se desbocó, pintando imágenes vívidas e inquietantes del caos que se desplegaba fuera del Resuelto. En su mente, vio innumerables figuras indistintas, informes pero vagamente humanoides, que pululaban por la nave. Estos "prototipos rudimentarios" no solo se encontraban en la superficie; la envolvían por completo, presionando desde todos los lados en las turbias profundidades. Cientos de estas apariciones oscuras, parecidas al barro, parecían aferrarse desesperadamente a la parte inferior de la nave, golpeándola y raspándola en una danza inquietante, como si intentaran penetrar la robusta barrera de acero y arrastrar a la nave intrusa hacia su misterioso y sacrosanto reino.
Despojándose de estas inquietantes imaginaciones, Polekhine volvió a centrarse en el presente y se dirigió al grupo de técnicos que la había acompañado a los aposentos inferiores. Su voz era firme, con un matiz de preocupación: "¿Existe el riesgo de que el casco se vea comprometido por estos constantes impactos?"
Con un tono tranquilo pero serio, uno de los ingenieros la tranquilizó rápidamente: “Actualmente, el casco debería resistir estos impactos. La fuerza que ejercen es comparable a la de troncos flotantes que chocan contra el barco en el mar. Pero lo inquietante es la persistencia de estos golpes. Desde que estas entidades no identificadas comenzaron su asalto cerca de la sala de máquinas, nuestras máquinas de vapor han estado produciendo un sonido alarmante y discordante. Es como si estuvieran funcionando desincronizadas, luchando contra una fuerza invisible...”.
La expresión de Polekhine se endureció mientras una nueva preocupación se formaba en su mente: "¿Podría nuestra maquinaria estar bajo la influencia de algún tipo de fuerza mística o encantamiento?"
El ingeniero respondió, sin descartar del todo la idea: “No es exactamente un encantamiento, pero es innegable que la maquinaria se está comportando de forma inusual. Agradeceríamos mucho que la iglesia enviara sacerdotes para realizar un ritual de calma sobre la caldera de vapor y el motor diferencial”.
"Me aseguraré de que la Iglesia preste ayuda sin demora", le aseguró Polekhine con un firme asentimiento, su decisión inmediata y decisiva.
Sin embargo, justo cuando terminó de hablar, un susurro escalofriante, apenas perceptible, pareció fusionarse con el golpeteo incesante, resonando desde las oscuras y frías profundidades del barco como si se filtrara directamente desde el agua helada del mar fuera del casco hacia el núcleo mismo de su ser.
“Tú… serás como ellos… igual que nosotros…” Aunque apenas fueron más que un murmullo, las palabras le provocaron un escalofrío en la espalda, haciéndose eco de los pensamientos inquietantes que acababa de intentar desechar.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 709
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 708
Estás leyendo el capítulo 708 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.