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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 486 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
La sala estaba envuelta en un silencio casi abrumador, tan profundo y profundo que parecía rozar los límites del tiempo. Esta quietud inquietante pesaba sobre la atmósfera, oprimiendo como una densa niebla que amenazaba con engullir cualquier sonido que se atreviera a perturbarla. Finalmente, Duncan rompió el silencio. Su voz cortó el silencio como un cuchillo afilado, resonando en las paredes como si desafiara la ausencia de ruido. “Sugerir que somos descendientes de dioses antiguos no solo es asombroso, sino que raya en la herética”, declaró con una gravedad acorde con la ocasión. “Incluso los miembros más fervientes de la Secta de la Aniquilación dudarían en proponer una teoría tan atrevida y potencialmente blasfema”. Ray Nora sostuvo la mirada de Duncan sin pestañear, con una leve sonrisa dibujando las comisuras de sus labios. "Me parece bastante interesante tu uso de la palabra 'blasfemo'", replicó. "Sin embargo, la verdad que he desenterrado de este enigma interminable de una realidad permanece indiscutible. Tú mismo la viste, Duncan, en esas cámaras subterráneas abisales. Si bien la Secta de la Aniquilación pudo haber malinterpretado los detalles de su 'Teoría de la Creación', en algo acertaron. Nuestro mundo fue creado deliberadamente por dioses antiguos de acuerdo con un intrincado plan maestro. Y la esencia misma de estos dioses sirve como los cimientos de todo lo que existe". Duncan estaba visiblemente atónito. Durante unos largos segundos, que parecieron una eternidad, se sumió en sus pensamientos, intentando procesar las trascendentales revelaciones que Ray Nora acababa de compartir. Cuando finalmente habló, su voz era suave, casi como si estuviera pensando en voz alta en lugar de hablarle directamente. “Bueno, a ver si entiendo bien. El Señor del Inframundo se sacrificó voluntariamente para dar forma a todo lo que yace sobre el océano, siguiendo una especie de “plantilla de diseño” ubicada en las profundidades del mar. Su esencia es el núcleo de toda existencia. Y ahora, debido a un misterioso fallo, los elementos fundamentales que constituyen el mundo material han comenzado a despertar, activando varios aspectos de este “diseño” original. ¿Será este el terrible secreto tras lo que le ocurrió a Frost?” Ray Nora asintió solemnemente, su voz apenas era un susurro. “El Señor del Inframundo tenía el poder único de duplicar y crear, evolucionando todo desde su esencia original. Sin embargo, parece que a lo largo de incontables milenios, o bien el diseño original comenzó a degradarse o bien hubo algún fallo en el mecanismo central del “Creador”. Esto desencadenó un ciclo de creación de “réplicas defectuosas”. Frost es solo la punta del iceberg; no será la última anomalía que veamos.” La severidad de la revelación de Ray Nora pareció conmocionar a Duncan hasta la médula, inquietando a un hombre que normalmente era un pilar de estoicismo. Luchó por mantener la compostura mientras una oleada de terror lo invadía: la insoportable idea de que este antiguo dios pudiera despertar gradualmente en cada criatura viviente e incluso en los objetos inanimados que los rodeaban. Desde una perspectiva oscura y aterradora, esta nueva comprensión de la realidad parecía incluso más amenazante que la amenaza inmediata del Sol Negro, que había ensombrecido siniestramente la Ciudad-Estado de Pland tras una reciente catástrofe. “Toda esta profunda revelación que has revelado, ¿la obtuviste durante tu inquietante encuentro con la entidad que mencionaste?” preguntó Duncan, intentando contener la tormenta de confusión y asombro que se arremolinaba en su cabeza. Por un instante, su mirada se desvió hacia la enigmática exhibición submarina al fondo de la sala. En esas oscuras y turbias profundidades, se alzaba una gigantesca estructura con forma de pilar, como si vigilara su conversación en silencio y eternamente. Ray Nora hizo una pausa, con una profunda reflexión en sus ojos antes de responder. “Eso, al ser una copia defectuosa de algo mucho más grandioso, no posee la capacidad de comunicarse de la forma en que tú o yo lo entenderíamos. Sin embargo, su mera existencia me ha proporcionado una invaluable reserva de perspectivas y conocimiento”. Hizo una pausa, eligiendo sus palabras con cuidado. “Entiendo el escepticismo que subyace a tu pregunta. Los humanos tenemos una capacidad inherentemente limitada para comprender verdades complejas. Incluso cuando nos enfrentamos a revelaciones alucinantes, nuestra cognición puede flaquear, incapaz de comprender plenamente la enormidad de los hechos que tenemos ante nosotros. Por lo tanto, no pretendo que mis interpretaciones sean la última palabra sobre la realidad. Son solo una perspectiva, basada en impresiones fragmentadas que he logrado extraer de lo que podrían ser los pensamientos dispersos de una antigua deidad”. Duncan se tomó su tiempo para asimilar lo que Ray Nora acababa de decirle. Parecía encerrarse en sí mismo, como si se sumergiera en un vasto océano de pensamientos, reflexionando sobre los enigmas que ella acababa de presentar. Tras lo que pareció un largo rato, de repente se giró hacia ella. "¿Qué o quién es 'Alice'? ¿Es ella el instrumento que pretendes usar para tu propia resurrección?" Los ojos de Ray Nora se abrieron ligeramente, frunciendo el ceño con genuina confusión. "¿Alice? ¿De quién estás hablando?" Duncan la estudió atentamente antes de apartar la mirada. “Tu olvido del nombre es desconcertante. Supuse que surgió de tu propia consciencia. Es una muñeca, una que guarda un asombroso parecido contigo. Tras tu... “ejecución”, la gente de Frost descubrió un contenedor sellado en el Mar Frío. Dentro, Alice yacía latente. Inicialmente catalogada como Anomalía 099, ahora es miembro de mi tripulación”. Ray Nora guardó silencio un buen rato, como si estuviera analizando las palabras de Duncan. Poco a poco, una suave sonrisa indescifrable comenzó a dibujarse en su rostro. "Ya veo, así que es así". Duncan captó de inmediato su vaga declaración, con los ojos brillantes de intensa curiosidad. "¿A qué te refieres exactamente? ¿Qué significa 'así es'?" Ray Nora suspiró suavemente, su mirada se volvió distante. “Mis sueños son un tapiz intrincado de escenarios dispares. Es como estar perdido en el mar en una niebla tan densa que no puedes ver tu mano delante de tu rostro. A menudo me encuentro sumergido en un vacío oscuro y escalofriante, casi hipnotizado por susurros fragmentarios. A veces, no puedo distinguir si soy un alma humana luchando con la realidad o una especie de clon distorsionado de un dios antiguo varado en las profundidades de un océano infinito. Sin embargo, hay breves intervalos en los que mis paisajes oníricos se transforman. El entorno se fusiona en formas más tangibles, como cabañas de madera en tierra firme, llenas de los murmullos ansiosos de rostros que no reconozco. Y en esos momentos, me pregunto...” Hizo una pausa, alzando lentamente la vista para encontrarse con la de Duncan. Una suave sonrisa adornó sus labios como si la hubiera tocado un conocimiento oculto y etéreo. “Últimamente, mis sueños se han vuelto más frecuentes. Los susurros, antes ambiguos, se han transformado en una colección de figuras extrañas pero cautivadoras. Bailan y giran a mi alrededor mientras una presencia siempre vigilante observa desde el margen de estas visiones. Pareces especialmente interesada en esta muñeca, Alice, ¿verdad?” “En un mundo como este, Alice, como yo, tiene muy pocas personas en las que pueda confiar de verdad”, respondió Duncan, con la mirada fija en ella. Su mirada pareció traspasar la fachada afable que ella mostraba. “Este mar turbulento ha producido una miríada de creaciones, desde naufragios perdidos en las profundidades hasta marineros abandonados, pero una 'reina ejecutada' convertida en muñeca consciente de sí misma se alza como una anomalía singular. Sin embargo, tu reacción sugiere que no sabías nada de esto”. Ray Nora pareció pensativa por un momento, con los ojos nublados por una compleja mezcla de emociones antes de que un destello de comprensión los iluminara. "Esta muñeca se llama 'Alice', ¿verdad?" Duncan frunció el ceño, indicando su confusión. "Sí. ¿Hay algún problema con eso?" "¿Y si te dijera que la muñeca no es exactamente mi 'duplica'?" Ray Nora planteó la pregunta con cautela, con una voz cargada de sinceridad pero con un ligero toque de aprensión. "¿O para ser más precisos, no es una réplica perfecta de mí?" “Explícamelo” ordenó Duncan sucintamente. Ray Nora dudó, visiblemente luchando con sus pensamientos antes de hablar. “Quizás la verdadera pregunta no debería centrarse en Alice, sino en el instrumento de mi ejecución: la guillotina”. Duncan parecía desconcertado. "¿Qué insinúas?" "No me gusta revivir recuerdos dolorosos", admitió Ray Nora, moviendo inconscientemente la mano para tocarle suavemente la nuca. "Quizás no lo sepas, pero la guillotina que usaron para ejecutarme se llamaba específicamente 'Guillotina Alice'". Duncan finalmente comprendió. Comprendió lo que implicaba la insinuación de la Reina de Hielo. Pero una parte de él deseaba que los velos de la ignorancia nunca se hubieran descorrido. “Entonces, ¿insinúas que Alice podría ser una creación de este mar caótico, no una réplica tuya, sino posiblemente de la propia guillotina?” empezó Duncan, con la voz entrecortada a mitad de la frase mientras intentaba asimilar el concepto. “Pero eso no cuadra. Es idéntica a ti. Ray Nora lo interrumpió, casi como si hubiera anticipado su confusión. Negó con la cabeza lentamente, con la mirada perdida en el profundo y oscuro mar al borde de la habitación. “Este mar caótico surgió de una imitación imperfecta y anómala de una deidad antigua. Por lo tanto, en sus profundidades, cabe esperar creaciones irregulares. Imagina que una reina decapitada y una guillotina cayeran al abismo, cayendo en la 'esfera de influencia' de este ser ancestral, especialmente debido a mis acciones pasadas. Podría desencadenar cambios extraordinarios e impredecibles. Una fusión y remodelación, una combinación y completitud de formas, todo ello imbuido de un toque arcano”. Sus palabras flotaron pesadamente en el aire, creando un velo de solemnidad sobre la sala. Fue una revelación que expandió los límites de su comprensión, pero al hacerlo, desplegó un tapiz de misterios aún más intrincados, añadiendo otra capa de complejidad a su ya enrevesada realidad. Hizo una pausa y sus ojos se posaron pensativamente en el enorme tentáculo del antiguo dios detrás de la tenue luz de la habitación. “Parece… que no puede distinguir entre una forma y otra”, dijo con un tono de asombro en su voz. La sala volvió a sumirse en el silencio, pero esta vez el silencio parecía diferente: más contemplativo, cargado de una nueva comprensión de las complejidades con las que estaban lidiando. Finalmente, Duncan rompió el silencio con un suspiro de resignación. “Así que, de alguna manera desconcertante, el dios antiguo ha formado algo parecido a una placenta...”. Ray Nora pareció visiblemente sorprendida antes de recuperar la compostura. “Una metáfora poco convencional, pero acertada. Sin duda, encaja con tu singular forma de expresar las cosas”. Duncan exhaló profundamente. ¿Qué más podía decir? Estaban en medio de un mar tan misterioso e insondable que todo parecía más allá de su comprensión. Usando otra metáfora, quizás menos apropiada: ante la disyuntiva de salvar a la madre o al niño, el dios antiguo parecía haber preservado la placenta que los conecta. Pero había una cosa que él entendía: la insistencia de la muñeca en que su nombre era “Alice” no era infundada; ella era, de hecho, una manifestación de Alice Guillotine. Desde que entró en este extraño mundo, Duncan se había encontrado con numerosos fenómenos desconcertantes, pero esta última revelación era quizás la más surrealista de todas. Ray Nora, percibiendo el estado de ánimo solemne de Duncan, intentó consolarlo. “Consuélate con el hecho de que tienes una cosa menos de qué preocuparte. Alice no es un instrumento que haya usado para resucitarme. De hecho, nunca tuve la intención de experimentar una gran “resurrección”, para empezar”. Duncan la miró, intentando recalibrar sus pensamientos, dejando a un lado su desorientación y concentrándose en el asunto en cuestión. "¿Y qué hay de la llave que mencionaste antes? ¿Y la cerradura en la espalda de Alice? ¿No forman parte de tus grandes planes?" Ray Nora mantuvo la compostura al responder. "No estoy segura de a qué te refieres con 'cerradura', pero si te refieres a una llave de cuerda de latón, entonces sí, ese es el objeto que le confié al gobernador de la ciudad. En circunstancias normales, es el artefacto esencial para acceder a esta cámara". Hizo una breve pausa antes de continuar: "Sin embargo, ni yo fabriqué esta llave ni fui su portador original". Duncan pareció visiblemente desconcertado, y su expresión cambió drásticamente. "¿No eres el primer dueño de la llave? ¿Dónde la conseguiste?" “Me lo regaló un amigo”, reveló Ray Nora. “Un hombre mayor, culto y amable”. Su revelación flotaba en el aire, añadiendo otra capa enigmática a un tapiz de misterios ya complejo. La sala parecía rebosar de preguntas sin respuesta, cada una de las cuales complicaba aún más su comprensión del mundo esotérico en el que se encontraban.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 486

Estás leyendo el capítulo 486 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.