arrow_back

Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 643 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. Para Duncan, la Gran Aniquilación había pasado de ser un enigma oscuro y secreto a una revelación comprensible después de descubrir una idea fundamental dentro de este antiguo y expansivo misterio. El cataclismo conocido como la Gran Aniquilación se originó por la colisión de diferentes mundos. La discordancia fundamental entre estos mundos alteró los resultados de este evento monumental, marcando el comienzo de la extraña y peligrosa era que ahora es nuestra realidad. Los horrores que una vez soñaron los habitantes de la Atlántida apenas arañaron la superficie de este vasto conflicto cósmico. Sin embargo, esta fue sólo una versión simplificada de los hechos, que sugiere que no fueron sólo dos mundos los que chocaron. A medida que Duncan desentrañaba estas revelaciones, experimentó una profunda transformación. Por un breve y desconcertante instante, su visión se disolvió en un remolino de colores informes. En este espectro hipnótico, vislumbró la esencia misma de la existencia, viéndolo todo como delicados destellos de luz celestial, cada uno moldeado por intrincadas estructuras de datos. Vio un universo constantemente al borde de una decadencia controlada. Con sus naturalezas contrastantes, estas entidades estaban atrapadas en un ciclo interminable de desintegración y reconstrucción dentro de este universo basado en datos. Duncan sintió que se acercaba a la respuesta definitiva a las numerosas contradicciones y desequilibrios del mundo. Sin embargo, este momento de iluminación fue fugaz. Se dio cuenta de que le faltaba un elemento crucial, una variable vital. Devuelto a la realidad por su mente lógica, Duncan abrió los ojos, abrumado por una cacofonía de voces. Al desvanecerse el ruido, recuperó la claridad. Ahora comprendía mejor la Gran Aniquilación y el surgimiento de la era de las profundidades marinas. Pero ¿cuál era la elusiva variable clave? A pesar de su nueva comprensión de la mecánica del universo, ¿qué aspecto crucial aún se le escapaba? Abrumado por esta significativa revelación, los pensamientos de Duncan rebosaban de ideas complejas y desconcertantes. Se concentró al notar la mirada preocupada de Lucrecia. Ahora no era el momento para reflexiones filosóficas. “Está bien. Acabo de tener una revelación” dijo con naturalidad, restándole importancia a su breve desorientación. Luego miró hacia afuera, escudriñando el horizonte. El Desaparecido navegaba sobre una pantalla brillante, una ilusión de luz solar. Intensos fuegos de gran potencia consumían rápidamente esta barrera, desgarrando su estructura aparentemente invencible. La potente energía liberada causaba distantes remolinos de brillo y llamas. Sin embargo, romper completamente esta barrera luminosa requeriría más paciencia. Esto es a menos que apareciera una fragilidad repentina dentro de la propia barrera. Los vientos, antaño violentos, que azotaban ferozmente el desierto comenzaron a amainar. A medida que su fuerza disminuía, el velo de tormenta, hasta entonces impenetrable, se agrietó, extendiendo nubes de arena y polvo fino por el paisaje. Del polvo que se asentaba, surgió una fuente de luz solar cada vez más débil. Este sol artificial flotaba sobre un vasto lago de lava fundida, con su superficie parpadeando intermitentemente como si estuviera vivo. Una suave brisa comenzó a soplar y de las cenizas dispersas, una figura comenzó a tomar forma. ¡¿Qué vas a?! Un rugido potente y estremecedor estalló, con palabras en un idioma antiguo mezclándose con la fuerza del grito. Bajo el engañoso resplandor de este sol artificial, los numerosos ojos del Hijo del Sol temblaron con intensidad, fijos en la figura que resurgió de las cenizas. En su rugido se podían ver emociones humanas: ira profunda. Con serena elegancia, Vanna alzó su enorme espada, observando con calma el sol herido. “Eres solo un remanente de los dioses antiguos. No eres tan formidable como sugieren las leyendas”, dijo en voz baja. La Descendencia del Sol, sin embargo, parecía no escucharla y repetía su insistente pregunta: ¿Qué eres? La atención de Vannas se centró brevemente en ella misma. Los últimos restos de ceniza la rodeaban, atraídos por las espectrales llamas verdes que la envolvían. Las sensaciones comenzaron a regresar; su sangre, antes ausente, fluía y latía por sus venas. Un corazón humano retomó su ritmo en su interior, su latido palpable. Ella podía sentir claramente su regeneración milagrosa. Simplemente una colección de cenizas, afirmó, dando un paso hacia la entidad. ¿Cenizas? ¡No, eres mucho más!” replicó la Descendencia del Sol con una voz grave y áspera que resonó por toda la extensión. “Subespacio, detecto tu aroma único en ti. Eres un eco, un remanente del subespacio que ha trascendido esta realidad... ¡¿Qué eres?! Vanna se detuvo en sus pasos. Un destello de sorpresa cruzó sus ojos, rápidamente reemplazado por reflexión. Reuniendo las piezas de sus revelaciones, habló en voz alta: “¿Entonces sugieres que soy una reliquia del subespacio?”. El Vástago del Sol no respondió, sino que emitió un rugido profundo e inquietante. Parecía herido pero desafiante, mientras empezaba a reunir llamas y luz a su alrededor, sanando el halo brillante que lo rodeaba. Sin embargo, Vanna mantuvo la calma. No esperaba descubrir todos los secretos de este ser hereje. Quizás creía que ya había resuelto el misterio. De hecho, Vanna era esencialmente una silueta formada desde las profundidades del subespacio. Este poder subespacial había revivido las cenizas latentes durante más de diez años, transformándolas en la figura que ahora conocemos como Vanna. Mediante esta transformación, su alma había sido intrincadamente tejida por los hilos del subespacio. Así, describirla como una criatura renacida del subespacio capturaba su verdadera esencia. Así que el capitán realmente es una entidad sobrenatural. Vanna susurró para sí misma. Tras una breve pausa, pareció detectar un cambio en el entorno. Miró fijamente al sol que brillaba en el horizonte. El Hijo del Sol, al sentir su mirada, percibió una inquietante implicación. Su exterior, como pintura fundida, comenzó a ondularse y temblar, emitiendo un sonido similar a un gruñido, un sonido que podría interpretarse como una amenaza velada o una advertencia. Sin embargo, Vanna parecía imperturbable. Se mantuvo firme ante el calor inminente y los peligrosos rayos de sol que se intensificaban alrededor de la Descendencia Solar. Incluso seres como tú pueden sentir miedo, comentó con tono juguetón. De repente, el cielo explotó. Un vasto mar de fuego, salvaje y caótico como una tormenta, surgió de la nada, cubriendo rápidamente una gran área del cielo. Este resplandor disipó momentáneamente las nubes y vapores remanentes, actuando como una barrera entre dos mundos antes de comenzar a descender hacia la tierra. De entre este torbellino de fuego, emergió una silueta gigantesca. Se abalanzó hacia adelante, decidida a desgarrar el cielo. A medida que esta gigantesca figura se acercaba, una fugaz luz dorada titiló en el borde de la masa ardiente, como si intentara reconstruir un escudo contra el asalto. Pero rápidamente, esta barrera temporal se rompió, emitiendo un sonido melódico y sobrecogedor. De esta escena tumultuosa, una enorme nave envuelta en llamas se desplomó del cielo. El Hijo del Sol emitió una serie de gritos profundos y conmocionados, lidiando con la realidad de que la barrera que había construido con tanto cuidado había sido penetrada sin esfuerzo por una fuerza alienígena. Las llamas, antes controlables, que decoraban su barrera ahora desafiaban su voluntad. Sus numerosos ojos, que semejaban una noche estrellada, se sintieron irresistiblemente atraídos por la nave que descendía. Desde el núcleo de esta nave ardiente, se reveló el exterior, creado con llamas y luz resplandecientes. Los zarcillos dentro de esta carcasa incandescente se extendieron instintivamente, absorbiendo la radiante luz del sol. Numerosas miradas sobrenaturales se fijaron en la silueta del Desaparecido, en particular en una figura envuelta en las llamas. El momento de la revelación había llegado. Una voz fuerte y resonante resonó desde arriba: Contemplad mi presencia. En respuesta, las llamas del caparazón del Descendencia Solar se transformaron, adquiriendo un tono verde espectral. Estas etéreas llamas verdes, moviéndose con una intención casi consciente, se extendieron como un reguero de pólvora, consumiendo y transformando al ser celestial desde dentro, alterando su esencia misma en un instante. A pesar del feroz ataque de las llamas sobrenaturales, el Hijo del Sol demostró una resiliencia notable. Se alzó del suelo con toda la fuerza que pudo reunir, impulsándose hacia el cielo en un intento desesperado por sobrevivir. Casi al mismo tiempo, un rayo brillante y ardiente surgió del frente del Desaparecido. Este rayo, un arco dorado radiante, surgió con inmenso poder desde la proa etérea de la nave, apuntando directamente hacia arriba. Con precisión, apuntó al Hijo del Sol, que ahora parecía un cometa llameante surcando el cielo. En cuestión de segundos, el rayo dorado atravesó el corazón de la entidad que huía. Sin embargo, a pesar del duro golpe, la Descendencia del Sol exhibió una tenacidad inquebrantable. Titubeó momentáneamente, pero luego continuó su rápido ascenso, aparentemente decidida a escapar de los límites de este reino. Por un breve instante, pareció que el Hijo del Sol realmente podría lograr escapar. Pero justo cuando se acercaba al borde de la atmósfera, a punto de desaparecer en la inmensidad del espacio, una enorme silueta emergió, bloqueando su camino. Era una cabra negra titánica. Esta enorme criatura, tan grande como montañas y proyectando una sombra como una tormenta inminente, tenía relámpagos etéreos jugando alrededor de sus cuernos enroscados. Sus ojos brillaban con un verde hipnótico, haciendo eco de las llamas del cielo. El cuerpo humanoide de la cabra, aparentemente creado a partir de las mismas llamas que llenaban los cielos, se transformaba continuamente en una danza tumultuosa. Asintió brevemente hacia el Desaparecido, luego fijó su mirada penetrante en la desesperada bola de fuego. Estratégicamente posicionada entre las nubes, la cabra se preparó para un enfrentamiento directo. Bajando su enorme cabeza, lista para embestir, se lanzó repentinamente hacia adelante con una velocidad increíble. A medida que avanzaba, el mar de llamas tras ella pareció apoyar su causa, creando una estela ardiente a su paso. Con la apariencia de un meteorito oscuro y formidable, la cabra se precipitó hacia su objetivo con tal velocidad que casi parecía una mancha borrosa. Entonces, con un impacto cataclísmico, chocó con la bola de fuego ascendente. La explosión y la onda expansiva de esta colisión fueron tan poderosas que borraron la brecha que aún separaba los dos reinos. Montañas distantes se derrumbaron y gran parte del ya frágil paisaje quedó destruido. En esta feroz colisión, la Descendencia del Sol se desintegró. Sus restos, tanto grandes como pequeños, fueron inmediatamente envueltos por las inquietantes llamas verdes y reducidos a cenizas. Un núcleo brillante, el corazón de la Descendencia del Sol, se desplomó del cielo, pero antes de que pudiera descender más, fue rápidamente envuelto y consumido por una oleada de llamas etéreas. Tras emerger ilesa del infierno causado por la enorme explosión, la imponente cabra humanoide descendió del reino celestial. Aterrizó con gracia junto a los Desaparecidos y adoptó una postura majestuosa ante Vanna, lista para los próximos acontecimientos.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

Continúa leyendo

Ascuas de aguas profundas (Novela)

Capítulo 644

Siguiente Capítulo ›

Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 643

Estás leyendo el capítulo 643 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.