Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 495 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La calma y serenidad del mar se vio momentáneamente interrumpida, creando olas en cascada al emerger un enorme submarino de sus profundidades. El brillante sol de la tarde, como una gema radiante en el vasto cielo, proyectaba estelas de luz sobre el océano aparentemente infinito. El resplandor brillante e indiferente del sol se reflejaba en el exterior de acero del submarino, creando un vívido contraste entre la calidez del sol y la frialdad del metal.
De repente, un dispositivo de humo desechable a bordo, ubicado en la parte superior del casco del submarino, cobró vida. Fue como si se desatara un breve y brillante incendio, seguido rápidamente por una detonación tenue, que propulsó una estela naranja brillante que atravesó el cielo azul despejado. La tripulación realizó una serie de ajustes en la alineación y la potencia del submarino, lo que le permitió mantenerse en una posición estable sobre la superficie del agua. Un fuerte chirrido resonó mientras el sistema de bloqueo del submarino comenzaba a soltarse lentamente.
Dentro, Duncan, con pulso firme, empezó a girar la manija que mantenía cerrada la gruesa escotilla. Al abrirla, una ola de aire fresco del océano inundó la cámara, envolviéndolos a él y a su silencioso compañero. Aunque técnicamente ninguno de los dos necesitaba aire, la sensación de la refrescante brisa marina les ofreció un alivio inesperado. Las escalofriantes ilusiones que los habían atormentado, entrelazándose en sus pensamientos y conciencias durante su viaje sumergido, comenzaban a desvanecerse. Agarrándose a la barandilla, Agatha reunió fuerzas y siguió a Duncan, saliendo a la robusta superficie exterior del submarino. El vasto océano se encontró con su mirada, una visión de tranquilidad y grandeza.
Mirando de reojo, Duncan se dirigió a la figura de centinela que tenía a su lado. "¿Qué tal se siente la luz del día después de nuestra terrible experiencia?", preguntó.
Agatha, con la voz apenas por encima de un susurro, respondió: “Es como si me hubieran despertado del olvido una vez más. No me había dado cuenta de la profunda añoranza que sentía por el calor del sol y el simple placer de respirar aire fresco hasta que me los arrebataron”.
"¿Y qué hay de la otra tú?", preguntó Duncan. "Durante nuestro descenso, se mantuvo distante. Pero nos observaba, ¿verdad?"
Agatha asintió. “Nuestros sentimientos están entrelazados. Sin embargo, expresó su deseo de reflexionar y optó por el silencio. ¿Quieres que la llame para charlar?”
Duncan negó con la cabeza suavemente. “No hace falta. Denle el espacio que necesita. Este viaje submarino ha sido profundamente conmovedor para cada uno de nosotros, casi como un rito de paso. Todos debemos reflexionar sobre ello en nuestro momento”.
Haciendo una señal con un gesto sutil, Duncan miró hacia el horizonte y su atención fue captada por un barco que se aproximaba.
“Miren, el barco de rescate enviado por Tyrian se acerca” declaró con un tono reconfortante. “Por suerte para nosotros, parece que no tendremos que encontrar nuestro propio camino de regreso a nuestra Ciudad-Estado.
Emergiendo del vasto horizonte, la silueta espectral de un barco de vapor surcó las olas del océano, avanzando velozmente hacia la fuente de la baliza de socorro del submarino. Tras cumplir su misión, el submarino fue guiado de regreso a su buque principal, con el invaluable "Guardián" a bordo. Al recibir este informe a través del sistema de mensajería neumática, una oleada de alivio inundó a Tyrian, quien esperaba con fervor una actualización en el centro de mando del puerto sur. Al exhalar un suspiro de alivio, una emoción desconocida comenzó a aflorar en lo más profundo de su ser. Retiró la silla y se acercó a la ventana, perdiéndose en los cautivadores tonos del sol poniente.
De repente, una voz irrumpió en el silencio. Era la voz de Lucrecia, que resonaba desde una reluciente bola de cristal cercana: "¿Has recibido alguna novedad sobre mi padre?"
Al girarse para mirar el orbe brillante, un atisbo de sorpresa tiñó la respuesta de Tyrian. "Ya lo captaste... ¿Era tan evidente mi anticipación?"
Lucrecia, aunque absorta en sus múltiples tareas” mordiendo un trozo de pan, anotando a toda prisa cálculos intrincados en un pergamino flotante y afinando diversas herramientas experimentales esparcidas por ahí”, dedicó una mirada fugaz a su hermano mayor. Bromeó con tono juguetón: “Tu cóctel emocional de ansiedad, incertidumbre, alivio y una pizca de confusión solo puede significar una cosa: Papá ha vuelto”.
Con una mueca fingida, Tyrian comentó: "¿En serio? ¿Así es como conversan los eruditos hoy en día? Te sueno a un diagrama circular de emociones..."
Tras un momento, Tyrian añadió con un toque de nostalgia: “Los tiempos han cambiado. No hace mucho, la noticia del regreso de mi padre no me habría evocado tales sentimientos. Mis reacciones iniciales, durante sus expediciones anteriores, fueron radicalmente diferentes”.
Con una sonrisa burlona, Lucrecia intervino: “Oh, lo recuerdo vívidamente. Te temblaban las rodillas como gelatina. Incluso llegaste al extremo de usar la Niebla Marina contra nuestro propio Padre, pasando noches enteras sin dormir. Tenías un don para despertarme en las horas más inquietantes, contándome tus terrores nocturnos. Eran tan vívidos que ambos terminamos temblando...”.
Tyrian la interrumpió, con un dejo de fingido enfado: “Bueno, ya basta de dramatismo. Esos no son los recuerdos que me apetece revivir ahora mismo”.
En respuesta, las manos animadas de Lucrecia se detuvieron, su incansable investigación se suspendió temporalmente y apartó el resto de su pan. Miró fijamente a Tyrian, con los ojos llenos de comprensión y paciencia, dispuesta a escuchar.
En la mirada firme e intensa de Lucrecia, Tyrian sintió una sensación inquietante, como si ella estuviera escrutando cada centímetro de su piel, analizándolo de una manera que trascendía la superficie. Finalmente, rompiendo la tensión palpable que había impregnado el aire entre ellos, Lucrecia habló.
De niñas, era normal que papá se ausentara por largos periodos. Cada vez que oíamos el melodioso sonido de las campanas del puerto, subíamos corriendo a la azotea de nuestra casa, con la vista escudriñando el horizonte en busca de la distintiva bandera de los Desaparecidos. Siempre me regañabas, diciéndome que actuara con más elegancia, con más serenidad y elegancia. Pero, curiosamente, siempre eras la primera en trepar a lo más alto de la azotea.
“Eso fue hace mucho tiempo” respondió Tyrian.
Tras una breve pausa, pareció sumido en sus pensamientos. Cuando volvió a hablar, su voz estaba impregnada de una profunda nostalgia, como si conversara con una versión más joven de sí mismo.
Todavía recuerdo vívidamente el tono de azul con el que estaba pintado nuestro tejado. El molino que pusiste allí atrapaba la brisa marina, creando una melodía suave y cadenciosa. Así empezaron nuestras aventuras ocultas en el tejado.
“Las cosas han cambiado mucho desde entonces”, dijo Lucretia. “Ahora vivimos momentos que ni siquiera esa vieja azotea podría ofrecer, viendo el mundo desde perspectivas que antes solo eran las de mi padre. Pero incluso ahora, aún no seguimos sus pasos”.
Las exploraciones de mi padre lo llevaron a las profundidades más misteriosas del océano, lugares tan profundos que ni siquiera el ambicioso Proyecto Abismo ha podido alcanzar. ¿Qué crees que espera descubrir en esta última expedición?
Tyrian volvió a guardar silencio, reflexionando sobre la gravedad de la pregunta de Lucretia. Sin embargo, antes de que pudiera hablar, el silencio de la habitación se vio interrumpido por una cacofonía de clics que emanaban del espejo que tenía detrás. La voz de Duncan le siguió de inmediato, desde el cristal: “He descubierto un secreto extraordinario y estaba a punto de compartirlo con ustedes”.
La repentina intrusión conmocionó a Tyrian; sus músculos se tensaron por reflejo. Pero la reacción de Lucrecia, quien apareció a través de una bola de cristal mágica, fue aún más impactante. La oyó jadear audiblemente, seguida de una serie de ruidos caóticos. Entonces, humo y destellos de luz llenaron la bola de cristal, cortando abruptamente la conexión. Con el corazón aún acelerado, Tyrian se giró y vio que el espejo detrás de él ardía con una etérea llama verde. De la oscura superficie del espejo emergía el rostro de Duncan, quien miró a su alrededor con curiosidad.
"¿Está bien tu hermana? ¿La asusté?", preguntó.
"¿Podrías, por favor, no hacer entradas tan dramáticas cada vez que apareces?", murmuró Tyrian, casi sin pensar. Al pronunciar las palabras, sintió que un rubor de vergüenza le subía por las mejillas. Miró a Duncan, preguntándose si lo había ofendido. Pero el rostro de Duncan permaneció tan impasible como siempre.
“Consideré hacer una entrada más discreta, quizás con un toque preliminar o un aviso”, admitió Duncan, mirando fijamente a Tyrian. “Pero Vanna señaló que no es cómo llego lo que sorprende a la gente, sino la pura sorpresa de mi inesperada presencia. Probablemente tenga razón, así que no lo cambié. Además, pillar a los demás desprevenidos tiene su propio encanto”.
El ojo de Tyrian se contrajo ante la actitud arrogante de su padre ante la incomodidad que le inducía. Con dificultad para encontrar las palabras, recuperó la compostura rápidamente, adoptando una expresión de curiosidad al contemplar el reflejo de su padre en el espejo. "¿Has regresado a la Ciudad-Estado? ¿Debería ir a buscarte?"
“El avatar que estaba usando ha regresado, pero no es necesario que vayas allí” intervino Duncan.
“Prepárate y dirígete directamente a los Desaparecidos”.
La sorpresa de Tyrian fue intensa. "¿Qué?"
“He hecho un descubrimiento extraordinario en las profundidades marinas”.
El semblante de Duncan se tornó serio. “Esta información no debe hacerse pública, y podría estar relacionada con los dioses antiguos. Por lo tanto, necesitamos convocar a todos los Desaparecidos para una discusión. Ya he enviado a Agatha y mis seguidores han comenzado a reunirse”.
“Como capitán del Niebla Marina y recién nombrado gobernador de Frost, su presencia es esencial”.
Por el comportamiento y el tono de su padre, Tyrian comprendió rápidamente que la situación era excepcional y de suma importancia. Se irguió de inmediato, y su anterior indiferencia dio paso a una renovada determinación.
Entendido. Le dejaré una nota a Aiden explicándole la situación.
"Excelente."
Duncan asintió en señal de aprobación, luego su mirada recorrió la habitación y finalmente se detuvo en la intrincada disposición de la bola de cristal.
“Cuando subas a bordo, trae tu bola de cristal” le indicó a Tyrian. “Lucy también debería estar al tanto de la situación. Le intrigarán los secretos de las profundidades marinas.
Tyrian, mientras escribía una nota, levantó la vista bruscamente. Primero miró sorprendido a Duncan, luego asintió rápidamente en señal de aprobación. “Entendido. Me aseguraré de traer la bola de cristal. ¿Dónde está el Desaparecido? Conseguiré una lancha rápida”.
Apenas terminó de hablar, Duncan, en el espejo, desestimó su preocupación. "No hace falta. Ai te llevará".
Un golpe atrajo la atención de Tyrian hacia la ventana. Afuera, la omnipresente paloma blanca y regordeta, fiel compañera de su padre, picoteaba el cristal de la oficina del puerto, con la cabeza inclinada en un ángulo inquisitivo. "¿Listos para subir a bordo? Hay mucho espacio, y el viejo conductor está firme al timón".
Tyrian quedó desconcertado, con un signo de interrogación prácticamente colgando sobre su cabeza. "...?"
El comedor del Desaparecidos era el punto de encuentro habitual de la tripulación. La amplia mesa había sido limpiada meticulosamente y relucía bajo la tenue luz, mientras que las radiantes lámparas de aceite colgaban de las columnas que la rodeaban, proyectando una cálida luz.
Los fieles seguidores del barco se reunieron a ambos lados de la mesa, creando una atmósfera de expectación. Vanna y Morris mantuvieron una postura erguida y estricta. Shirley y Alice parecían absortas en sus pensamientos, absortas en su propio mundo. Nina y Dog, en cambio, estaban absortos en sus libros, con la concentración reflejada en sus cejas fruncidas. Sin embargo, hoy, el cuadro se complementaba con dos rostros desconocidos...
Vestida con el hábito de una monja ciega, Agatha ocupaba un lugar en la amplia mesa. Permanecía inmóvil, susurrando oraciones silenciosas. Junto a ella, Lawrence, con una bata blanca impecable, aferraba nerviosamente su pipa. Su mirada recorrió el camarote, escrutando cada detalle con creciente inquietud. El barco de Lawrence estaba amarrado en aguas adyacentes, y su primer oficial atendía diligentemente los asuntos del barco. Desconociendo las circunstancias específicas, Lawrence, el capitán, se vio llamado al buque insignia. El entorno desconocido llenó de inquietud el corazón del viejo capitán; era su primera incursión en el Desaparecidos.
Al subir a bordo de esta legendaria nave fantasma, una nave que se rumoreaba había regresado del subespacio, Lawrence se encontró entre los fieles seguidores de Duncan Abnomar. Estaban reunidos en esta venerable y solemne cabina, a la espera de las instrucciones de Duncan. Comprendían perfectamente la identidad y el origen de la compañía: la marioneta animada, el fragmento del sol, el demonio consciente, el inquisidor exiliado, el legendario erudito al borde de la locura...
Ahora bien, Lawrence mismo formaba parte de esta extraordinaria asamblea. Jamás habría imaginado semejante escenario ni en sus fantasías más descabelladas ni en sus alucinaciones más descabelladas. Al fin y al cabo, solo era un capitán retirado de un buque de exploración... ¿Cómo demonios se encontró en esta situación?

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Ascuas de aguas profundas (Novela)
Capítulo 496
Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 495
Estás leyendo el capítulo 495 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.