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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 661 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La prisión se encontraba en una cabina fuertemente fortificada a bordo de un barco, transformada en un espacio sofocante, húmedo y estrecho. La cabina estaba dividida en un laberinto de celdas pequeñas y oscuras, hechas de barras de hierro de diversos tamaños, que servían como lúgubres espacios de contención para los individuos etiquetados como sacrificios. Incluso para alguien acostumbrado a entornos tan espantosos, entrar en este espacio intimidante resultaba incómodo. A pesar de su experiencia, Lucrecia mostró un rastro de inquietud en su frente al entrar en la mazmorra improvisada. A su llegada, Duncan notó que los ocupantes originales de estas jaulas de hierro habían sido reubicados en una sección un poco más soportable cerca de un conducto de ventilación en el extremo más alejado de la cabina, que parecía servir como área de descanso temporal para los guardias y era comparativamente más ventilado. El aire estaba cargado con los repugnantes olores a sangre y descomposición. Las jaulas de hierro mostraban marcas de violencia reciente, manchadas con sangre fresca y seca. Diversos espantosos instrumentos de tortura, diseñados para sangrar, desollar y empalar, colgaban de las paredes y pilares, realzando el ambiente ya de por sí siniestro. Guiado por Lucrecia, Duncan caminó pasando estas horribles vistas e instrumentos de tormento hacia la parte trasera de la cabaña, donde estaban reunidas las víctimas restantes. Su llegada desató el pánico entre los prisioneros. Envuelto en llamas espectrales, Duncan se les apareció como un espíritu temible que se materializaba de una pesadilla a la realidad. Los sacrificios restantes reaccionaron con terror, acorralándose aún más, pero su debilidad les impidió escapar, dejándolos apiñados, con los ojos abiertos por el miedo y la incertidumbre al ver la siniestra figura en llamas. Duncan sintió una profunda impotencia. Sabía que su apariencia fantasmal era intimidante, pero su presencia era necesaria debido a una baliza artificial creada por Lucrecia, que le obligaba a mantener esta forma espectral para alinearse con ella. A pesar del miedo, no todos se acobardaban. Una figura pequeña y frágil, una niña de unos siete u ocho años, estaba sentada en silencio en el suelo, con la ropa hecha jirones, el cuerpo lleno de cicatrices y manchas de sangre. Miró a Duncan y Lucretia con una mirada vacía de cualquier emoción perceptible. Impulsado por la curiosidad, Duncan se arrodilló ante ella, mirándola a los ojos. "¿No tienes miedo?", preguntó. La niña permaneció en silencio, sus ojos reflejaban el extraño brillo verde de las llamas, pero no mostraba ninguna reacción. Lucretia se inclinó y le susurró a Duncan: “Sus padres fueron sacrificados por esos cultistas justo delante de ella. Desde entonces, ha estado así, viviendo en esta nave durante un año”. Lucretia hizo una pausa y luego añadió: “Los niños son especialmente valorados por grupos como los Aniquiladores para sus rituales. A menudo los reservan para sus ceremonias más importantes”. Duncan permaneció inmóvil, de espaldas a Lucrecia, ocultando cualquier expresión que pudiera haberle cruzado el rostro al oír sus palabras. En las oscuras profundidades de la cabaña, las etéreas llamas verdes seguían extendiéndose, emitiendo un suave crujido. Después de un momento, Duncan colocó suavemente su mano espectral sobre la cabeza de la joven en un gesto reconfortante. Mejorarás, susurró suavemente, su voz apenas audible. Luego, poniéndose de pie por completo, se giró ligeramente hacia Lucrecia y le preguntó: Lucy, ¿tienes algún dulce? Sorprendida por la pregunta, Lucrecia negó con la cabeza con pesar. “No, solo tengo algunas pociones esenciales. Ah, pero tengo galletas horneadas por Luni”. Rápidamente sacó unas galletas de su bolsillo y se acercó a la niña, colocándolas suavemente en sus pequeñas y temblorosas manos. Ante este gesto, la niña finalmente mostró un destello de vida. Echó un vistazo a la comida en su mano antes de comerla en silencio, con movimientos rápidos y casi mecánicos. Comer parecía ser uno de los pocos instintos que conservaba después de un año en un lugar tan aterrador. Poco después, otras dos figuras demacradas emergieron tímidamente de las sombras, acercándose a Duncan y besando el suelo donde había estado. Duncan observó la cabina tenuemente iluminada, captando las miradas vacías y angustiadas de los supervivientes. Tras un momento de profundo silencio, preguntó en voz baja: “¿Quedan cultistas vivos en esta nave?”. “Todos han muerto” respondió Lucrecia. “Según tus estándares, nadie sobrevivió, excepto esa Santa. “Bien” dijo Duncan, asintiendo lentamente con determinación. “Luego ordenó:” Que tus sirvientes traigan comida y agua. Necesitamos empezar por devolverles las fuerzas a estas personas. -Está bien-asintió Lucrecia. Juntos, Duncan y Lucretia abandonaron los opresivos confines de la cabina y subieron a la cubierta del barco. A pesar de los importantes daños, el barco continuó su viaje hacia Tierra Santa. La popa quedó prácticamente destruida, con grandes grietas en la cubierta y el casco. Se evidenciaban señales de una explosión masiva, creando una escena de destrucción que parecía congelada en el tiempo. Llamas verdes titilaban en las grietas, marcando el barco con las cicatrices de su calamidad. Arriba, la Visión 001 se elevaba lentamente hacia el cielo, mientras misteriosas capas de niebla comenzaban a formarse sobre el mar. La niebla se espesó, mezclándose con el barco, atenuando la luz del sol y proyectando un resplandor surrealista y brumoso sobre la zona. “La esencia del mundo espiritual está ascendiendo” observó Lucrecia, con la mirada fija en la inquietante niebla. Frunció el ceño ligeramente y añadió”: Estamos en la Zona del Mar Desolado, lejos de las principales rutas marítimas. La estabilidad espacial aquí no es tan fuerte como cerca de las ciudades-estado. ¿Causarán problemas?, preguntó Duncan, con un tono cargado de preocupación por los posibles peligros en su ubicación. “No” reflexionó Lucrecia, y luego negó con la cabeza con decisión. “Tu poder domina esta nave, manteniendo a raya a esas sombras. Sin embargo, deberíamos priorizar la evacuación de la gente común a bordo. Su estado mental ya es frágil, y la exposición prolongada al mundo espiritual podría provocar transformaciones impredecibles. “Le pediré a Ai que cree un portal para transportar a esta gente a Wind Harbor” aceptó Duncan, y luego cambió de tema rápidamente. “¿Puedes determinar adónde se dirige realmente este barco? Desafortunadamente, la explosión destruyó el observatorio, lo que dificultó determinar nuestra ruta exacta. Sin embargo, según la intuición de los rabinos a través del mundo espiritual, parece que nos dirigimos al sureste, hacia la frontera. “¿La frontera?” preguntó Duncan bruscamente. “Sí” confirmó Lucrecia asintiendo. “Es inesperado, pero no hay otras ciudades-estado ni islas conocidas en esa dirección. Como el barco está ahora bajo tu control, el único destino plausible es el Velo Eterno en la frontera. Duncan pareció sorprendido, considerando si una isla no descubierta podría estar cerca de la misteriosa niebla conocida como el Velo Eterno o si el barco en realidad se dirigía hacia la niebla misma. Al notar la confusión de Duncan, Lucretia explicó: “La Iglesia de los Cuatro Dioses lleva mucho tiempo desplegando flotas para patrullar las fronteras del mundo civilizado. Han explorado a fondo todas las islas cercanas al Velo, y todos los puntos de desembarco están bajo el control de la Iglesia. Por lo tanto, la explicación más lógica es que el verdadero destino de esta nave se encuentra en la niebla, en una región invisible para la Iglesia”. La expresión de Duncan cambió a incredulidad. ¿Han establecido una ruta secreta justo debajo de las narices de Church? Cruzar la frontera y evitar el bloqueo de la Iglesia o las patrullas de la Flota del Arca no es tan difícil como se podría pensar” explicó Lucrecia. “La frontera es extensa, y no es posible que la Iglesia vigile cada parte del Velo. La función principal de las flotas de patrulla no es interceptar embarcaciones ilegales, sino monitorear los cambios en la niebla fronteriza. En los intervalos entre patrullas, hay suficiente oportunidad para establecer varias rutas secretas. Podría navegar hasta el Velo Eterno sin que nadie se diera cuenta si quisiera. Su tono entonces se volvió más serio: Lo verdaderamente notable no son sólo estas rutas secretas, sino la implicación de que el puerto base de este barco podría en realidad estar oculto dentro de esa niebla. Duncan comprendió el significado de las palabras de Lucrecio. Navegar por la vasta frontera marítima sin atraer la atención de la Iglesia era factible. El verdadero desafío residía en sobrevivir en la niebla una vez que la habían evadido. La densa barrera de niebla, llamada el Velo Eterno, marcaba el límite del mundo conocido y civilizado. Desde la época de la exploración submarina, la regla de evitar esa densa niebla a toda costa estaba firmemente arraigada en la mente de marineros y aventureros. Mientras Duncan y Lucrecia continuaban su conversación, Duncan se sintió abrumado por una oleada de emociones. El tema le recordó el incidente ocurrido hacía un siglo, relacionado con la misteriosa desaparición de los Desaparecidos. En aquel entonces, Duncan Abnomar se había adentrado con valentía, quizá con imprudencia, en las profundidades de aquella densa niebla. Los misterios de la niebla siempre habían sido fuente de fascinación y conjeturas. ¿Qué secretos ocultaba? ¿Tenía fin su velo impenetrable? ¿Podría existir un vasto mundo desconocido más allá de sus brumosas fronteras? Y, lo más crucial, ¿qué había descubierto el Desaparecido, incluyendo una versión anterior de sí mismo, en esas profundidades ocultas hacía cien años? Estas preguntas no eran solo su carga; proyectaban una larga sombra sobre todos los descendientes de Duncan Abnomar. Incluso ahora, con el regreso de Duncan y los Desaparecidos al mundo, estos misterios sin resolver seguían pesando en la mente de Lucretia, como una nube oscura y persistente. De hecho, las implicaciones de estos misterios tenían gran repercusión en todo el mundo. Con estos pensamientos dando vueltas en su mente, la expresión de Duncan se volvió cada vez más compleja y contemplativa. Caminó lentamente hacia la proa del barco, con pasos mesurados y pausados. Apoyado en la barandilla, apoyó las manos en ella mientras miraba hacia el mar, ahora envuelto en niebla. Bajo su mando, la nave navegaba a toda velocidad hacia ese misterioso horizonte envuelto en niebla. Era un viaje a lo desconocido, de vuelta al enigmático velo que los había envuelto a él y a los Desaparecidos un siglo antes.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 661

Estás leyendo el capítulo 661 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.