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Leer Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 435 online gratis en español

🏴 Grupo: Crowli✍️ Traducción: Crowli
A medida que la ciudad, que parecía hecha completamente de espejos, se desmoronaba, convirtiéndose en cenizas, la oscuridad sofocante que la envolvía comenzó a disiparse. Las figuras fantasmales que conformaban la Guardia Real se desvanecieron lentamente, desapareciendo en la atmósfera como si nunca hubieran existido. De igual manera, las monstruosas criaturas que habían estado asolando la ciudad comenzaron a desintegrarse, convirtiéndose en una sustancia negra y fangosa que se secaba rápidamente. Los sonidos previos de disparos y guerra que habían resonado por todo el paisaje urbano habían desaparecido, reemplazados por un silencio tan profundo que casi resultaba opresivo. Este nuevo silencio vino acompañado de una palpable sensación de pavor, pero también de una inquietante tranquilidad que pareció envolver la ciudad en un abrazo gélido. Todos los habitantes de la ciudad se vieron incapaces de apartar la mirada de la enorme figura que se alzaba en el lejano Mar Infinito. Este ser gigantesco era apenas visible, oculto tras una espesa capa de nubes, pero su presencia era abrumadora. Apenas unos minutos antes, la entidad había destruido la Escarcha Reflejada, una parte clave de la ciudad, reduciéndola a cenizas en su gigantesca mano. Este acto dejó a los habitantes de la ciudad en un estado de incertidumbre, luchando por comprender qué les depararía el futuro. Del caos solo quedó un fuego místico de un verde espectral. Este fuego cubrió toda la ciudad e incluso se extendió por la superficie del mar. A pesar de su aspecto salvaje e indómito, las llamas eran inofensivas. Existían casi como fantasmas, tocando el mundo real sin dejar rastro, y exudaban una suave calidez al entrar en contacto con cualquier cosa. En medio de todo esto, Agatha bajó la mirada para concentrarse en la tarea que tenía entre manos: ayudar al sumo sacerdote, quien parecía visiblemente conmocionado. Las llamas verdes que envolvían su brazo parecían ponerlo ligeramente nervioso, pero ese nerviosismo palidecía en comparación con la intensa atmósfera que se había apoderado de toda la ciudad. "¿Qué nos sucederá..." La voz del sumo sacerdote temblaba al hablar, su mirada oscilando entre Agatha y las llamas verdes que la cubrían. "¿Qué nos espera?" Después de considerarlo por un breve momento, Agatha negó con la cabeza y respondió: "No lo sé". Los ojos del sumo sacerdote se abrieron con incredulidad: "¡¿No lo sabes?!" “No pregunté” respondió Agatha con la voz serena como una suave brisa en un día de verano. “Dada la urgencia de la situación, tenía muy pocas opciones. El sumo sacerdote quedó estupefacto y parecía estar a punto de formular multitud de preguntas: sobre el origen de la figura titánica en el mar, la naturaleza de las llamas místicas y por qué Agatha apareció como lo hizo. Sin embargo, se quedó sin palabras, completamente sin palabras. Agatha prestó poca atención a la reacción del sumo sacerdote. En cambio, ladeó ligeramente la cabeza, notando las últimas y delicadas cenizas blancas que caían suavemente sobre su hombro. Fue como un toque reconfortante, como si alguien le diera una palmadita en la espalda para tranquilizarla. De repente, una suave voz le susurró al oído: “Debo partir. Mi viaje en este reino mortal ha llegado a su fin, y me espera una aventura aún mayor”. “Adiós, obispo Iván” respondió Agatha suavemente. Una brisa distante comenzó a soplar, abriéndose paso a través de las grandes puertas de la Catedral Silenciosa y barriendo la plaza abierta frente a ella. Ese suave viento levantó la última ceniza del hombro de Agatha, permitiéndole dispersarse y desaparecer en el aire, señalando un final y un comienzo a la vez. Ubicada en lo alto del campanario, detrás de la iglesia, Shirley se sentó cómodamente en un saliente del tejado. Vestida con una falda negra, balanceaba las piernas libremente, moviéndolas con aburrimiento. El viento traía sus suaves palabras mientras murmuraba: “Qué silencio…”. “Parece que todos están paralizados por el miedo”, respondió Nina. Estaba de pie en una pequeña plataforma a pocos metros detrás de Shirley, con la mirada fija en el cielo. “Yo también me quedé en shock”. "¿Cómo podría alguien no estarlo?" Shirley se estremeció al observar con cautela la inmensa y sombría figura que flotaba sobre el océano distante. "Nunca esperé que el Sr. Duncan manejara la situación de una manera tan... dramática. Es incluso más intenso que lo que ocurrió en Pland." Nina asintió solemnemente. “El tío Duncan explicó que la crisis en Frost estaba fundamentalmente relacionada con la Ciudad Espejo. Así que, para solucionar el problema, la Ciudad Espejo debía ser completamente eliminada. Simplemente sellar pasajes o interrumpir los rituales de los cultistas habría sido solo una solución temporal. La solución definitiva era arrastrar la Ciudad Espejo a nuestra realidad y destruirla. Sin embargo, debido a la enorme escala de la Ciudad Espejo, necesitaba un “campo de fuego” igualmente grande para lograrlo”. Shirley hizo un gesto de desdén con la mano. "Vale, vale, ya entiendo. Te gusta mucho todo esto del fuego, ¿eh? Me aseguraré de avisarle al Sr. Duncan". Entonces, su expresión se tornó confusa. "¿Pero dónde está el Sr. Duncan ahora? La crisis ya pasó, ¿verdad? ¿Cuándo volverá?" Nina miró la figura colosal que se alzaba sobre el mar. Tras una pausa pensativa, dijo: "¿Quieres que vaya a averiguarlo?". “Por supuesto” respondió Shirley con entusiasmo. “Y ya que estás, no olvides decirle al Sr. Duncan que esos sabuesos oscuros se comieron nuestra tarea. Antes de que Shirley pudiera completar su frase, Nina se transformó en un rayo de llama radiante y salió disparada hacia la gigantesca sombra que se cernía siniestramente sobre la ciudad y el mar. … Desde un punto elevado sobre las aguas que rodean Frost, Duncan miró hacia abajo a través de los claros entre las nubes para inspeccionar la ciudad y el mar que se encontraban debajo. El océano se extendía hacia el horizonte como una extensión infinita de oscuridad líquida, interrumpida únicamente por la Ciudad-Estado de Frost, que aparecía como un disco radiante flotando sobre la superficie del agua. Parecía disfrutar de su propio resplandor solitario, mientras que una tenue niebla se vislumbraba en el horizonte, dibujando un sutil arco que encapsulaba toda la civilización humana visible desde su posición privilegiada. Para Duncan, esta era una perspectiva inigualable. Nunca había visto el mundo desde una altura tan vertiginosa, y reflexionó que probablemente nadie más en este mundo se había atrevido a subir tan alto para obtener una vista tan extraordinaria. Naturalmente, Duncan sabía que no podría mantener esa posición elevada en el cielo indefinidamente. Su energía era finita y ya estaba empezando a menguar. Pero antes de que se disipara por completo, quería absorber al máximo esta vista celestial. Justo cuando estaba perdido en esta contemplación, una pequeña chispa parpadeante surgió desde abajo, atravesando la capa de nubes y entrando abruptamente en la línea de visión de Duncan. Esta minúscula llama zigzagueaba entre las nubes con la agilidad de una golondrina en pleno vuelo. Al acercarse, Duncan oyó la voz de Nina llamándolo. "¡Tío Duncan! ¿Qué haces aquí arriba?" “Tomándome un momento para observar el mundo” respondió Duncan con calidez, dejando que la pequeña llama” la forma actual de Nina” bailara con gracia en la punta de su dedo. “¿Y qué te trae a esta altura, jovencita? “Shirley me envió a buscarte” respondió Nina alegremente, mientras su ardiente figura titilaba de alegría en la punta del dedo de Duncan. Aunque su llama era más grande que el campanario que acababan de dejar, parecía notablemente pequeña desde la perspectiva elevada de Duncan. “¿Dijiste que observabas el mundo? ¿Qué tiene de cautivador? Duncan rió entre dientes y señaló con la mirada el amplio panorama que se extendía abajo. “Échale un vistazo”. La pequeña llama de Nina se movió ligeramente para tener una mejor vista. "…Guau." Impresionante, ¿verdad?” susurró Duncan. “Nadie ha visto jamás el Mar Infinito ni la Ciudad-Estado que lo rodea desde esta altura. Y esa niebla, a lo lejos, es tan majestuosa que todavía me deja sin aliento, incluso desde aquí arriba. Nina lo pensó un momento antes de hablar: “Si fuera un ser humano común y corriente, quizá no sentiría nada especial al estar al borde de esa niebla eterna, porque no podría verla en toda su extensión”. Duncan se sorprendió momentáneamente por la perspicacia de Nina, y luego estalló en una risa apreciativa. “Tienes toda la razón”, admitió. “Una persona común, de pie justo al borde de esa extensión de niebla, no experimentaría la misma sensación abrumadora de asombro porque no puede comprender su magnitud. Desde nuestra posición privilegiada, podemos ver mucho más”. La llama de Nina titiló como si mostrara curiosidad. “Tío Duncan, parece que tus palabras tienen un significado más profundo. ¿Qué intentas decir?” Duncan no respondió de inmediato a la pregunta de Nina. Simplemente siguió observando el vasto horizonte que se extendía ante ellos. Tras unos instantes de silencio, preguntó: "¿Alguna vez te has preguntado qué podría haber al otro lado de esa niebla?". “Los libros dicen que la niebla es infinita, que no hay un ‘otro lado’, solo una niebla interminable”, respondió Nina. “¿Y tú qué crees?” preguntó Duncan, mirando hacia la punta de su dedo donde bailaba la llama de Nina. “Creo que lo que está escrito en los libros es solo especulación académica” aventuró Nina, con la llama de su mente brillando con más intensidad, como si la excitaran sus propios pensamientos. “El Sr. Morris siempre decía que todo lo que está más allá del mundo conocido es pura conjetura y que la ciencia consiste en comprobar esas hipótesis. Así que tal vez, solo tal vez, exista un mundo completamente diferente más allá de esa niebla. Duncan sonrió ante la curiosidad e imaginación de Nina, complacido de ver un espíritu tan librepensador. “Ah, las alegrías de la especulación juvenil”, dijo en voz baja. “Es algo precioso, sin duda”. Nina hizo una pausa; su llama parpadeante pareció brillar como si hubiera tenido una revelación repentina. "Ah, tío Duncan, ¿piensas aventurarte en esa niebla? Considerando lo alto que estamos y lo cerca que estamos de la frontera norte, casi parece que podrías..." “Desafortunadamente, no es posible” respondió Duncan, sacudiendo suavemente la cabeza y moderando el entusiasmo de Nina. “Mi forma actual tiene sus limitaciones, tanto en duración como en alcance. Los métodos rituales tienen sus propias limitaciones. Por ahora, solo podemos observar desde esta posición estratégica. La llama de Nina se atenuó ligeramente, señal de su momentánea decepción. Tras una pausa pensativa, se aventuró con cautela: “Bueno, ¿puedo ir a echar un vistazo? Puedo volar, ¿sabes?”. Duncan volvió a negar con la cabeza, con un tono firme pero amable. “Solo por un breve tiempo, eres muy consciente de tus propias limitaciones. E incluso entonces, no te lo recomendaría. No sabemos lo suficiente sobre esa misteriosa niebla como para arriesgarnos a adentrarnos en ella. Hay una delgada línea entre abrazar el espíritu aventurero y actuar con imprudencia”. La llama de Nina pareció apagarse como si suspirara. "Entonces, ¿de verdad estamos confinados a observar desde aquí?" “El primer paso de cualquier viaje es mirar a lo lejos”, dijo Duncan, con los ojos entrecerrados por la calidez. Podía sentir que su forma de alta energía comenzaba a desvanecerse; su tiempo en este puesto de observación celestial estaba a punto de terminar. Pero antes de desaparecer, miró a Nina y añadió: “Y nuestra exploración se extiende mucho más allá del horizonte. ¿Alguna vez has observado bien la estructura de nuestra Ciudad-Estado? Es tan perfectamente circular, tan inmaculadamente organizada que casi parece demasiado ideal para ser natural. Y luego está el Mar Infinito bajo nosotros; no tenemos ni idea de los secretos que se esconden en sus profundidades”. Continuó: “Diversas facciones tienen sus teorías. Los fanáticos creen que el mundo está destinado a la destrucción y que solo ellos tienen el poder de crear uno nuevo. La iglesia insiste en que solo siguiendo las enseñanzas de los cuatro dioses puede el mundo seguir existiendo. Sin embargo, a pesar de estas firmes opiniones, el mundo está lleno de misterios que ninguno de nosotros comprende del todo; ya sean los fanáticos, la iglesia o los eruditos de diversas ciudades-estado, las opiniones de cada uno están influenciadas por sus propios prejuicios y limitaciones”. Mientras Duncan hablaba, su enorme figura comenzó a desvanecerse, disolviéndose gradualmente en el aire. El mar, que había reflejado su presencia, volvió lentamente a su estado natural, y sus olas reanudaron su danza eterna. “Muy bien, Nina, es hora de regresar. Nos esperan muchas responsabilidades” dijo Duncan, preparándose para el descenso. “¡Oh! ¡Espera, tío Duncan, casi lo olvido! ¡A Shirley y a mí nos comieron los deberes unos sabuesos oscuros!” soltó Nina, con la llama encendida de la urgencia. Duncan se rió entre dientes. "No se preocupen. El Sr. Morris y yo nos aseguraremos de asignarles nueva tarea a los dos". Y con eso, la imponente figura y la pequeña llama comenzaron su descenso, dejando atrás un horizonte lleno de misterios, preguntas y una niebla que velaba lo desconocido.
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Ascuas de aguas profundas (Novela) Capítulo 435

Estás leyendo el capítulo 435 de Ascuas de aguas profundas (Novela), un novela. Ese día, la niebla lo bloqueaba todo. Aquel día se convirtió en el capitán de un barco fantasma. Aquel día, atravesó la espesa niebla y se enfrentó a un mundo completamente subvertido y fragmentado: el viejo orden se… Este capítulo tiene publicado el 2 de junio de 2026, Traducido por el grupo Crowli. Ascuas de aguas profundas (Novela) tiene 850 capítulos disponibles en LectorTMO, en español y sin registro.