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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 596 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Shirley se quedó paralizada, observando la desconcertante escena que se desarrollaba ante ella. Parecía surrealista, casi como si estuviera en medio de un sueño extraño y aterrador. Quedó momentáneamente paralizada, presa de la incredulidad y la incertidumbre. Mientras esto sucedía, Shireen extendió su mano derecha con un movimiento lento y deliberado hacia Shirley. Casi magnéticamente atraída por Shireen, Shirley comenzó a acercarse, extendiendo sus dedos para corresponder el gesto. Justo cuando sus dedos estaban a punto de tocarse, una fuerza misteriosa envolvió el brazo de Shireen, haciéndolo parecer como si estuviera envuelto en corteza de árbol. En lugar del suave tacto de los dedos de Shireen, Shirley sintió la textura áspera y rugosa de una rama sólida. Lo que fue aún más impactante fue que esta rama comenzó a crecer a un ritmo asombroso, ascendiendo en espiral hacia el cielo. A medida que el crecimiento continuaba, las ramas se engrosaron, ocultando el rostro de Shireen tras una cortina de hojas verdes. Justo antes de su transformación completa, una mirada de comprensión cruzó por sus ojos. Era como si quisiera transmitirle un mensaje terrible a Shirley. Sin embargo, antes de que pudiera transmitirle ningún mensaje, su rostro se petrificó y se transformó por completo en un árbol, dejando un retoño en su lugar. Abrumada por la extraña transformación de su amiga, Shirley intentó procesar la imagen de Shireen transformándose en árbol y la urgencia en su última mirada. Permaneció inmóvil, lidiando con un torrente de emociones y preguntas. Una pregunta candente resonaba en su mente: ¿Cómo podía alguien, especialmente un elfo, transformarse en árbol? En medio de su confusión, un viento siniestro la atravesó con un susurro, trayendo consigo una palpable sensación de peligro. Salió de su ensoñación y se giró bruscamente hacia el origen de ese presentimiento. En la penumbra del bosque, distinguió un tenue resplandor rojo oscuro y unas figuras sombrías y humeantes que desaparecieron con la misma rapidez con la que aparecieron. Su fiel compañero, Dog, percibió una energía familiar y odiosa: el aura inconfundible de un demonio oscuro. Gruñó: “¡Los Aniquiladores! ¡Han estado acechando en las sombras de los Suntistas!”. Todo le salió bien a Shirley. Los Aniquiladores habían orquestado esta trampa, usando a los Suntistas como cebo para atraerlos. Ya fuera que ambos grupos fueran aliados o que los Aniquiladores simplemente estuvieran manipulando a los Suntistas, su objetivo era claro: eliminar tanto a Shirley como a Shireen. Sin embargo, su plan fracasó cuando la llama del capitán percibió la amenaza de un vástago solar y diezmó a los posibles atacantes. La abrumadora energía de los Suntistas había camuflado la presencia de los Aniquiladores, pero con su cobertura ahora expuesta, se retiraron apresuradamente. Con la mirada fija en el sombrío bosque, Shirley consideró perseguirlos, pero se detuvo. Examinó el claro, observando los restos de los Suntistas, todos reducidos a montones de ceniza por un fuego espectral. Destellos de llamas verdes fantasmales danzaban entre las cenizas, desvaneciéndose lentamente. El misterioso poder, conocido como la llama del capitán, había desaparecido tan abruptamente como había aparecido. Shirley era dolorosamente consciente de que esta poderosa fuerza no era algo que ella pudiera controlar. Comprendió que su reciente huida del peligro se debía más a la intervención de la llama que a sus propias capacidades. No había garantía de que esta formidable fuerza volviera a intervenir en su favor. No pudo evitar preguntarse si la marca protectora del capitán sería solo un gesto puntual. Adentrarse temerariamente en lo desconocido sin la protección garantizada de la llama parecía una decisión precipitada. Si terminaba en una confrontación y se veía superada sin el apoyo de las llamas, se encontraría en una posición peligrosa. Pero su indecisión momentánea fue breve. Antes de que los restos de polvo y la neblina del bosque pudieran evadir por completo los agudos sentidos de Dog, se preparó, apretó la mandíbula, escupió a un lado con determinación y se adentró en la oscuridad del bosque. Mientras pasaba corriendo junto al árbol joven que una vez fue Shireen, las tiernas ramas del árbol la rozaron con ternura, creando un suave susurro que resonó en el silencio del bosque. Después de una carrera aparentemente interminable a través de la espesa maleza, tanto Shirley como Dog comenzaron a mostrar signos de fatiga. “Su olor se está volviendo más débil” comentó Dog, alzando su enorme cabeza para observar los alrededores; sus ojos brillaban con un intenso rojo intenso. Uno de ellos es experto en disimular su presencia. ¿Quizás un cuervo de la muerte? Debemos andar con cuidado. Una expresión de disgusto cruzó el rostro de Shirley mientras susurraba: “Estábamos tan cerca. De verdad creía que podríamos atrapar al menos a uno de ellos”. El perro, aparentemente sumido en sus pensamientos, no expresó sus preocupaciones. En cambio, se concentró en localizar el escurridizo rastro. De repente, la quietud del bosque se vio interrumpida por pasos que se acercaban. Shirley se preparó con rapidez, con su arma encadenada lista, con todos los músculos tensos en anticipación. Sin embargo, de entre la espesura del follaje emergió no el cultista que esperaba. Una joven elfa, ataviada con ropa ligera de caza y blandiendo un hacha de batalla de mango largo de fabricación única, entró en el claro. Al fijar la mirada en la elfa, una sensación de reconocimiento combinada con incredulidad la invadió. Aunque comprendió que estaba atrapada en un sueño fantástico, el rostro familiar de la elfa despertó profundas emociones en su interior. Para sorpresa de Shirley, la elfa, con un toque de asombro, habló. ¿No te avisaron de la evacuación? ¿Por qué sigues vagando fuera del Muro Silencioso? Pillada por sorpresa, Shirley luchó por encontrar la voz. Cuando por fin intentó hablar, las palabras le resultaron esquivas. Miró con desconcierto la figura que tenía delante. Esta elfa, con un asombroso parecido con Shireen, parecía no reconocerla. Shirley se dio cuenta, con un sentimiento de desánimo, de que no era la misma Shireen que había conocido. Era alguien completamente diferente. Aún conmocionada por la inesperada aparición de la elfa que guardaba un asombroso parecido con Shireen, Shirley se agudizó aún más al oír otros pasos detrás de ella. Girándose, su mirada se posó en una imagen familiar y reconfortante: una elegante joven ataviada con un vaporoso vestido negro, abrazando un enorme conejo de peluche. ¿Lucrecia, señorita bruja? El nombre se le escapó de los labios a Shirley, con evidente sorpresa. ¿Shirley? Cuando Lucrecia emergió de la copa de los árboles y vislumbró a Shirley en el cruce de caminos del bosque, la mística que rodeaba a la famosa Bruja del Mar se disolvió momentáneamente, revelando un asombro genuino. Nunca imaginé... El inesperado reencuentro los dejó a ambos sin palabras por un momento. Mientras Shirley, con Dog a su lado, alternaba su atención entre la repentina presencia de la Señorita Bruja y la doncella elfa, su cautela instintiva se activó. Quizás por seguridad. Interrumpiéndola, Lucrecia sugirió rápidamente: Deberíamos confirmar que realmente somos quienes decimos ser. Sin perder el tiempo, Shirley preguntó: ¿Dónde colocaste la cabeza de Alicia ayer al mediodía? Dentro de la olla, llegó la rápida respuesta de Lucrecia. Luego planteó su propia pregunta: “¿Cuál es el último pasatiempo que le ha gustado a mi padre?”. Mientras pescaba, paseaba al perro y alimentaba a las palomas, Shirley respondió con seguridad: Has pasado la prueba. La expresión de Lucrecia se suavizó con alivio. “Igual que tú”, comentó, aflojando la vara de mando que había estado agarrando. Colocó con cuidado el conejo de juguete en el frondoso suelo del bosque. “Esta dimensión onírica tiene sus peculiaridades. La precaución es fundamental”. Su entendimiento mutuo provocó un gesto de asentimiento por parte de Shirley. Rompiendo el silencio momentáneo, la elfa, a quien Shirley había apodado mentalmente Shireen, expresó su curiosidad: “¿Se conocen?”. Lucrecia respondió con aire despreocupado: Sí, somos camaradas. Todavía desconcertada por el asombroso parecido de la elfa con su amiga, Shirley la miró con perplejidad. Dirigiendo su atención a Lucrecia, preguntó con urgencia: “¿Te cruzaste con algún Aniquilador en tu viaje hasta aquí?”. ¿Aniquiladores? Lucrecia frunció el ceño, pensativa. No encontré ninguno. ¿Por qué preguntas? No solo me topé con los Aniquiladores, sino que también me enfrenté a algunos culpables sunitas, reveló Shirley con un dejo de frustración. Para mi irritación, esos cultistas escaparon de mi captura. Procedió a relatar sus recientes aventuras con Lucrecia, detallando su encuentro cercano con un suntista y la milagrosa intervención de la llama del capitán. Sin embargo, omitió con tacto la parte sobre la sorprendente transformación de Shireen en árbol. Después de todo, la elfa llamada Shireen estaba junto a ellas, absorbiendo cada palabra de su conversación con absorta atención. Antes de poder ahondar más en el misterio de estos doppelgangers de Shireen, era crucial asegurarse de que no ocurriera nada impredecible o adverso que los involucrara. Tras recapitular sus encuentros recientes, Shirley se lamentó: “Dog y yo los rastreamos con inquebrantable persistencia, y aun así, cuando la victoria parecía al alcance de la mano, lograron escabullirse”. Respiró hondo, con una expresión de disgusto evidente en su rostro. Uno de ellos, el cuervo de la muerte, posee la asombrosa habilidad de enmascarar auras y distorsionar la realidad. Un oponente así es todo un reto, incluso para alguien tan perspicaz como Dog. Lucrecia, con expresión contemplativa, observó el bosque circundante. Los árboles y el follaje parecían indistinguibles, sin importar hacia dónde se mirara. Tras un momento de contemplación, preguntó: “¿Notaste antes que los Aniquiladores huyeron solo después de presenciar cómo la llama fantasma aniquilaba a los Suntistas?”. Shirley asintió, confirmando: “En efecto”. Salieron corriendo sin dudarlo un segundo, sin importarles en absoluto el destino de sus supuestos camaradas. Lucrecia, intentando reconstruir el rompecabezas, preguntó: Entonces, ¿es posible que la visión de la llama etérea de mis padres los pusiera nerviosos, enviándolos a una retirada presa del pánico? Shirley respondió: “Parece ser así”, pero su voz tenía un matiz de duda. Inclinó la cabeza con curiosidad: “¿Hay algo en esa situación que te resulte desconcertante?”. Lucrecia, optando por eludir la pregunta de Shirley, miró el conejo de peluche que descansaba a su lado. Parecía comunicarse con él de forma no verbal. Rabino, siento que está en sintonía con nuestra conversación. Ante el reconocimiento de Lucrecia, el conejito de juguete se movió ligeramente y dejó escapar un gruñido gruñón: “El rabino aborrece a estos cultistas. Sus mentes son inmundas, contaminadas con pensamientos malignos”. Lucrecia, con aire de expectativa, levantó su vara de mando a modo de directiva silenciosa. Sin más dilación, el conejo, casi como un niño, exclamó: “¡Bien, bien! ¡El rabino lo entiende! El rabino los buscará. ¡Solo asegúrate de no olvidar traer al rabino de vuelta a este reino!” Ella lo instó aún más: “Proceda rápidamente mientras el susto reciente aún esté fresco”. Con un gesto de indiferencia, el conejo de juguete pareció implosionar en un espectáculo de volutas de humo blanco, como bocetos, que se elevaban hacia afuera, ocultando temporalmente su figura caprichosa pero ligeramente inquietante. Al disiparse el humo, la figura del juguete se desvaneció, dejando a Shirley momentáneamente atónita.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 596

Estás leyendo el capítulo 596 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.