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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 566 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Para Duncan, en medio del torbellino de mensajes crípticos que recibió del misterioso ser conocido como el Señor del Inframundo, la información más clara fue la primera. Decía que algo inicialmente diseñado para funcionar solo durante ocho mil años estaba ahora sobrecargado y funcionando al límite de su capacidad. De inmediato, Duncan pensó en el sol artificial llamado Visión 001, que brillaba sobre una vasta extensión oceánica. Este cuerpo celeste artificial, que recientemente había comenzado a fallar y a perder componentes, fue creado por el Clan Creta bajo el liderazgo del Señor del Inframundo durante la época del antiguo Reino de Creta. Curiosamente, Visión 001 lleva diez mil años en funcionamiento. Por lo tanto, si fue diseñado con una vida útil de ocho mil años, su inestabilidad actual empieza a tener sentido. Para añadir más complejidad, el Señor del Inframundo insinuó que habían estado esperando una señal de algún lugar dentro de ese lapso de tiempo, pero que aún no la habían recibido. Duncan se vio lidiando con dos preguntas inmediatas: ¿Quiénes son y qué ubicación específica indica la palabra "allí"? No hemos recibido la señal de &*%? Más allá de la fecha límite, Duncan recordó las palabras exactas de la misteriosa figura, probablemente una deidad antigua. Basándose en su comprensión de un texto anterior conocido como el Libro de la Blasfemia, Duncan se aventuró a suponer que podrían referirse a los Antiguos Reyes. Este grupo comprendería no solo a los Cuatro Dioses Verdaderos actuales, sino también a una variedad de otras deidades antiguas y olvidadas. Esta singular pista podría cambiar radicalmente la comprensión del mundo entero. Lo que fue aún más impactante fue la insinuación de que los Cuatro Dioses Verdaderos y los universalmente reconocidos Dioses Antiguos del Mal podrían estar esperando el mismo evento o señal, compartiendo así un propósito común. Si Vanna, una vieja amiga de los Duncan, hubiera escuchado esta revelación, probablemente se habría quedado atónita y habría dado un salto mortal por reflejo. Pero lo que más le preocupaba a Duncan era la última parte de la declaración de los Señores del Inframundo: ¿la señal de &*%? ¿Qué podía significar ese ruido confuso? Si está relacionado con la Visión 001, el sol artificial que el Señor del Inframundo también describió como un breve estallido de ruido, ¿podría significar que esta señal ininteligible es de naturaleza o estatus similar a la de la Visión 001? ¿Podría haber una similitud sustancial entre ambas? ¿Y qué atributos definen a Visión 001? ¿Es una construcción antigua? ¿Fue creada por dioses olvidados hace mucho tiempo? ¿Es de tal magnitud que su mal funcionamiento podría tener consecuencias globales? ¿Existe alguna relación entre ella y el mítico Sol Negro? ¿O podría incluso contener elementos estructurales del Viejo Mundo, como artefactos misteriosos como las Estrellas Perdidas? ¿Podría la señal críptica tener también raíces en el Viejo Mundo, como lo sugiere el estallido de ruido? Reflexionando sobre estas preguntas, Duncan levantó la mano para masajearse suavemente la frente, que empezaba a dolerle por el esfuerzo intelectual. Hizo una pausa, con la mirada fija en sus propias manos, reflexionando sobre su identidad. Usurpador del Fuego. No era la primera vez que lo llamaban así, y se preguntó qué significaría ese título en el caos que se desarrollaba. Tanto la enigmática figura conocida como el Sol Negro como el igualmente misterioso Señor del Inframundo se refieren a sí mismos con estos grandiosos títulos. Lo que principalmente tienen en común es su pertenencia al augusto círculo de los Antiguos Reyes, un grupo de poderosas y antiguas deidades. Sin embargo, a partir de la interacción de Duncan con el Señor del Inframundo, se hizo evidente que este último solo tenía una vaga idea del título o concepto de Usurpador del Fuego. Parecía ignorar los poderes específicos y la verdadera naturaleza del Usurpador, ofreciendo solo una pista críptica: que el Usurpador alcanzaría su pleno despertar al Final del Ciclo. Esto llevó a Duncan a reflexionar sobre los otros Reyes Antiguos, como la Diosa de las Tormentas, la Llama Eterna y el Dios de la Sabiduría. Estas deidades, que aún parecen mantener cierta influencia o conexión con el reino humano, podrían aportar más información sobre este misterio. Con un suave suspiro, Duncan negó con la cabeza; su rostro se tiñó de impotencia. Ya era bastante frustrante que el mundo estuviera envuelto en tantas incertidumbres y enigmas, pero lo que agravaba su irritación era que estos supuestos Dioses Antiguos y Dioses Verdaderos parecían saber más de él que él mismo. Y, para colmo, estos dioses eran notoriamente difíciles de alcanzar, como si tuvieran vías de comunicación celestiales inconsistentes y poco fiables. Duncan también estaba completamente perplejo sobre lo que podría significar el Fin del Ciclo y se encontró demasiado agotado para reflexionar más sobre ello. Caminó por el borde del jardín y se detuvo ante un pilar de piedra que parecía haber sido colocado allí abruptamente. En su base, entre arbustos espinosos, yacía una muñeca de cabello plateado en reposo. Ya fuera el Señor del Inframundo quien había conjurado este lugar etéreo, conocido como la Mansión Alice, o si la mansión lo precedió y simplemente la utilizó como conducto hacia el mundo real, un hecho era indiscutible: esta muñeca dormida estaba íntimamente conectada con la persona real llamada Alice. Duncan sacó con cuidado una llave de cuerda que llevaba consigo. Para volver al mundo real, solo tenía que insertarla en la muñeca y darle cuerda. Sin embargo, justo cuando estaba a punto de hacerlo, una nueva idea lo atrapó. Guardó la llave con sigilo, se dio la vuelta y se dirigió a la salida de los jardines. Atravesando el oscuro y exuberante follaje, finalmente llegó a la gran puerta del jardín de la mansión. Esta puerta estaba adornada con intrincados vitrales y herrajes ornamentados que parecían narrar una historia antigua. La puerta estaba ligeramente entreabierta, lo que permitía que fragmentos de conversación, pasos y notas intermitentes de música salieran flotando desde lo que parecía ser un gran salón dentro de la mansión, casi como si un baile eterno estuviera en pleno apogeo. Empujando la puerta, Duncan entró en un pasillo largo y sombrío que parecía vacío. Pero al dar el primer paso, una figura inquietante se materializó. Un mayordomo decapitado apareció repentinamente entre las sombras a pocos metros de distancia, como si hubiera estado acechando allí todo el tiempo. Ah, el huésped con la llave... El mayordomo lo saludó cálidamente, con una voz baja y apagada que emanaba extrañamente de su torso. ¿Ha saludado a la señora? Tomado por sorpresa pero intrigado, Duncan se quedó reflexionando sobre sus próximos movimientos y sus implicaciones más amplias. Duncan observó con mesura la inquietante figura decapitada que tenía ante él. ¿Me has estado observando? “Solo esperaba la llamada de un invitado. Como solo llevas un rato fuera, me he quedado aquí” respondió el mayordomo decapitado, con una leve reverencia. Su tono era tan cortés y formal como siempre. “¿Puedo preguntar cuáles son sus próximas instrucciones? ¿Solo te fuiste por un corto tiempo? Las cejas de Duncan se fruncieron mientras pensaba, recordando los comentarios anteriores del mayordomo sobre el peculiar sentido del tiempo de la mansión. ¿Podría ser que, por mucho tiempo que pase en la mansión, solo transcurra un instante infinitesimal en el mundo real? Por el contrario, independientemente de cuánto tiempo permanezca en el mundo real tras salir de la mansión, ¿equivaldría a una fracción de segundo para sus habitantes? ¿Opera la mansión en una escala temporal completamente distinta, distinta del mundo real? ¿Es más que una simple pausa en el tiempo, sino una dimensión completamente distinta del tiempo mismo? ¿Cuál podría ser el mecanismo detrás de este fenómeno? Estas preguntas se arremolinaban en la mente de Duncan en rápida sucesión, pero por fuera, su expresión permanecía serena. Le hizo una leve reverencia al mayordomo y preguntó con indiferencia: “¿Ha habido algún cambio en la mansión durante mi ausencia?”. “Todo está como siempre, señor” respondió el mayordomo con prontitud. “La mansión rara vez cambia. Si mal no recuerdo, siempre ha conservado este aspecto. Duncan tarareó en señal de reconocimiento antes de lanzar otra pregunta a la conversación. Antes de mí, ¿había otros invitados que se hubieran aventurado a entrar en ese jardín? ¿Otros huéspedes? El mayordomo pareció desconcertado por un momento, pero se recuperó rápidamente. Desde luego que no. Como ya sabrá, solo la señora y el jardinero tienen permiso para entrar al jardín. Además, solo los huéspedes con llave pueden acceder. ¿Por qué lo pregunta? Ignorando la pregunta del mayordomo, Duncan insistió: “¿Cómo es el jardinero que mencionas?”. “El jardinero... bueno, nadie sabe realmente qué aspecto tiene” respondió el mayordomo, cada vez más inquieto, como si nunca se hubiera enfrentado a una investigación tan inquisitiva. “El jardinero lleva bastante tiempo ausente. En cuanto el jardín dejó de requerir su atención, regresó a su lugar de origen. Sus deberes difieren de los nuestros, sirvientes comunes. Su principal tarea es asegurar que el ambiente se mantenga tranquilo y sin perturbaciones cuando la señora descansa. Más allá de eso, no tiene responsabilidades adicionales dentro de la mansión y, además, no se comunica conmigo. “Es interesante notar que incluso usted, como mayordomo, parece tener un conocimiento limitado de esta mansión” comentó Duncan, observando la figura decapitada que tenía ante él con aire distante. “¿Ha oído hablar alguna vez de cierto nombre? ¿Un nombre? Por favor, dame más detalles. Duncan enumeró los títulos: El Señor del Inframundo, Rey de las Tinieblas, LH-01. Podría tener cualquiera de estos tres nombres. ¿Has oído hablar de él? El mayordomo dudó un momento, como si rebuscara entre vastos volúmenes de recuerdos en su cuerpo decapitado. Finalmente, habló, con un sonido que emergía inquietantemente de su pecho vacío: “Le pido disculpas, señor. No recuerdo tal nombre”. El tono del mayordomo era genuino, lo que dejaba a Duncan en una posición privilegiada. Sin rostro que leer ni ojos que escrutar, Duncan solo contaba con las señales intangibles de su postura y tono, que se mantenían impecablemente formales y carentes de matices emocionales. Dadas las circunstancias, Duncan no tuvo más remedio que aceptar provisionalmente la palabra del mayordomo como cierta. Muy bien, gracias por tu respuesta. El mayordomo decapitado inclinó el torso en una ligera reverencia. Espero haber sido de ayuda. De repente, se interrumpió, con el cuerpo rígido como si lo hubiera sacudido una descarga eléctrica invisible. Giró bruscamente, de espaldas a Duncan. Simultáneamente, Duncan percibió un cambio tangible en la atmósfera de la mansión; el aire se volvió tenso, latiendo con una urgencia que no había existido hasta hace un momento. El silencio del pasillo fue interrumpido por el sonido de pasos apresurados y conversaciones en voz baja. “¿Qué pasa?” preguntó Duncan con voz alarmada. “Alerta de intruso, señor. Debo disculparme” respondió el mayordomo secamente. Luego, sin decir nada más, se dio la vuelta y se alejó rápidamente por el pasillo. ¿Alerta de intruso? Las palabras quedaron suspendidas en el aire, sacando a Duncan de sus pensamientos. Antes de que pudiera procesar la situación, el mayordomo ya había desaparecido por el pasillo. Dudando solo una fracción de segundo, Duncan corrió tras él. Mientras el mayordomo recorría los laberínticos pasillos, inclinó sutilmente su torso para reconocer a Duncan que venía detrás de él, pero no se detuvo ni disminuyó la velocidad. Animado, Duncan aceleró el paso, siguiendo al mayordomo por una escalera hasta un largo pasillo en el segundo piso que conducía a una hilera de dormitorios. Allí, un conjunto de figuras sombrías” doncellas y mayordomos decapitados como aquel con el que había estado hablando” se congregaban en grupos ansiosos, sus susurros eran un murmullo discordante de energía inquieta. Duncan reconoció ese tramo del pasillo. Recordó que conducía a un dormitorio donde el alma de la Reina de Hielo, Ray Nora, había estado prisionera. Pero esa habitación había sido borrada de la estructura de la mansión, reemplazada por lo que debería ser un vacío infinito. ¡Apártense, apártense! ¡No toquen al intruso! La voz del mayordomo resonaba con una autoridad que desmentía su estado incorpóreo. Se abrió paso entre la multitud de sirvientes, emanando el decoro y la seriedad propios de un mayordomo jefe. ¿Dónde está el intruso? Como si obedecieran a una orden tácita, los sirvientes reunidos se separaron, creando un camino en el pasillo. Mirando por encima de los hombros sin cabeza del mayordomo, Duncan finalmente vio qué, o mejor dicho, quién, había activado la alarma de intrusión de la mansión. Su expresión se congeló momentáneamente. Una pequeña bolsa de basura yacía discretamente sobre la lujosa alfombra del pasillo. La vista era desconcertante, ridícula y extrañamente inquietante, todo a la vez. ¿Por qué una bolsa de basura común causaría tal conmoción? ¿Y por qué me resultaba tan inquietantemente familiar?
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 566

Estás leyendo el capítulo 566 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.