arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 646 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. Las llamas se elevaban hacia el cielo, imitando una erupción volcánica, mientras consumían los restos del mítico Árbol del Mundo. El imponente árbol sucumbió rápidamente al infierno, desintegrándose en cenizas y volutas espectrales. El fuego se extendió implacablemente por el vacío, envolviendo el reino oscuro en un vasto mar de llamas, devorando lo que quedaba de un antiguo sueño de la entidad conocida como el Sin Nombre y, finalmente, restaurando los elementos dispersos a su lugar en el mundo tangible. En medio de este paisaje surrealista, apareció una inmensa masa de agua, cuya superficie ondulaba con suaves olas que danzaban al ritmo de las llamas. Al disiparse la oscuridad, una ciudad comenzó a emerger en el caos ardiente, cuyos contornos se consolidaron en arquitecturas distintivas y robustas. Desde la proa del Desaparecidos, Duncan observó la escena, que recordaba a los antiguos cuentos élficos del reino de Saslokhaa, donde se forman los sueños y la vida comienza en el caos. La escena reflejaba el amanecer de la creación misma. Cuando el nuevo mundo alcanzó su cenit, la luz del sol besó el vasto océano azul. Las llamas se retiraron casi imperceptiblemente, y el sol de la mañana proyectó su radiante luz desde el horizonte, bañando las aguas infinitas y el Puerto del Viento que despertaba con una luz dorada. La pesadilla que los envolvía se alejaba, y con el amanecer, todo lo consumido parecía a punto de volver a su verdadera realidad, incluyendo las ilusiones fugaces que volvían a sus formas originales. Acercándose al barco se encontraba una colosal cabra negra, antaño venerada como deidad y creadora, que se movía majestuosamente por el agua hacia el costado del barco con un paso decidido. Inclinó la cabeza, sus afilados cuernos presionando suavemente contra el alto mástil, con una tenue llama verde parpadeando en la punta. Te devuelvo la llama, Capitán, anunció. Al observar a la cabra humanoide, Duncan respondió con orgullo: “Podría haberlo hecho solo. Tu intervención no fue necesaria”. “Sin embargo, es más que apropiado que yo realice este acto”, replicó la cabra negra, con una voz cargada de significado. “Hace mucho tiempo, la creé, y es justo que ahora la guíe en su viaje final”. Duncan asintió solemnemente, reconociendo el sentimiento. No hay motivo de tristeza, continuó la cabra negra, lo que ha sucedido estaba destinado a suceder. Ocurrió mucho antes de nuestra Era del Mar Profundo. La pesadilla fue solo una sombra fugaz, y permitir que se extendiera deshonraría su memoria. Además... La cabra se detuvo, despertando la curiosidad de Duncan. ¿Además de qué? Un atisbo de diversión cruzó el rostro de la cabra negra. “Parece que ya te la llevaste, ¿verdad?”, comentó, dándose cuenta. Has notado algo, admitió Duncan, sorprendido. “No veo el panorama completo, pero lo presento” respondió la cabra lentamente, sus ojos reflejando las llamas verde pálido en la cubierta del barco. “La esencia de tus llamas ha llevado la Atlántida a un reino inalcanzable. Creo que es un santuario de paz para mi retoño. A medida que la luz del sol se intensificaba, círculos rúnicos gigantes, conocidos como Visión 001, comenzaron a surgir del horizonte. La luz volvió la enorme figura de las cabras casi translúcida. El sueño terminó y debemos volver a nuestras tareas, declaró la cabra, mirando con nostalgia hacia la emergente Visión 001. ¡Realmente han creado algo extraordinario! Luego, cuando la luz del amanecer se hizo más fuerte, la figura de la cabra comenzó a disolverse, desapareciendo tan fácilmente como una burbuja estalla bajo la luz del sol, desapareciendo silenciosamente en el aire de la mañana. Duncan se volvió hacia Lune, el elfo mayor, ahora había vuelto a su forma original, quien parecía confundido. “Pensé que vendrías a conocer a Saslokha” dijo Duncan con indiferencia. “Al fin y al cabo, este es el Creador de tus leyendas, y podrías ser el último elfo en ver su forma legendaria. Traerlo de vuelta así no suele estar a mi alcance. Al salir de su aturdimiento, Lune se dio un golpe en la frente, dándose cuenta de la oportunidad perdida. ¡Ah! ¡No fui lo suficientemente rápido para reaccionar! Duncan sonrió con ironía. No es una gran pérdida. Aún tendrás oportunidades de interactuar con él. Pero a partir de ahora, tendrás que visitar el camarote del capitán si quieres hablar con mi primer oficial, quien, casualmente, tiene cabeza de cabra. Mientras Duncan se dirigía hacia la cubierta, Nina lo saludó con alegría: ¡Tío Duncan! Atrapó al pequeño y vivaz sol que saltó a sus brazos, luego miró hacia arriba y vio a otros que se acercaban. “El Puerto del Viento parece restaurado”, observó Vanna, uniéndose a Duncan y señalando hacia la ciudad, ahora bañada por la luz del sol. “Pero veremos cómo es realmente por dentro”. Mientras el barco se acercaba al muelle, Lucrecia expresó sus cautelosos planes. “Una vez que atracemos, evaluaré el estado de la ciudad”, declaró. “Si nuestras teorías sobre las visiones del soñador son correctas, la ciudad debería normalizarse tras el fin del sueño. Pero, dados los acontecimientos sin precedentes, me preocupan los posibles efectos persistentes”. Mientras tanto, Morris notó que se acercaba el Arca de la Catedral, una Ciudad-Estado sobre las olas, lo que indicaba el intento del Arca de la Academia de establecer comunicación. Duncan lo reconoció como predecible. Claro que lo harían; después de todo, su líder, el Papa, sigue con nosotros. Señaló a Lune, que ahora se dirigía con determinación a los aposentos del capitán. Esta es una gran oportunidad para que te reencuentres con tu mentor, Morris. Ha pasado tiempo desde que lo viste fuera del reino de los sueños. Morris asintió y se dirigió a los aposentos del capitán. Dirigiéndose a Vanna, cuya resiliencia no parecía mermada por los recientes desafíos, Duncan le preguntó: “¿Cómo te encuentras, Vanna? ¿No deberías descansar bien en tu habitación?”. Recordó cómo casi se desplomó de agotamiento cuando la ayudó a subir a bordo. Sin embargo, ahora parecía con energía. Vanna se puso a prueba saltando en el sitio, estirándose y dándose palmaditas en el pecho con aire triunfal. “Me siento bastante renovada, la verdad”, declaró. “Un breve descanso en cubierta bastó para recuperar las fuerzas”. Duncan se quedó brevemente sin palabras, con una expresión que mezclaba sorpresa y diversión, mientras que Shirley expresó incredulidad. “Es realmente increíble. Pensar que un atleta podría recuperarse de haber sido quemado por el sol no solo veintisiete veces, sino también tras un breve descanso al aire libre”. Vanna la corrigió con seriedad: “En realidad, fueron veintiocho veces, no veintisiete. Debí haber contado mal antes por el calor”. Mientras Vanna y Shirley se alejaban, debatiendo el número de veces, Duncan sacudió la cabeza divertido. -Eso es agradable-dijo una voz suave. Duncan se giró y vio a Alice, delicada como una muñeca de porcelana, sentada en un gran barril al borde de la cubierta. Disfrutaba de la luz del sol, balanceando las piernas por la borda al compás del movimiento del barco. -Eso es bonito -repitió con un suspiro de satisfacción. Duncan se acercó curioso y preguntó: ¿Qué es tan lindo? Sobresaltada por su repentina llegada, Alice casi se cae del barril. Jadeó y rápidamente se agarró del brazo de Duncan para estabilizarse. ¡Ay! ¡Me asustaste! Con el corazón aún acelerado, Alice se estabilizó en el barril, agarrándose a Duncan. “Me diste un buen susto”, rió aliviada. Duncan rió con cariño y le acarició el cabello con delicadeza. "¿Qué te hace suspirar con tanta satisfacción?", preguntó. Alice suspiró profundamente, llena de profundo alivio mientras observaba su entorno. “Es la paz de la normalidad lo que es tan encantador”, reflexionó, mientras sus ojos recorrían la Ciudad-Estado ahora en calma. Ni un incendio catastrófico, ni árboles extraños... todo luce tal como lo recuerdo. Nuestro barco navega en el mar dócil, ya no flota sobre ese bosque inquietante y fantasmal. Y puedo volver a mis tareas habituales: la simplicidad de fregar la cubierta, la rutina de cocinar en la cocina. Mientras reflexionaba sobre sus deberes del día, Alice saltó de su asiento con agilidad felina y salió corriendo. Llamó a Duncan, saludando con energía: "¡Ha empezado el día! ¡Hora de preparar el desayuno! ¡Ya verás, Capitán!" Duncan observó cómo Alice, el pequeño torbellino, cruzaba apresuradamente la cubierta. Su prisa provocó un percance al chocar con una cuerda tensa, lo que la hizo caer sobre Shirley y Dog, provocando un pequeño caos. Mientras tanto, Vanna corrió a recuperar el tocado de Alice, que había volado en medio del alboroto. Esta pequeña perturbación pareció despertar el habitual ritmo animado a bordo del Desaparecidos. Tras observar la escena con una mezcla de diversión y reflexión, la mirada de Duncan volvió al enorme barril donde Alice había estado sentada. Lo empujó con el pie, reflexionando sobre su reciente conversación. "¿Les reconforta a los demás volver a la normalidad?", se preguntó en voz alta, aunque más para sí mismo que para nadie más. El barril se tambaleó ligeramente al tocarlo y, para su sorpresa, la tapa se abrió, revelando que estaba repleto de amuletos de olas. El barril había tenido múltiples propósitos: guardar los amuletos de Vanna, servir de asiento a Alice, quizás incluso como escritorio improvisado para los deberes de Dog o como lienzo para los bocetos de Shirley. Parecía protestar en silencio por sus múltiples funciones. Una sonrisa triste apareció en el rostro de Duncan mientras volvía a colocar la tapa con cuidado. Luego se sentó en el barril cerrado, con la mirada fija en el horizonte, donde el sol lo bañaba todo con una luz dorada. Fue un momento de paz en un mundo que últimamente había sido demasiado caótico. Para Duncan y la tripulación del Desaparecidos, este simple regreso a la normalidad fue, sin duda, un preciado respiro.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 647

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 646

Estás leyendo el capítulo 646 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.