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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 489 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Duncan había provocado un incendio forestal bajo las profundidades del océano que se extendió con una intensidad imprevista y agresiva. Inicialmente, pretendía encender un fuego controlado en el borde del imponente "pilar". Anticipó una propagación lenta y manejable de la llama. Pero, para su sorpresa, lo que comenzó como una pequeña chispa se transformó en un vasto y brillante incendio en cuestión de segundos, iluminando las aguas profundas con su resplandor. La mera peculiaridad de presenciar cómo un incendio forestal prosperaba bajo la inmensa presión del océano, un lugar saturado con miles de millones de toneladas de agua de mar, era desconcertante y contraria a cualquier comprensión lógica. Muchos creían que entidades de naturaleza sobrenatural o de otro mundo actuaban como los catalizadores más potentes de las llamas espirituales. El tentáculo de la antigua deidad, con sus propiedades trascendentales, no era la excepción a esta creencia. Sin embargo, a pesar de este conocimiento, la velocidad e intensidad con la que la llama consumía eran asombrosamente feroces. Parecía como si una fuerza invisible avivara el fuego, haciéndolo más potente. ¿Acaso el singular entorno marino amplificaba su poder? ¿O era el tentáculo de la antigua deidad el que contribuía activamente a su desarrollo? La concentración se arrugó en el ceño de Duncan mientras intentaba interpretar el torrente de información que le llegaba a través del fuego. Esta información se presentaba en ráfagas inconexas, interrumpidas por sonidos retorcidos e intercaladas con destellos erráticos de luz y sombra. Estas parecían ser las secuelas incontrolables del tentáculo en desintegración. Para la mayoría de los humanos, incluso el más leve susurro de estos seres podía llevarlos al borde de la locura. Sin embargo, estas señales caóticas eran más una molestia que una amenaza para Duncan. Se esforzó por filtrar la información relevante en medio de la cacofonía. Y a medida que los sonidos distorsionados comenzaron a desvanecerse, pudo discernir algunas "voces" coherentes. Sus ojos se abrieron en shock bajo el agua cuando vio el tentáculo del antiguo dios que se deterioraba rápidamente, envuelto en la misteriosa llama verde. “¿LH-01? ¿Navegante n.° 1?”, exclamó. Inmediatamente después de su pregunta, se hizo un silencio sofocante. Era tan profundo que lo absorbía todo. En medio de este silencio, un pensamiento débil y etéreo rozó su conciencia, susurrando: “Gracias, usurpador del fuego”. Desconcertado, la mente de Duncan corría, intentando atar cabos entre los misterios que se desvelaban. Perdido en sus pensamientos, y debatiendo si investigar más a fondo o adentrarse en el tema, un destello fugaz en su visión periférica captó repentinamente su atención. La atención de Duncan se centró repentinamente en Ai, la paloma que a menudo revoloteaba a su alrededor. El ave, normalmente tranquila, ahora irradiaba una luz cegadora. Le recordó a un proyector averiado, con su aura ardiente titubeando erráticamente. La paloma, en apuros, batió las alas vigorosamente mientras emitía una serie de gritos interrumpidos, casi electrónicos: “Su… calidad de señal está comprometida, por favor verifique… su conexión de hardware… al servidor remoto… esperando respuesta…”. Al ver el estado de Ai, la expresión de Duncan se endureció y le indicó a la paloma que regresara de inmediato. Mientras Ai se acomodaba, Duncan pudo ver cómo su "cuerpo temporal" se deterioraba rápidamente, con llamas internas visibles a través de las grietas recién formadas. Mientras tanto, las entidades flotantes con forma humana comenzaron a mostrar signos similares de desintegración en las aguas circundantes. Innumerables formas humanoides se desmoronaron en un sedimento oscuro, cayendo en cascada hacia la sombría isla flotante en las profundidades. Con la réplica defectuosa de la antigua deidad consumida por las llamas, las figuras humanas improvisadas cercanas también se desmoronaron. Solo la isla flotante, presumiblemente el "modelo original", permaneció intacta. Todo lo demás en estas profundidades oceánicas se descomponía rápidamente, volviendo a lo que parecía su "estado natural". Duncan comprendió rápidamente el efecto dominó que se estaba produciendo a su alrededor. Entonces, sintió una sensación repentina, como si lo estuvieran "expulsando" de ese recipiente, que evidentemente ya no era viable. A medida que la conexión se debilitaba, Duncan tuvo un fugaz pensamiento de arrepentimiento: “Es una pena. Creí que este cuerpo adaptado al mar serviría para múltiples propósitos, pero parece que solo sirvió para uno...”. Dentro de la cabina, Duncan dejó escapar un suspiro, lamentando la pérdida de otro “cuerpo temporal” mientras inspeccionaba el estado del sumergible. Las consecuencias del colapso del “pilar” enviaron poderosas corrientes en su dirección, pero tuvieron suerte de que el sumergible permaneciera ileso. De repente, la voz de Agatha, cargada de horror, resonó: “¿Qué… qué acaba de pasar?”. Señaló hacia las profundidades oceánicas que se oscurecían rápidamente. Aquí y allá, esporádicas llamaradas verdes estallaban, iluminando partes de una colosal estructura sumergida, dándole la apariencia de una serie de explosiones submarinas. Fuera del sumergible, las corrientes oceánicas se agitaban con violencia. El ruido combinado de la maquinaria en funcionamiento, intercalado con golpes ocasionales contra la embarcación, creaba una atmósfera tensa. Estaba claro que algo monumental había ocurrido debajo de ellos. “…He descubierto la causa raíz de la perturbación en Frost”, comenzó Duncan, moviéndose ligeramente para asegurarse de que Agatha siguiera sus palabras con atención. “En lo profundo de la isla flotante sumergida, que se cree que es el plano para la creación misma del mundo, yace un tentáculo enorme de un dios antiguo. Es una réplica imperfecta del misterioso Señor del Inframundo. Su mera presencia ha estado alterando el equilibrio de este reino marino”. Duncan miró brevemente a Agatha, quien estaba visiblemente nerviosa, ansiosa por obtener más detalles. “El espíritu de la Reina de Frost ha trabajado incansablemente durante las últimas cinco décadas para mantener a este ser imperfecto bajo control. Ha sido una lucha larga y ardua”. Los ojos de Agatha se abrieron con incredulidad. Nunca imaginó que la exploración del capitán Duncan a través de su avatar produciría revelaciones tan trascendentales. Las palabras la eludieron momentáneamente. Ordenando sus pensamientos, finalmente balbuceó: “Entonces... ¿qué sucedió después?”. “Se incendió”, afirmó Duncan con tono serio. Agatha parpadeó, procesando su respuesta. "¿Se... incendió?" Duncan asintió afirmativamente, señalando hacia afuera: "¿No presenciaste? El incendio que encendí". Agatha negó con la cabeza, con la mente acelerada. “No es que te haya entendido mal. Entendí tus palabras, pero... no, no entendí bien la gravedad. De verdad que no puedo comprenderla. ¿Quieres decir... que simplemente prendiste fuego a un dios antiguo? Aunque solo fuera una imitación... ¿lo encendiste?” Duncan, anticipando la incredulidad de Agatha, respiró hondo. Le costaba articular la complejidad de la situación. Tras un momento de reflexión, comentó: “Para ser sincero, hasta yo me quedé atónito. Resultó ser más inflamable de lo que había previsto”. Agatha simplemente se quedó mirando, sin palabras. Después de lo que pareció una eternidad, Agatha finalmente logró ordenar sus pensamientos: "Entonces, con respecto al espíritu de la Reina de Hielo... ¿también la 'quemaste' sin darte cuenta?" Duncan negó con la cabeza para tranquilizarla: “Se liberó. En cuanto a su paradero, no lo sé. Puede que nos encontremos con ella otra vez. Tuvimos una conversación muy reveladora sobre su pasado, los misterios del océano y algunas verdades... inquietantes sobre nuestra realidad. Muchas de sus revelaciones fueron revolucionarias”. "¿Puntos de inflexión?" Agatha, aún lidiando con la magnitud de la revelación anterior, intentó seguir el ritmo: "¿Qué quieres decir con 'puntos de inflexión'?" Duncan miró fijamente a Agatha con tono serio. “Del tipo que exige participar en rituales, ofrecer oraciones y escribir los últimos deseos antes de aprender. Y luego, someterse a una evaluación psicológica exhaustiva”. Continuó con una leve sonrisa: “Lo compartiré todo contigo cuando volvamos a tierra firme y estés mentalmente preparada”. A pesar de su papel de guardiana, acostumbrada a enfrentar innumerables desafíos y a poseer una resiliencia mental incomparable, Agatha pudo sentir una profunda inquietud instalándose en su interior al escuchar la advertencia de Duncan. La gravedad con la que hablaba este “Capitán”, un hombre conocido por navegar incluso en los complejos terrenos del subespacio, indicaba que había desenterrado algo de inmensa magnitud dentro de las desoladas y gélidas extensiones de las profundidades marinas. De regreso a bordo del Desaparecidos, Duncan había logrado llegar desde el “compartimento privado” al entorno familiar de las habitaciones de su capitán. En la esquina del escritorio de navegación se alzaba la inquietante cabeza de cabra. Su oscuro cuello emitía un suave sonido mecánico al girarse para mirarlo. Los oscuros ojos, como gemas, clavados en su interior se fijaron en Duncan. “¿Tu nombre?” Preguntó de manera directa. “Duncan Abnomar” respondió con un breve gesto de la mano. Acomodándose en su silla, volvió a centrar su atención en la cabeza de cabra. “¿Te pareció prolongada mi ausencia? “Te has extraviado” comentó la cabeza de cabra con un dejo de alivio en el tono. “Sentí que un fragmento de tu consciencia viajaba a un lugar extraordinariamente remoto. Un lugar tan remoto que incluso a los Desaparecidos les costaba mantener la conexión. Espero que no malinterpretes mi preocupación; el destino mismo de esta vasta nave depende de la astuta guía de su capitán... Duncan lo interrumpió: “Su lealtad y preocupación son encomiables. Fue un viaje largo pero fugaz; no hay motivo de alarma. ¿Cuál es el estado actual de Alice?” “¿Señorita Alice?” La cabeza de cabra tardó un momento en responder”: Había estado descansando en sus aposentos. Sin embargo, ahora parece que viene corriendo hacia esta habitación. Antes de que pudiera proporcionar más detalles, se oyó un rápido ruido de pasos justo afuera de la puerta de la cámara, pronto acompañado por el aura inconfundible de Alice. Antes de que ella pudiera siquiera tocar, Duncan se adelantó: “Pase”. A pesar de su insistencia, se oyeron dos golpes más. La puerta se abrió de golpe, revelando a la marioneta Alicia, quien, al darse cuenta de que había tardado un poco en responder, emitió un suave "oh" antes de entrar. ¡Capitán! ¡Capitán! Corrió hacia Duncan con una mirada de urgencia. Antes de que él pudiera responder, ella empezó a narrar: "¡Algo anda mal! ¡Acabo de despertar de un sueño! ¡Soñé algo!" Duncan había planeado transmitirle información crucial a Alice, pero su inesperada agitación lo tomó por sorpresa, lo que lo llevó a preguntar con el ceño fruncido: "¿Un sueño? ¿Qué ocurrió en este sueño?" Alice dudó, con la voz impregnada de una extraña mezcla de entusiasmo y desconcierto. "No recuerdo los detalles precisos. Sin embargo, me quedé con una abrumadora sensación de... ¿capacidad, quizás? Me recordó tus descripciones anteriores... como si de repente hubiera evolucionado, adquirido habilidades cognitivas".
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Estás leyendo el capítulo 489 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.