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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 523 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
En lo profundo del laboratorio, ubicado en el corazón de la majestuosa nave "Estrella Brillante", la bruja Lucrecia acababa de concluir la evaluación inicial del distinguido elfo Taran El. El proceso de incorporar a este estimado erudito a bordo fue bastante sencillo gracias a la colaboración con la Academia de la Verdad. Sin embargo, descifrar el enigma que rodeaba su condición resultó ser más difícil. Aunque Lucrecia era una figura venerada, a menudo conocida como la “Bruja del Mar” por su inigualable dominio del misticismo y las maldiciones, esta era su primera vez. Taran El parecía estar atrapado en las profundidades de un estado onírico, pero no había ninguna evidencia que sugiriera que estuviera bajo una maldición o que su estado mental se hubiera visto comprometido de alguna manera. Con la intención de emplear sus técnicas místicas, Lucrecia encendió tres candelabros colocados discretamente en un rincón del laboratorio. Luego, esparció una mezcla especial de polvo de hierbas, elaborada meticulosamente por ella misma, en un quemador de incienso situado frente a las velas. Con determinación, se acercó a Taran El y colocó estratégicamente varios artefactos místicos a su alrededor, incluyendo cristales y fragmentos de hueso. Dos peculiares asistentes la acompañaban en el laboratorio: Luni, una muñeca mecánica revestida de cerámica, y Rabbi, un conejo de juguete. Ambos la observaban con atención, y al percibir la gravedad de la situación en su expresión, Luni se atrevió a preguntar: "¿Es grave? ¿Está en juego la existencia misma del elfo?". “La verdadera naturaleza de la situación se nos escapa, lo que la hace aún más preocupante”, respondió Lucrecia con tono serio. “Se cree que Taran El cayó en este estado tras intentar contemplar el sol. Si estos eventos están interconectados, podría significar que hay otros que sufren un destino similar. Durante el período en que el sol desapareció, innumerables personas podrían haber mirado hacia arriba con asombro o curiosidad. La pregunta apremiante sigue siendo: ¿cuántos de ellos sucumbieron a este profundo letargo debido a sus acciones, especialmente aquellos tan audaces como nuestro erudito elfo?” Hizo una pausa, reflexionando sobre sus pensamientos, y luego agregó: “Si bien el coraje de Taran El es innegable, el vasto dominio del Mar Sin Límites alberga innumerables eruditos con igual, si no mayor, audacia”. El rabino, con su actitud de hablar suave, saltó hacia adelante y preguntó: "¿Qué necesitas de nosotros ahora?" Lucrecia detalló su plan: “Tengo la intención de adentrarme en el mundo onírico de Taran El para guiarlo de vuelta a nuestra realidad. Dada la imprevisibilidad de este mundo onírico, necesito que ambos vigilen de cerca los candelabros. Si permanezco inconsciente durante tres horas, asegúrense de apagar las velas secuencialmente, empezando por la más alta y terminando por la más baja. Esto servirá como medida de seguridad y me devolverá la consciencia”. Luni afirmó: “Tres horas, y en el orden indicado. Me aseguraré de ello”. Con un entusiasmo y una esperanza inagotables en la voz, el rabino sugirió: "¡Podría acompañar a la Señora al sueño! ¡Al fin y al cabo, el rabino es experto en navegar por los sueños!" "Una pesadilla a la vez es todo lo que puedo soportar", respondió Lucrecia con prontitud, rechazando la bienintencionada oferta del rabino. "Lo último que necesito es que un erudito de renombre como Taran El encuentre su muerte prematura bajo mi supervisión a bordo de este barco". Las orejas del rabino se inclinaron al ver sus esperanzas frustradas. Murmuró con decepción: “De acuerdo, rabino lo entiende”. Con cada paso más pesado que el anterior, se dirigió a un rincón tranquilo del laboratorio y se sentó en el suelo con un suave y abatido “plop”, con su cuerpo afelpado desplomado por la tristeza. Lucrecia lanzó una mirada compasiva al rabino, aunque decidió no seguir dialogando con él en ese momento. Repasó mentalmente una lista de verificación, asegurándose de que todos los elementos de su próximo ritual estuvieran en su lugar. Se sentó en una silla ornamentada de respaldo alto frente a Taran El y chasqueó los dedos con seguridad. Las llamas, antes tranquilas, de los tres candelabros danzaron de repente como envueltas en una niebla mística. Todo el laboratorio se llenó de una luminiscencia encantadora; cada objeto brillaba con un resplandor surrealista. Lucrecia, la famosa "Bruja del Mar", bajó la cabeza con gracia, dejándose llevar a las profundidades del reino de los sueños. … En el barco bautizado como "Desaparecidos", Morris y Duncan estaban sentados junto a una detallada mesa de navegación, dentro de los aposentos privados del capitán. Tras ellos, un gran espejo ovalado con un marco ornamentado mostraba la vaga silueta de Agatha. Duncan, ajustándose el puño de la manga, dijo: “Ai ha realizado un reconocimiento aéreo preliminar. Se ha confirmado que la vasta masa de tierra que se acerca a nosotros es Wind Harbor”. Hizo una pausa para ordenar sus pensamientos: “Por ahora, el Desaparecido permanece oculto, envuelto por el reino espiritual. Nos pondremos en contacto con Lucrecia para comprender mejor las circunstancias de la Ciudad-Estado antes de poner pie allí. Sin embargo, el misterio desconcertante al que nos enfrentamos actualmente es el movimiento imprevisto de nuestra nave, el Desaparecido”. Con evidente disgusto, Morris sacó su pipa y dio una calada pensativa. "Estoy completamente desconcertado", admitió, frunciendo el ceño con mayor preocupación. "He tenido conocimiento de varios casos de 'teletransportación' espontánea. Algunos se deben a fenómenos únicos, mientras que otros se desencadenan por anomalías de maldiciones, como la llamada 'Marinero'. Sin embargo, lo ocurrido con los Desaparecidos no concuerda con ningún incidente conocido. Actualmente, la 'extinción del sol' parece ser la explicación más plausible para el inesperado reposicionamiento de nuestra nave. Sin embargo, el enigma es que ninguno de los que estábamos a bordo conocía los detalles ni el momento exacto en que se produjo esta transición..." Duncan, inclinándose hacia adelante, expresó su hipótesis: “He pensado que la causa raíz no es exclusiva de los Desaparecidos. Más bien, pertenece al "mundo externo" más amplio que los rodea”. Continuó con gravedad: “Las pistas del mensaje del capitán Lawrence reforzaron esta teoría: tras la desaparición del sol, los océanos "más allá de nuestra vista" sufrieron transformaciones insondables. El informe de Tyrian también coincide con esto”. Desde el espejo, la voz de Agatha irrumpió con un tono de urgencia: "¿Ha habido alguna correspondencia posterior del Sr. Tyrian? ¿Tenemos noticias de Cold Harbor?" La mirada de Duncan tenía una intensidad inusual, incluso para él. “Tyrian ha restablecido contacto con varias ciudades-estado que habían quedado misteriosamente en silencio”, comenzó con voz profunda y mesurada. “Y la respuesta es… desconcertante. Estas ciudades-estado, incluyendo Puerto Frío, no solo ignoran por completo la repentina desaparición del sol, sino que también niegan cualquier interrupción en su comunicación con Frost”. Los ojos de Agatha, siempre agudos y perspicaces, ahora se abrieron ligeramente, delatando su sorpresa. Finalmente dijo: “Entonces, ¿estás sugiriendo…” Duncan respiró hondo antes de responder: “Exactamente. Parecen ignorar por completo esas doce horas en las que el sol desapareció del cielo. Para ellos, la vida continuó como siempre, sin interrupciones. Lugares como Frost, Pland y Puerto del Viento parecían perfectamente normales. De repente, fueron bombardeados con estos mensajes urgentes y confusos de Frost sobre el misterioso apagón solar y los subsiguientes apagones de comunicación. Ahora, estas ciudades-estado se enfrentan a la inquietud y la incredulidad. Como bien lo expresó Tyrian, “están tratando frenéticamente de discernir qué realidad es la aberración”. Morris, habitualmente tan sereno, pareció ligeramente conmocionado por esta revelación. Dejó la pipa a un lado, reflexionando antes de hablar: “Si extrapolamos esto, sugiere que cuando el sol desapareció, el paso del tiempo en todo el mundo se congeló durante esas doce horas. Dentro de ese lapso, lugares como los Desaparecidos y las ciudades-estado mencionadas anteriormente continuaron su existencia inconscientemente, ajenos a la paralización temporal. Es una reminiscencia de un sueño colosal compartido del que solo nosotros parecemos haber despertado prematuramente, presenciando el lapso de tiempo”. Duncan asintió con aprecio. La profundidad de la perspicacia de Morris era impresionante. Si bien no tenía las respuestas a todos los matices de este enigma, sin duda había arrojado luz sobre una perspectiva novedosa. Pero las ramificaciones de tal teoría eran asombrosas. ¿Había habido otras anomalías en el mundo tras la desaparición del sol que hubieran pasado desapercibidas? Extrapolando aún más, ¿fue este el primer ejemplo de la ausencia del sol? Estos pesados pensamientos flotaban palpablemente en el aire, creando un silencio solemne en el camarote del capitán. De repente, el rostro de Duncan se iluminó con consternación: "¿Alguien más sintió eso?" Agatha se inclinó hacia delante, visiblemente preocupada: "¿Qué ocurre, capitán? ¿Ha notado algo nuevo?" Duncan pareció distante por un momento, su mirada penetrando algo más allá de los confines de la habitación. "No, es algo... diferente", murmuró, y luego, con más urgencia, "¿Dónde está Heidi ahora mismo?" Morris pareció momentáneamente aturdido por el abrupto cambio de tema. “Heidi se quedó en Pland. Con la conmoción que generó la desaparición del sol, probablemente la hayan convocado a la cámara del consejo de la ciudad. Querrían su opinión. ¿Pero por qué lo preguntas? ¿Le pasa algo a Heidi?” Poco a poco, Morris comprendió lo que pasaba y su rostro se oscureció por un presentimiento. Duncan entrecerró los ojos y frunció el ceño en señal de concentración. “Debería estar a salvo, pero el amuleto protector que le confié emite unas vibraciones extrañas”, explicó con voz preocupada. Con un movimiento fluido y amplio, invocó una llama verde vibrante en la habitación. El resplandor etéreo crepitó y se movió, revelando finalmente la figura espectral de Ai, suspendida en el aire. “Necesito un portal al reino de los sueños”, ordenó. … Taran El, el erudito elfo con un porte tan sereno como su agudo intelecto, miró a Heidi con curiosidad. "En resumen", comenzó, eligiendo cuidadosamente sus palabras, "Estabas ayudando a otra persona cuando, sin darte cuenta, te encontraste en mi sueño. Al verme, me consideraste un intruso y, por lo tanto, decidiste, de repente, pincharme en el cuello con esa púa adornada". Su mirada se desvió deliberadamente hacia la reluciente púa dorada que Heidi sostenía. Con una sonrisa tímida, Heidi respondió: "Cuando lo dices así, suena bastante extraño, ¿no?" Taran El arqueó una ceja. “Extraño es quedarse corto”. Heidi soltó una risita incómoda. Se había encontrado con muchísimas situaciones extrañas en su trabajo a lo largo de los años, pero ninguna como esta. "La verdad, por muy raro que suene, todo es cierto", admitió. Taran El ladeó la cabeza pensativo. “Si aceptamos ese relato”, reflexionó, “¿dónde está ese “otro paciente” del que hablabas?”. Sin dudarlo, Heidi se dio la vuelta y extendió el brazo hacia el vasto bosque. “Su paisaje onírico se encontraba en esa gran estructura médica de allí, entre el verde dosel y las enredaderas entrelazadas...”. Pero su voz se apagó, y su entusiasmo dio paso a la incredulidad. Donde una vez se alzó el imponente edificio, ahora solo había una extensa extensión de naturaleza virgen. “No… no lo entiendo” balbuceó Heidi, mirando a su alrededor confundida. “Estaba ahí mismo, majestuoso e imponente. ¿Cómo pudo desaparecer así como así? Al observar la creciente consternación de Heidi, Taran El no pudo evitar intervenir con un dejo de sarcasmo: "Señorita terapeuta mental, su credibilidad disminuye con cada momento que pasa". El entorno parecía amplificar la gravedad de sus palabras, proyectando una sombra de duda sobre la narrativa de Heidi.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 523

Estás leyendo el capítulo 523 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.