Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 695 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
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Cuando la campana sonó en todo el barco, Vanna acababa de terminar sus oraciones vespertinas en cubierta. Estos momentos de oración le brindaron un respiro de paz en su vida típicamente turbulenta en el mar. Mientras caminaba de regreso a su camarote por los oscuros y estrechos pasillos del barco, se encontró con Morris, quien se apresuraba con expresión apremiante.
Al notar la profunda preocupación grabada en el rostro habitualmente sereno de Morris, Vanna pudo notar que algo andaba mal.
“Morris, ¿también escuchaste la Campana Veloz?” preguntó con voz teñida de curiosidad y preocupación.
“Sí” respondió Morris con tono grave. “Sonó tres veces. Estaba a punto de comenzar la Ceremonia de Resonancia Psíquica cuando sonó.
Vanna arqueó las cejas sorprendida. "¿Pero no sigue siendo la hora designada por la Iglesia de la Tormenta? ¿Cómo pudiste tú, siendo miembro de otra iglesia, oír la campana?"
Morris suspiró profundamente, con expresión de confusión y preocupación. "No lo sé. Precisamente por eso necesitamos asistir a la asamblea. Algo inusual debe estar sucediendo".
Ante la seriedad de Morris, Vanna reflexionó sobre los recientes y extraños sucesos en el barco. Asintió en silencio y se despidieron para dirigirse a sus respectivas habitaciones.
De vuelta en su habitación, el suave sonido de las olas rompiendo contra el barco la tranquilizó. Sintió como si el océano mismo la sostuviera. Comenzó su propio ritual: encendió una vela y observó cómo la llama proyectaba sombras largas y parpadeantes. El familiar sonido del mar aquietó sus pensamientos inquietos.
De repente, sintió un mareo, señal de que sus sentidos se estaban preparando para el viaje que la esperaba. Al abrir los ojos, se encontró en su forma de proyección espiritual, de pie en medio del antiguo y venerado recinto de la asamblea. El área estaba rodeada de altos y solemnes pilares de piedra al borde de una vasta plaza, y la atmósfera se cubría con una mezcla de oscuridad y luz parpadeante. El suelo estaba cubierto de antiguas baldosas de piedra erosionadas por el paso del tiempo, desgastadas por innumerables almas.
Vanna recorrió la plaza con la mirada, viendo las proyecciones de las almas de varios santos convergiendo en este lugar sagrado. Ubicada en el borde de la plaza, se maravilló ante la gran cantidad de proyecciones reunidas: una escena sin precedentes. Miembros de las cuatro iglesias estaban presentes.
Esta reunión trascendió el tiempo designado de la Iglesia de la Tormenta; los santos de todas las iglesias se habían unido en respuesta a la Campana Veloz, adhiriéndose al antiguo mandato de las cuatro iglesias divinas.
A su alrededor, las proyecciones de otros santos bullían con conversaciones que iban desde la confusión hasta la alarma, mientras discutían la inusual reunión. Vanna se movía entre la multitud, escuchando atentamente mientras se dirigía al centro de la plaza.
De repente, una figura familiar, aunque un poco borrosa, se acercó a ella. "¡Vanna! Te estaba buscando", gritó la figura, con una voz que mezclaba alivio y confusión. "¿Sabes qué está pasando aquí?"
Mientras Vanna observaba la asamblea etérea, divisó la proyección del alma del obispo Valentine. Se giró hacia él y asintió respetuosamente. "No tengo todas las respuestas", admitió, con la voz reflejando incertidumbre. "Pero parece que los santos de las cuatro iglesias principales han sido convocados por la campana. El Sr. Morris probablemente también esté aquí con nosotros en el recinto de la asamblea".
La expresión del obispo Valentine se tornó seria al contemplar la situación. “La Campana Veloz, que normalmente suena desde el Arca, esta vez llama desde la Tumba del Rey Sin Nombre. Es una señal poderosa y arrolladora que ha reunido a todos los santos de diversas iglesias, indicando algo significativo”, explicó con voz preocupada. “Esta antigua ceremonia de pacto se ha llevado a cabo sin fallas durante miles de años. Un evento como este no tiene precedentes”.
Vanna, hablando en voz baja pero pensativa, sugirió: “Esto podría estar relacionado con la reciente 'Extinción Solar'. Parece que se avecina un cambio importante”. Sus palabras quedaron suspendidas en el aire, cargadas de significado.
Entonces, su mirada se desvió hacia arriba. Apareció una figura familiar y fantasmal: era Morris.
Vanna caminó hacia él, pero Morris habló antes de que pudiera alcanzarlo. "Parece que no soy la única que escuchó la campana de forma inesperada".
Vanna respondió, con una voz que denotaba alivio y complejidad: “Sí, todos los santos están aquí. Por suerte, hay suficiente espacio para nosotros”, observó, mirando hacia el centro aún vacío de la plaza. “La 'Tumba' aún no se ha revelado. Estoy ansiosa por escuchar lo que dirá”.
Morris, con aire solemne, simplemente asintió. Saludó brevemente al obispo Valentine, a quien hacía tiempo que no veía, y luego se quedó junto a Vanna, observando atentamente el centro de la plaza.
En ese momento, la atmósfera cambió y aparecieron cuatro figuras distintas, atrayendo la atención de todos los santos.
Helena, Lune, Banster y Frem, representantes de los cuatro dioses, entraron en la zona de reunión. Sus claras y nítidas proyecciones del alma se destacaban nítidamente contra las formas más indistintas que los rodeaban.
Su llegada conmovió brevemente a la multitud, pero pronto se tranquilizó. La presencia de estos líderes espirituales trajo orden y calma, asegurando a los santos que, a pesar de las circunstancias inusuales, todo estaba bajo control.
La atención de Vanna volvió a los cuatro Papas mientras se acercaban, cada uno adornado con los símbolos de sus respectivos dioses. Un torbellino de emociones cruzó su rostro.
Helena dio un paso adelante y le preguntó a Vanna: "¿Aún no ha aparecido la tumba?"
Sorprendida, Vanna dudó: "Eh... no, aún no ha aparecido".
“Bien” asintió Helena. “Entonces esperaremos un poco más.
Todavía tratando de darle sentido a todo, Vanna asintió, desconcertada: "...Um, está bien".
Después de este intercambio, los cuatro Papas permanecieron junto a Vanna, serenos y dignos, esperando que apareciera la antigua y misteriosa tumba.
Allí de pie, Vanna se sintió incómoda. Notó que el Sr. Morris la miraba confundida. Con dificultad para expresar sus sentimientos, logró esbozar una sonrisa forzada, preguntándose si Morris podía percibir sus sentimientos encontrados a través de su forma fantasmal.
De repente, una figura alta se acercó silenciosamente a Vanna y le tocó el hombro, preguntándole casualmente: "¿Tardará mucho en esperar?"
Sin girarse, Vanna respondió casualmente: “No estoy segura, pero normalmente la tumba aparece unos minutos después de que todos los santos se hayan reunido…” Su voz se fue apagando mientras un silencio envolvía el área.
Banster y Frem se tensaron momentáneamente, mientras Helena y Lune giraban la cabeza con deliberada lentitud. La propia Vanna se giró lentamente para ver quién había hablado: allí estaba Duncan, con aspecto relajado y ligeramente divertido por la atención que atraía.
Tras un breve silencio, Vanna exclamó sorprendida, rompiendo el silencio: "¡¿Capitán?! ¡¿Qué hace aquí?!"
Su grito resonó por la asamblea como una piedra arrojada a un estanque. El breve silencio se convirtió rápidamente en una oleada de gritos de sorpresa, animadas discusiones y numerosas proyecciones del alma que retrocedían conmocionadas. El ambiente se llenó de tensión, alerta e incredulidad.
Éste era un escenario que nadie había esperado.
Con resignación, Duncan volvió la vista hacia la plaza, ahora bulliciosa, y se encogió de hombros. “La verdad es que no esperaba encontrar tanta gente aquí”, dijo, visiblemente sorprendido por la cantidad de gente reunida.
Abrumada, Vanna notó que los Papas rápidamente tomaron el control, emitiendo un firme llamado al silencio.
Sus voces imponentes infundieron energía en la multitud: la voluntad combinada de Helena, Lune, Banster y Frem impregnó la asamblea. Duncan, sorprendido por su reacción, sintió el cambio inmediato cuando los murmullos caóticos cesaron abruptamente y el orden se restableció rápidamente.
Recuperada la calma, Helena encaró a Duncan directamente con expresión seria. "¿Cómo llegaste aquí?", preguntó, buscando una explicación a su inesperada aparición.
Duncan reflexionó un momento y luego, con indiferencia, hizo un gesto con la mano a su lado. Apareció una figura espectral: un pájaro gigante y esquelético envuelto en inquietantes llamas verdes, que titilaba amenazante en la oscuridad.
"Vine a través de Dove Travel", dijo Duncan casualmente.
Helena, sobresaltada por la inusual y algo extraña explicación, sólo pudo responder con un desconcertado, “…?”
Duncan observó los rostros atónitos de los Papas. “Oí las campanas”, empezó a explicar. Tras una breve pausa, continuó: “No puedo dar detalles exactos, pero cuando sonaron las campanas, su sonido me llegó. Entonces, sentí una reunión de espíritus. La presencia de las cuatro Arcas en Wind Harbor probablemente intensificó esta “convergencia”, haciéndola tan clara para mí como las luces en el cielo nocturno… Siempre he sentido curiosidad por sus reuniones. Así que intenté rastrear la luz estelar del alma de Vanna, y aquí estoy”.
Helena, visiblemente sorprendida por esta revelación, tartamudeó: “…¡¿Eso funciona?!”
Duncan consideró su pregunta, como si evaluara la verosimilitud de su propia explicación, y asintió. “Creo que funciona”, concluyó.
Helena se quedó en un silencio desconcertado, con expresión de absoluto asombro.
Vanna, más acostumbrada a eventos inusuales (quizás debido a sus experiencias como estudiante de deportes), tomó la explicación de Duncan con calma. Al oír su confirmación casual, cambió de tema con naturalidad y preguntó: "¿Tienes alguna idea sobre la inusual situación de hoy?".
Duncan respondió con franqueza: "No lo sé. Es mi primera vez aquí. ¿Qué suele pasar en estas reuniones? ¿Hay algún procedimiento específico?"
Frem, con voz profunda y tranquila, respondió: “Esperamos el surgimiento de la Visión 004: La Tumba del Rey Sin Nombre. Entonces, aparecerá un guardián de la tumba y guiará al elegido a la cámara funeraria”.
Duncan escuchó atentamente, su interés era evidente, y asintió lentamente en señal de comprensión.
Justo cuando Frem terminó de explicar, un estruendo profundo y resonante llenó repentinamente el centro de la plaza. El profundo sonido captó la atención de todos, interrumpiendo abruptamente sus conversaciones. El momento tan esperado había llegado: la aparición de la Tumba del Rey Sin Nombre era inminente.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 695
Estás leyendo el capítulo 695 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.