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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 686 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. En medio de un estruendo estrepitoso, el cuerpo marchito que los marineros llamaban en broma “la momia” saltó repentinamente por los aires desde la cubierta del barco. Se lanzó con tal fuerza que pareció una bala de cañón. La momia aterrizó con un fuerte golpe entre los objetos esparcidos por la cubierta. La inesperada conmoción sobresaltó a los marineros. Lawrence, observando desde la distancia, entró en acción. Saltó de su puesto de vigilancia y, acompañado por algunos tripulantes de reacción rápida, corrió hacia donde había caído la extraña figura. Entre los escombros, encontraron el cadáver descompuesto, vestido con uniforme de marinero, enredado y forcejeando para sacar la cabeza de una caja de madera rota. La figura parecía desorientada, sacudiendo la cabeza con confusión antes de murmurar débilmente: “Yo... yo vi...”. Gus, el primer oficial del barco, se apresuró a ayudar a sacar la momia de los restos. Preguntó bruscamente: "¿Qué viste?". La respuesta de la momia fue extraña y poco coherente. “Vi a mi abuela…” Exasperado y escéptico, Gus empujó a la momia a un lado y preguntó: "Tonto, ¿qué tiene que ver tu abuela con todo esto?". Mientras tanto, Lawrence concluyó que la perturbación causada por la Anomalía 077 era sólo una distracción y centró su atención en un rescate reciente: el “náufrago” encontrado en el mar. El superviviente, un elfo con atuendo típico de las regiones del sur, estaba recostado contra un cabrestante de carga en la cubierta. Parecía desaliñado y mojado, pero no presentaba heridas visibles. Su expresión era vacía, su mirada vacía. Mientras Lawrence se acercaba, el elfo giró la cabeza lenta y débilmente, su mirada vagando desganadamente sobre sus alrededores. Ted Lir, el elfo, estaba perdido en una niebla de confusión. Desde que repelió a la momia, su mente estaba nublada, llena de ecos y sombras fugaces que perturbaban su claridad mental. Era consciente de haber abandonado el aterrador reino del subespacio; la sensación de la brisa marina y las rítmicas olas eran inconfundiblemente reales. Sin embargo, el trauma de cruzar la “Travesía Oscura” había afectado profundamente su psique, dejando una cicatriz mental que embotó sus sentidos. Ted Lir reconoció su extraordinaria fortuna. Pocos sobrevivían al entrar en el subespacio, y aún menos conservaban la cordura tras una experiencia tan aterradora. Tuvo poco tiempo para reflexionar sobre su milagrosa supervivencia. Lo que le quedaba de cordura lo impulsaba a recuperar la consciencia y afianzar sus pensamientos en la realidad. Sin embargo, aún no estaba completamente a salvo; influencias tóxicas persistentes y entidades sombrías del subespacio continuaban atacándolo sutilmente, intentando arrastrarlo de vuelta a ese reino oscuro y caótico. De repente, un estruendo interrumpió sus pensamientos, como un trueno amortiguado por pesadas cortinas. Se acercó una figura: un hombre mayor, de cabello canoso y complexión robusta. Sus palabras sonaban distorsionadas y extrañas. “Vamos, despierta” lo instó Lawrence, dándole un suave golpecito en la mejilla para despertar al extraño de su estupor. Su voz mezclaba preocupación y curiosidad. “¿Puedes decirme tu nombre? . Desde las sombras, una voz cautelosa habló. Martha, siempre alerta, advirtió a Lawrence: “Ten cuidado, Lawrence. Hay algo extraño en este hombre; emergió del mar justo después de que el sol se ocultara. No tenemos idea de qué podría ser...”. Lawrence respondió con calma, con la mano apoyada discretamente en la pistola que llevaba en la cintura, donde una tenue y misteriosa luz verde parpadeaba: “No pasa nada, Martha. Aunque sea algo antinatural del subespacio, no es tan extraño como el resto de nosotros. ¿Alguien vio con claridad cómo salió de la oscuridad? ¿Qué ocurrió exactamente?” Oculta en las sombras, Martha vigilaba atentamente al elfo, que yacía allí con los ojos abiertos y sin ver. Susurró: “No había rastro alguno de él. Desde que se puso el sol, he estado observando a través del reino espiritual. Simplemente apareció de la nada... como si saliera de entre las sombras”. “Esto también es nuevo para mí…” murmuró Lawrence, mientras su mirada se deslizaba más allá de la barandilla del barco hacia el mar turbulento que rodeaba el Roble Blanco. Una pequeña porción de océano, iluminada por las luces del barco, parecía normal. Pero más allá de esta área iluminada había una frontera invisible que conducía a un vasto y oscuro abismo, como si el resto del mundo se hubiera hundido en el vacío. Y fue desde este mismo umbral que apareció el misterioso elfo. De repente, el “náufrago” que estaba apoyado en el cabrestante se movió y desvió la mirada. Lawrence inmediatamente volvió a centrarse en el elfo y lo examinó de cerca. El elfo abrió la boca, emitiendo una serie de sonidos ásperos e ininteligibles, una mezcolanza de ruidos que desafiaban el habla humana: “@##?%……?” Sobresaltado, Lawrence sólo pudo responder con un desconcertado, “…?!” Al oír estos extraños sonidos, una oleada de alarma lo invadió. Como capitán experimentado, acostumbrado a navegar en el Mar Infinito, desenfundó su revólver con una velocidad casi imperceptible. Al mismo tiempo, los marineros cercanos, alerta, apuntaron sus armas al náufrago. Incluso el marinero, que acababa de emerger de un montón de escombros, blandía un cuchillo curvo, con movimientos urgentes y defensivos. El náufrago en cubierta, ahora completamente alerta, abrió los ojos de par en par, aparentemente confundido. Extendió las manos, un gesto universal de paz, pero esos sonidos ásperos y chirriantes volvieron a surgir: “%&**%???” Pero entonces, de repente, se quedó en silencio. Ted Lir, el elfo, de repente se dio cuenta de que los sonidos que estaba haciendo no eran ningún lenguaje humano; eran solo ruidos sin sentido, un eco del subespacio. En un momento de repentina lucidez, Ted Lir percibió las extrañas transformaciones que se desarrollaban a su alrededor. El mundo parecía deformarse y distorsionarse como una pesadilla. Los marineros, aparentemente comunes, que lo rodeaban ahora se veían envueltos en sombras fluctuantes, con formas que cambiaban de forma inquietante. Tras el capitán canoso, aparecieron numerosos ojos siniestros, observando la escena con aire amenazador. La cubierta bajo sus pies parecía convertirse en barro, y una cortina invisible y amenazante parecía retirarse lentamente. La invasión del subespacio estaba cerca, amenazando con tragárselo todo... Preparándose para evitar que la grieta subespacial se abriera aún más, Ted Lir tuvo una visión peculiar. Una tenue llama verde surgió alrededor de Lawrence. Este fuego espectral, etéreo y fantasmal, comenzó a danzar y extenderse como si estuviera vivo. Envolvió a cada marinero en su inquietante resplandor, transformándolos en figuras espectrales. La llama recorrió la cubierta, trepó por las cuerdas, rodeó el puente y envolvió la chimenea... A un lado, la "momia", que blandía un cuchillo curvo y causaba revuelo, lanzó un grito de sorpresa al ver cómo el fuego fantasma se elevaba. Retrocedió de un salto como si se hubiera quemado, pero se recuperó rápidamente. Con cierta naturalidad, tocó con cautela la llama con su cuchillo, encendiendo una pequeña llamarada en la punta, y luego lo levantó, aparentemente intentando mimetizarse con el espectáculo de fuego. Antes de que el portal subespacial pudiera abrirse por completo, se cerró abruptamente. Ted Lir sintió que los ruidos y sombras perturbadores en su interior eran expulsados y dispersados por las llamas invisibles. El fuego fantasmal cortó las últimas conexiones con el subespacio, devolviéndole una sensación de realidad más clara y estable de la que había experimentado en mucho tiempo. Al mirar con asombro al capitán, ahora rodeado por las tenues llamas verdes, Ted Lir sintió una extraña sensación de familiaridad. “¿Por qué este fuego me parece tan familiar?”, se preguntó. "¿Qué demonios fue eso?", murmuró Lawrence, igualmente perplejo. Siguió observando al elfo, que ya no parecía un cultista malévolo ni un demonio vil. Sin saber qué hacer, se preguntó: "¿Fue algún tipo de hechizo?". Rompiendo el silencio, Ted Lir finalmente habló en un idioma que todos podían entender: "¿Quién eres? ¿Y dónde estoy?" “¿Puedes hablar?” La sorpresa de Lawrence fue evidente, pero se sintió aliviado al oír al elfo hablar un idioma humano. A pesar de su confusión sobre lo que acababa de suceder, su inmediata sensación de crisis se disipó. “Este barco es el Roble Blanco. Soy el capitán. "¿El Roble Blanco?" Ted Lir frunció el ceño con una mezcla de reconocimiento y confusión. Aún recuperándose de la tensión mental y la fatiga, luchaba por conectar sus recuerdos. "¿Cuál es tu conexión con los Desaparecidos? ¿Con el Capitán Duncan?" “¿Capitán Duncan?” Lawrence, sorprendido por la mención de ese nombre que rara vez se pronunciaba, se recompuso rápidamente y asintió. “Es mi jefe. Ted Lir parecía desconcertado, mientras su mente corría tratando de darle sentido a la situación. … “¿¡Ted Lir ha desaparecido?!” En la majestuosa y mística "Mansión de la Bruja" del bullicioso Wind Harbor, el rostro de Duncan denotaba conmoción y preocupación al escuchar la alarmante noticia. Lucretia, quien acababa de regresar a la ciudad, le comunicó esta inesperada y preocupante actualización. “Sí, acabo de recibir noticias de la academia” confirmó Lucretia con un gesto solemne. Solo había salido brevemente antes de regresar con la noticia. “Ted Lir abandonó la estación de investigación cerca del 'cuerpo geométrico brillante' hace apenas quince minutos mediante un portal de teletransportación. Sin embargo, no ha llegado al punto designado aquí en Wind Harbor. “¿Hace solo quince minutos?” Shirley, intrigada y un poco ansiosa, se acercó a la conversación. “No parece mucho tiempo. ¿De verdad necesitamos organizar una búsqueda? Con expresión seria, Lucretia se volvió hacia Shirley: “Usar un portal de teletransportación es un proceso preciso. Si la persona no llega en el momento exacto en que se abre el portal, es motivo de preocupación inmediata”. Luego añadió, reflejando la gravedad de la situación: “Probablemente se trate de un fallo del hechizo, posiblemente provocado por la reciente extinción del sol”. La sala se llenó de una atmósfera tensa a medida que las implicaciones de la desaparición de Ted Lir comenzaron a revelarse, insinuando un problema más profundo y siniestro posiblemente vinculado al evento cósmico sobrenatural de la desaparición del sol.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 686

Estás leyendo el capítulo 686 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.