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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 507 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Vanna se dirigió al espacio de oración designado, situado en lo profundo de los camarotes de la tripulación en la cubierta inferior. Una vez cerrada la puerta, comenzó a prepararse de inmediato para su ritual de comunicación espiritual. A pesar del ambiente restrictivo a bordo de la nave, conocida como los Desaparecidos, estaba decidida a arreglárselas con cualquier material que pudiera encontrar a bordo. A falta de una palangana tradicional, reutilizó un candelabro de gran tamaño para que cumpliera su función. Un libro de oraciones sirvió como sustituto de la reliquia sagrada prescrita. Sin más remedio que improvisar, extendió una mezcla de sal y grasa por el suelo. Trazó meticulosamente las runas de la tormenta, construyendo gradualmente el lugar sagrado. Este era su segundo intento de realizar un ritual así, y descubrió que no le resultaba tan extraño como la primera vez. Justo cuando estaba completamente absorta en sus preparativos, una repentina sensación de ser observada a distancia la detuvo. Al girarse para encarar la fuente de la inesperada mirada, vio un espejo circular colgado en la pared, en un rincón de la habitación. La luz y las sombras del espejo oscilaron, revelando a una mujer de cabello negro que la observaba con curiosidad. “Disculpas, no quise interrumpir tu ceremonia”, la voz de Agatha emanó del espejo, “Tus movimientos simplemente despertaron mi interés”. Sin inmutarse, Vanna respondió cordialmente a este peculiar recién llegado que se había unido recientemente a la tripulación: “No pasa nada, esta no es una ceremonia confidencial. Estoy a punto de establecer contacto con el Arca de la Tormenta”. “Sí, lo deduje. Los rituales de la Iglesia de la Muerte pueden variar ligeramente, pero puedo deducir la esencia general de tus procedimientos. Sin embargo...” La voz de Agatha vaciló, presa de la vacilación. “¿Pero qué?” preguntó Vanna, sorprendida por la pausa abrupta. Agatha echó un vistazo curioso al improvisado lugar del ritual: "¿Es realmente apropiado organizar el ritual de esta manera? Sustituir un candelabro por una palangana parece viable, y usar un libro de oraciones normal en lugar de una reliquia es un poco forzado, pero aceptable. Sin embargo, usar sal común en lugar de la sal pura santificada, y grasa de cocina en lugar de aceite sagrado. ¿Son así de adaptables los rituales de la Iglesia de la Tormenta?" Un rubor de vergüenza se extendió por el rostro de Vanna. “Dadas las limitaciones del barco y el hecho de que agotamos nuestras reservas de aceite sagrado antes de partir, no tenía otra opción. Por mi experiencia, te aseguro que debería funcionar”. “Realmente eres un santo al que la diosa favorece” suspiró Agatha. “La mayoría de los clérigos no se atreverían a invocar el poder divino con tanta naturalidad. Sorprendida por el cumplido, el rostro de Vanna se puso rígido mientras respondía torpemente: "Um, gracias". "No te molestaré más", dijo Agatha a través del espejo antes de terminar su conversación. “Necesito ver cómo está Shirley. El capitán me ha encomendado supervisar su tarea” dijo. El espejo se volvió negro azabache tras una ondulación antes de recuperar gradualmente su estado reflectante normal. Vanna observó cómo la dama del espejo se marchaba, sumida en un profundo trance. Su mirada se dirigió entonces al lugar del ritual que acababa de preparar con tanto esmero, y su frente se llenó gradualmente de arrugas. "¿De verdad es tan improvisado?", reflexionó en voz alta, con un deje de duda en la voz. Entonces, señaló el candelabro con el dedo. Una fuerza invisible lo encendió al instante y, en cuestión de segundos, estalló en una llama brillante que danzaba con más vigor que la de cualquier vela común. Inmediatamente, las runas de tormenta que había colocado alrededor del lugar del ritual comenzaron a resonar, mezclándose armoniosamente con el sonido ambiental de las olas del océano. "Esto no está nada mal", reflexionó Vanna. Con eso, comenzó a dejar que su espíritu se hundiera, permitiendo que su consciencia y sentidos se fusionaran gradualmente con el sonido circundante de las olas del mar. La ceremonia estaba diseñada para atraer la atención de los dioses; las runas le servían para tomar prestado su poder, y Vanna permitió que esta fuerza divina atrajera su espíritu. Actuando como un conducto, llamó al Arca de la Tormenta distante, esperando la respuesta de la Papa Helena. La resonancia psíquica implicaba la utilización de rituales para aprovechar el poder de los cuatro dioses. Este poder, a su vez, amplificaba el espíritu humano, por lo demás débil, permitiendo la comunicación con clérigos distantes que compartían la misma fe. Esta antigua habilidad divina, requisito indispensable para todos los clérigos oficiales, persistió incluso en medio de los avances tecnológicos. Si bien los humanos habían inventado herramientas de comunicación prácticas como los telegramas y los teléfonos, esta forma de comunicación remota entre clérigos seguía siendo un método vital para el intercambio de información entre ciudades-estado distantes. Vanna sintió que atravesaba un largo y oscuro túnel. Su alma parecía volar, a toda velocidad a lo largo del túnel, que parecía capas de roca oscura. Sin embargo, al pasar junto a ellas, estas "capas de roca" parecían ondularse como si estuvieran a punto de despertar. Reflexionó sobre sus pensamientos divagando y concentró su espíritu para resistir la tentación de una curiosidad injustificada y el impulso de expandir su consciencia. Vanna recitó en silencio las reglas que había memorizado, esforzándose por mantener una distancia segura de cualquier límite físico dentro de este "túnel". Entonces, una tenue luz se hizo visible gradualmente más adelante. Al acercarse a la Tumba del Rey Sin Nombre, el final del “túnel oscuro” comenzó a perfilar un espacio vago e ilusorio. Una figura elegante y digna se materializó gradualmente en su visión. Vanna se detuvo frente a la figura y su propia imagen etérea se estabilizó rápidamente. “Le ofrezco mis respetos, Su Santidad.” “No hay necesidad de formalidades, Vanna. Este no es un lugar público” respondió la figura sombría de Helena, imitando el gesto. Entonces, despertada su curiosidad, preguntó:” ¿Qué motivó esta comunicación tan abrupta? ¿Ha habido alguna novedad en la nave? “Todo está normal a bordo, pero han ocurrido acontecimientos importantes en otros lugares”, dijo Vanna, respirando hondo para recuperar la compostura. Luego comenzó a desgranar la historia con tono solemne: “El capitán Duncan envía una advertencia. El Desaparecido está enviando una advertencia a todo el mundo civilizado”. …. Una luz ámbar proyectaba su cálido resplandor sobre estanterías desgastadas por el tiempo y pergaminos antiguos. Un intrincado aparato alquímico que ocupaba el gran escritorio de nogal mantenía en curso una compleja reacción química. En el amplio y antiguo estudio se encontraba un anciano elfo, corpulento y afable, que emanaba tranquilidad. Era Lune, figura representativa de la Academia de la Verdad, deidad de la sabiduría y Papa de Lahem. El anciano elfo parecía absorto en el artefacto alquímico sobre su mesa, pero el reflejo de sus ojos revelaba otra historia: representaban escenas de lugares lejanos. El Desaparecido está lanzando una advertencia a todo el mundo civilizado. Hemos confirmado el surgimiento del antiguo dios, el Señor del Inframundo, en las profundidades del océano de Escarcha. Este proceso de "despertar" podría ocurrir potencialmente en cualquier Ciudad-Estado. Hay evidencia que sugiere que la carne del Señor del Inframundo lo impregna todo. Mientras el anciano elfo escuchaba en silencio esta voz distante, su expresión afable se tornó seria. Tras pronunciar estas últimas palabras, se levantó lentamente de su escritorio. Mientras se dirigía a una estantería situada al fondo de la sala, respondió: "Morris, si estas revelaciones se hicieran públicas, el mundo las consideraría la herejía más alarmante de la historia. Incluso los Aniquiladores considerarían este asunto un poco extremo". “No existe herejía en el camino de la verdad, maestro. Según los "clásicos" forjados por los mortales, solo hay dos tipos: uno se refuta y el otro espera ser refutado. Estas son tus palabras”, dijo la voz firme y resonante de Morris. Su tono transmitía una tenacidad y una valentía contenidas que, involuntariamente, transportaron al anciano elfo a una época en la que este joven humano excepcionalmente talentoso estudiaba en la Academia de la Verdad. En aquel entonces, Morris había buscado incansablemente todas las respuestas, atreviéndose a cuestionar cada problema. Tal fervor y sed de conocimiento en un erudito puede ser a la vez potente y peligroso. Una multitud de jóvenes talentosos, impulsados por este impulso, ascienden velozmente hacia la cima de la verdad. Sin embargo, muchos de ellos flaquean, desviados de su rumbo por los peligros inherentes a la búsqueda del conocimiento. Bajo la protección y guía de sus mentores, algunos tienen la oportunidad de moderar su fervor, aprendiendo a moderar su intelecto y a participar con cautela de la corriente fluida de la verdad. Unos pocos estudiantes excepcionales, como Morris, optan por un tercer camino. En un lapso de dos años, habían perfeccionado una gran cantidad de habilidades: manejo de varios tipos de armas ligeras, dominio del uso de armas blancas, empleo de las técnicas de protección de la misteriosa escuela explosiva y habilidades de combate integrales. Eran el orgullo tanto de la Academia de la Verdad como de su escuela marcial afiliada. Lune se detuvo frente a la enorme estantería y extendió una mano para sacar un libro de contabilidad. Al abrirlo, hojeó su contenido con calma. Cada página rebosaba de risas y voces de estudiantes del pasado. Sus rostros juveniles estaban grabados en las páginas imbuidas de magia: algunos posaban tímidamente, mientras otros saludaban o hacían muecas a quienes estaban más allá de los confines del libro, y su risa llenaba la habitación. Una imagen en blanco y negro mostraba a un joven de pie, seguro de sí mismo, en la puerta del aula, con los brazos cruzados. El nombre debajo de la imagen decía Morris, junto a su expediente académico correspondiente. “Sí, te dije que solo hay dos tipos de clásicos en el mundo mortal: los que han sido refutados y los que esperan ser refutados. No existe herejía en el camino de la verdad, pues la verdad genuina no busca el respaldo humano; es eterna en sí misma” murmuró Lune para sí mismo, con la mirada oscilando entre los expedientes estudiantiles y el reflejo de sus ojos. El reflejo mostraba a Morris tal como era ahora: el cabello blanco le subía hasta las sienes, un marcado contraste con el joven vibrante de los expedientes. De hecho, la vida humana es fugaz, y forjar conexiones profundas con los humanos puede ser una tarea ardua y dolorosa para los elfos. Estos amigos y estudiantes envejecen rápidamente, y antes de que los elfos tengan tiempo de reaccionar, regresan al polvo del que surgieron. Los recuerdos y las despedidas a menudo llegan inesperadamente, cada oleada de tristeza tardía y cargada de un arrepentimiento irremediable. Sin embargo, Lune todavía acogía y enseñaba a aprendices de la sociedad humana. Incluso durante su fugaz vida, estos aprendices demostraron una capacidad de aprendizaje que dejó atónitos a los elfos. En opinión de Lune, el anhelo innato de exploración y las posibilidades que ofrece una vida finita eran cualidades invaluables en la búsqueda de la verdad. La voz de Morris resonó de nuevo en los pensamientos de Lune: “El capitán Duncan afirma la necesidad de notificar a las Cuatro Iglesias Divinas toda la información que poseemos actualmente. Solo al comunicarnos con las distintas ciudades-estado y la Asociación de Exploradores debemos actuar con cautela. Esto se debe a que las Cuatro Iglesias Divinas poseen la capacidad y la comprensión suficientes para procesar esta advertencia adecuadamente”. “Eso suena muy lógico, pero ¿no ha considerado otra posibilidad?” dijo Lune lentamente. “El contenido de esta “advertencia” es sumamente alarmante, casi más radical que las declaraciones heréticas del Culto de la Aniquilación. La iglesia podría percibir esto como una forma de hostilidad, posiblemente como una nueva herejía. Para el clero más conservador… su reacción inicial a esta “advertencia” no sería de aceptación, sino más bien, la verían como una afrenta a su fe. “A él le es indiferente”. "¿Oh?" Se avecina una tormenta, precedida por el retumbar de advertencia de un trueno. Sin embargo, al trueno mismo le es indiferente si los mortales han buscado refugio o no. Tal es la disposición del capitán Duncan. “Tiene toda la lógica”, coincidió Lune.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 507

Estás leyendo el capítulo 507 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.