Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 438 online gratis en español
🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
El ser radiante, que parecía creado a partir de la mismísima materia de las estrellas, se acercó a Agatha. Su voz etérea reverberó, llenando cada rincón de la habitación con su sonido. Por un instante fugaz, Agatha sintió que sus sentidos se distorsionaban, su comprensión de las dimensiones de la habitación se desvanecía y se deformaba. La imponente figura, un coloso celestial rebosante de la luz de innumerables estrellas, pareció engullir su alma, haciéndola sentir diminuta e insignificante.
Sin embargo, esta sensación inquietante duró poco. Casi tan rápido como había llegado, Agatha volvió a la realidad y recuperó la concentración. La presencia, antes abrumadora, en la habitación ahora le resultaba casi familiar, como si se hubiera fusionado con su etérea compañía, con naturalidad y facilidad.
"Yo..." Agatha dudó, con la mirada fija en la imponente figura de luz celestial. Sintió que continuamente captaba destellos de la verdadera esencia de este ser inexplicable. Normalmente, intentar comprender algo así sería peligroso, incluso potencialmente fatal, pero su ansiedad se desvaneció al darse cuenta de que seguía ilesa. "No pensé que seguirías aquí. Pensé que tal vez te encontraría por casualidad..."
“¿De verdad crees que me iría así como así, abandonando todo esto?” Duncan rió, indicándole que entrara mientras hablaba. Miró de reojo a Alice antes de continuar”: Me refiero a esas historias predecibles de tus libros ilustrados, donde los héroes cumplen sus misiones y luego simplemente desaparecen.
Agatha se detuvo, momentáneamente desorientada. Sintió como si le costara seguir el ritmo de los complejos pensamientos de aquel inmenso ser celestial. Sin embargo, se tranquilizó rápidamente, pensando que era de esperar que una simple mortal como ella no pudiera comprender plenamente la sabiduría de los dioses antiguos. Con eso en mente, entró en la casa.
Duncan, sin embargo, se detuvo de repente y miró fijamente la mano de Agatha.
“¿Podrías bajar a Shirley primero?” preguntó con un tono extraño en la voz. “Y Shirley, ¿por qué te pones tan contenta?
¡Ay! ¡Lo siento! Agatha se dio cuenta de a qué se refería y rápidamente bajó a la niña que había estado sosteniendo. Pero al hacerlo, su expresión cambió drásticamente.
En medio de su desconcierto inicial al entrar, no había examinado a Shirley con atención. Ahora, se horrorizó al ver que la chica estaba físicamente deformada. Sus extremidades estaban retorcidas de forma antinatural, como si hubiera formado un vínculo maligno con un demonio de las sombras. Cadenas se materializaron de su cuerpo, luego desaparecieron en su forma, y acechando en las sombras, una figura oscura observaba disimuladamente.
“Demonio” murmuró Agatha instintivamente, mientras sus músculos se tensaban como si se preparara para el combate.
Antes de que pudiera moverse, la voz tranquilizadora de Duncan rompió su tensión. “Tranquila, solo es un sabueso benigno. A veces necesito la ayuda de una criatura así para localizar cosas. Llámalo Dog”.
“¿Un sabueso... benigno?” repitió Agatha, desconcertada. Sus ojos recorrieron automáticamente la habitación.
Los vio una vez más: las personas en la habitación que parecían haber sido elegidas por los dioses, aquellos que se especulaba que estaban bendecidos por el subespacio, individuos que irradiaban el poder del sol y aquellos con almas tan enigmáticas que desafiaban cualquier intento de comprenderlos.
La mirada de Agatha volvió a la chica llamada Shirley. Al mismo tiempo, notó que la criatura conocida como Dog se había retirado aún más entre las sombras, encogiendo el cuerpo y agachando la cabeza en una postura que solo podía describirse como desoladora.
En el gran esquema de las cosas, ante la presencia de esta ancestral deidad celestial y su séquito, cualquier demonio de las sombras como Dog sería tan benigno como una mascota domesticada. El peligro que de otro modo representaría se neutralizaba en este contexto.
Al notar el prolongado silencio de Agatha, Duncan aprovechó la oportunidad para explicar: “No te preocupes. Shirley no es seguidora del Culto de la Aniquilación ni nada por el estilo. Conoció a Dog en circunstancias diferentes, y ahora ambos están bajo mi mando. No representan ninguna amenaza para la Ciudad-Estado ni para sus habitantes”.
Con un amable gesto de la mano, Duncan señaló una silla cercana. “Por favor, tome asiento. Supongo que tenemos mucho que discutir”.
Agatha caminó hacia la silla, mientras Duncan observaba cada paso. Aunque encontró el asiento sin esfuerzo, se percibía un aire de cautelosa investigación en su forma de acomodarse.
"Parece que necesitas tiempo para adaptarte a tu situación actual", observó Duncan, rompiendo el silencio. "¿Cómo lo llevas?"
A pesar del aura de calidez y serenidad omnipresente de Duncan, Agatha no pudo evitar sentirse un poco incómoda. “Todavía me estoy adaptando a mi nueva perspectiva del mundo”, admitió, “pero no hay motivo de preocupación por mi bienestar físico. Los cambios que he experimentado han ampliado mis capacidades. Ahora puedo percibir cosas mucho más allá de lo que antes me era posible. Es cuestión de adaptación, en realidad”.
“Lo siento” respondió Duncan, con voz más grave. “No esperaba transformaciones tan profundas en ti. La verdad es que no necesitabas llegar al extremo de sacrificarte.
“El autosacrificio fue la mejor opción” dijo Agatha en voz baja, negando con la cabeza. “No hay recipiente más adecuado para canalizar tu inmenso poder que una guardiana como yo.
Duncan permaneció en silencio un momento, reflexionando sobre sus palabras. Su mirada se posó entonces en su atuendo, notablemente distinto al de la última vez que se vieron.
“Has cambiado bastante desde nuestro último encuentro” comentó con naturalidad. “Ahora tienes un aire de autoridad sacerdotal.
“Asumo temporalmente las funciones de Arzobispo” respondió Agatha, asintiendo suavemente. “El Obispo Iván ya no está, y los conflictos en la ciudad se han resuelto. La gente no necesita un guardián armado hasta los dientes ahora mismo. Necesita un líder espiritual que ayude a sanar las almas de los fallecidos y a consolar los corazones de los vivos.
“Obispo Iván, dices...” La voz de Duncan se volvió sombría. Tras una pausa, dejó escapar un suave suspiro. “Aunque nuestros caminos nunca se cruzaron, sentí el escudo divino que extendió sobre la Ciudad-Estado. Aunque breves, sus esfuerzos lograron cortar temporalmente el vínculo entre el mundo espejo y nuestra realidad. Su sacrificio, sin duda, salvó numerosas vidas.
“Que encuentre paz eterna en los dominios de Bartok” dijo Agatha en voz baja, con una melancólica esperanza en su voz. “Luchó y perseveró durante tantos años; es hora de que finalmente disfrute de la paz que se ha ganado con tanto derecho.
"Creo que sí", respondió Duncan con calma. "Aunque no entiendo los detalles del reino de Bartok, si es una deidad de verdadero poder y justicia, confío en que las almas nobles serán tratadas con la dignidad que merecen". Luego cambió de tema bruscamente: "Sigamos adelante. Me gustaría saber cuál es la situación actual en la Ciudad-Estado".
Agatha asintió suavemente, con la mente acelerada. Como clériga de la Iglesia de la Muerte y una de las pocas figuras influyentes capaces de infundir cierta estabilidad en la Ciudad-Estado, conocía la gravedad de revelar información confidencial. Era especialmente cautelosa al compartir demasiado con un ser desconocido, quizás incluso una deidad ancestral. Sin embargo, tras presenciar la inmensa figura que había aparecido en el océano más allá de la ciudad y tras el evento crucial del "autosacrificio", reconoció que tanto ella como Frost, la propia Ciudad-Estado, estaban ahora ligados a esta misteriosa figura de una manera irreparable.
La enigmática entidad que tenía ante ella parecía interesada en la difícil situación de su atribulada Ciudad-Estado, y comprendió que ya no podía eludir el asunto. Si sus acciones de hoy debían considerarse pecaminosas, entonces la iglesia y su Señor serían quienes debían juzgarla.
“La situación en Frost es desesperada”, comenzó, hablando en voz baja pero con claridad. “Como saben, recientemente perdimos al arzobispo Iván. Su pérdida ha sido un duro golpe: nuestro clero y las fuerzas de los guardianes han sufrido bajas considerables al intentar defender la ciudad. En estos momentos, el ambiente está cargado de miedo y tensión, exacerbado por el impacto emocional de nuestras pérdidas. Si no actuamos de inmediato, inevitablemente se producirán catástrofes secundarias. Los temores de la gente se manifestarán como espectros oscuros, y con las filas de nuestra iglesia gravemente mermadas, es probable que esta sensación de "miedo" se extienda como un reguero de pólvora por toda la Ciudad-Estado, cobrando cada vez más fuerza.”
El inminente atardecer es particularmente preocupante. La escarcha ha estado envuelta en oscuridad durante un largo periodo debido a lo que hemos llamado "la invasión del espejo". Esto ha debilitado gravemente las defensas de nuestra Ciudad-Estado contra fuerzas de otro mundo. Nadie sabe qué desafíos nos aguardan en la primera noche tras este largo período de oscuridad.
En cuanto al Ayuntamiento, la situación allí es aún más grave que la que enfrentamos en la iglesia. Además del desgaste físico y emocional que sufrieron nuestros guardias municipales y las fuerzas del sheriff durante el reciente conflicto, el problema más urgente es...
Aquí, Agatha dudó, luchando con su conciencia. Pero tras una breve lucha interna, decidió que ocultar la información ya no era una opción. “El gobernador ha desaparecido. Es una situación que ya no podemos mantener en secreto”.
Duncan arqueó las cejas ligeramente, sorprendido. "¿Dices que desapareció?"
“Lo vieron por última vez en la mina de metal”, comenzó Agatha, buscando las palabras adecuadas por un momento. “Otra versión de mí” sé que suena desconcertante” dirigió una vez un equipo de exploración para inspeccionar el mismo túnel de la mina donde desapareció el gobernador Winston. Según el equipo que luego regresó a la catedral, tanto esta "otra yo" como el gobernador entraron en una zona misteriosa rodeada de muros de piedra. Ninguno de los dos regresó”.
Su voz temblaba mientras hablaba, revelando que la noción de “otra versión de sí misma” la sacudía mucho más de lo que dejaba ver.
Duncan reflexionó sobre el torbellino emocional que Agatha debió enfrentar a su regreso a la catedral, especialmente al enterarse, por sus compañeros sacerdotes, de las enigmáticas acciones de esta "otra versión" de ella misma.
La miró fijamente: “Puedes ser sincera conmigo. Has llegado a la conclusión de que el gobernador está muerto, ¿verdad?”.
“Sí” admitió Agatha con franqueza, sin evadir el tema. “Aunque no tengo pruebas concretas, tengo una profunda intuición de que se ha ido, probablemente atrapado en algún reino misterioso y oscuro del que su cuerpo físico jamás regresará.
“Ya sabes” enfatizó Duncan, reclinándose en su silla para acomodarse. “Parece que planeas volver a esa mina de metal.
“Ahí fue donde ella, esta otra versión de mí, fue vista por última vez”, reconoció Agatha en voz baja. “En el momento en que desapareció, sentí algo indescriptible, casi como si hubiera accedido momentáneamente a sus pensamientos. Tengo la fuerte sensación de que tenía información importante que quería compartir conmigo, pero se le acabó el tiempo”.
Agatha hizo una pausa para ordenar sus pensamientos antes de continuar: “Además, el equipo de exploración que regresó de la mina me comentó algo. Me transmitieron información que este “otro yo” les había transmitido mientras los guiaba por los túneles. Esta nueva revelación me ha dejado aún más inquieta y ansiosa...”.

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Estás leyendo el capítulo 438 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.