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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 642 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
. En un tenso esfuerzo por manejar el frágil barco de papel, Lucrecia lo navegó cuidadosamente hacia Desaparecidos, una majestuosa nave que flotaba justo por encima del dosel del bosque. Desde la distancia, la tripulación del Desaparecidos observó el inestable barco de papel mientras se tambaleaba y se desplazaba erráticamente por el aire, con la impresión de que podría estrellarse en cualquier momento. A pesar de su considerable tamaño, el Desaparecidos demostró una agilidad notable, impulsado por una fuerza invisible, y rápidamente se posicionó bajo la trayectoria descendente de Lucretia y su grupo. Mientras el barco de papel, ahora maltratado y balanceándose violentamente, hacía algunos ajustes finales, se estrelló y se estrelló torpemente sobre la cubierta del Desaparecidos. Shirley y Dog salieron despedidos del bote, rodando por las tablas de madera. Tras varias caídas desorientadoras, se pusieron de pie. Al recuperar el equilibrio, una figura alta se acercó: era Duncan. Mostró preocupación al ofrecerle ayuda a una Shirley desorientada, mientras que Nina también recibió su ayuda cerca. Quitando importancia a la confusión, Shirley exclamó: “¡Cielos! ¡Qué poco nos costó! De verdad pensé que estábamos perdidos”. Al reconocer a Duncan, Nina gritó alegremente: ¡Tío Duncan! y corrió a abrazarlo fuertemente. Duncan devolvió el abrazo con cariño y le dio unas palmaditas en la cabeza a Nina. Luego dirigió su atención a Morris, quien permanecía firme con una mano en su bastón y la otra sosteniendo un complejo dispositivo parecido a un giroscopio. Sus sonrisas intercambiadas la reconfortaron. Mientras tanto, Lucrecia, previendo el choque, saltó del bote a tiempo, agarrándose brevemente a uno de los mástiles antes de descender con gracia. Duncan rió entre dientes al ver a su grupo. “Sin duda, todos saben cómo hacer una entrada espectacular. Surcar los cielos turbulentos en un barquito de papel improvisado es todo un logro”. Sacudiéndose el polvo, Lucrecia admitió con una sonrisa tímida: Sí, admito que el encanto de ese barco necesita algunos ajustes. Atrapada por la emoción, Nina tiró de la manga de Duncan y señaló hacia arriba: ¡Mira, tío, ahí arriba! Duncan asintió en señal de reconocimiento: "Sí, lo he visto". Sobre ellos se extendía una magnífica barrera hecha de pura luz solar, que dividía dos mundos distintos. Se alzaba protectora sobre un vasto desierto. Morris se acercó con expresión seria. Vanna podría estar atrapada al otro lado. Dijo con gravedad: “Esta poderosa barrera está marcada por el Sol Negro. Quien la haya establecido claramente apunta al Sol que Vanna mencionó. Sin darnos cuenta, nos hemos convertido en parte de su plan”. Duncan sostuvo la mirada seria de Morris y asintió: “Estoy consciente. Esta barrera está diseñada específicamente para bloquearme”. Al oír esto, Nina miró a ambos hombres con curiosidad. “Entonces, ¿cuál es nuestro siguiente paso? ¿Podemos simplemente seguir adelante?” Duncan la miró con una sonrisa juguetona. Parece que la inclinación de Shirley por las acciones imprudentes se está extendiendo. Querida, la fuerza bruta no siempre es la solución. Mientras hablaba, la atención de Duncan se centró una vez más en el brillante velo iluminado por el sol que estaba sobre ellos. De repente, un profundo y extraño gemido emanó del núcleo de la nave. El Desaparecido se vio envuelto en un resplandor resplandeciente y sobrenatural y ascendió hacia el vibrante espectáculo de luz de arriba. Lo que siguió fue un cambio drástico en la gravedad. El Desaparecido tembló violentamente dentro de la barrera de luz, reaccionando al cambio repentino al transitar entre los dos mundos. Al recuperar el equilibrio en la cubierta, Shirley parpadeó confundida, intentando comprender su nuevo entorno. El Desaparecido flotaba ahora peligrosamente cerca de la turbulenta superficie de la barrera de luz, con un vasto desierto debajo y el exuberante bosque verde, y los lejanos ecos de la Atlántida aparentemente invertidos sobre ellos. El Velo Iluminado por el Sol, actuando como barrera protectora entre reinos, respondió con rapidez a la intrusión. Al igual que con la llegada de los barcos de papel, la luz del sol se transformó en llamas rugientes que se alzaron amenazantes hacia el Desaparecido al traspasar su umbral. Estas llamas se elevaron, hirviendo y gigantescas al converger. Inesperadamente, cada llama que se acercaba a los Desaparecidos se transformaba, emitiendo un misterioso resplandor verde. Estas se transformaron en tranquilos fuegos espirituales que rodearon la nave. En un instante, este fuego verde espectral comenzó a dominar la barrera, extendiéndose rápidamente como una infección desenfrenada, abrumando rápidamente su extensión dorada. ¡La barrera, una vez majestuosa y radiante, comenzó a disolverse ante sus ojos! Nina, completamente cautivada por la transformación que se desarrollaba, observó con asombro cómo la barrera dorada era superada por un creciente mar de llamas verdes fantasmales. Murmuró con asombro: “Increíble”. Mientras tanto, Duncan permanecía contemplativo, con la mirada fija en la frontera cambiante entre los mundos. Estaba absorto en sus pensamientos sobre las peculiaridades que había experimentado durante el abrupto cambio gravitacional. El cambio de gravedad fue repentino y desconcertante. En lugar de una transición gradual entre dos campos gravitacionales, se produjo un equilibrio momentáneo donde la gravedad pareció detenerse, seguido de un cambio repentino al acercarse al límite. Este fenómeno sugería una interacción más compleja que la simple fusión física de dos mundos. No se trataba simplemente de dos entidades cósmicas rozándose. Aunque alarmantemente cercanas, las influencias gravitacionales de ambos dominios permanecieron notablemente independientes, casi como si fueran fundamentalmente incompatibles. En esta cruda comparación, tanto el frondoso bosque como los áridos mundos desérticos mostraban signos de un misterioso deterioro. La realidad comenzó a distorsionarse, dando origen a criaturas indefinidas provenientes de rincones ocultos. Sorprendentemente, el antiguo árbol de la Atlántida comenzó a fragmentarse y a arder incluso antes de llegar al desierto flotante. Toda la experiencia se asemejaba a una forma de corrupción espiritual a escala cósmica. Se trataba de dos mundos distintos, aparentemente incapaces de reconocerse, aceptarse o coexistir en armonía. Su proximidad provocó una distorsión mutua. La mirada de Duncan se elevó hacia Atlántida, el Árbol del Mundo, que ahora se desintegraba entre las nubes; su otrora majestuosa apariencia estaba desfigurada hasta quedar irreconocible. A medida que se desintegraba, la patria élfica mostraba signos de sucumbir a una sombra creciente, sumiéndose en el caos. Este reino élfico, a menudo descrito como el Sueño del Sin Nombre, retrataba la Atlántida sumida en una pesadilla implacable. La escena que se desarrollaba ante Duncan retrataba las profundidades de esa pesadilla. Esta fue una época anterior a la Era del Mar Profundo, durante la Gran Aniquilación, cuando dos mundos chocaron. Duncan se quedó pensativo. ¿Dos mundos? ¿Pero realmente solo hay dos?, se preguntó. Sus pensamientos se desviaron hacia visiones de un guerrero con armadura, un reino dominado por la magia y espadas que se desvanecían al caer la noche, la luna que iluminaba el cielo nocturno de su tierra natal, la niebla perpetua que envolvía su apartamento y los variados pero contradictorios relatos históricos preservados en diferentes ciudades-estado. Textos antiguos de una época olvidada, llenos de mitos peculiares, civilizaciones perdidas imposibles de rastrear, reliquias inexplicables de épocas desconocidas y las profundas corrupciones que estas reliquias albergaban. Ciertas reliquias parecían intrínsecamente nocivas para su entorno, capaces de distorsionar y corromper el medio ambiente. Algunos eran tan peligrosos que no se les permitía manifestarse físicamente. No había forma de contenerlos ni neutralizarlos; su destrucción inmediata era la única opción. Estos eran temidos y conocidos como los Prototipos Blasfemos. Duncan permaneció inmóvil en la cubierta del Desaparecidos, atrapado en la estrecha brecha entre dos mundos al borde de la destrucción mutua. En medio de esta inquietante calma antes del inminente apocalipsis, pareció comprender la verdadera esencia de la Gran Aniquilación, desprovista de mitos y leyendas. Casi instintivamente, Lucrecia percibió un cambio preocupante en la atmósfera. La cubierta parecía acariciada por un viento invisible, con una presencia densa y abrumadora formándose lentamente a su alrededor. Rápidamente se volvió hacia la fuente de ese intenso sentimiento. Una suave luz estelar brillaba cerca, tomando la forma de una vaga figura humana. Aunque parecía tan cerca que se podía tocar, había una sensación de distancia infinita. La figura no era grande, pero emanaba una profunda inmensidad, como si sus contornos fueran incomprensibles. Lucrecia recordaba haber visto ese mismo resplandor antes, durante un momento crucial en su reciente reencuentro con su padre. Por un instante, vislumbró la realidad que se escondía tras la apariencia física de su padre. Pero ahora la situación parecía diferente. Las reglas habituales de la vista y la percepción parecían insuficientes ante esta misteriosa luz estelar. Para su asombro, la visión de Lucrecia comenzó a distorsionarse y doblarse bajo esta luz, llena de misterios que escapaban a su comprensión. Intentó apartar la mirada, pero era como si sus ojos estuvieran cautivados por la propia luz estelar. Justo cuando pensó que podría perderse ante el brillo abrumador, la luz comenzó a desvanecerse. Después de un momento de desorientación, sintió un toque familiar: era la mano protectora de su padre. Apretando su mano para darle estabilidad y consuelo, la movió cautelosamente a un lado, mientras sus ojos buscaban el lugar donde había estado la radiante figura apenas unos segundos antes. La forma brillante había cambiado nuevamente a la figura familiar de Duncan. No hay necesidad de tener miedo, la voz tranquilizadora de su padre la tranquilizó, estoy aquí. Aún conmocionada por el encuentro, Lucrecia preguntó, intentando disimular su inquietud: ¿Qué fue eso? Hace un momento, tú estabas... Está bien, interrumpió Duncan suavemente, acabo de tener una especie de epifanía.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 642

Estás leyendo el capítulo 642 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.