Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 685 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Mientras Ted Lir era consumido por una oscuridad y un caos que lo absorbían todo, inmediatamente se dio cuenta de que algo andaba desastrosamente mal.
En un esfuerzo frenético, Ted intentó cancelar la teletransportación y salir por la "puerta" mágica que había usado previamente. Para su horror, descubrió que sus poderes mágicos no respondían. La puerta, que había sido claramente visible hacía apenas unos segundos, había desaparecido, dejándolo atrapado en una vasta y caótica oscuridad.
“Mantén la calma”, se dijo a sí mismo.
Ted, conocido como el Guardián de la Verdad, respiró hondo para tranquilizarse. Recuperó la compostura, dominando su instinto de explorar su nuevo entorno. En cambio, se quedó quieto en la oscuridad, evitando deliberadamente cualquier intento de escuchar o ver. Ted se concentró en recomponer sus sentidos y controlar sus pensamientos, utilizando la "Técnica de Regulación Mental", un método que había dominado tras un extenso entrenamiento. Esta técnica le ayudó a contener su curiosidad y su impulso de explorar, limitando al máximo su capacidad de comprender su entorno.
Esta autodisciplina fue vital. Le ayudó a evitar las entidades malévolas de este reino desconocido y le impidió descubrir accidentalmente conocimientos prohibidos para los que no estaba preparado.
Según las enseñanzas de Lahem, innumerables verdades están ocultas en la oscuridad donde todo es posible, aunque las posibilidades de encontrar algo benigno son escasas.
Una sensación de entumecimiento envolvió la mente de Ted, creando un escudo protector alrededor de su psique. Sintió un alivio temporal, una bendición de las enseñanzas de Lahem. Con cautela, Ted comenzó a reconstruir su percepción con cautela, explorando el caos infinito que lo rodeaba.
Su visión se nubló con sombras vagas, y percibió un vasto y desolado páramo habitado por imponentes e indescriptibles figuras. Una estructura colosal parecía flotar sin rumbo sobre el árido paisaje. De repente, un fuerte dolor de cabeza lo atacó.
Ted casi se desplomó. Sus defensas y su cautela, cuidadosamente construidas, se desmoronaron al instante. En el momento en que su mirada se posó en esas sombras gigantes, una lluvia de ruidos fuertes y desorientadores brotó de lo más profundo de su mente, amenazando su cordura y borrando su personalidad, su lógica y su memoria.
Entre los gigantescos, una luz tenue y caótica titiló, trayendo consigo un pensamiento tan aterrador que podría llevar a la desesperación incluso a los santos más devotos. Ted se dio cuenta, horrorizado, de que estaba en el subespacio.
“Esto es malo…”
.
Con gran dificultad, Ted logró formar este único pensamiento antes de perder por completo el control. Sintió como si extremidades extrañas le brotaran de la espalda, y un fluido espeso y frío fluía por sus venas. Su visión se fragmentó en la oscuridad, múltiples perspectivas incontroladas escudriñando el entorno descontroladamente. El ruido abrumador casi le destrozó la cordura.
Justo cuando la desesperación amenazaba con consumirlo, la formidable fuerza de voluntad de Ted Lir surgió de lo más profundo de su ser. Rápidamente bloqueó las percepciones alienígenas invasivas, silenció las voces extrañas que invadían su mente y ancló firmemente su identidad de "elfo" en su conciencia. En un fugaz instante de claridad, percibió un nuevo poder, una ilusión que se materializaba ante él.
Ante sus ojos apareció una luz roja parpadeante, parecida a un cíclope frío y desapasionado flotando en el vacío, rodeado de luces más pequeñas dispuestas como satélites alrededor del ojo rojo central. Entre estas luces, una gigantesca figura, similar a una lápida, emergió silenciosamente de la niebla inadvertida.
Cautivado, la mente de Ted Lir se fijó en estas luces centelleantes. Instintivamente levantó la cabeza, con la mirada fija en el espectáculo. Sus pensamientos se organizaron, enfocándose en la sabiduría.
"Auge-"
Un rugido repentino, casi fantasmal, lo sacó de la ilusión. Las luces se desvanecieron y Ted se encontró de nuevo en el vacío oscuro y caótico.
Él entendió lo que acababa de pasar.
Había estado brevemente bajo la mirada protectora del Dios de la Sabiduría, Lahem.
Su mente había sido protegida, pero sólo temporalmente.
Una vez más, un sutil ruido se agitó en lo más profundo de su corazón. Las sombras saltarinas y retorcidas reaparecieron en su visión. Consciente de que el tiempo apremiaba, Ted recuperó rápidamente el "Libro de los Milagros" de su ropa. Este tomo, lleno de conocimientos y secretos arcanos, era su esperanza para crear un portal de regreso a la realidad.
Pero en ese momento, una fuerza invisible lo agarró bruscamente. Sintió como si su cuerpo fuera arrastrado rápidamente a través del vacío.
Observó cómo el caótico páramo se alejaba rápidamente de la vista.
Las silenciosas y elevadas sombras gigantes parecieron precipitarse hacia él, luego se contorsionaron y disminuyeron en transformaciones inexplicables, desfilando ante su visión antes de desaparecer en los bordes del espacio.
Una estructura enorme que parecía un edificio invertido en el cielo se alzaba sobre él con una intensidad abrumadora, solo para desaparecer silenciosamente al instante siguiente como un espejismo.
Por un breve momento, se encontró inmóvil.
Aturdido, Ted levantó la vista y vio una colosal estructura invertida cerca. Parecía un edificio imponente pero siniestro, con agujas y aleros de estilo nórdico, con lo que parecían fuentes secas y jardines marchitos. Partes de la estructura estaban fragmentadas, como devoradas y desgarradas por una fuerza invisible.
Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, esta majestuosa mansión se transformó en una nave colosal y fragmentada. A diferencia de cualquier nave que Ted pudiera imaginar, parecía un objeto cilíndrico de acero, retorcido y roto. Era claramente un fragmento arrancado de una estructura mucho mayor...
Ted Lir apenas tuvo un instante para procesar la asombrosa visión que tenía ante sí. Casi de inmediato, se vio atravesando de nuevo este vacío de espacio y tiempo. Su visión se vio inundada por una oleada tumultuosa de luz y sombras caóticas y fragmentadas, abrumándolo como un tsunami implacable.
En medio de este diluvio de luz y sombra, un torrente de conocimiento inundó su mente. Era desconocido, pero extrañamente comprensible.
Visiones desfilaron ante él: el espacio-tiempo desgarrado, cuerpos celestes comprimidos y distorsionados bajo inmensas presiones espaciales, transformándose en finos anillos y desapareciendo en un destello cegador y eterno. Presenció el caótico fluir de estos eventos cósmicos en las profundidades del espacio.
Luego vio el colapso de los principios matemáticos al borde del tiempo, cuando las estrellas antiguas se desgarraron en innumerables fragmentos incandescentes.
Apareció un barco a la deriva en el oscuro vacío, casi en ruinas, navegando sin cesar como en un perpetuo viaje de descubrimiento o quizás como un simple reflejo de un tiempo y espacio lejanos. Este barco le resultaba familiar a Ted.
Entonces, un objeto colosal emergió, flotando silenciosamente en el corazón del vacío ilimitado.
Era un trono enorme, aparentemente tallado en piedra gris y blanca, cuya base ya se desmoronaba. Sentada en él había una figura decapitada, eternamente silenciosa en la oscuridad.
Ted Lir tuvo la intuición de que este “viaje” a través del vacío estaba llegando a su fin. Sintió como si hubiera atravesado las leyes del tiempo, vislumbrando su destino inminente.
Y entonces, se detuvo.
Se encontró en un trozo de tierra. Allí, envuelta en sombras, había una figura... o algo parecido a una figura.
En medio de un pequeño montón de escombros fundidos e irreconocibles, una figura con una estructura de medio cuerpo extrañamente distorsionada se apoyaba contra los restos. Parecía un soldado caído en combate hacía mucho tiempo, señalando débilmente en alguna dirección.
La mente de Ted se sintió inexplicablemente atraída por esta figura. En contraste con las entidades colosales que había presenciado en este espacio caótico, esta figura parecía inusualmente ordinaria, casi inofensiva.
Sin embargo, justo cuando estaba a punto de dar un paso adelante, una abrumadora sensación de peligro surgió desde adentro y lo detuvo.
Entonces, justo a su lado, se materializó una puerta vaga y fantasmal.
Era la puerta de teletransportación que había conjurado anteriormente, la cual de alguna manera lo había eludido hasta ahora.
Sin dudarlo un instante, Ted Lir abandonó su curiosidad por la misteriosa figura y el reino desconocido. Se giró y corrió hacia la puerta ilusoria.
Cruzar la puerta fue instantáneo, aunque paradójicamente como una eternidad de vagabundeo caótico. Ted no había previsto la sensación desgarradora que le traería la puerta de teletransportación. Mientras su sentido de la razón flaqueaba, oyó débilmente una voz humana cerca de su oído.
¡Lo he atrapado! ¡Capitán, lo tengo!
La voz era ronca y tenía un tono de excitación mezclado con un toque de orgullo.
Aún desorientado, Ted Lir sintió un fuerte tirón en el brazo. Fue como si alguien lo hubiera agarrado, arrastrándolo con determinación hacia un destino desconocido. Podía oír el sonido de las olas rompiendo, sentir el frío del agua del mar empapándole las extremidades, y luego experimentó la sensación de ser sacado del agua a un barco. Su cuerpo golpeó la dura superficie del bote con un golpe sordo.
¡Lo atrapé! Esta cosa que flotaba en la oscuridad... ¡Sí, una persona! ¡Esta cosa es una persona!
¿Quién gritaba?, se preguntó Ted, encontrando la voz grosera y sin educación. No se parecía a nadie que conociera de las ciudades-estado, era desconocido y grosero...
Parece que sigue inconsciente... ¿Debería hacerle respiración boca a boca? ¡Rayos! De repente estoy un poco nervioso... Ah, no, espere, Capitán, no puedo respirar... Suelo jadear para adaptarme al ambiente... ¿Debería intentarlo?
Ted luchaba por ordenar sus pensamientos, su mente se esforzaba por "reiniciar" su percepción y despertar cada nervio de su cuerpo. Se esforzó por salir de este estupor y se obligó a abrir los ojos lo más que pudo.
Poco a poco, las formas oscuras y borrosas que lo rodeaban comenzaron a definirse hasta convertirse en contornos más claros.
Finalmente vio a la persona que había estado gritando: un rostro flotaba muy cerca del suyo.
Era el rostro de una momia fea, un rostro grotesco y casi descompuesto.
La momia estaba inclinada sobre él…
En ese momento, Ted Lir sintió una abrumadora preferencia por el subespacio del que acababa de escapar.

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 686
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 685
Estás leyendo el capítulo 685 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.