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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 663 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan estaba visiblemente conmocionado. "¿Has visto la sombra del Desaparecido?", exclamó con voz cargada de incredulidad. Lucretia miró brevemente a Duncan, con un tono que mezclaba asombro y cautela. "Sí", afirmó, mirándolo fijamente. "Estuve perdida en una densa niebla durante tres días. De repente, en esa niebla, vi una embarcación parecida al Desaparecido, moviéndose silenciosamente en la distancia. Al moverse, la niebla se disipó momentáneamente, ofreciendo un atisbo del mundo real. A pesar del miedo y la sensación inquietante que me causó, no tuve otra opción. Me armé de valor y dirigí el Estrella Brillante hacia la sombra. Pero a medida que nos acercábamos, desapareció como si nunca hubiera estado allí. Fue entonces cuando finalmente navegué de vuelta a aguas conocidas". Lucretia se detuvo y miró a Duncan con una expresión que mezclaba curiosidad y empatía. “Esto fue en 1862. Para entonces, llevabas sesenta y dos años desaparecido en el subespacio”. Sumido en sus pensamientos, Duncan miró hacia el horizonte lejano, ocultando su turbación interior. Con calma, respondió: “No recuerdo ese suceso”. “Entiendo” respondió Lucrecia, asintiendo en señal de confusión. “Y siempre me pregunto... ¿Lo que vi fue realmente el Desaparecido? ¿O solo un producto de mi imaginación, una alucinación de puro agotamiento? ¿O tal vez fue uno de esos fenómenos inexplicables al borde de la frontera? Su voz transmitía determinación mezclada con aprensión mientras continuaba: “Esa fue la única vez que me atreví a cruzar el umbral de las seis millas. Después de ese aterrador encuentro, nunca más me aventuré tan profundamente en la niebla, ni me encontré con tales ilusiones”. Duncan permaneció en silencio, su mente daba vueltas con pensamientos y preguntas. El relato de Lucrecia reveló la naturaleza inquietante y peligrosa de la "Frontera de la Civilización" o el "Velo Eterno". Esta zona de niebla interminable está llena de misterios y peligros, incluso para una exploradora experimentada como Lucrecia, quien se había acercado a ella bien preparada. Su viaje casi terminó en una desaparición permanente en la misteriosa niebla. Incluso dentro de la zona de seis millas, algo más segura, los exploradores se enfrentaban constantemente a la amenaza de entidades y fenómenos extraños y peligrosos. Sin embargo, fueron precisamente estas entidades las que más intrigaron a Duncan. La escurridiza "sombra" que Lucretia describió, posiblemente un rastro de la Nueva Esperanza, era solo un ejemplo. ¿Cuántos restos de este tipo podrían estar ocultos en la niebla dentro de la frontera de seis millas? ¿Eran todos residuos de diferentes mundos que quedaron tras su destrucción? ¿Qué fuerzas misteriosas permitieron que estos residuos persistieran? ¿Qué secretos se escondían más allá del "anillo" donde estas entidades vagaban por el Mar Infinito? Estas cosas, a las que Lucrecia se refería como “vacíos” inquietantes, parecían claves para comprender y resolver la crisis general del mundo. Sus reflexiones se vieron interrumpidas cuando Lucrecia captó su atención. Levantó la vista y la vio de pie en silencio junto a él, con una compleja mezcla de preocupación y reflexión en sus ojos. Su voz era suave, pero llena de preocupación. "¿Piensas volver allí, verdad?", preguntó en voz baja. Apoyándose en la barandilla, Duncan respondió sin mirarla: “El barco ya está en camino a la frontera”. Golpeó la barandilla para enfatizar. “Los Aniquiladores tienen su fortaleza oculta en la niebla. Mi objetivo es afrontar y resolver este problema”. La mirada de Lucretia se cruzó con la de Duncan con firmeza. “No me refiero a esta misión inmediata; los cultistas probablemente no estén muy escondidos, y seguramente desmantelarás su nido sin mucha dificultad. Me refiero a tus planes para después”. Su voz era seria al continuar: “Una vez que hayas lidiado con esta amenaza inmediata, te volverás a centrar en los misterios de la niebla, ¿verdad? Investigarás las entidades y anomalías que mencioné, y quizás incluso consideres ir más allá del límite de los diez kilómetros”. Por un momento, bajo el intenso escrutinio de Lucrecia, Duncan se sintió inusualmente abrumado. Tras una breve pausa, admitió: “Si es necesario, sí, lo haré”. Lucrecia apretó los labios, conteniendo cualquier comentario u objeción. Tras un largo silencio, hizo una propuesta inesperada: “Esta vez, llévame contigo. Mis experiencias pasadas podrían serte útiles para tu misión”. Claramente desconcertado, Duncan miró a Lucretia durante unos segundos antes de responder en voz baja: "¿Y si el final de esta niebla conduce al subespacio?" “Entonces mi experiencia será aún más vital”, afirmó con seguridad. Duncan guardó silencio, con la mirada perdida en el vasto océano. Tras una larga pausa, exhaló: “Lo hablaremos más tarde. Lo estoy considerando, pero ahora mismo no hay necesidad urgente de adentrarse en la niebla. No hasta que haya lidiado con los cultistas de la frontera y contactado con las Cuatro Iglesias Divinas”. Lucrecia reconoció esto con un leve asentimiento. Su conversación fue interrumpida por el sonido de pasos y el tintineo de metal. Duncan se giró hacia el ruido y vio a Alice, una figura parecida a una muñeca, acercándose alegremente con una gran caja de madera en una mano y un surtido de utensilios de cocina” cuchillos, sartenes, cucharas” atados con alambre, tintineando como trofeos de batalla en la otra. “¡Capitán!” exclamó Alicia, mostrando su colección de tesoros de cocina. “¡Mira! ¡Yo también tengo mi propio botín de guerra! Duncan, distraído de su seria conversación con Lucretia, miró la colección de Alice con una mezcla de sorpresa y diversión. "¿Saqueaste la cocina?", bromeó, con una sonrisa en el rostro. “¡Sí, sí!” respondió Alicia con entusiasmo juvenil, con el rostro radiante de orgullo. “Cabeza de Cabra dijo que, tras tomar un barco enemigo, debemos saquear su tesoro para obtener el botín de guerra antes de que se hunda. Así que seguí a esos soldaditos de juguete y acabé en la cocina... Hizo una pausa, reflexionando con una mezcla de humor y ligera decepción. “Este barco no es precisamente digno de presumir. Los objetos que hay aquí no opusieron resistencia cuando reclamé mi botín. Estaba lista para la batalla, blandiendo este cuchillo de cocina como si fuera una espada...”. Lucrecia observó el animado relato de Alice con una mezcla de sorpresa y diversión, mientras Duncan permaneció en silencio por un momento antes de decir: "...Alice". “¿Eh?” Alice miró hacia arriba, confundida. “No todo el mundo considera la cocina como una experiencia de combate…” “Ya lo sé. En las ciudades-estado, las cocinas son bastante tranquilas. Pero esto es un barco, ¿verdad?” razonó Alice con su peculiar estilo. Duncan respondió con un toque de humor: “…No todos los barcos tienen utensilios de cocina tan resistentes como nuestros cubos, trapeadores y sartenes”. Los ojos de Alice se abrieron de sorpresa como si esto fuera una nueva revelación para ella. Tras una breve pausa, exclamó con asombro: "¿De verdad? ¡Es increíble!". Duncan simplemente le dirigió una mirada silenciosa y divertida. Mientras tanto, la atención de Lucrecia se centró en la curiosa caja de madera que Alice llevaba en la otra mano. "¿Qué es eso? ¿Otro trofeo?" “Sí” respondió Alicia rápidamente, sin perder el entusiasmo. “La encontré en una habitación extraña: solo esta caja, sola y envuelta con varias cadenas de hierro. Logré quitar la mayoría de las cadenas, pero la cerradura es extraña. Por mucho que lo intente, no se abre. No sé qué hay dentro, así que traje la caja entera... Luego le entregó la pesada caja de madera a Duncan. "¿Podrías echarle un vistazo?" Duncan tomó la caja y se fijó en su madera oscura, profusamente decorada con intrincados patrones y un candado de hierro aparentemente básico. A pesar de su simplicidad, la cerradura había resistido incluso los considerables esfuerzos de Alice. Conociendo las capacidades de Alice (su fuerza única para remar en un ataúd más rápido que una lancha a motor y romper cadenas pesadas), era casi cómico imaginarla derrotada por un simple candado oxidado. Duncan pensó para sí mismo: “La muñeca es fuerte, pero no inteligente”. “Parece que esta caja es exactamente lo que estaba buscando”, comentó. “Candado Anomalía 132”, identificó Lucretia al acercarse, reconociendo al instante el candado único que Alice no podía abrir por la fuerza. “Este candado requiere una 'llave' especial: una contraseña que solo conoce quien lo cerró. Una vez cerrado, tanto el candado como el contenedor que contiene se vuelven indestructibles, sin importar el material, incluso papel. Este objeto en particular es una de las anomalías menos peligrosas, rara, pero diseñada para un propósito específico. Se usa típicamente para guardar objetos peligrosos. Fue robado de un barco de transporte durante un ataque pirata en 1876… Nunca pensé que terminaría en manos de estos cultistas”. Lucrecia hizo una pausa, con expresión insegura. “El cultista que usó el mecanismo de 'bloqueo' por última vez ha muerto, llevándose consigo la contraseña. Aunque el bloqueo se considera 'indestructible', hay rumores de una vulnerabilidad”, reflexionó, pensando en posibles maneras de burlar su seguridad. Sin embargo, antes de que pudiera explicar su plan para la cerradura, un repentino "clic" la interrumpió. Lucretia abrió los ojos de par en par, sorprendida, al ver la caja de madera abierta en las manos de Duncan. Inesperadamente, la cerradura se abrió sola. Al observar esto, Duncan le sonrió a Lucrecia. “Parece que a la cerradura no le hicieron gracia tus intentos de abrirla”, bromeó con ligereza. “O quizás presentía que si no podías abrirla, yo sería el siguiente en intentarlo”. Sorprendida, Lucrecia solo pudo guardar silencio por un instante. "Esa es una teoría plausible. Quizás me concentré demasiado en los métodos tradicionales". Con una risita suave ante la situación, Duncan negó con la cabeza, divertido. Luego, colocó con cuidado la caja de madera en el suelo, quitó el candado, ahora abierto, y levantó con cuidado la tapa para revelar su contenido. Dentro había una talla de madera completamente negra de una cabeza de cabra, que yacía inmóvil y misteriosa dentro de la caja.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 663

Estás leyendo el capítulo 663 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.