Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 585 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Morris estaba visiblemente consumido por un intenso deseo de descubrir la verdad. Para él, los miembros de la secta, a quienes la gente común veía con temor y temor, parecían más bien una abundante fuente de datos y posibles sujetos de investigación.
El verdadero desafío” articuló Vanna, alejándose de Morris, cuyo entusiasmo era palpable” es descubrir cómo extraer del mundo tangible a esos Aniquiladores que se adentran en el sueño de los Sin Nombre. Planeo contactar a la iglesia mañana. Necesitamos ver si podemos mejorar nuestra vigilancia y capturar a los Aniquiladores en diferentes ciudades-estado. Dadas sus crecientes actividades dentro del sueño de los Sin Nombre, junto con su mando coordinado e inteligencia compartida, es imperativo.
Morris, mostrando su acuerdo con un gesto, agregó: "Me aseguraré de recordárselo también a los de la academia, es probable que ya estén muy conscientes".
Mientras estaban planeando cómo eliminar efectivamente a los cultistas del mundo real, Lucrecia, que había estado perdida en sus pensamientos, de repente se dirigió a Shirley y Dog: En el sueño de los Sin Nombre, ¿creen que es posible encontrar a ese cultista con el que nos encontramos antes?
Dog respondió con un movimiento de cabeza: “Eso depende de nuestra presencia y de si el individuo es lo suficientemente valiente como para aventurarse de nuevo en el sueño de los Sin Nombre”. Además, Shirley y yo le infligimos heridas graves a ese Cultista de la Aniquilación durante nuestro último encuentro. Si bien las heridas no afectaron su forma física en el mundo real, su espíritu sufrió daños considerables y es poco probable que se recupere pronto.
Mientras absorbía las palabras de Dogs, Lucretia parecía estar sumida en sus pensamientos, posiblemente considerando sus próximos pasos.
Mientras se desarrollaba esta conversación, el día se acercaba a su fin. El sol se ocultaba tras el horizonte, proyectando un tono rojizo sobre la ciudad que se fundía con la luz dorada que se reflejaba en el océano lejano, creando una pintoresca escena crepuscular.
La atención de Nina se vio atraída por el cambio de luz fuera de la ventana, lo que la impulsó a comentar en voz baja: Está oscureciendo de nuevo.
Su observación sacó momentáneamente a Duncan de sus cavilaciones. Se levantó y caminó hacia la ventana, contemplando la calle en silencio.
Afuera, los guardianes de la verdad de la Academia de la Verdad se preparaban para su cambio de turno. En un puesto de seguridad cercano, un grupo de guardias conversaba con un agente de paz, marcando la transición del día a la noche en la ciudad.
Hoy, la presencia de personal de seguridad en las calles era notablemente mayor, duplicándose el número de guardias. Entre ellos se encontraban miembros del clero, que se distinguían por su alto rango y equipo notablemente superior, lo que sugiere que eran fuerzas de élite posiblemente enviadas desde la universidad central de la Ciudad-Estado.
Al caer el día, un vehículo de propaganda recorrió las calles, difundiendo un mensaje que instaba a los residentes a concluir sus actividades al aire libre y regresar a sus hogares antes de que se encendieran las farolas de gas de toda la ciudad. Esto se debía a que el toque de queda se había impuesto una hora antes de lo habitual esa noche. Las transmisiones eran persistentes, aconsejando a quienes no pudieran llegar a tiempo a sus hogares que buscaran ayuda en el puesto de guardia más cercano sin demora. Allí, personal de la academia y vehículos estaban listos para escoltarlos a sus hogares lo antes posible.
En otra parte del distrito, la imponente aguja de la torre del reloj, iluminada por la mezcla de luces del sol poniente y el crepúsculo, brillaba con un resplandor rojizo y dorado. Esta iluminación le otorgaba a la torre un aspecto reluciente y cristalino. Enormes tubos de vapor se extendían desde su estructura, liberando suaves bocanadas de vapor mientras se precalentaban, anticipando el toque de la Campana Vespertina.
A pesar de la falta de una declaración oficial de emergencia por parte de las autoridades de la Ciudad-Estado o de la academia, varios indicadores sutiles apuntaban a un cambio palpable en la atmósfera para aquellos familiarizados con esos matices.
Mientras Duncan miraba por la ventana, Vanna se unió a él en voz baja. Se están preparando para lo que sea que esta noche pueda traer. Sin embargo, no hay ninguna razón concreta para creer que el sueño del Sin Nombre se manifestará de nuevo esta noche.
Negando con la cabeza, Duncan expresó su preocupación: “No está claro qué medidas han implementado, ni siquiera si serán efectivas. Nuestra comprensión de cómo funciona ese sueño es prácticamente nula, salvo por la sospecha de que está relacionado de alguna manera con un rasgo inherente a la raza élfica. No podemos ayudar en este asunto”.
Vanna respondió con un toque de gravedad en su voz: “Nosotros también enfrentamos numerosos desafíos. Si el sueño de los Sin Nombre se repite, sus consecuencias son impredecibles: podríamos encontrarnos dispersos por el sueño una vez más, posiblemente emergiendo en lugares diferentes a los anteriores, enfrentándonos a adversarios o incluso entrando directamente en regiones conocidas como Zonas de Erosión”.
En el silencio que siguió, Duncan se giró para mirar a la sala y su mirada recorrió al grupo reunido.
La sala estaba llena de gente, muchos de los cuales lo miraban expectantes.
Tras una breve pausa, Duncan levantó la mano, con la palma hacia arriba. Una llama verde espectral lo envolvió, transformando su figura en una silueta ardiente y etérea. Todas las miradas se posaron en su palma, donde el fuego espiritual se concentró, intensificándose hasta convertirse en la llama más vibrante y animada del momento.
Sosteniendo esta llama etérea, que emitía un suave sonido crepitante, Duncan invitó: Ven, toca esta llama.
La reacción entre los presentes en la sala de estar fue mixta, y muchos mostraron una mezcla de sorpresa y vacilación ante su petición.
La tripulación conocía bien la llama única del capitán, pues habían interactuado con su fuego espiritual en numerosas ocasiones, experimentando cada vez su calor en distintos grados. Sin embargo, existe un instinto inherente que nos hace desconfiar del fuego, una cautela primaria difícil de superar, sobre todo ante una llama más vibrante e intensa que los suaves y relajantes fuegos a los que estaban acostumbrados en el Desaparecidos. Esta particular vivacidad de la llama les infundía una aprensión subconsciente.
Nina, sin embargo, fue la primera en superar su vacilación; su expresión era de gran expectación al mirar a Duncan, a quien llamaba cariñosamente tío Duncan. Su habitual sonrisa radiante iluminó su rostro al avanzar con valentía.
Con un gesto delicado, extendió la mano y tocó suavemente la llama que reposaba en la palma de Duncan con la yema del dedo. La llama danzó alrededor de su dedo como un líquido, envolviéndolo suavemente antes de desaparecer sin causarle daño.
“Hace calor” exclamó Nina riendo, con los ojos brillantes de alegría. Luego se giró hacia Shirley, saludándola con una sonrisa. “¡Tu turno!
Shirley, con un ligero toque de reticencia en el paso y un murmullo en voz baja, avanzó. “Lo tengo, lo tengo”, murmuró, extendiendo la mano hacia la llama mientras se tranquilizaba: “El capitán no me hará daño de todos modos”.
Duncan asintió a Shirley con un gesto tranquilizador, animándola con su gentileza. Luego, volvió su atención a Dog, recordándole que él también debía hacerlo.
Dog, que al principio parecía dispuesto a distanciarse de la situación, de repente volvió la mirada hacia la llama. Sus ojos delataban un miedo genuino, una emoción poco común en él para mostrarla abiertamente. "¿De verdad tengo que hacerlo?", preguntó con la voz teñida de aprensión.
“Sí” afirmó Duncan, mirando fijamente al demonio de las sombras. Su tono era serio, pero tranquilizador. “No te preocupes, solo es una marca temporal inofensiva. A menos que yo lo ordene, esta llama no te hará daño.
A pesar de las palabras tranquilizadoras de Duncan, Dog parecía inquieto. Se sobresaltó, su vacilación era palpable.
Antes de que Dog pudiera expresar más dudas, Duncan actuó con rapidez. Giró la mano y la colocó sobre la cabeza de Dog, frotándola vigorosamente contra la textura áspera de su cráneo.
La llama verde espectral descendió en cascada, envolviendo a Dog en su resplandor fantasmal mientras parpadeaba y fluía alrededor de su cuerpo esquelético. La reacción de Dog fue instantánea; se estremeció y emitió un grito de sorpresa: “¡Oye, mierda!”, una reacción que revelaba su sorpresa e incomodidad.
Sin inmutarse por el insulto de Dog, Duncan simplemente continuó, su atención ahora dirigida a los demás en la habitación, listo para ver sus reacciones y posiblemente invitarlos a experimentar la llama.
Vanna y Morris también se unieron al grupo, cada uno ofreciendo una oración a sus respectivos dioses. Con rostros solemnes, se acercaron y tocaron suavemente la llama que el capitán sostenía en la mano.
Ahora, todas las miradas se dirigieron al último participante.
“Lucy” dijo Duncan con voz firme mientras miraba a la mujer conocida como la Bruja del Mar, que se encontraba a poca distancia. “No hay necesidad de preocuparse. Esta llama es una marca única; si el sueño enviado por los Sin Nombre te visita una vez más, la energía dentro de esta marca podría ofrecerte protección.
“Entiendo” respondió Lucrecia en voz baja. Su mirada se llenó de una mezcla de emociones al alzar la vista para encontrarse con la de su padre, quien se le apareció en el etéreo resplandor de la llama, y luego con la vibrante llama saltarina. Tras un breve instante de vacilación, se acercó, extendiendo gradualmente la mano hacia Duncan.” ¿Es esta la esencia del subespacio?
“Es mi propio poder” respondió Duncan con mirada firme.
Lucrecia respiró profundamente para animarse y entonces movió valientemente su mano para tocar la llama.
Contrariamente a lo que podría haber temido, no sintió dolor ni ardor, ni experimentó ningún efecto corrosivo ni perturbación psicológica. En cambio, se sintió envuelta en una suave calidez que la reconfortó y le brindó una sensación de seguridad.
Un destello transitorio de luz verde fantasmal pasó por los ojos de Lucrecia.
Tras este momento, la Bruja del Mar se giró rápidamente y se dirigió a un rincón de la habitación, donde recogió un gran muñeco de conejo que yacía allí. Regresó junto a Duncan, sosteniendo el muñeco, que hasta entonces parecía inerte. Cuando empezó a retorcerse en las manos de Lucrecia, el muñeco, relleno de algodón y ahora con la voz asustada de una niña, gritó: “¡Señora, qué hace! ¡El rabino es solo un conejo! ¡El rabino es solo un...!”.
Silencio, ordenó Lucrecia, presionando con fuerza la espalda del muñeco de conejo. Esta acción silenció bruscamente al inquietante y peculiar juguete. Luego se lo ofreció a su padre: “Papá, por favor, fíjate también en el rabino”.
Al principio, Duncan se quedó desconcertado, sin entender por qué Lucrecia le regalaba el conejo de peluche, y solo se formaba una vaga idea de sus intenciones. "¿Quieres incluir este juguete en el Sueño de los Sin Nombre?", preguntó, intrigado por su inusual petición.
El rabino tiene la capacidad de navegar en los sueños; los experimenta” explicó Lucrecia. “Tengo curiosidad por ver si se ve atraído al sueño cuando la influencia del Sin Nombre se expande. Mientras el Estrella Brillante estaba amarrado en el puerto, el rabino mencionó que no detectó nada extraño en la ciudad. Esto podría deberse a que el puerto está demasiado lejos de donde se originó el fenómeno onírico, o a que el rabino se ve mínimamente afectado por tus habilidades.
Una vez más, el muñeco de conejo comenzó a retorcerse, su pequeña voz rompió el silencio: el rabino sabía que no debería haber venido.
Con un movimiento decisivo, Lucrecia presionó la muñeca contra la mano de Duncan, transfiriéndole la responsabilidad.
Duncan se quedó momentáneamente sin palabras. No pudo evitar la sensación de que lo habían convertido en un instrumento para bendecir, algo que ciertamente no esperaba.
Sin embargo, ya había terminado de preparar todo para su incursión en el mundo onírico. Ahora, solo quedaba esperar a ver si el sueño enviado por el Sin Nombre se manifestaba esa noche y poner a prueba sus numerosas teorías y estrategias en el estado onírico.
En ese momento, el sonido de pasos se acercó desde la dirección de la puerta de la sala de estar, y Alice y Luni aparecieron en la línea de visión de Duncan, empujando un carrito de cena.
¡Hora de cenar!” Anunció Alice con una sonrisa radiante, aparentemente ajena a la tensa atmósfera que había reinado momentos antes. “¿Cenamos en el comedor o prefieres comer aquí?

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 586
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 585
Estás leyendo el capítulo 585 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.