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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 669 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. Al regresar a la cubierta del Desaparecidos, Duncan sintió una reconfortante sensación de familiaridad. El familiar zumbido de Cabeza de Cabra, su locuaz primer oficial, lo tranquilizó y alivió la confusión mental que había sufrido mientras navegaba por el caótico subespacio. Respirando hondo, Duncan se sintió cómodo con la normalidad del barco y se dirigió a la mesa de navegación. Cabeza de Cabra, rebosante de emoción e ajeno al agotamiento de Duncan, compartió con entusiasmo sus experiencias. "¡Capitán! Su tripulación ha superado las expectativas. He estado participando en fascinantes conversaciones con este cerebro, explorando temas desde la exótica gastronomía del Mar Infinito hasta los matices de la poesía y la música..." Duncan miró brevemente a Cabeza de Cabra con diversión y preguntó: "¿Y te respondió?" Cabeza de Cabra hizo una pausa, momentáneamente inseguro, "No exactamente..." Recuperando el optimismo, añadió: “Sin embargo, estoy cerca de un gran avance. Creo que mis conversaciones sinceras acabarán teniendo un impacto. Incluso podría empezar a hablar contigo pronto...”. “Basta” interrumpió Duncan. “Este cerebro no responde. Está principalmente en el subespacio. Cabeza de Cabra se detuvo bruscamente, como si se le cortaran las palabras. Tras un momento de silencio, procesó la nueva información: "¿Está en el subespacio?". "¿No te diste cuenta?" Duncan señaló hacia la puerta de su dormitorio, explicando: "Estaba descansando, pero regresé por la puerta de la habitación del capitán. Mientras estabas enfrascado en una conversación, me aventuré en el subespacio y regresé". Cabeza de Cabra parecía visiblemente conmocionado. “Deja eso” dijo Duncan con indiferencia, sentado en la mesa de navegación. Observó otra versión de Cabeza de Cabra que yacía allí. “La Calavera de los Sueños no responde porque existe principalmente en el subespacio. Tuve contacto con ella allí, pero nuestra interacción fue limitada. A diferencia de ti, no tiene plena consciencia ni memoria. Cabeza de Cabra se tomó un momento para comprender las implicaciones. Impactado por la incursión casual de Duncan en el subespacio y sus descubrimientos, preguntó con cautela: "¿Qué te comunicó?". Rápidamente, Cabeza de Cabra añadió: "Si es demasiado peligroso o delicado, olvida que te lo pregunté. Puedo ser paciente...". La respuesta de Duncan fue seria: “Sabe cosas sobre Duncan Abnomar, similares a las que tú sabes. En esencia, ambos comparten recuerdos iniciales. Pero este no es el lugar para esas conversaciones. Basta con que nos entendamos”, concluyó, desestimando el tema con un gesto. Cabeza de Cabra dejó de hacer preguntas y comprendiendo lo que Duncan quería decir. La verdad sobre la situación era demasiado volátil para la nave, pudiendo cortar su conexión con Duncan y arrojarla de regreso al subespacio. Este entendimiento entre ellos se había desarrollado con el tiempo, un acuerdo silencioso moldeado por sutiles indicios y secretos compartidos. La sala quedó en silencio cuando Duncan se acomodó en su silla, recuperando fuerzas en el proceso. Mientras tanto, la Calavera de los Sueños permanecía tranquila sobre la mesa, sin mirar nada en particular. En cuanto al propio Cabeza de Cabra, la escultura parecía absorta en sus pensamientos. Finalmente, rompiendo el silencio, Cabeza de Cabra preguntó: "¿Descubriste algo más?" Duncan compartió un poco más: “El Rey Gigante Pálido, una figura legendaria de la Primera Larga Noche, mencionada en El Libro de la Blasfemia. Su esencia está entrelazada con la de ese ser ancestral... Pero no debería decir más; podría ser arriesgado”. Cabeza de Cabra hizo una pausa, visiblemente desconcertado, y luego asintió lentamente. "Entendido, no indagaré más". Duncan respondió con un zumbido evasivo, mientras su mente vagaba por un mar de recuerdos y pensamientos. A pesar de saber que pensar sin rumbo no produciría ningún resultado concreto, Duncan no pudo evitar reflexionar sobre los "fragmentos" que lo perseguían, recordando una voz lejana que resonó a través del "rugido". Estos fragmentos, aunque incompletos, fueron profundamente reveladores. Hablaron de una civilización que estaba a punto de descubrir las verdades últimas de la existencia, una civilización que había dominado el tiempo y el espacio. Se referían a sí mismos como "humanos", muy diferentes de los "humanos" que Zhou Ming conocía. Esta civilización había seguido una trayectoria sobrenatural, acercándose a la verdad última. Sin embargo, ellos también se enfrentaron a la extinción durante un evento conocido como la Gran Aniquilación. A diferencia de otras razas condenadas, parecían excepcionalmente conscientes y preparados para este cataclismo. Aunque no pudieron evitar el desastre inminente, parecieron haber ideado una forma de preservar una "semilla" completa después del desastre. Duncan se giró para contemplar un espejo antiguo ovalado en la pared. Su reflejo le devolvió la mirada, despertando en él una nueva comprensión. Se dio cuenta de por qué "su memoria" carecía del brillo rojo de la destrucción total: no era parte de la era que recordaba. El concepto de la Gran Aniquilación, un evento de un futuro lejano, dominaba sus pensamientos. Pero no eran solo estas posibles "verdades" las que lo ocupaban. También le preocupaba el misterio que rodeaba la existencia de Zhou Ming. Permaneció inmóvil detrás de la mesa, inmerso en la contemplación, hasta que se levantó, decidido a aclarar su mente. "Voy a dar un paseo por la cubierta", le anunció a Cabeza de Cabra antes de abandonar el camarote del capitán. La cubierta estaba serena, iluminada por el resplandor etéreo de la Creación del Mundo sobre el mar distante. Duncan caminó lentamente por el borde de la cubierta, dejando de lado temporalmente los misterios desconcertantes, buscando consuelo en la brisa nocturna y el ambiente tranquilo del mar. Finalmente, su paseo lo llevó a una escena familiar. Alice estaba sentada en su barril gigante favorito junto a la barandilla, meciéndose suavemente con el movimiento del barril. Su mirada estaba fija en el horizonte, sus piernas se balanceaban rítmicamente mientras tarareaba una melodía inusual. Duncan escuchó un momento y reconoció la melodía. Era una canción de marineros que Cabeza de Cabra solía tararear, ahora alterada hasta resultar irreconocible en la interpretación de Alice, haciéndola casi desconocida para cualquier otra persona en el Mar Infinito. Sin embargo, cuando Alicia la tarareó, la melodía adquirió un encanto único. Al notar la llegada de Duncan, Alice dejó de tararear y saltó del barril con evidente entusiasmo. "¡Capitán!" “Pareces estar bien”, respondió Duncan con una leve sonrisa. “Solo salí a caminar”. Alice miró a Duncan con expresión llena de genuina preocupación. Te ves cansado, ¿te preocupa algo? ¿Tienes algún problema grave? Sorprendido por la perspicacia de la muñeca, Duncan dudó, pero pronto le ofreció una sonrisa tranquilizadora. "Nada importante, solo estoy reflexionando sobre algunas cosas. ¿Por qué estás despierta a estas horas? ¿Hay algo que te haga tan feliz?" "¿Qué te pasa?", exclamó Alicia con entusiasmo. "¡Traje los 'despojos' a la cocina! Son muy útiles. Al principio, todos en la cocina estaban descontentos, pero los convencí, y ahora les han dado la bienvenida a estos 'nuevos amigos'..." Su conversación continuó, y la animada charla de Alice contrastaba marcadamente con los profundos pensamientos sin resolver de Duncan. La noche a bordo del Desaparecidos avanzaba, cada uno envuelto en sus propias reflexiones y experiencias. También revisé la carne que encurtimos antes, ¡y está perfecta! No se ha echado a perder ni un solo barril. En un mes, debería estar perfecta para cocinar... La voz de Alice rebosaba de emoción al compartir su última aventura culinaria. "También he probado a encurtir pepinos con una receta de Nina. Dijo que los pepinos encurtidos combinan excepcionalmente bien con las hamburguesas de carne ahumada, mucho mejor que lo que sugirió Cabeza de Cabra..." Su entusiasmo no se detuvo ahí. "¿Y adivina qué? Encontré un montón de lápices sin usar en un armario de la segunda cubierta. Es un misterio quién los dejó ahí, pero pienso usarlos para dibujar. Luni tiene un talento increíble para el dibujo; prometió enseñarme, pero solo cuando tenga tiempo libre..." Alice charlaba con desenfrenado entusiasmo sobre estas actividades cotidianas, ninguna de ellas particularmente sobrenatural ni significativa. Sin embargo, para Alice, estos sencillos placeres le traían una inmensa alegría; cada descubrimiento o actividad la llenaba de deleite. Ahora, compartía esta alegría con Duncan, con la esperanza de añadir un poco de su felicidad a su vida. Ella ignoraba por completo las preocupaciones más profundas que normalmente ocupaban los pensamientos del capitán. Duncan escuchó atentamente, su sonrisa genuina iluminó lentamente sus ojos mientras absorbía sus palabras. Entonces, impulsado por una repentina curiosidad, Duncan preguntó: “Alice, ¿alguna vez has pensado en tu propio “origen”? ¿Te has preguntado alguna vez por qué existes, por qué tienes pensamientos, por qué eres “Alice” y qué te espera en el futuro? ¿Has pensado alguna vez en estas cosas?” Alicia respondió al instante, sin dudarlo. Para ella, las preguntas que podrían desconcertar a los filósofos parecían simples y directas. "¡Nunca las había pensado!" Pero entonces, al darse cuenta de que su respuesta podría parecer demasiado simplista, añadió con cierta incertidumbre: "¿Es una mala respuesta? ¿Me hace parecer demasiado ingenua? ¿Piensas a menudo en estas cosas?" Duncan miró la muñeca, su expresión era una mezcla de diversión y ternura. Entonces sonrió cálidamente, negando con la cabeza suavemente. "No, tu respuesta es perfecta". Alice lo miró un poco desconcertada. Duncan no ofreció más explicaciones y en lugar de eso se acercó y le acarició cariñosamente el cabello. “Si estás interesado en aprender a dibujar, puedo enseñarte”. Los ojos de Alicia se iluminaron de sorpresa y curiosidad. "¿Sabe dibujar, Capitán?" “Un poquito, de hace muchísimo tiempo… ¿Te gustaría aprender?” Alice asintió vigorosamente. "¡Sí!"
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 669

Estás leyendo el capítulo 669 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.