Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 476 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
Taran El, un elfo muy respetado y erudito en matemáticas, mecánica e historia natural, había recibido cuatro premios a la trayectoria de la Academia de la Verdad. Era reconocido por su inquebrantable compromiso con la búsqueda del conocimiento. Taran solía pasar día y noche absorto en la investigación en su laboratorio. Este nivel de dedicación preocupaba a Lucretia, quien temía profundamente que su excesiva concentración en los estudios pudiera costarle la vida algún día.
Sin embargo, en una reunión pública de sus colegas académicos, Taran El se encontró en la inusual posición de reconocer su incapacidad para desentrañar los misterios de un objeto enigmático: una forma geométrica grande y brillante que había descendido del cielo.
Lucrecia levantó la vista y recorrió la habitación con la mirada, deteniéndose brevemente en una esfera de cristal sobre su escritorio antes de centrarse en la luz sobrenatural que se filtraba por la ventana. Incluso a esa hora tan tardía, el mar que se asomaba por su ventana parecía bañado por la luz del sol, creando un puente de luz continuo entre el cielo y el océano.
Lucrecia suspiró y volvió a centrar su atención en su escritorio, donde una peculiar esfera cubierta de polvo descansaba sobre un soporte. La esfera tenía una superficie rugosa, similar a la piedra, marcada por extraños y erráticos diseños. Aunque no era precisamente estéticamente agradable, la esfera exudaba un irresistible aura de misterio.
Este misterioso objeto era en realidad una maqueta de una enorme “esfera de piedra” que se encontraba dentro de una estructura geométrica de luz mayor que flotaba sobre el mar. La maqueta tenía exactamente diez metros de diámetro y era el único resultado tangible de una exhaustiva investigación realizada por numerosos expertos durante un largo período.
Hablando con su hermano mayor a través de la esfera de cristal sobre su escritorio, Lucrecia dijo: “El maestro Taran El se ha ido a Puerto del Viento a descansar y recuperarse. Sus alumnos prácticamente tuvieron que obligarlo a irse. Si no aprovecha este tiempo para recuperarse, me temo que podría morir prematuramente. Para un elfo, morir a los quinientos años sería una verdadera tragedia”.
Continuó: “Cuando se fue, estaba visiblemente descorazonado. El 'objeto del cielo' sigue siendo un enigma que no podemos resolver. Tanto la luz radiante que lo rodea como la esfera en su centro nos resultan desconcertantes a todos”.
Hemos logrado recolectar algunas muestras de la 'esfera de piedra', pero todos los análisis indican que el material no es más que polvo de piedra finamente molido. Los intentos de explorar el interior de la esfera han sido completamente infructuosos. Ni los métodos convencionales ni las intervenciones mágicas han dado resultado. El objeto parece estar protegido por una gruesa e impenetrable coraza que guarda sus secretos. Hasta el momento, hemos postergado la realización de pruebas destructivas.
Añadió: “A pesar de todas las incertidumbres y preguntas, hay algo en lo que todos estamos de acuerdo: la estructura geométrica de luz probablemente se origina en el círculo rúnico que rodea la Visión 001. Esta conclusión fue posible gracias a la investigación realizada en la “Torre” de Wind Harbor. Allí, los investigadores han identificado partes faltantes en la periferia de la Visión 001 y han confirmado que estos huecos corresponden exactamente a nuestro misterioso “cuerpo geométrico de luz”.
Agobiada por una multitud de preocupaciones, Lucretia soltó rápidamente un torrente de información detallada. Tyrian, siempre atento a su escucha, le permitió completar su relato sin interrupciones. Solo después de que ella terminó de hablar, él tuvo la oportunidad de responder. “Entonces, se ha confirmado que el objeto es un fragmento de la Visión 001... Lucy, sabes que Padre alertó a las Cuatro Iglesias sobre la posible menguante del sol”.
“Sí, lo sé” respondió Lucretia con un sutil asentimiento. “Nadie se toma a la ligera la advertencia del capitán Duncan, pero ha causado una oleada de miedo y aprensión generalizados, sobre todo en lo que respecta a las conversaciones sobre los Desaparecidos.
Tyrian esbozó una sonrisa melancólica. Tras haber estado en contacto frecuente con su padre, Duncan Abnomar, y haber experimentado de primera mano sus novedosos enfoques, decidió cambiar de tema con tacto. “Entonces, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué planes tienes con respecto a este asunto del sol?”
Lucrecia se encogió de hombros con desdén. "¿Qué podríamos hacer? ¿Volver a poner en órbita esta enorme esfera de piedra? ¿Intentar reintegrarla al círculo rúnico del sol? Parece que solo la civilización perdida del antiguo Reino de Creta conocía el secreto para anclar el sol en el cielo".
Tyrian se sumió en un silencio pensativo.
Tras una breve pausa, Lucrecia cambió bruscamente de tema. "¿Le han informado a mi padre sobre mi 'investigación'?"
“No he dicho ni una palabra” le aseguró Tyrian, negando con la cabeza. “No lo compartiría sin tu permiso explícito. ¿Por qué piensas pedirle ayuda?
Lucrecia dudó un momento, mostrando un atisbo de interés en la idea antes de descartarla. “Déjame pensarlo un poco más. No es seguro que mi padre pueda siquiera ayudarme con estas complejidades. Y, para ser sincera, me intimida un poco”.
“Últimamente se ha tranquilizado bastante” dijo Tyrian con una risita. “Pero si tienes dudas, no insistiré. Recuerda, aunque guarde silencio, la noticia podría llegarle. Ahora está involucrado con la iglesia y varias ciudades-estado. Si se interesa, no me interpondré en su camino.
Lucrecia, con un gesto de desdén, dejó escapar un suspiro. Siempre sincera con su familia, la mujer a quien los forasteros llamaban la “Bruja del Mar” cedió. “Bueno, bueno, ya basta. ¿Cuándo me enviarás esa lente espiritual que mencionaste?”
Tyrian dudó.
Dos segundos después, un grito exasperado surgió de la bola de cristal. "¡¿Otra vez lo olvidaste?!"
A la mañana siguiente, Duncan notó el aspecto demacrado de Tyrian mientras visitaba el puerto del sur. “Tyrian, te ves agotado”.
Tyrian suspiró frotándose la frente. “Últimamente he tenido mucho que hacer”.
No era solo una excusa. Tyrian estaba realmente abrumado. La responsabilidad de gobernar una Ciudad-Estado había resultado ser mucho más exigente que comandar una flota naval. Y además, estaba el peso añadido de soportar las incesantes preguntas y quejas de su hermana Lucrecia durante más de dos horas, lo que también había agotado considerablemente su energía y paciencia.
Alejándose hábilmente del tema un tanto incómodo de la investigación de Lucrecia, Tyrian recuperó la compostura. "La razón por la que pedí reunirme con usted tan temprano es para informarle que el sumergible está listo para su despliegue".
Duncan arqueó las cejas con leve sorpresa. "¿Tan pronto?"
“Sí, una vez que nos dimos cuenta de que los ocupantes no necesitarían oxígeno, se agilizó mucho el trabajo de preparación”, explicó Tyrian, asintiendo. “Además, este nuevo sumergible se basa en diseños que datan de la época de la antigua Reina. Aunque se han realizado muchas mejoras y actualizaciones, los principios básicos de su funcionamiento siguen siendo fundamentalmente los mismos. Es relativamente sencillo de operar”.
Tras una breve pausa en la que Duncan observó atentamente a su hijo, pareció satisfecho. “Muy bien. Enséñamelo”.
Tyrian pareció ligeramente sorprendido por la inmediatez de la petición de Duncan. "¿Quieres inspeccionarlo ahora mismo? Había pensado hacer algunas pruebas más primero. La reunión de hoy era principalmente para que pudieras echar un vistazo de primera mano..."
Duncan lo interrumpió: “Ya has realizado pruebas preliminares, ¿no?”
Tyrian dudó un instante antes de admitir: “Sí, unas cuantas. Anoche, dos marineros no muertos llevaron la nave a una breve inmersión a varias decenas de metros. El objetivo principal era confirmar el estado funcional de la nave y obtener información sobre sus procesos operativos. Todo salió a la perfección”.
“Con eso bastará” confirmó Duncan, girando sobre sus talones y caminando a grandes zancadas hacia el almacén que servía de entrada a las instalaciones subterráneas. “Considérenme encargarme de cualquier prueba posterior. Al fin y al cabo, yo seré quien dirija la misión submarina oficial.
Un tanto sorprendido por la urgencia de su padre, Tyrian aceleró el paso para seguir el paso rápido de Duncan. Mientras se apresuraban hacia las instalaciones subterráneas, no pudo evitar sentir cierta perplejidad.
Algo no cuadraba con Duncan hoy. Su padre mostraba una urgencia inusual, una preocupación que inquietaba a Tyrian. Era como si hubiera tropezado con información crucial o desenterrado un secreto importante, lo que lo impulsaba a avanzar con rapidez.
Esta sensación de urgencia… desató en Tyrian una vaga pero conmovedora sensación de déjà vu.
Duncan, con su imponente figura enfundada en un abrigo negro, avanzaba a paso rápido. Tyrian aceleró aún más el paso, intentando seguir el ritmo acelerado de su padre.
Mientras observaba que la espalda de su padre se alejaba rápidamente, finalmente comprendió por qué esa situación le parecía tan familiar.
Este era un eco emocional de años pasados, una sensación que había experimentado cuando su padre estaba a punto de embarcarse en una larga expedición marítima. Era el tipo de comportamiento que Duncan asumía al descubrir pistas que conducían a ruinas antiguas, o cuando una nueva ruta marítima inexplorada aparecía en sus mapas, o cuando recibían informes inesperados de anomalías y misterios provenientes de los confines del mundo civilizado.
Éste era Duncan en “modo descubrimiento”, preparándose para un viaje hacia lo desconocido.
Recuerdos que habían permanecido latentes durante años resurgieron de repente, inundando la mente de Tyrian. Imágenes fugaces del pasado se superpusieron al presente, como capas translúcidas de una vieja fotografía.
Atrapado en su ensoñación, Tyrian había aminorado el paso. Duncan se detuvo y se giró, lanzando una mirada perpleja a su hijo. “Tyrian, ¿pasa algo? Date prisa”.
Sacudido de su estado contemplativo, Tyrian aceleró el paso. “Ah... claro, padre”, respondió apresuradamente.
Duncan asintió brevemente y reanudó el paso, aparentemente restando importancia a la momentánea vacilación de Tyrian. Parecía impulsado por un renovado afán explorador, un hambre insaciable por desenterrar los misterios del mundo que lo impulsaba a avanzar sin descanso.
El origen de esta renovada urgencia en Duncan no pasó desapercibido para Tyrian. Probablemente provenía de las ideas que su padre había recopilado el día anterior. Duncan había estado examinando una llave de latón, un artefacto que parecía desvelar una esquina del opaco tapiz del mundo. Había revelado la existencia de una gigantesca nave espacial que se había estrellado en su mundo en una época olvidada, una maravilla de la tecnología antigua conocida como el “Prototipo Blasfemo”. Estas revelaciones abordaban enigmas tan profundos y complejos que ni siquiera eruditos de renombre como Morris se habían atrevido a adentrarse en ellos.
De hecho, el universo era un laberinto de misterios inagotables. Cada nueva evidencia o pista parecía simplemente enfatizar lo intrincados e impenetrables que eran estos secretos, como una red de velos, donde cada capa ocultaba otra.
Así pues, cualquier oportunidad de acercarse siquiera un poco a las verdades profundas de su mundo era invaluable. Para Duncan, con alma de aventurero y explorador, esto no era solo una oportunidad; era una vocación. Una fuerza magnética que lo atraía hacia los territorios inexplorados del conocimiento y el descubrimiento era simplemente demasiado poderosa para resistirla.

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Estás leyendo el capítulo 476 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.