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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 639 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Desde arriba, una vasta y nueva masa de tierra descendió amenazadoramente, amenazando con una catastrófica fusión con otro mundo. Este evento no fue solo una combinación física de dos paisajes; fue una fusión surrealista, casi espiritual, que alteró la esencia misma de la realidad. Al presenciar el caos resultante” paisajes distorsionados y bosques envueltos en la locura”, Lucrecia comprendió el profundo impacto de estos eventos. Normalmente, la insaciable curiosidad de Lucrecia la habría impulsado a investigar esta anomalía. Habría buscado la opinión de expertos y eruditos de diversas ciudades-estado, reuniendo a las mentes más brillantes para descifrar este extraordinario suceso. Sin embargo, el peligro inmediato hizo que tales investigaciones fueran imposibles. Su frágil nave de papel se sacudió violentamente tras la colisión. Parecía un delicado barco en medio de una feroz tormenta, con la majestuosidad de la Atlántida en el centro. Una poderosa fuerza irradiaba del núcleo de la Atlántida, enviando ondas que resonaban entre el cielo y la tierra. En medio de los violentos temblores, su nave de papel crujió de forma amenazante. Incluso la formidable Bruja del Mar luchaba por mantener el control, tambaleándose al borde del desastre. Al ver el rostro severo de Lucrecia y su firme agarre sobre la cabeza de Dog, Shirley exclamó en pánico: ¡¿Vamos a estrellarnos?! Ignorando la alarma de Shirley, Lucrecia evaluó el mundo que se desmoronaba a su alrededor. Tras una rápida evaluación, señaló hacia una zona distante y declaró: “Nuestro refugio está allí”. ¡Qué locura!” gritó Shirley, con la voz llena de miedo. “¿Puedes siquiera encontrar un lugar seguro en medio de todo este caos? La destrucción corrosiva ha cesado. Lo que queda es el fuego furioso. Créeme, a pesar de su intensidad, el fuego es mucho más predecible que esas sombras siniestras y cambiantes” le aseguró Lucrecia a Shirley con una mirada. Inmediatamente dirigió su vacilante recipiente de papel hacia una parte del bosque menos consumida por las llamas. Mientras la nave avanzaba velozmente por el desierto lleno de humo, los gritos de Shirley resonaban a su alrededor. El otrora majestuoso árbol de la Atlántida se derrumbó, esparciendo escombros ardientes. Mientras tanto, la masa de tierra que descendía, con relieves, grietas y ondulantes dunas de arena, continuaba su implacable descenso. Este descenso lento pero imparable trajo consigo una destrucción inevitable, que parecía eterna mientras aplastaba metódicamente todo lo que había debajo. Navegando a través de las llamas y el caos, Lucrecia dirigió hábilmente la pequeña embarcación, buscando constantemente un indicio de seguridad dentro de la tormenta de fuego. De repente, un tenue y etéreo destello de luz apareció en la distancia. Con firme determinación, Lucrecia guió la barca hacia esta baliza. La fuerza era tan intensa que Shirley creyó que se dirigían hacia su perdición. Esquivaron una lluvia de brasas y una repentina ráfaga de viento cargado de ceniza, avanzando con paso firme hacia el resplandor en las profundidades del bosque. A medida que se acercaban, la fuente de la misteriosa luz se reveló: una estructura en espiral envuelta en una barrera radiante de luz pura y protectora. Asomándose por el borde del bote, Shirley vio dos figuras familiares dentro de la barrera. Una mezcla de alivio y emoción llenó su voz al exclamar: “¡Son Nina y el anciano! ¡Son ellos!”. Su alegría fue breve. El bote, forzado al límite, se hizo añicos al aterrizar abruptamente, desintegrándose en una nube de polvo. Instintivamente, Shirley abrazó a Dog con fuerza y saltó. Rodaron y derraparon hasta detenerse a centímetros del borde brillante de la barrera. Al levantar la vista, vio a Nina, tranquila y serena, de pie junto a un señor Morris visiblemente conmocionado. A medida que fragmentos de papel multicolores caían en espiral alrededor de Shirley, se reformaron mágicamente en Lucrecia. Nina les hizo un gesto para que se unieran a ella detrás de la seguridad de la barrera. Sin decir palabra, Shirley y Lucrecia entraron rápidamente en el escudo brillante. A pesar de su apariencia fantasmal, el escudo bloqueó con firmeza el caos exterior. Me sentí como si entrara en otro mundo. 𝙛𝒓𝒆𝙚𝒘𝒆𝓫𝙣𝓸𝙫𝓮𝒍 . 𝒄𝒐𝓶 El rugido del bosque se apagó en un murmullo lejano, y la barrera detuvo el fuego furioso que había consumido la tierra. Ni humo ni gases tóxicos podían penetrar este santuario. Una brisa fresca alborotó el cabello de Shirley mientras estaba de pie sobre un frondoso césped, sorprendida por un arbusto floreciente a su lado. Increíble, ¿cómo lo lograste? Lucrecia y yo solo pudimos refugiarnos en las nubes” susurró Shirley con asombro”. Nina meneó la cabeza, indicando que no era responsable, y señaló hacia atrás. Shirley siguió el gesto de Nina y vio un árbol pequeño pero robusto. En medio de la devastación circundante, se alzaba resistente, con sus raíces firmemente incrustadas en la tierra desmoronada. Este árbol, modesto pero desafiante en el vasto caos, fue la fuente de la punta brillante protectora, proporcionando santuario en medio de la devastación. Mientras el viento agitaba las hojas, Shirley creyó oír un susurro suave y etéreo: Sígueme, te guiaré al Muro Silencioso, pero la voz se desvaneció rápidamente, arrastrada por la brisa. Al notar el cambio en la expresión de Shirley, Nina confirmó: Ahora estamos ante el Muro Silencioso, su forma más verdadera. Con curiosidad mezclada con aprensión, Shirley se acercó cautelosamente al árbol. Las puntas de sus ramas le rozaron los hombros, provocándole un escalofrío en la espalda. Luego miró más allá de la barrera. Afuera, la escena era de un caos apocalíptico. La otrora majestuosa copa del árbol conocido como Atlántida se desmoronaba bajo la presión de un reino extranjero invasor. El bosque ardía, y a lo lejos, el terreno parecía elevarse hacia un desierto ardiente suspendido amenazante en el cielo, ahora oscurecido por una densa niebla. A pesar del caos, los sonidos eran silenciados para Shirley, como si estuviera observando una tormenta desde una habitación acogedora y distante. ¡Qué serenidad en medio del caos!, murmuró, casi para sí misma. Ella sabía que su tranquilo refugio era temporal y frágil. Por ahora, en medio de un mundo en decadencia, sintió una fugaz sensación de seguridad y paz, todo gracias a la delicada luz de su santuario. Vanna se protegió los ojos del viento arremolinado y se preguntó: ¿Qué vendrá después en este cataclismo? Mirando hacia adelante, vio cómo el paisaje invertido se acercaba al suelo. El Árbol del Mundo, una presencia imponente y majestuosa, fue el primero en tocar tierra, y su extensa copa se unió suavemente a la tierra. Este punto, donde según las leyendas desaparecieron gigantes, era ahora el corazón de la convergencia de dos mundos. Pronto, las montañas de ambos mundos entraron en contacto, desprendiendo destellos brillantes como una tormenta inminente con la fuerza suficiente para perturbar la realidad. Arriba, una vasta extensión de fuego se extendía, pintando un espectáculo sombrío. Observó cómo el mundo, antaño exuberante, sucumbía a las llamas, reflejando el destino del mundo desértico que se extendía a sus pies. Curiosamente, la colisión entre ambos mundos pareció ralentizarse. Era como si una fuerza invisible moderara deliberadamente el ritmo de su inevitable destrucción. Su mirada entonces se posó en el fascinante orbe que sostenía, donde pequeñas llamas parpadeaban, cada una brillando con la luz que una vez iluminó una gran civilización antes de la Era del Mar Profundo. Incluso ahora, esa antigua luz del sol persistía. Vanna volvió a levantar la vista y su mirada se dirigió a un objeto prominente cercano. Un bastón imponente, monumental y imponente, se hundía en las profundidades de la duna de arena. Su superficie era una inusual fusión de corteza de árbol y roca, como si hubiera sido moldeada por el paso del tiempo. La vasta extensión de fuego que se extendía sobre él iluminaba el bastón, provocando que las llamas danzaran a lo largo de su exterior pétreo. La luz parpadeante revelaba intrincadas inscripciones, relatos y símbolos grabados por las manos de gigantes. Por un breve instante, Vanna sintió una profunda conexión con estas inscripciones. Estudió atentamente las complejas escrituras y símbolos, casi oyendo las resonantes voces de los gigantes narrando sus historias. En este lugar dominaron la esencia del fuego. Aquí descubrieron los secretos del cultivo. En una ocasión, una inundación catastrófica devastó esta tierra; las aguas crecieron furiosamente, sembrando el caos y la desesperación. Sin embargo, posteriormente, enriquecieron el suelo con una fertilidad inigualable. Aquí se desarrolló el arte de la construcción naval. Aprovecharon el poder puro del rayo. Obligada, Vanna se acercó a la base del bastón. Lentamente, miró hacia la parte superior, donde se decía que no tenía marcas. Pero ahora, había una nueva inscripción allí. En una época pasada, un gigante grabó las últimas palabras en la piedra. La deidad encargada de registrar los anales del tiempo escribió el último capítulo del Pilar de la Cronología: Ta Ruijin y el Viajero concluyeron su último viaje. Una atmósfera inquietante comenzó a envolver la zona, llena de susurros lejanos y suaves y misteriosos crujidos. El aire, cargado de una calidez sobrenatural, se condensaba en un vórtice invisible. Vanna se dio la vuelta, con sus instintos alerta, percibiendo la fuente de esa perturbación. Presenció un espectáculo sin igual: un juego de luz iridiscente danzando a través de una mezcla caótica de fuegos abrasadores y sombras retorcidas, surgido de la fusión de dos realidades. Estas hebras brillantes parecían extenderse a través de una grieta mística, emitiendo un calor intenso. Arriba, se entrelazaban y convergían, formando un enorme orbe ardiente. Este cuerpo celeste, con reminiscencias del sol, vibraba con energía. Corrientes de poder ardiente brotaban de él, cada explosión encarnando tanto la creación como la destrucción. Mientras flotaba en el umbral entre los mundos en colisión, emitía una fuerza casi tangible. La entidad solar comenzó entonces su descenso hacia las arenas, revelando su verdadera naturaleza al solitario observador que se encontraba abajo. Oculta tras este exterior luminoso se encontraba una visión aterradora: numerosos tentáculos sinuosos, cada uno rematado con ojos malignos y alienígenas. Estos ojos, fríos y carentes de empatía, se fijaban fijamente en la figura que se encontraba junto al enorme pilar. Arrodíllate ante mí, una voz escalofriante y autoritaria resonó desde el retoño del sol.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 639

Estás leyendo el capítulo 639 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.