Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 553 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La multitud gritaba aterrorizada y corría frenéticamente en todas direcciones como si hubiera estallado una bomba. Los guardias de seguridad del campus, que estaban de guardia en ese momento, se pusieron firmes de inmediato. Instintivamente, buscaron los revólveres que llevaban enfundados a los costados, con la mirada fija en el origen del pánico.
La conversación de Nina se vio interrumpida abruptamente por este repentino y caótico giro de los acontecimientos. Reaccionando instintivamente, agarró con fuerza el brazo de Shirley, que estaba a su lado, y giró la cabeza para ver de dónde provenían los aterradores gritos.
Se sentía como atravesar una barrera invisible o atravesar una cortina hacia otro reino. El nivel de ruido se disparó repentinamente hasta un crescendo insoportable, y cada onda sonora causaba un dolor agudo que reverberaba en los sentidos. Una luz cegadora llenó el cielo como si el día se hubiera convertido instantáneamente en una noche apocalíptica, mientras que el aire se llenó de una cacofonía discordante que parecía escocer los ojos y la piel, como si el aire mismo se evaporara. Flotando en este cielo caótico, flotaba una esfera enorme e indescriptible, cuyo tamaño y forma latían violentamente como si estuviera viva.
Empezaron a emerger figuras sombrías, formas indescriptibles, fluctuando violentamente y moviéndose erráticamente. Sus gritos escalofriantes eran tan intensos que parecían sacudir la realidad misma.
Pero en ese momento caótico, una pregunta diferente me rondaba la cabeza: ¿Dónde estaba mi arma? ¿Mi armadura? ¿Dónde estaban mis compañeros de armas? ¿Dónde estaba yo en ese caos cósmico?
De repente, una masa de oscuridad aterradora e indefinible surgió de la nada, estrellándose contra el suelo con un golpe sordo. La masa parecía carne, pero tenía un extraño brillo metálico que le daba un aspecto orgánico e inorgánico a la vez. Su superficie, en constante transformación, brillaba ocasionalmente con luces prismáticas, y dentro de esa caótica luminosidad, parecía como si algo en su interior chirriara y latiera.
El pánico se apoderó de la multitud. La gente gritaba, se empujaba y se abría paso entre baquetas intentando escapar del terror desconocido.
En medio del caos, solo los dos Guardianes de la Verdad presentes parecían mantener la compostura. Desenfundando rápidamente sus pistolas y otras herramientas místicas, corrieron hacia esta abominación... un Intruso de la Realidad, a falta de un término mejor.
Sus gritos urgentes atravesaron la cacofonía y llegaron hasta Nina y Shirley: ¡Niños, corran!
Conmocionada por las llamadas urgentes de los guardias, Nina abrió los ojos con incredulidad mientras se concentraba en el epicentro del caos. Por un instante, cuestionó su propia cordura.
Porque, por un breve instante, quizá no más de un segundo o dos, creyó ver algo aún más impactante que la masa de oscuridad de pesadilla. Durante ese fugaz instante, la entidad pareció tomar la forma de un ser humano.
Inmediatamente dudó de su propia percepción, pues el momento fue increíblemente breve. Y a juzgar por las reacciones de quienes la rodeaban, parecía que nadie más había captado ese detalle en particular.
Los Guardianes de la Verdad ya estaban en acción. Inseguros de cómo lidiar con el misterioso intruso y su naturaleza impredecible, se abstuvieron de abrir fuego de inmediato. En su lugar, estrellaron contra el suelo varios tubos de ensayo llenos de sustancias volátiles. Los químicos se vaporizaron rápidamente, formando una neblina de gas en el aire. Cuando los rayos del sol incidieron en esta neblina, se refractaron en una luz hermosa y fascinante.
Fue como si una barrera parecida a un arcoíris cristalino se hubiera materializado en la atmósfera, separando a la multitud del caos incomprensible que se desarrollaba ante ellos.
Los dos guardias originales, en primera línea de defensa, fueron los primeros en aventurarse en el muro de gas mágico. Un guardia adoptó una posición defensiva, apuntando con su revólver con intensa concentración a la masa agitada y retorcida que yacía amenazante en el suelo. Su compañero estaba ocupado con otra tarea; esparció rápida pero meticulosamente una variedad de líquidos místicos y polvo encantado por el terreno cercano. Luego, encendió un candelabro portátil con cuidado ceremonial, llenando el aire con una luz fantasmal y parpadeante. A continuación, armó una barrera improvisada con trozos de cristal y bloques de metal, colocados estratégicamente para restringir aún más el rango de movimiento de la entidad.
Poco después de estos preparativos, un silbido agudo resonó desde el otro extremo de la calle. Era la señal para refuerzos, y los guardianes adicionales que habían estado patrullando otros sectores del mercado respondieron a la llamada. Llegaron a toda velocidad, alejando eficientemente a los peatones restantes del epicentro de la crisis. Una vez dentro del muro protector de gas, comenzaron una serie coordinada de rituales diseñados para sellar, contener y purificar las fuerzas malévolas.
De pie a una distancia prudencial, pero observando, Nina y Shirley observaban con asombro cómo se desarrollaba ante ellas la escena, tan orquestada. Lejos de sentir ansiedad o miedo, el evento les pareció increíblemente fascinante. Habían experimentado varios fenómenos sobrenaturales en sus vidas, pero presenciar cómo los guardianes profesionales gestionaban una emergencia al pie de la letra era algo completamente diferente. Era muy distinto a cómo el tío Duncan, a quien llamaban cariñosamente el Capitán, solía gestionar las crisis, generalmente con mucha menos ceremonia y mucha más improvisación.
Justo cuando asimilaban estos detalles, la extraña forma de vida metálica en el centro de la pared de gas mágico comenzó a convulsionar violentamente. Los sellos mágicos improvisados que los guardianes habían erigido apresuradamente se vieron repentinamente sometidos a una presión extrema. Una estructura translúcida, similar a una concha, que había envuelto a la entidad comenzó a agrietarse poco a poco. Cada fractura iba acompañada de un chillido agudo y ensordecedor. Dos de los guardianes que realizaban los rituales de contención se vieron obligados a retirarse; el prisma de cristal que sostenían en una de sus manos se rompió instantáneamente al entrar en contacto con la fuerza que emanaba.
Sin embargo, este aumento de actividad pareció ser el acto final de resistencia de la entidad.
Jadeando, los guardianes se prepararon para reforzar sus barreras mágicas, pero antes de que pudieran actuar, notaron que la criatura” el metal viviente” ya había comenzado a debilitarse. Los ruidos que emitía, que recordaban inquietantemente a silbidos mecánicos y fricción, comenzaron a desvanecerse. La forma de la entidad, antes siempre cambiante, comenzó a solidificarse. El brillo metálico, una vez radiante, de su piel se tornó de un gris opaco y sin vida, como si se estuviera descomponiendo rápidamente o se estuviera convirtiendo en piedra.
Finalmente, cesó todo movimiento, salvo una leve contracción ocasional en su superficie que recordaba los espasmos musculares involuntarios finales que a veces ocurren en los animales post mortem.
La actividad del objetivo está disminuyendo; ha dejado de reaccionar al Catalizador 17, anunció un guardia, sosteniendo un revólver en una mano mientras sujetaba cuidadosamente varios tubos de ensayo en la otra.
Otro guardián, que sostenía un tomo antiguo y excepcionalmente grueso, seguía observando la masa inmóvil. Parecía usar otros sentidos para evaluar la situación. Finalmente, habló con un tono de cauteloso alivio: “El objetivo no muestra signos de actividad cognitiva”.
Así, por el momento, parecía que la crisis inmediata se había evitado, dejando a Nina, Shirley y todos los demás presentes reflexionando sobre lo que acababa de suceder y lo que podría significar para la estructura de su realidad.
La zona central aún muestra cierta actividad, aunque está en declive. Además, no hay evidencia que sugiera que esté enviando o recibiendo señales externas.
Tampoco reacciona a los catalizadores de Categoría III. Esta entidad no coincide con ninguna especie invasora conocida en nuestra base de datos. ¿Se sabe cuándo llegarán los especialistas de la Academia?
El mensaje ha sido enviado, dicen que tardarán al menos quince minutos en llegar aquí.
Muy bien. Mantengan todos una vigilancia extrema, vigilen de cerca su estado mental y permanezcan dentro de la zona de seguridad en todo momento. Si detectan algo inusual, ya sea visual o auditivo, repórtenlo de inmediato.
Los guardianes afrontaban la situación desconocida e inquietante con una profesionalidad y rapidez verdaderamente encomiables. A pesar de enfrentarse a una entidad completamente nueva, que no encajaba en ninguna clasificación ni registro existente, lograron mantener la compostura y actuar sin vacilar. Eso fue hasta que una voz inesperada interrumpió su concentración.
Disculpe, señor guardián, ¿podría decirnos qué es realmente esta cosa?
Nina, con la mano agarrada a la de Shirley, se acercó a la entidad, ahora prácticamente inerte, aquella misteriosa masa metálica viviente. El objeto que tenían ante sí era una forma enigmática de casi dos metros de diámetro. Invadida por la curiosidad, Nina formuló su pregunta.
El guardián que estaba más cerca de ellos casi saltó de sus botas.
El hombre, vestido con lo que parecía más una túnica académica que una armadura de batalla, se giró con los ojos abiertos y una mirada de absoluta incredulidad. Había supuesto que estas jóvenes, que parecían estar a punto de reportar una anomalía, estarían entre los evacuados. ¿Por qué demonios seguían allí?
Y luego, cuando se tomó otra fracción de segundo para procesar la situación, se encontró frente a un misterio aún más desconcertante.
¡¿Cómo entraste a esta zona?!
Examinó a Nina y Shirley con incredulidad. Una rápida mirada por encima del hombro confirmó que la pared de gas mágico, diseñada para aislar el lugar del incidente, seguía completamente intacta a pocos metros de ellos. Esta barrera reluciente, resplandeciente con su textura cristalina arcoíris, no había sido manipulada. Además, sus sentidos no habían detectado ninguna interacción con la barrera.
¿Cómo lograron estas dos chicas, que no parecían mayores que estudiantes de secundaria, entrar con tanta indiferencia en esta zona restringida?
“Simplemente entré”, respondió Nina, visiblemente nerviosa al observar la reacción de asombro de los guardianes y percibir la mayor alerta de los demás guardias a su alrededor. “Simplemente entré”.
De pie junto a ella, Shirley asintió en señal de confirmación, recurriendo rápidamente a sus dotes interpretativas infantiles, que hacía tiempo que no usaba, para adoptar la expresión más inocente posible. Teníamos curiosidad y decidimos echar un vistazo más de cerca, señor.
¡¿Acabas de entrar?! Sus ojos se abrieron de par en par, incrédulo. Años de riguroso entrenamiento se intensificaron. Mientras recitaba en silencio la oración de protección de Lahem, una mano instintivamente agarró la empuñadura de su arma. Sin embargo, a pesar de estas maniobras protectoras, sus ojos no se apartaron de las dos chicas que inexplicablemente estaban frente a él.
Una sutil luminiscencia plateada parpadeó en lo profundo de los ojos de los guardianes como si intentara atravesar las capas de la realidad para discernir la verdad.
Sin embargo, Nina y Shirley simplemente se quedaron allí, personificando la inocencia de dos niñas típicas disfrutando de un tranquilo paseo al aire libre. No parecían albergar malas intenciones ni secretos.
Nina desconocía por completo la situación. Había observado la barrera mágica y brumosa que rodeaba la zona, pero la percibía como un límite meramente simbólico, como una línea dibujada con tiza en un parque infantil. La había atravesado sin sentir más resistencia que la facilidad con la que la luz del sol atraviesa un cristal.
Shirley tuvo la misma experiencia; ella tampoco sintió ninguna obstrucción. Era como si caminara al ritmo de la misma luz del sol que atravesaba la barrera sin esfuerzo.
La tensión en el aire era palpable. Los guardianes presentes estaban en alerta máxima. En aproximadamente la mitad de ellos, un tenue brillo plateado emanaba de sus ojos, resultado de invocar las bendiciones de Lahem para aumentar sus capacidades perceptivas. Examinaron a Nina y Shirley, quienes se comportaban y hablaban de maneras ligeramente inquietantes, pero también inexplicablemente ordinarias.
Después de su examen no encontraron nada anormal.
Solo el guardián de mayor edad, un hombre de mediana edad con décadas de experiencia, percibió una disonancia esquiva. Era como si un secreto se cerniera en el límite de la visibilidad, sutilmente oculto tras la sonrisa inocente de una de las chicas. Como resultado, su mirada se detuvo en Nina un instante más, con un destello de sospecha en sus ojos.
Pero entonces, de forma inesperada, lo invadió una sensación de calma inexplicable. Fue como si ya no necesitara profundizar en sus sospechas. Esta misteriosa sensación lo impulsó a reprimir instintivamente el brillo de sus ojos.
Frotándose los ojos por un momento, el guardián sintió que la inquietud inicial que se había apoderado de él momentáneamente se desvanecía como la niebla de la mañana.
¿Interrumpimos tu trabajo?, preguntó Nina con un tono de tono educado y arrepentido.
Los guardianes intercambiaron miradas fugaces. Algunos parecieron comunicarse sin palabras antes de reunirse para conversar en silencio.
Finalmente, el guardián mayor, aún emanando un grado de cautela bajo su comportamiento solemne, dio un paso adelante.
“Disculpen, señoritas” comenzó, eligiendo cuidadosamente sus palabras. “¿Les importaría acompañarnos para una breve charla?

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 553
Estás leyendo el capítulo 553 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.