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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 590 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Durante el deslumbrante crepúsculo, un momento peculiar donde el mundo parecía estar tejido con la luz del sol y la esencia de la Creación del Mundo, Duncan y sus compañeros avanzaron rápidamente por las calles abandonadas y silenciosas. Su viaje los llevó a un cruce de caminos invadido y obstruido por una profusión de vegetación. Imponentes árboles, con sus vastas ramas, se erguían como centinelas del cielo, dejando poco espacio para que se viera. Enredaderas extrañamente retorcidas se enredaban en los rascacielos cercanos. Las raíces de estas plantas parecían brotar de la tierra, serpenteando por la calle como las venas furiosas de una criatura gigantesca. En medio de la quietud casi fantasmal de esta jungla urbana, ocasionales cantos de pájaros y el susurro de las hojas interrumpían el silencio, dando la impresión de que se encontraban en la frontera entre los sueños y la vigilia. "Todo sigue igual que lo dejamos", reflexionó Duncan en voz alta, con la mirada fija en la extensa enredadera que parecía surgir de un abismo desconocido y la voz cargada de introspección. Estirando el cuello para obtener una perspectiva más clara, Alice notó cómo la enredadera parecía dominar aún más el paisaje. Preguntó con cautela: “Capitán, ¿no parece que esta planta es más grande que antes? Recuerdo que no estaba tan extendida en nuestra última visita”. Tienes razón, respondió Duncan, con un peso en su suspiro, se está expandiendo. Alicia parpadeó, procesando la magnitud de lo que tenía delante y pronunció un asombrado: Increíble. Los pensamientos de Duncan cambiaron rápidamente, haciendo un recuento mental de sus compañeros, particularmente preocupado por las circunstancias actuales de Vanna. Aparte de Duncan y un par de sus aliados cercanos, el resto del grupo se encontraba en el Sueño del Sin Nombre, igual que antes. Curiosamente, sus puntos de entrada en este sueño coincidían con sus experiencias pasadas, lo que indicaba una peculiar coherencia dentro de esta dimensión onírica. La situación de Vanna, sin embargo, era particularmente desconcertante. Una vez más, quedó atrapada en un desierto desolado e interminable. Sin embargo, esta experiencia fue diferente: conoció a una figura colosal que se presentó como un dios. Ahora, caminaba junto a este gigante aparentemente bondadoso, atravesando las interminables dunas. A partir de sus comunicaciones, el gigante la había deleitado con numerosas historias relacionadas con la tradición del desierto. Pero estas historias se desviaban significativamente de las antiguas leyendas que Duncan había escuchado de otros, leyendas que eran universalmente reconocidas en su mundo. ¿Cuál era el secreto de este desierto? ¿Quién era exactamente esta figura que se autoproclamaba divina? ¿Cómo se entrelazaban las eras olvidadas y los cuentos de los elfos? Y, lo más importante, ¿por qué un lugar tan extraño estaba profundamente arraigado en el Sueño del Sin Nombre? Duncan siempre había mantenido un profundo vínculo mental con sus compañeros, lo que le permitía percibir sus emociones y pensamientos. Para aclarar sus ideas, se tomó un momento para inhalar profundamente, llenando los pulmones con aire y luego exhalándolo como si se deshiciera de cualquier distracción persistente. Una vez centrado, volvió a centrarse en el problema inmediato. Ver la enorme enredadera de nuevo en su reino físico fue sorprendentemente reconfortante. Duncan albergaba la preocupación de que los traumáticos sucesos de su último encuentro pudieran haber provocado alteraciones imprevistas en el misterioso Sueño del Sin Nombre. Temía que esto pudiera haber provocado la desaparición de la enredadera o su traslado a otro lugar. Tal giro habría obstaculizado enormemente su progreso investigativo. Afortunadamente, esta pista crucial en su búsqueda seguía presente, aunque con una preocupante modificación: había crecido considerablemente. Duncan reflexionó sobre las implicaciones. ¿Y si la enredadera seguía creciendo sin control? ¿Podría finalmente enredarse y consumir la ciudad entera? Ahuyentando el pánico creciente ante tan sombría posibilidad, Duncan recuperó la compostura. Se acercó con cuidado a la enredadera y extendió la mano, rozando ligeramente su superficie con los dedos. Manténganse alerta y vigilen nuestro entorno” ordenó al dúo que lo acompañaba. “Si ocurre algo fuera de lo común, despiertenme de inmediato. Alice, con una postura que exudaba disposición, afirmó con un rápido: ¡Entendido! Luni, con humildad y deferencia, respondió: Como usted desee, viejo maestro. Tranquilizado por sus respuestas, Duncan se tomó un momento para aquietar su mente acelerada. Entonces invocó la energía mística de la llama. Este poder lo inundó, avivando sus sentidos, permitiéndole fusionar su conciencia con la vasta enredadera y fortaleciendo su vínculo. Dadas las lecciones de su interacción anterior, Duncan estuvo muy alerta para asegurarse de no agitar involuntariamente a la entidad conocida como Atlántida. Después de lo que parecieron meros momentos, volvió a la conciencia, envuelto por una oscuridad absoluta. La neblina omnipresente regresó, oscureciendo su visión. Guiado por su intuición, forzó la vista, intentando atravesar la densa niebla. Poco a poco, una silueta enorme y vaga comenzó a solidificarse. La niebla danzaba y giraba, revelando la majestuosa forma de un barco que había llegado a reconocer. El barco, imponente en su esplendor, parecía flotar etéreo en el abismo, casi como si llamara a Duncan para que se acercara. Sin dudarlo, atendió el llamado. Invocando una manifestación espiritual de sí mismo en el vacío, Duncan aprovechó hábilmente las llamas circundantes para impulsarse hacia la misteriosa nave, enclavada en las profundidades de la niebla. Con un elegante descenso, aterrizó en su cubierta. Al igual que su visita anterior, el barco estaba inquietantemente desprovisto de vida. Jirones de niebla flotaban perezosamente, y la arquitectura del barco proyectaba sombras largas y cambiantes sobre la cubierta envuelta en niebla. Sin embargo, Duncan tenía otros planes esta vez. En lugar de dirigirse directamente a los aposentos del capitán, ubicados en la popa del barco, examinó los alrededores y eligió un nuevo camino. A cada paso que daba en cubierta, los sonidos resonaban de forma inquietante en el vasto y silencioso vacío. Maniobró hábilmente entre montones de cuerdas y equipo diverso del barco esparcidos por el lugar, dirigiéndose a la entrada del camarote principal. En la cubierta del barco, Duncan observó pilas de cuerdas y una variedad de otros artículos marítimos, todos ellos inmóviles en una quietud inquietante, tal como lo estaría cualquier objeto no viviente en cualquier escenario ordinario. Sin embargo, Duncan percibió una notable diferencia entre esta misteriosa encarnación del Desaparecidos y la que conocía: en sus recuerdos a bordo del auténtico Desaparecidos, los objetos en cubierta poseían una naturaleza casi consciente. Al acercarse a ellos, se animaban en respuesta a su presencia, ya sea saludando alegremente a su capitán o emitiendo sonidos peculiares en un intento juguetón de atraer su mirada. Pero aquí, a pesar de que las dos naves eran casi indistinguibles en diseño y apariencia, todo a bordo parecía vacío de vida, inquietantemente sin vida. Con un atisbo de confusión en el ceño, la mirada de Duncan recorrió los silenciosos rollos de cuerdas, los cubos de agua medio llenos y los ganchos de hierro oxidados. En medio de todo esto, se detuvo bruscamente, fijando su mirada en un trapeador apoyado despreocupadamente contra un tabique de madera. Después de un momento, lo comprendió: ¡Alice había dejado ese trapeador allí cuando estuvo en el barco antes! ¿Podría ser que esta inquietante réplica del Desaparecidos no sólo reflejara a su gemelo tangible sino que también se actualizara dinámicamente en función de los sucesos en tiempo real a bordo de la nave genuina? Su mente daba vueltas con teorías incipientes. Duncan se sentía tentadoramente cerca de desentrañar alguna verdad intrínseca sobre este misterioso Desaparecido. Pero justo cuando estaba perdido en sus pensamientos, un ruido sutil y susurrante proveniente de un rincón cercano lo devolvió al presente. En el profundo silencio que envolvía esta nave espectral, un ruido tan inesperado resultó increíblemente discordante. Sin dudarlo, Duncan identificó el origen del sonido y se aproximó. Se encontró frente a una ventana. En el cristal, una sombra nebulosa, similar al smog, comenzó a materializarse. Esta aparición, aparentemente formada por partículas de polvo sombrío mezcladas con la densa niebla, parecía intentar adoptar una forma reconocible. Duncan observó atentamente la sombra en constante evolución durante unos tensos instantes. Poco a poco, la reconoció y murmuró en voz baja: “¿Agatha?”. Al escuchar su nombre, la sombra que previamente se estaba transformando se estabilizó rápidamente, cristalizándose en una imagen vívida en la ventana en cuestión de segundos. La figura familiar de Agatha ahora estaba claramente representada en el vidrio. Exhalando aliviada, la Agatha reflejada respondió: “Por fin me has notado. He estado intentando salir de estas sombras, buscando desesperadamente una superficie reflectante adecuada para manifestarme”. Aún asimilando la sorprendente revelación, Duncan respondió: “¿Cómo llegaste aquí?”. Luego, juntando pistas, especuló: “¿Entraste por la imagen reflejada de los Desaparecidos?”. Asintiendo, Agatha respondió: “En efecto, permanecí en el reflejo del Desaparecido mientras caía la noche. Parecía una apuesta arriesgada, pero dio sus frutos. Con las modificaciones en el reflejo, he encontrado mi camino hasta aquí y, en consecuencia, hasta ti”. Mi hipótesis parece haberse confirmado: al anochecer, la sombra de nuestro Desaparecido desaparecido se transmuta en este Desaparecido alternativo que has encontrado. La mecánica exacta sigue siendo difícil de descifrar, pero hemos establecido inequívocamente un vínculo entre las dos manifestaciones del Desaparecido. Duncan frunció el ceño y guardó silencio un momento mientras procesaba lo que había oído, dejando a Agatha un poco ansiosa. ¿Me excedí al tomar esta medida sin consultarte primero? “Sí, deberías haberme consultado antes. Sin embargo, no es eso lo que estoy considerando ahora mismo” dijo Duncan con un gesto de desdén. “Mientras te mantuviste en el lado reflexivo, ¿observaste cómo ocurrió específicamente esta transformación? ¿Hubo alguna actividad o cambio distintivo dentro de los Desaparecidos en ese momento? Agatha meneó la cabeza. No hubo ningún proceso. ¿No hay proceso? Todo cambió en un instante, sin transición, reiteró Agatha. En un instante, estaba dentro del reflejo de los Desaparecidos, observando y esperando cualquier cambio potencial en el mundo reflejado. Al instante siguiente, la atmósfera dentro de este reino reflejado se alteró. Podía sentir la sombra de los Desaparecidos metamorfoseándose en algo desconocido para mí. Mi capacidad de saltar entre espejos se vio suprimida, lo que me impidió discernir los límites entre el reino espiritual y el mundo real. Tampoco podía regresar a los espejos normales del mundo real. Sentía como si el mundo entero se volviera inusualmente viscoso, solidificándose gradualmente. Duncan escuchó atentamente la descripción de Agatha y luego lentamente giró su mirada hacia la cubierta de popa. Allí se encontraba el cuartel del capitán, donde se encontraba la otra cabeza de cabra. ¿Puedes moverte libremente ahora?, preguntó Duncan de repente. “Parece que ya no me afecta” respondió Agatha rápidamente, con un dejo de asombro en la voz. “Después de que te diste cuenta de mi presencia, esa extraña sensación opresiva desapareció por arte de magia. Bien” asintió Duncan con aprobación. “Entonces acompáñenme, tenemos que tener otro encuentro con ese primer oficial que parece un poco raro.
Ascuas de aguas profundas (Novela)

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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 590

Estás leyendo el capítulo 590 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.